El corazón, un corazón.. tiembla 💓

El corazón tiembla, cuando se encuentra con un sentimiento intenso, de esos que no se explican, solo se sienten.

Un corazón tiembla muchas veces de frío, cuando no es arropado por un amor que corresponde, que cuida, que no anula.

El corazón también tiembla de miedo, ese que ocurre cuando la incertidumbre embarga y solo peligros le acechan.

Un corazón tiembla al correr incesante tras algo que nunca alcanza, y termina cansado, sin más poder dar un paso más.

El corazón tiembla, si está vivo; si es sensible a lo que ocurre, si todavía tiene por descubrir, territorios impensados,

Un corazón tiembla, porque basta que sienta, para que se acerque a otro y le invite a hacerlo juntos.

El corazón, un corazón pueden ser nuestra carta más real de presentación, si dejamos de temerle a mostrarnos vulnerables.

De la cosas cotidianas 44… oscuridad

Después de cada noche, viene el amanecer y todo túnel oscuro tiene una luz a su final...

Estamos acostumbrados a escuchar este tipo de frases, pero ¿qué pasa cuabdo la oscuridad se prolonga?

En estos días pasados pude tener mi lección en carne viva, a cerca de la oscuridad.😳

Y es que una cosa es tener la electrícidad fallando…

Otra, saber que la luz del día de alguna manera puede ayudar a ver algo a donde no llega la electricidad…

Y otra cosa mucho más radical, es estar totalmente a oscuras

Donde tus pupilas quieren ver y hacen todo lo posible por enfocar, con el único resultado de simplemente no ver nada.

El estar alrededor de seis días sin electricidad en casa, me sirvió para darme cuenta de algunas cosas (Las causas de estar sin el servicio las voy a obviar, porque eso sería tema para otra entrada y no quiero darle mucha atención a algo que puede pasarle a cualquiera en algún momento).

Toda situación difícil o inesperada sólo es un catalizador o revelador de lo que tenemos dentro. Así que voy mejor a lo que me dejaron estos días de oscuridad, al menos dentro de casa.

Cuando andamos a oscuras, tropezamos. Alguna vez te has levantado al baño en la noche, no quieres encender la luz y vas casi que a ojos cerrados… pero de pronto tropiezas, dándote un golpe en el dedo meñique de tu pie? Entonces el dolor te hace abrir los ojos, encender la luz y hasta palabrotas pueden venir a la boca de quién no la tiene amaestrada.

Simplemente la ausencia de no saber por donde andamos, nos hace más susceptibles a equivocarnos, a golpearnos, de seguro a lastimarnos.

Cuando andamos a oscuras usamos los recuerdos. Si sabemos bien donde están ubicadas las cosas en nuestra casa, sabremos cómo ir aunque falte la electricidad. En teoría es así, el recuerdo nos guía y podemos llegar hasta nuestro sofá y sentarnos sin mayor inconveniente; el detalle viene cuando algo cambia y la vida siempre lo hace.

Del mismo modo cuando estamos a oscuras en nuestra mente y corazón por un dolor, ya sea una pérdida física o un despecho; tendemos a sumergirnos en el recuerdo. Repasamos una y otra vez la misma escena, creyendo que con eso llenaremos el vacío, sin embargo, este se vuelve más grande con cada pala de recuerdo que cavamos en la tierra de nuestra mente. Quién vive de recuerdos terminará lastimado por la realidad.

Estar conscientes de que estamos en oscuridad, nos llevará a buscar la luz. Alguien que no sabe que no ve, no necesita la luz. Lo más importante para salir de una situación que nos agobia o hace mal, es precisamente reconocer que estamos en ella. A los que siempre están “bien” nada podrá mejorarlos o llevarlos a un paso más allá; su tope de bienestar ya ha sido colmado. Como decía un amigo “aquí estoy, esperando un día malo pa ver cómo es” lo decís a manera de chiste, pero quién está tan, pero tan bien; ya ha acostumbrado sus pupilas a lo oscuro y su cuerpo se ha hecho insensible a los golpes; entonces irremediablemente se quedará en esa conocida oscuridad.

Para los que no, los que experimentamos cambios y estos nos hacen llorar o reír, incomodarnos de algún modo es el trampolín para saltar de un lugar a otro o dicho de otra forma, cerrar una puerta que nos hacía daño.

Quedarse a oscuras, nos enseña a no ser negligentes➰. A veces no bastan las intenciones, sino que hay que llevar a cabo una acción. No es suficiente querer que el bombillo se encienda, hay que tocar el interruptor. No se pagará la cuenta sola, hay que hacer el pago aunque sea on line y hay que trabajar para tener el dinero de cubrir esas cuentas.

La oscuridad es el marco perfecto para buscar culpables, lo que no sirve de nada. Cuando estamos en los momentos difíciles, como humanos tendemos a buscar quién tiene la culpa de que estemos así; olvidando que somos responsables de cada decisión que tomamos o hemos dejado de asumir.

Así que a pesar de estar a oscuras todos esos días, esa lección alumbró de alguna manera áreas que necesitaban luz para mi. Al menos en la práctica.

Por eso decidí compartir contigo otra cotidianidad que me hace pensar.

Hablemos Octubre… tú y yo 💭⛅️

Y llegó Octubre, vestido de luz… como si los grises y pesares de Septiembre no existieran.

Uno a otro pasó el testigo de la vida y el primero se dio por satisfecho en esos 30 suspiros que fueron sus días. El que llega toma posesión de lo que tiene… 31 oportunidades para sonreír, a pesar de que el llanto quiera embargarlo todo.

Las calles han mostrado cierta “normalidad” pero todos terminamos escondidos tras una máscara. Cosa que en algunos ya era su sistema de vida, porque jamás se atrevían a mostrar quienes eran realmente.

Octubre aparece como hombre maduro, ese que ya ha pasado por muchas cosas previas. En algunos lugares los árboles comenzarán a desnucarse, en otros el calor abrasador incidirá su sofoco vestido de flores.

Pero el ya sabe cómo es todo en el año… ha tenido muchos; sabe que su tiempo es breve, pasajero y que aunque las flores le prometan florecer, no siempre será asi. Hay promesas que simplemente no se cumplen, aunque se vociferen.

Es consciente que muchos agradecen que llegue, por fiestas que quizás este año no se cumplan, pero otros le aborrecen porque saben que con el se inaugura el final de otro período y que pronto habrá que apagar nuevas velas; cosa horrible para los que temen envejecer.

Yo le miro y quizás sonrío, mientras el me muestra su cara al descubierto, como aquel que esperé y nunca vino, y en su lugar me visitaron los recuerdos. Vacíos que jamás se llenan.

Bienvenido una vez más Octubre, te aprovecharé, porque se que tú estarás cuando yo ya no esté, e irás a impresionar a otra… tú el antiguo, el que lo sabes, casi todo.

Conversando contigo… Octubre 1; 2020

En las Nubes… Palabras del Corazón

Cundo nuestro corazón está ligado emocionalmente a alguien, podemos “andar en las nubes” tal como se dice en los casos, cuando pareciera que no “pisamos el suelo” y nuestra mente flota solo en torno a un recuerdo.

Literalmente, tocamos las estrellas, nos montamos en la cúspide de la montaña, por un tiempo; y allí todo lo que se observa resulta hermoso .

Sin embargo, donde hay nubes, más temprano que tarde, también habrá tormenta La belleza no perdura para siempre

No se puede subir tan alto, sin el riesgo de una gran caída, pero eso es parte dela experiencia o aventura de sentir

Por tanto, vive lo que sientes, con la conciencia de que van llegar dificultades y desencantos, que no todo es igual, todo el tiempo.

Cuando la lluvia llegue, procura tener al corazón a resguardo suficiente, para que no se ahogue.

Recuerda que las nubes se llenan con un proceso que comienza en las aguas que cubren la superficie, y aunque nuestro corazón ande “volando” tendrá que aterrizar en algún momento.

Vivo….Palabras del Corazón 💓 (1)

En el nombre del corazón, por el corazón y en el corazón pueden expresarse muchas cosas, ciertas o no.

Procuraré (con la objetividad que a veces falta desde el sentimiento), contar que palabras vienen al que late y siente, dentro de mi.

No hay Flor que exista, sin vida; no hay corazón que no se pudra sin latir; no es posible un sentimiento sin que pueda ser expresado.

La vida se mueve, se deja ver, sonríe y llora. Eso que se dice sentir y que no se manifiesta es solo algo muerto encerrado en una hermosa caja disfrazada de vida. Al final solo es un peso inerte que no va a ningún lado.

Si estás quieto, sin suspiros, sin que alguna vez algo dentro de ti salte, es hora de revisar lo que sientes…. porque simplemente puede que no sientas nada.

De las cosas cotidianas 43… el reloj que corre y no para.

Las agujas del reloj corren y corren… no paran, y cuando lo hacen decimos “se dañó” porque no nos resulta natural que el tiempo se detenga, lo cotidiano es que siga su curso.

@escriboloquesientoypienso

No me gustan los “apuros “ (apuro: m. apremio, prisa, urgencia según una de las acepciones en la RAE) ni el sentirme empujada, pero al parecer es de las cosas más normales que tocan en la vida (definitivamente soy un poco <bastante> anormal).

Creo que nunca podría participar en un concurso de esos contra el reloj, tipo “Master Chef”, ese conteo de los segundos golpeando mi resistencia, terminaría enloqueciéndome. Segundos que miden quiénes somos, terminan convirtiéndonos en kamikazes de la rapidez.

Puedo escribir debajo de una escalera, mientes voy caminando, en el transcurso de un trasnocho, en medio del tráfico, a la sola luz de una vela, bajo la lluvia; con el desamor carcomiendo mis entrañas o el exceso de sentimiento haciendo temblar mi pulso al punto de que solo salgan garabatos, pero NO con el látigo del reloj persiguiéndome. ¿Será eso algún tipo de fobia?

Pero como a veces todo resulta irónico, de un tiempo para acá mi vida se ha convertido en una carrera constante por el bendito reloj. La hora de levantarse, la carrera por llegar a tiempo, un día pendiente de cumplir con todo en el horario previsto. Confieso que eso literalmente me agota. Miro de soslayo las manecillas que con un sonido sutil y a la vez ensordecedor, me desafían.

No se logra llegar a la meta solo por correr más de prisa, pero igual reconozco que los parámetros son necesarios, para evitar la anarquía y en el fondo algo de bondad tienen. Entonces la compasión sube a mi mente y volviendo la mirada hacia ese que corre, terminó pensando lo mismo que Sanz en una de sus canciones: “corre porque es un cobarde”

Lo cierto es que por las razones que sean y lo atienda no, el tema del reloj muchas veces me pone “contra las cuerdas” y temo que la mayoría de estas, no salgo todo lo aprobada que quisiera. No es que llego tarde, porque no lo hago; es solo que sentir la presión del reloj, es como un arma letal de última generación, queriendo fusilar a mi alma de pájaro que quiere volar sin que le marquen el rumbo o que le impongan los minutos que puede hacerlo.

Por eso soy libre cuando escribo, porque aquí, el único tic tac que se oye, es el de mi corazón que se acelera o aquieta, cuando te pienso y las letras se amontonan detrás de mis sentidos.

Y vuelvo a la realidad que impera, esa que sepulta cualquier cosa que se llame sueño a su lado, entonces viene la hora de dormir, para poder despertar mañana y seguir jugando a que le hago caso a uno que presiona por su rostro sudado y respiración jadeante, siempre como cansado, porque simplemente no se detiene. Aunque no vea sus pequeñas manos en este momento, siento la influencia de sus horas sobre mis párpados; ha ganado otra batalla, pero en algún momento podré desafiarlo y ganaré la guerra, o al menos no la haré más.

Agosto que se va…

Mientras Agosto de forma pausada se va… sin hacer ruido, con la sensación de que le faltó algo; quizás una emoción que se quedó dormida en cuarentena, una palabra que no pudo decirse personalmente, un sin sabor que termina sabiendo a nada.

Yo… le miro con nostalgia al marcharse….

Pero entiendo que también le toca irse. Como un visitante que tuvo su tiempo y ahora se vuelve a algún lado que no conocemos, emprende su partida.

Y quizás no fue su mejor experiencia, ni la nuestra tampoco. Nadie imaginaba que este encuentro en este año iba a ser de esta manera. Imposible pensar para el humano que algo así nos pasaría. Pero las cosas no pasan, hasta que pasan.

Todo es incierto… y quizás empezar a tener eso como perspectiva, nos ayude a valorar más esos segundos de certeza que tenemos; ese sentimiento que a veces aparece en nuestra alma de forma inédita y nos recuerda la verdadera forma de estar vivos.

Eso puede ocurrir, es una posibilidad, o tal vez no. Quizás exista alguien que quiera seguir en lo mismo posdatando para después un tiempo, un sentimiento una vida… que no le pertenece.

Sabes? creo que no seremos los mismos (tu y yo) cuando nos volvamos a ver.

Agosto 31; 2020 6:55 am

Todo ocurre…. y yo respiro 💭

Nada más difícil o más duro, que sentir como se escurre la vida entre las manos y estar distante de lo que se quiere.

La vida es una encrucijada continua. Si vas por un camino, abandonas otro; si eliges a alguien excluyes al resto, si te dedicas a una cosa de una forma íntegra, descuidas todo lo demás. Somos de atención limitada y nos damos más cuenta de esto, cuando somos los olvidados en lugar de quienes olvidan.

Pareciera todo una constante dicotomía, pero ese “todo” es humanamente más complejo que un “si” o un “no” ya que en medio de estas dos palabras tan pequeñas (con significados que han cambiado muchas vidas); existen muchos matices y palabras posibles entre una y otra.

De pronto estamos ante el cielo y algunas veces se deja contemplar tan cercano, dando la sensación que alcanzarlo con nuestra propias manos es posible, para luego bajar de la cúspide de las emociones y encontrarnos con que la realidad nos golpea haciéndonos entender que estamos bien, pero bien lejos de eso que nos encanta.

—¿Quién podría tener las respuestas? ¿Quién es ese que aún siendo humano lo conoce todo? la respuesta es evidente para cada uno. Nadie (lo que incluye a todos) tiene lo necesario para decir que “ya está listo”.

A veces terminamos colgando los sentimientos en el closet del olvido, pero cada vez que queremos o más bien necesitamos estar vivos, pasamos por el pasillo de la vida, y “sentimos “ como ellos se mueven, aún estando bien guardados.

En fin, la vida se escurre… entre encierros y distancias, entre ausencias y nostalgias, entre cuentos que nunca llegarán a finales felices. Y esto no se debe a un “separador” que le han dado nombre de rey al ponerle <corona>. No, esto ocurre porque lo que se siente termina no siendo suficiente para quien le da la espalda.

Y mientras todo esto ocurre… yo, respiro.

Agosto 11; 2020. Día largo que transcurre viéndole de lejos…

Agosto pocos días… incertidumbre

Agosto se asoma con cuidado… días difíciles también le tocan a él. El siempre ha sido de veranos, de vacaciones y días libres, de jolgorios y fiestas o de inicios de mucho frío en otro lado del mundo. Pero en torno suyo, ha estado el movimiento constante.

Nada en su haber de días de encierro, de ausencia de personas, de viajes que se posterguen hasta no saber cuándo. Él ha sido de los que animan, de los que inventan, de los que se lanzan en parapente o van a esquiar sobre cualquier montaña que se cubra de nieve.

Ahora, le toca contemplar sus pocos días de recién llegado, muchas veces desde la ventana, con incertidumbre de lo que ocurre afuera. Tantas voces, tantas muertas, tantas estadísticas, tantas noticias, y en muchos casos… tanta ausencia de verdad.

Como el resto de casi todos los meses de este famoso año, 2020; Agosto también es objeto de dudas y la incertidumbre hace nido en la cumbre de sus días.

Y nosotros… hemos reído en días de Agosto, hemos viajado, llegado a un sitio nuevo, experimentado la vida soplándonos con brisa cálida o fría, lo hemos pasado bien. Sin embargo, también la vida en su plenitud, trae la otra cara de la moneda, aquello que puede completar una verdadera perspectiva de que existimos.

En este Agosto, así como hemos conocido antes la Alegría de nacimientos, veremos con tristeza el adiós en los ojos ya cerrados de alguien, en el cambio de horizonte en algunos caminos, en distancias que aparecen y ya no podemos controlarlas.

Se marchitarán flores que en otros tiempos existieron, porque todo ha ido cambiando, el planeta ha sufrido daños quizás irreparables, el ser humano ha vivido pruebas que a cualquier otro ser del universo le hubieran hecho cambiar radicalmente… al humano, no tanto…

Estamos en medio de todo esto, y Agosto me mira con cara de incertidumbre… y yo le devuelvo la misma mirada, tomo su mano de forma compasiva y le digo: —Ambos vamos juntos en esto, tranquilo. Y la tranquilidad no es precisamente la amiga más cercana, pero toca confiar que no depende todo nosotros, porque si así fuera, ya el mundo no existiera.

Agosto…. “ocho”, mes par, redondo…. favorito… sigamos de la mano, admirando la vida, encontrando que a pesar de cualquier cosa, importa lo que nos ocurre adentro.

Gracias porque sé, que tú también estás conmigo. Tú estás, y es importante, aunque estemos distantes.

Agosto 2 y 3; 2020. Mientras hoy en el camino.