Errores, aciertos… oportunidades 🙈🎯😊

Simple!

Quien se empeña en desarrollar relaciones tóxicas, contaminando todo lo posible hasta acabarlo, deberá resignarse a vivir con las grietas, de lo que pudo ser un bonito camino.

Las oportunidades son oportunidades, para quien sabe aprovecharlas. Para los demás, son desperdicios.

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Coincidir… dejar pasar 🌎 🌀

La coincidencia de encontrarnos,
De mirarnos,
De amarnos,
En un planeta tan grande,
Tan diferente,
Tan amplio.

Es algo que dejarlo
Para el ambiguo “después”
Para el seguro “nunca”
Para el inoportuno “luego”
Nos dejará la vida
Llena de vacíos,
De sin sabores,
De huecos.

No se tú, pero yo creo
Que coincidir contigo,
Dos mundos en paralelo,
Dos historias tan distantes,
Formas diferentes de cuento,
Ha sido de los milagros
Que se transforman en verso.

Hoy coincido una vez más
Vengo por ti,
El corazón, conmigo…
Desde este lado de la vida
Desde aquí, quizás muy lejos,
Con las ganas de buscarte
Con el amor por consejo
Solo pasaba a decirte
Que lo que siento,
Es muy cierto

Por eso yo no lo dejo,
Para después o
Para nunca,
Porque honro el sentimiento
Coincidencia, providencia,
Destino, camino, Cielo
Encontrarnos tú y yo,
Es razón de estar
Contentos.

De las cosas cotidianas 13… un café, despertar!😴👀

¿Un Café..?

—¿Eres de los que necesitas un café para que el día pueda despegar?

Pues, eres del club de los humanos que saborean la vida jajajaja.

En estos días, mientras preparaba y servía el café de la mañana, justamente pensaba en esto…

—¿Qué hace el café en nuestra mente, que nos mantiene despiertos?

Claro, debo confesar también, que no soy tomadora de café. Aunque lo preparo y queda bien, no lo consumo. Me gusta su olor, me impacta su color, no me disgusta su sabor, pero no lo consumo, y de hacerlo es de forma muy esporádica.

—¿La razón?

Está dentro de las cosas que mi organismo no recibe bien. A estas alturas de la vida, me doy el lujo de escoger entre las cosas que no me sientan del todo bien, las que prefiero asumir. Entonces, para arriesgarme por algo que puede causarme algún malestar, tiene que cautivarme hasta los huesos, que me guste a rabiar, y que lo que me haga sentir haga parecer ínfimo cualquier punto negativo que me pueda acarrear (aunque para otros pueda parecer enorme).

Pero volviendo a mis pensamientos sobre el café y despertar… —¿Porqué lo consumen?

—Pues, por algo muy simple ¡Porque gusta su sabor!

Más allá del efecto que la cafeína y todo el componente que en si mismo trae el café, es por su sabor, por su olor, por la sensación que da. Los expertos sabrán más de reacciones químicas u hormonas segregadas en el organismo. Yo lo que sé, es que:

—El exponerse a eso, mantiene a más de uno… ¡DESPIERTOS!

Entonces inevitablemente pensé:

“Dependiendo de la persona, su café “

Y es que de acuerdo a aquello que nos llame la atención, estaremos despiertos y dispuestos a tener los sentidos en algo.

—¿Porqué abrimos los ojos día a día? ¿Cuál es ese café que nos mantiene despiertos? ¿Dónde está ese sabor que quieres repetir? ¿Cómo es esa fragancia que te llega hasta lo profundo y te saca un suspiro? ¿Quien hace que corras a tomar una llamada?

Las alarmas a veces no son suficientes para hacernos despertar, ni llegar a tiempo (creo que alguna vez has llegado tarde aunque sonó), pero ese “Café ” que despierta nuestra alma y se cuela en nuestras ganas, nos mantiene el corazón despierto, aunque estemos dormidos. Creo que te prefiero, eres café.

—Es lunes… ¡A por un café! ¿Si? ☕️ 😉

Junio que sigue pasando las páginas de sus días… 🌿🌸🌧☀️

Este ha sido un mes bonito .

Un mes en que se han afinado mis ojos para descubrir la vida.

Y es que a veces creemos que el mundo es sólo el pedacito que vemos…

Hasta que afortunadamente nos damos cuenta que debemos estirar nuestros pensamientos y dejar que vuelen.

Entonces somos capaces de encontrar en el camino, lo que a través de un juicio limitado o sesgado, jamás habríamos descubierto.

Lo que nos lleva de manera providencial a respirar la vida, a sentirla, a saborearla, a vivirla… esos nos lleva a apreciar que aunque parezcan iguales, cada día tiene su especial diferencia.

Dejamos por voluntad propia, lo que simplemente no queremos más. El peso que nos tira hacia atrás, sacamos la espina de nuestro pie.

Los amaneceres también se despiertan más temprano entonces, iluminándonos el ser e invitándonos a sonreír.

Y nada de esto sucede, si los ojos de nuestro interior no despiertan.

Sentir la vida, sus colores, sus intríngulis cotidianos y hasta los que no lo son, permite que tengamos una perspectiva distinta.

Volverse más atento a lo que ocurre primero dentro de nosotros y también de lo que sucede a nuestro alrededor, nos deja que estemos más alertas lo que hace que apreciemos de manera más consciente cada cosa.

Descubrimos que el gris no nos tapa por completo la luz que se esconde en algún lado, sino que nos lleva como un signo Perfecto, a encontrarla.

Descubrimos además, que cada detalle aunque sea pequeño, trae su brillo implícito, con un universo de cosas que se mueven en su centro. Solo basta que nos detengamos y lo encontremos.

El cielo simplemente se abre… cuando somos capaces de tener el corazón también abierto.

Pero no solo ocurren maravillas por arriba, sino que pegadas al suelo también se nos presentan. La vida apareciendo por todos lados.

Su movimiento recordando que también podemos movernos, como parte de la oportunidad que tenemos.

Sentimos que la vida es un árbol, al que podemos subir y sus ramas disfrutar de su abrazo, sin más necesidad que la de contemplar y estar en ella.

Y los colores florecen a nuestro paso, llenando de alegría algún rincón que se encontraba vacío de ella.

La certeza de su presencia nos permite escuchar nuestros latidos más fuertes y las hojas se pintan de colores intensos para confirmarlo.

No existe ningún desperdicio en el tesoro de la vida, cuando nos atrevemos a descubrirlo.

La gratitud llega de forma natural a nuestro encuentro, y cada maravilla tiene un destello de gracia que mueve lo que somos a ser mejores.

Descubrimos además, que los milagros ocurren de forma tan recurrente, así como las estrellas tocan la tierra continuamente aún cuando no nos damos cuenta.

Junio de belleza, de color, de cercanía, de despertar. De que sepas una vez más (repetida a la millonésima oportunidad) que estoy aquí, con el sentimiento vivo y el alma más despierta. Aunque ya lo sabes, vale lampean decírtelo de nuevo.

Junio que me ha acompañado a florecer..

junio que sigue pasando sus páginas y yo camino despacio, pero más por disfrutar que por cansancio.

Junio en el que te veo, porque ya no me dejo invasor por la distancia.

Atrevernos… a vivir de cerca 🐚📲✉️🌊

La vida es más que mirar de lejos.

La vida consiste en tomar el riesgo de “Acercarnos“. Y para ello es necesario, jugar con el miedo (no desaparecerlo), abrir los sentidos y sobre todo atrevernos.

Todo implica riesgos. Vivir en si mismo resulta lo más peligroso en esto que propiamente llamamos vida; sin embargo todo lo que es interesante, agradable o de valor hace que asumir el riesgo, pasar el susto y desgastar de alguna manera los sentidos, valga la pena.

Cuando algo (o alguien) está lejos, eso viene producto de circunstancias que elegimos o simplemente de situaciones que nos salpicaron de alguna manera, cuyo resultado inevitablemente es una pequeña palabra de tres sílabas, pero con implicaciones dantescas para algunas vidas. D I S T A N C I A.

Entonces la vida, si la nuestra, se convierte en una constante salida “a ver vitrinas”. Nos acostumbramos a ver las cosas (y hasta las personas) de lejos. Terminamos poniendo la mano sobre el aparador y suspirar diciendo: —Cómo me gustaría tocar esto (o a ese), probar esto o aquello, saborear o palpar eso que desde aquí se ve lejano e imposible.

Nos acostumbramos a ese esquema, y la vida se nos convierte en una suerte de “codicia mal sana del alma” que no nos lleva a ninguna parte (al menos no a ninguna parte disfrutable o que nos enseñe).

Nos ocurre el fenómeno de la distancia… y es que todo allí se distorsiona. De lejos, lo grande suele verse muy pequeño. Los colores reales no se aprecian y sobre todo, lo más importante…. desde la lejanía, la distancia parece infranqueable.

Pero ¿Qué ocurre cuando nos acercamos?

Primero, jugamos con el miedo. Aunque no desaparece terminamos devolviéndole “la pelota” a su cancha, mientras vamos comiéndonos la distancia. Eso implica “jugar” con el teclado de un teléfono para hacer una llamada, saltar en la orilla del mar y pretender permanecer seco, dar pasos aunque parezca que el camino se borra.

El miedo no va a desaparecer mientras estemos vivos, así que si lo sientes… ¡felicidades! Lo estás. Sin embargo el miedo puede tener sus garras ocupadas, mientras lo invitamos a jugar.

Segundo, acercarse viene con la disposición de todos nuestros sentidos… esos que conocemos como físicos, pero también con el sentido interno, ese que no sabemos dónde está ubicado exactamente, pero que se asocia al corazón, por ser el recordatorio más claro que tenemos, de que latimos.

Si preferimos estar cerca, nuestros sentidos están atentos. Los ojos buscan dónde está el detalle, despertamos por dentro (vemos hasta a ojos cerrados), el oído se afina para escuchar y también ser escuchado (y ahí la distancia desaparece).

Puedes tocar sin tocar, porque se activa el sentido interno y tu alma siente ese toque que te dan y que inevitablemente también das; estamos atentos a olfatear cualquier cosa que huela mal y nos quiera hacer desistir de acercarnos, de la misma manera un aroma a cercanía se presenta cuando se acorta lo que separa. Simplemente huele a hogar donde los sentimientos pueden aparcar sin temor.

Y los sabores más dulces llegan cuando lo amargo de estar distantes desaparece. Quizás un beso te regale el sabor más exquisito que has podido disfrutar. Todos los sentidos están vinculados misteriosamente a lo que somos internamente.

Y tercero, atrevernos… porque de nada sirve subir al avión, tener el paracaídas puesto, ver el azul y sentir el aire dando en tu cara, si no te lanzas. Jugar con el teclado, llamar y no expresar que no quieres estar lejos, es un tributo al miedo. Estar a la orilla en la playa y no sentir como moja, es hacer la visita estéril. Detenerse porque el camino no se abra, es perder la visión.

Es vital Atreverse. Aunque la garantía de que todo va a ser como queremos no exista. Atrevernos y acercarnos realmente nos permite disfrutar la maravilla.

Acercarnos nos permite visitar el ahora, comprobar que nada era como pensábamos o como simplemente recordamos de las huellas del pasado. Entonces soltamos el peso cuando entendemos que ya no queremos eso, porque simplemente no existe. Pero acercarnos también nos trae la sorpresa, el regalo y la bendición de comprobar la maravilla.

Acercarnos nos permite sentir conscientemente. Descubrimos majestad en los más pequeños detalles, lo que a otros parece sin belleza puede alumbrarnos de forma increíble. Acercarnos permite que los defectos sean tan bien conocidos que no es necesario máscaras, ni maquillajes y aún debajo de las capas de la edad, conseguir brillo en un ser que todavía está vivo.

De cerca no hay apariencias, de cerca hay maravilla.

Los colores de Junio… sus maravillas

Junio ha venido cargado de color, de vida, de luz. No quiere decir esto que, no hayan momentos oscuros y que se enrede la vida, sino porque decidimos abrir los ojos para simplemente contemplarle.

El sol ha mostrado su esplendor, tanto de mañana como de tarde. Sus rayos han bañado con calor los días.

Hay personas como el sol, que se hacen notar a cualquier hora, por su calidez, porque saben decir: —Estoy aquí, presente.

También Junio ha traído lluvia, y aún en medio de ella los pajaritos han salido a bañarse y volar. Sin intimidaciones, sin pensar en que les puede hacer mal.

Eso me hace pensar que tenemos licencia en nuestra vida para que exista sol y lluvia, para reír a carcajadas y llorar cuando queramos. Que no está escrito todo en cuanto a lo que sentimos, que ahí comienza el paréntesis realmente libre de lo que somos, precisamente en lo que sentimos.

Junio entre claros y oscuros impresionantes. Como esos estados de animo juntos que nos atacan. Entonces podemos comprender que aunque todo parezca mal, siempre llevaremos algo por dentro que nos permita inexplicablemente, reírnos.

Junio que también se viste de mar, y entre sus olas disfruta de la calidez del sol y juntos hacen de las horas el juego favorito del día.

Y es que nada mejor que encontrar a alguien que encaje con lo que somos, que podamos ir al vaivén de las mismas olas emocionales, que se deje tocar como la orilla de la playa, y que de la misma manera sea como la ola que toca y moja con su presencia.

Dias para protagonizar el espectáculo estando en medio de lo que ocurre y también, días en los que simplemente nos asomamos y miramos.

Hay ocasiones en la vida, que solo se nos reserva el derecho a contemplar, en los que intervenir directamente ni está a nuestro alcance, está prohibido; es en esos cuando nuestra capacidad de esperar se pone a prueba.

Junio, una maravilla continua…

Una fiesta que no acaba

Una luz que aunque sabemos que se apagará en algún momento, mientras brilla, no se detiene, no para.

Como esos sentimientos que nos alumbran, que nos embargan, que aunque en algún momento se extinguirán porque ya no existamos más, o porque sea necesario cortarlos… pero mientras se sienten, son llama que su esplendor alumbra aunque muchas veces no esté cercana.

Dias que no se rinden, aunque pareciera que el tedio de lo cotidiano les gana. Que les desdibuja, que les quita el enfoque.

Eso se parece a nuestras ganas, que a veces por circunstancias se empañan y queremos abandonar el camino, olvidando que lo recorrido no se borrará porque sintamos miedo ahora. Toca entonces esperar, aclarar los ojos y volvernos a enfocar.

Y noches que igual llegan, reclamando su espacio…

Como el mejor escenario para que la luz pueda mostrarse, para que anhelemos que llegue.

Como esas palabras, esos pensamientos, esa presencia que anhelamos cuando todo se vuelve difícil y oscuro.

Y el sol aparece de nuevo en Junio, como una promesa cumplida, como recordando que la esperanza tiene sentido.

Un nuevo día de Junio que viene con un regalo implícito, ese que significa el estar vivo, el poder usar nuestros sentidos, y cada una de las cosas que nos llevan naturalmente a estar agradecidos, tener la vida en nuestro corazón y estar convencidos.

Junio, los colores de tus días son una maravilla!