Jueves… Cruzar o no, atreverse.

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(Para los que piensan que el puente “per se” es el medio para llegar al otro lado… Sin que haya quien los cruce, éstos se vuelven inútiles).

Soy una soñadora empedernida, y creo que ya eso es del conocimiento público.  Veo los puentes e inmediatamente comienzo a construir historias en mi mente; historias que hablan de la cercanía entre dos puertos que se hallaban distantes, dos destinos que iban paralelos y se encuentran, dos corazones que alinean su ritmo.  Yendo un poco más allá de la belleza del puente y lo que significa inicialmente para mí, he llegado a pensar que : Los puentes tienen sentido, si existe quien se atreva a cruzarlos.

Distancia como expresión de separación
Separación como el nacimiento de dos orillas
Orillas como  partes de una superficie separada
Separada con necesidad de algo que restaure su unidad
Unidad a través de un espacio cubierto por un puente
Puente que no sirve de nada, si no hay quien lo cruce.

Los puentes son bellos y hasta románticos, pero no todos estamos dispuestos a cruzarlos.  Hay implicaciones que nos llevan a  detenernos en una orilla, y hacen que nos quedemos en ellas naufragando en nuestros propios temores. Por eso el llamado de hoy es a “Atreverse y a Cruzar”.

Cruzar, aunque le tengamos miedo a las alturas. A veces nos dirán que lo que queremos o a quien queremos, está leeeejjjjoooos de nuestro alcance, muy ” alto” así que lo mejor para nosotros es ni siquiera pensarlo, mucho menos atrevernos (¿te lo han dicho o no te lo han dicho?). Es una invitación al miedo, mientras que quien nos lo infunde, goza con ello.  ¿Qué hacer?  Agradecer el consejo y… Entonces no queda de otra  que mirar hacia el cielo y dejar que el nos conduzca cuando las piernas nos tiemblan. ¡Empezar a Cruzar!

Cruzar, aunque tengamos el riesgo de que podemos caer. En el camino, podemos caernos, siempre existe esa posibilidad (yo particularmente temo que me pase, así que si estás a mi lado, de seguro me asiré de tu mano); puede caerse hasta el propio camino (depresiones o fallas como lo llamen) y como es lo que nos ocupa en este caso, puede caerse hasta el puente.  Partiendo de que todo es posible que suceda, pero que también es posible que no,  venceremos esa limitación que nos paraliza por los benditos “y si” y nos ayudará a lanzarnos en la aventura de cruzar. Seguro escucharemos voces que dirán: “Y si te caes al agua” “Y si hay pirañas ahí” “Y si nadie puede rescatarte” ” Y si mueres…” Como si ya no fuera una forma de morir, el no atrevernos a cruzar.

Cruzar estando conscientes que a veces el puente se va haciendo a nuestro paso… Añadiéndose espacio cubierto por delante, en la medida que cobramos ánimo y estamos dispuestos a avanzar; y también conscientes de que se puede ir borrando a nuestro paso, desapareciendo lo que dejamos atrás, por tanto puede no haber retorno, como quien “quema las naves“.  Esa decisión de asumir tal riesgo, indiscutiblemente nos hará crecer.

Cruzar y permitir que las huellas que dejemos estén impregnadas de lo que somos, lo que sentimos. Nuestros temores y nuestro arrojo a la vista. Atrevernos a decir lo que sentimos, quizás sin esperar retribución de vuelta, es cruzar el puente que separa ↔ lo que sentimos ↔del ser que amamos. Quizás no ocurra lo que esperamos, o tal vez lo único que esperamos es poder expresarlo, pero si no lo hacemos, si nos quedamos en la orilla, y hasta en la entrada del puente, sintiendo como el viento sacude nuestro pelo y una que otra gota de lluvia moja nuestros vestidos, y aún así, no empezamos a andar para cruzar, lo único que tendremos bajo nuestros pies es una estructura inútil, del material que sea, que no sirve para nada, al igual que nuestros sentimientos inexpresados.

Cruzar, es de atrevidos, de valientes (que llevan el miedo consigo y lo silencian con sus ganas de seguir), de los que valoran el milagro de que el puente exista y se animan a usarlo.

Lo que sentimos y pensamos son lo componentes de nuestros puentes naturales, por cuanto es lo que nos impulsa a hacer o decir, es decir a cruzar

Si el puente no cruzamos en el mismo lugar quedamos.
Si no expresas el sentimiento eso se lo lleva el viento.
Si dos orillas quieres unir al puente debes subir.

Cruzar se consigue cuando tenemos un sentimiento que nos inspira, una orilla que queremos hacer nuestra y una mano extendida que quizás encontremos al otro lado y queremos tomar con todas nuestras ganas.  Aunque la maravilla de todo puente sería que alguien caminara desde cada orilla y hubiese un encuentro sin igual en pleno centro. (Denle el final que más intenso les resulte o guste), no siempre eso ocurre, pero el que está dispuesto, el que lo cruza ya es el ganador de su propia historia y su recompensa es haber hecho todo a su alcance para obtener lo que quería.

Pregunta para hoy Jueves
¿Cruzo el puente o me resigno a la distancia?
¿◀▶?

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4 comentarios en “Jueves… Cruzar o no, atreverse.

    1. Si no hay puente, pero hay ganas de llegar… Algo se hace, los puentes aparecerán de alguna. Sin embargo, si no hay quien quiera cruzarlos… De que sirve el puente?

      Agradezco mucho tu lectura y comentario Alejandro. 🙂

      Le gusta a 1 persona

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