La vida es como el mar (2015)…

Eso que llamamos vida
Es como el más ancho mar
Con olas que van y vienen
Con personas que se quedan
Y otras que también se van.

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En este año 2015  haciendo una pequeña evaluación, me encuentro con lo siguiente:

La vida como un gran mar. En ella nos sumergimos y a veces tomamos la aventura o el riesgo de llegar hasta sus profundidades. Otras simplemente somos arrojados a la orilla hasta inconscientes, y casi perecemos, hasta que alguien nos rescata.

En este gran mar, aparece gente que como las olas unos deciden quedarse y otros, simplemente se van. Gente transitoria,  gente permanente, cada una dejando una huella distinta al pasar.

Personas que entran a nuestra vida por un interés puntual,  y luego simplemente nos estan más y otros que con la constancia del agua nos acompañan en cada situación de esas que nos voltean o nos hacen simplemente disfrutar. Unas las buscamos y nunca las encontramos,  otras comi el agua por todas partes están.

Como el mar, nuestra vida tiene espuma y eso me recuerda a esas personas bulliciosas,  que siempre creen tener la luz del escenario sobre ellas y como la espuma son notorias, pero al momento de querer palparlas de verdad descubres que solo te queda vacío entre las manos… mucha apariencia, pero vacía. Buenos actores,  pero en papeles de mentira.

A lo largo de este año,  nadando en el mar he visto muchos que enarbolan el principio ese de que “el pez grande se come al más pequeño” y con eso justifican una serie de acciones impropias y acaban de alguna manera con la vida de otros. Y ser testigo de eso, es lo que a veces se levanten olas gigantes que arrasen todo a su paso, con el objeto quizás de tida esa maldad limpiar.

Todo mar tiene en su orilla palmeras, que se mecen con el viento y parece que juegan, así son las situaciones que muchas veces nos llegan,  parecieran que nos tumban, que nos parten, nos doblegan y luego descubrimos que podemos vivir aún en medio de ellas. Y al tener una lección ya hemos sacado la ganancia de aprender para seguir de alguna otra manera.

Hay también gaviotas que vuelan, que extienden su alas y tambien regresan. Ven de lejos un pez, lo sacan, lo pezcan y así pasan sus dias sin que más nada vean. Esos son los que solo buscan algo puntual, llegaron a nuestra vida, lo encuentran,  lo sacan y siguen su camino, pero a la hora de necesitarlo de nuevo, volverán a volar sobre nosotros y nuevamente lo tomarán.  Esto sucederá hasta que no haya más nada que sacar. De eso nis damos cuenta y comi estamos seguros de que tenemos algo para dae, siempre estaremos dispuestos para quien lo pieda necesitar.

Pensando en esto me quedo con:
Los que son como el sol para este mar… de día le alumbra, calentando su agua, dejando una gran estela de su reflejo sobre el agua, diciendo aquí estoy, por donde te asomes me verás.  Esa persona con su calidez nos mantiene pegados a lo que queremos y al final del día no teme sumergirse en nuestras profundidades,  porque como el sol en el atardecer puede fundirse aún con su pensamiento al nuestro.

Los que son como el cielo… ese que a veces es azul, ese que a veces es de color incierto. Uno se vuelve el reflejo del otro… el mar se vuelve azul cuando el cielo así lo esta y juntos se fusionan en la mas bella inmensidad, allá en el horizonte ese que nunca se va. Esa persona que es nuestro cielo azul, a veces hace que su reflejo sea contemplado en nuestra vida, y aunque quizás cause desagrado en alguno, en el alma nuestra deja un brillo especial. No hay cielo sin su mar.

Los que son como la sal. El mar tiene un sabor peculiar, su agua sabe salada, esa es su esencia, y no se puede cambiar. El día que esté sin sal, simplemente no sería más “mar”,  incluso la vida que el habita ya no sería normal. Ese sabor especial, le hace ser quien es, habla de quien es. Asi también hay quien añade sabor en nuestra vida, llenándola de color y un sabor sin igual.  Haciendo que  se preserve mi esencia, lo que soy y no haciéndome dudar. Este es un verdadero regalo, el de la sal.

Igual, lo que esté muerto en el mar, en algún momento va a flotar. Lo que ya no tenga vida, lo que ya no se ha de usar, simplemente hasta su orilla puede sacarlo, llevarlo, dejarlo afuera sin más.  Nuestra vida como el mar, tiene personas, sentimientos y situaciones que pasaron a lo inerte, a lo que no es, por diferentes causas; hay quienes sólo nos causan dolor y frustración, que traen consigo olor a muerte y depresión. .. todo ello, en algún momento y como algo natural,  vamos a dejarlo fuera, lo sacaremos, correremos de ello y no lo querremos más,  porque de no hacerlo así,  toda nuestra vida se podría intoxicar. Y como el mar, sabio, dejaremos todo eso atrás.

En la gran anchura y profundidad de este mar que llamamos vida… acepto todo lo que viene y va. Dejo que el que pueda sacar algo de la mía, lo haga, que haya baile en la orilla y peligro en la profundidad, que unos aparezcan y se vayan y otro se quede para siempre. Agradezco infinitamente la sal que me da sabor, el sol que me calienta,  el cielo azul que me cubre y me recuerda quien soy… y  sobre todo agradezco el poder ver y entender que lo que no es, lo que ya no vive,  sólo se debe marchar.

Este 2015 me permitió navegar por su aguas de gran mar y ya eso es un gran motivo para agradecer… y ni solo eso, sino continuar.

Nuevamente se izaran las velas en el 2016 y sobre todas las cosas, en ese año también,  te quiero a ti, encontrar.

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              ¡FELIZ AÑO 2016!