Aquí estoy…

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Decir aquí estoy, no está demás…

El AMOR no se avergüenza de lo que es, ni cree ser menos por demostrarlo.

La presencia es algo que sólo quien está realmente conectado con alguien, lo puede ofrecer, lo otro puede ser simple apariencia.

Aquí estoy, ya sabes…. Aquí estoy. ♥

Miércoles… Rendirse ¿por qué no?

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(Para los que andan el camino a prisa, y sólo van enfocados en no parar, rendirse también está permitido para poder llegar)

Me encanta ese poema de M.Benedetti que dice “No te rindas” y su explicación e invitación a no hacerlo es magistral y genial como todo lo que nos dejó escrito.  Sin embargo, pensando en el camino y los pasos que ya hemos dado, junto a la capacidad de confiar que tenemos; también me llega al pensamiento la necesidad que deberíamos tener de “Rendirnos“.

A veces es necesario parar .
Parar nos lleva a tomar aliento.
Aliento que nos dé fuerza para observar.
Observar que nos hace consciente de todo alrededor.
Alrededor, que es lo que tenemos hasta conseguir llegar.

El rendirse no solo tiene que ver con ” desertar” y echarse a morir por sentir que el fracaso ganó la partida.  No, la invitación de “rendirse” hoy, es a tomar una pausa para poder continuar, siempre continuar….

Rendirse ante lo que somos…. Basta de máscaras pesadas que esconden quienes realmente somos. Puedes mejorar y crecer, pero no dejar de “ser” quien eres.  Nadie puede avanzar disfrazado de “otro” porque llegaría al lugar equivocado.

Rendirse ante lo que sentimosBasta de esconder el amor, simplemente porque a otros les parezca pasado de moda y hasta cursi. Reprimir lo que sentimos, termina atrofiándonos y volviéndonos incapaces para la verdadera expresión de un sentimiento.  El amor corriendo en nuestro ser nos impulsa a llegar más allá y mejor.

Rendirse ante lo que nos rodeaBasta de pasar al lado de la maravilla de una flor y no aprovechar de observarla. ¡Es una muestra de belleza inigualable!  Del mismo modo: la sonrisa de un niño, el llanto de un bebé, el cachorro nuevo que nació ayer, el sol en su despedida, el ave que vuela sin que nada lo detenga, una palabra que dice “Te amo” pintada al vapor sobre un espejo, el recuerdo de un dulce sabor que tuvieron nuestros labios. Tantas y tantas cosas… Rendirse ante la maravilla del entorno es lo que hace que nuestro camino sea intenso y nutrido.

Rendirse ante las letrasBasta de hacerse el loco (o loca) y querer silenciar la voz de ellas, cuando nos persiguen para escribir y argumentar diciendo: –Luego lo haré, hay cosas más importantes ahora (yo de eso sé… Más de lo que quisiera).  ¿Acaso dejaras  algo más que tus huellas escritas? Hasta para los que amas será un recuerdo imborrable lo que escribes, y para los que no te conocen serán como el  descubrimiento de un tesoro al encontrar lo que dejaste escrito.

Rendirse a la vida…. Basta ya de desperdiciar los días o el tiempo (que manejas o cuentas cómo quieras), invirtiéndolo en rabias o perdiéndolo en lo que no te gusta o enriquece.  Deslástrate de lo que te amarra las ganas, te opaca la luz de los sueños, te impide respirar la dulzura de tu alma. Nada de perder el tiempo yendo detrás de alguien a quién no le importas (p r o h i b i d o)Ríndete a la vida, vive cada instante y disfrutarlo, por tí y por lo que eres.

Estas pausas en el camino, ese rendirse para bien, ayudará a que cada paso tenga esperanza de dejar una huella imborrable… Y si por alguna causa perdemos el camino, al encontrar esas mismas huellas podemos retomarlo sin temor. 

El que se rinde a la vida, es quien puede terminarla con alegría.
Detenerse a contemplar su esplendor nos llenará los días de color.
Rendirse ante los ojos de quien amas, te hará dormir por largos años en su misma cama.

Todo eso nos hará perseverar, y lo mejor nos permitirá llegar a algún lugar.

Rendirse es una forma de perseverarRendirse y no escapar de la vida, sino animarse a sentir y a procurarlo cada día… Esto también es tenacidad, y con ella podemos cruzar cualquier desierto y seguir con el corazón lleno y pleno.

Pregunta para hoy Miércoles:
¿Sigues a toda velocidad o  rindes tu prisa ante  la vida para poder disfrutar continuar?  ¿✳?

Martes… La fortuna de confiar

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(Para los que han empezado a dar pasos,  el tener a alguien que camine al lado -con nosotros- puede resultar maravilloso)

Todos escuchamos, leemos y hasta nos repetimos que no hay como “Creer o confiar en uno mismo“. Como ya eso es un tema dominado y muy expuesto por muchos,  con los cuales concuerdo o no, prefiero enfocarme en pensar sobre lo que es “Confiar en otro“.

Otro, en el camino es compañía.
Compañía nos hace sentir apoyo.
Apoyo es un sostén en tiempo de crisis.
Crisis es un buen escenario para conocer en quien podemos confiar.

Aunque pensemos y la sociedad se encargue de reforzar el concepto de que podemos lograr esto y aquello, solos; para sentirnos realizados,  nada mejor que poder compartir lo que somos con alguien.  Hasta para el placer,  naturalmente necesitamos a “otro”.

Por eso la invitación es a confiar.

Confiar en alguien significa que puedes abrir tu corazón,  y eso alivia las cargas del camino.

Confiar en el otro, no implica que no te vaya  a decepcionar alguna vez, sino que a pesar de sus errores sabemos que no haría nada de forma deliberada para dañarnos.

Confiar puede llevarnos a caminar a ciegas por un sendero y solo tener una mano que nos conduzca y no sentir temor de dejarse llevar.

Confiar tiene que ver con el AMOR;  ya que éste no existe en ausencia del componente de la confianza.

Confiar en el otro hace de nuestro camino un agradable lugar que nos invita a avanzar, y en el que nos ejercitamos en la comprensión. Podemos andar livianos,  si confiamos.

Encontrar a alguien en quien podamos confiar,  es lo mejor que nos puede pasar. Ya no hay temor porque te metan el pié para que caigas, sino que hay certeza de que te cuidan para que así no sea.

Confiar es una capacidad (ilógica) de lanzarse al vacío,  con la certidumbre de  que alguien sostiene la cuerda que no te dejará caer. Ser confiable es darlo todo por sostener esa cuerda y no permitir que el otro se golpee, si lo podemos evitar; y algunas veces ser la misma cuerda que sostiene.

Pregunta para hoy Martes
¿Soy de los afortunados  que confían?  ¿¤? .

Culpable..!

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Se abre la sesión, hace su entrada solemne a esta sala, su “Señoría” quien preside el juicio contra este infame individuo.

Todos de pié, ya él juicio comenzó!

El jurado en su sitio, el defensor moja sus labios con su lengua como medida preventiva para lucir bien, para afinar sus pensamientos y lanzarse al ataque cuanto antes.  El acusador acaricia su maletín con timidez, como si pretendiese que al frotarlo el coraje que le hace falta lo fuera a conseguir por el simple contacto.

Queda de pié el acusado. Habla su señoría

– Usted, el que se viste de encanto, cuya mirada es profunda y sus palabras de miel ¿cómo se declara?

– Yo, ¡soy inocente! Señoría.

-… ¡Yo sólo estaba jugando!

Se da paso al acusador, quien alisa un poco su traje azul algo gastado, también pasa su mano izquierda sobre sus cabellos, cuyo mechones negros se empeñan en estar sobre el lado izquierdo de su frente tapando contínuamente su ojo.  Es como una especie de máscara que se ha puesto, para no mostrar realmente que es casi uno de ellos, del gremio del acusado. La audición ha comenzado y los cargos se escuchan.

-Se le acusa de asesinar la confianza
-De maltratar la ilusión
-De acabar con la esperanza
-Que había en un corazón.

Sentado en el lugar donde se rinde declaración, ante los ojos expectantes de todos en el salón, el acusado pausadamente responde observando fijamente a cada una de las féminas del jurado, quienes esquivas se miran entre ellas como buscando refugio.

-Nuevamente digo: “Soy inocente”… Yo simplemente jugaba.
-¿Dice que sólo jugaba, cuando entró a su vida…así como si nada?
-¿Qué no había intención alguna de enamorarla? ¿Eso dice?

Se hace un silencio de segundos eternos en la sala, las mujeres que hay allí, comentan con las miradas: -¡Desgraciado! Se les lee en la mente decir, aunque sus bocas no digan nada.  Sin atreverse a mirar fijamente a este hombre por más de dos segundos. Están quizás revueltas y hasta confundidas.

-La víctima ha dicho, que sin pedir permiso sin más nada, usted le hizo sentir cosas que ella no esperaba (la voz del acusador quiere ser grave, pero es más un chillido que otra cosa). Cito a continuación lo que ha declarado la víctima por escrito, antes que usted:

-Sus dulces palabras me hicieron creer que le importaba
-Sus manos de miel se paseaban por mi espalda
-Sus escritos me inspiraron a sentir lo que soñaba
-Su presencia cada día en mi vida me hizo creer que me amaba.

-Pero resulta, que nada era como yo pensaba
-Mientras hablaba conmigo en el fondo se burlaba
-Me tomó en sus brazos y no llegó a sentir nada
-Me dejó como alguien que espera el tren en la parada.

¡Protesto Señoría!  Exclamó el defensor.

Eso que el acusador cita, son sólo percepciones equivocadas de la supuesta víctima. Cada quien es libre de pensar lo que quiera de otro y no por eso lo hace culpable de este horrendo crimen, del cual es acusado mi cliente.

– ¡No a lugar! Mantenga la compostura, ya pronto tendrá su oportunidad. Continuemos….

Se hace un revuelo en la sala.  Los hombres con medias sonrisas irónicas, miran de reojo a las féminas que una vez más se retuercen en sus asientos.

-¡Ni que esto fuera la Inquisición! Se deja oír un comentario en el fondo del leve murmullo general.

Toc, toc se  oye el duro y seco golpe del martillo recordando que la justicia no se ha ido, aunque a veces la venda en los ojos sea muy densa.

-¡Orden en la sala, sigamos!

El acusador siguió tímidamente su exposición, mientras el acusado siempre se mantuvo imponente. Su mirada recorría la sala posando sus ojos sobre cada una de aquellas mujeres, que ante su mirada penetrante acomodaban unas, sus cortas faldas, otras cerraban el botón de su blusa que a propósito habían dejado abierto, como costumbre de seducción, pero en ese momento se sentían desnudadas no de sus ropas, sino en sus pensamientos, por aquel delincuente acusado de grandes crímenes. Querían cubrirse como eb defensa, aunque no sabían exactamente de qué debían protegerse.

Todo continuó por unas horas, entre revuelo, confesiones, lágrimas de unas testigos y una que otra cita sobre lo que la víctima había dicho, que este delincuente había hecho.

Se dió paso al abogado defensor.

-Señoría, con mi cliente aquí ante todos ustedes, sólo le pido que primero le observé bien. ¡Mírelo! (El gato con botas de la película de animada tendría que tomar lecciones con él), este hombre no es capaz de hacer toda esa serie de acusaciones infundadas que pesan sobre él.

-El no tiene la culpa de despertar sentimientos, de encender los pensamientos. -¡Mirelo bien! Ya que podría ser él, más bien víctima y no el victimario.

-Las mujeres se han acostumbrado al maltrato y a la forma rústica de ser tratadas, con todo ese asunto de la igualdad, que cuando un hombre es cortés con ellas, ya creen que las está enamorando.

Esas palabras salpican toda la sala, y el hábil leguleyo sabe que es así, por tanto enfila el resto de su ataque para lograr que su defensa se haga más creíble y productiva cada vez.

– Este hombre, el de la mirada profunda y reposada, se acercó a ella, porque simplemente necesitaba ayuda. Y eso fue lo que hizo ¡le ayudó!  -Hay mujeres que no sólo necesitan palabras… Y el simplemente estuvo dispuesto. ¿Acaso eso es digno de condenación?

Una vez más los argumentos del abogado consiguen que una ola de comentarios y murmuraciones se hagan presente. Los hombres sonríen, casi diciendo: ¡Exactamente así es!  Y muchas de las mujeres tienen expresión de interrogantes en sus mentes.

-Las percepciones, como les decía hace un rato, son personales… Y a veces lo que se piensa no es.

-Sería absurdo endilgar culpas simplemente por no ser correspondida. ¡Eso es simplemente absurdo!

-Aunque hubo contacto diario, no hubo promesas; así que no hay ningún pacto transgredido. Mi cliente es totalmente inocente y de eso no hay duda alguna…

La ironía del defensor y toda su argumentación, demostrando que domina al tema, arrincona por completo al acusador.

-Además Señoría, este juicio se está llevando a cabo en ausencia de la víctima, ¡quien ni siquiera tiene el valor de dar la cara!  Escudándose en un dolor que nadie aquí puede constatar.

Hora y media más de disertación, de acercarse este experto hombre al jurado y a través de palabras con el tono indicado, hasta convencerlos de que ya han ganado.

Entra en receso la sesión, mientras la deliberación del jurado se lleva a cabo y al fin en la tarde de ese día se reanuda el caso con el veredicto listo. Se da lectura al resultado, su Señoría preside:

– De acuerdo a toda la información recabada y a las pruebas presentadas, este honorable jurado ha encontrado al acusado, el de  la mirada profunda… ¡Inocente! La voz de quien lee el veredicto es temblorosa…

Se oyen voces de júbilo, el abogado satisfecho aprieta la mano de su cliente, pensando en todo el dinero que ha ganado y la fama que le seguirá precediendo en lo adelante.

Su señoría abandona el estrado, baja lentamente los escalones y va deshaciéndose de sus ropas memorables y honoríficas. Se quita la imponente toga, suelta sus cabellos perfectamente amarrados, hasta alborotarlos por completo. Los lentes que cubrían su rostro son echados al piso, sigue así caminando lentamente, se abre un camino entre la multitud como si el mar estuviese lado a lado… Va despojándose del resto de su ropa, abre cada uno de los botones de su traje, cae su falda su chaqueta, sus piés están descalzos. Ya no hay blusas, ni sujetadores internos, no quedó ninguna de sus prendas. Sólo sus largos cabellos tapan parte de su busto. Su mano derecha se levanta y sólo se deja escuchar el hueco sonido de una bala…

El disparo atraviesa la frente de aquel hombre cuyos ojos profundos en ese momento la miraban. Su asombro fue lo último que sintió, al ver quien le disparaba.

-Te declaro culpable, yo, a quien tú le estafaste el alma.

-Ya no volveré a escuchar tu sonrisa, aquella con que me alegrabas.

-Ya no habrán más palabras de mentira, porque aquí las doy por terminadas.

-Ya no hay más juegos de cariño, porque al final sólo fui yo quien te amaba.

-Te condeno entonces a no estar atado más al rincón de mi vida, a la profundidad de mi alma.

-Libro a las otras de ti, para que no sean engañadas, para que no piensen que por tus palabras, tengan ilusiones de ser amadas.

El cuerpo yacía en medio de la sala, las esposas sobre sus manos estaban, la escoltaban a su celda y su cuerpo ya tapaban.

Su veredicto fue implacable: ¡CULPABLE! Porque lo amaba

Lunes… Pasos

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(Para los que se esfuerzan en sólo “hacer”… Primero debemos ” ser” lo demás vendrá sólo)

Todo inicio se hace con pasos.
Los pasos se dan por un deseo de llegar.
Llegar es el sitio donde está el corazón.
El corazón es el recipiente del sentimiento.

Hoy emprendes algo, comienza una semana; no hay pasos que llenen y den sentido a tu camino si no son llevados por lo que sientes.

La acción del corazón es la que tiene valor, lo demás puede moverte, pero sólo te producirá cansancio.

Este lunes vívelo, siéntelo, como la única oportunidad que tienes para expresar quien eres.

Pregunta para este día lunes:
¿Qué hay en mi corazón, quién soy? ¿♥?

Letras inquietas…

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El corazón del que escribe
Nunca se mantiene quieto
Va trepando entre los sueños
Que en su interior se agiten.

La pluma se hace profunda
Otras veces afilada,
Y con palabras inunda
Al alma que está cargada.

No se detienen, no se paran
Las letras en movimiento
Y otras veces  nos aclara
El porqué de un sentimiento.

El alma está inquieta,
El corazón se agita,
Las palabras se escriben,
El silencio grita.

Los ojos del corazón
Van revisándolo todo,
Inquietos con tal razón
Letra a letra poco a poco.

En el descanso del sueño
Se sigue escribiendo historias
De las cuales se es dueño
Porque están en la memoria.

El corazón sigue despierto
Aunque los ojos se cierren
Y si existe un sentimiento
Hasta la calma de pierde.

Letras que llegan inquietas
Ojos que observan dormidos
Besos que abren las puertas
Del placer que se había ido.

Por eso estoy escribiendo
En este momento, estos versos
Porque así es que estoy viviendo
Entre el amor y el recuerdo.

Letras inquietas…

Abril y sus atardeceres… Otra lección: despedida

No me gustan las despedidas” (quizás esto a más de uno le suene)

Creó que nadie se siente a gusto con ellas, sobre todo cuando queremos al que se va.  Como dice una canción que me gusta, de esas que desgarran…

Cuando alguien se va… El que se queda, sufre más◀ entonces podría pensarse que el dolor que decimos sentir es simplemente egoísmo, porque no queremos dejar de disfrutar todo lo que tenemos dentro de los límites de nuestra comodidad.

Estos tres últimos días los atardeceres fueron diferentemente, bellos… Pero al fin y al cabo hubo atardeceres todos los días.

Pensando en ellos, me preguntaba ¿Porqué no me gusta la sensación que dejan las despedidas?  Y mientras me perdía en mis pensamientos en una oscuridad que ya había llegado hacía rato,  sentí  al ver las fotos de los atardeceres de estos últimos tres días, que el sol  me argumentó lo siguiente:

-Yo me despido todos los días, y tú disfrutas de eso….

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– Tienes razón, le contesté…. Y me quedé pensando  en sus palabras, mirando con detalle las imágenes más recientes de otros dos días en los que efectivamente él hacía su despedida.

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Ciertamente tenía razón, cada día él se había despedido y yo disfruté el espectáculo, registré su travesía y me he quedado soñando con la estela que deja a su paso, hasta que ya no veo más su rastro…

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Cuando la noche llega y va borrando el atardecer para cubrirlo todo con su traje oscuro. Sí, él se va, todos los días desaparece ante mis ojos, se marcha y yo no lo puedo detener. Me quedé pensando en eso, sin tener que responderle a este sol de atardecer, recibiendo la lección que no terminaba de entender.

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¡Y de pronto me alumbro!  Quizás no entendí la lección de estos días (quizás me toque repetirla), sin embargo si pude ver porqué disfrutaba cada una de sus despedidas…

-¿Sabes porqué tu despedida no me mata…?
-¿Porqué? Sentí que respondió el sol.
-Porque cada vez que te veo marcharte, me dejas en el corazón la certeza, de que mañana volverás a mí, y te veré. Y esa es mi esperanza….

Por eso cada día, cada atardecer me suena más a constancia a estar allí, que a despedida. A amor que no se cansa…

Este atardecer  de hoy (que no pude registrar como el de todos los días) me dejó como mensaje en lugar de lección lo siguiente:

-Hoy fui yo quien recibí de tí la lección.
Me enseñaste que mis despedidas no te ocasionan dolor, porque simplemente no me voy, porque aunque no me veas por un tiempo, tu sabes que yo estoy.  Sí, yo, el sol de tu atardecer…

Y eso me dibujo una suave sonrisa.

✳✳✳✳✳✳✳✳
A veces pensamos que la gente que queremos es la que se va, y que para nuestra desdicha los que se quedan son los que representan una carga… Pero pensándolo mejor, no  es que los que se van son sólo los que queremos, sino que ellos corresponden a los que si extrañamos y por eso lo notamos.  Seamos de las personas que dejan un vacío palpable cuando no están, y no de esos por los que se celebra cuando se ausentan.

Ramas y sentimiento…

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(Lo que sentimos produce los más hermosos frutos en nuestra alma)

Los sentimientos son como racimos
Que de las ramas de nuestro ser brotan
Unos cuelgan bellos y no tienen olvido
Otros caen al suelo, y nadie los nota.

El más puro sentimiento de todos es el amor
Qué con grandes racimos, maduros y verdes
Llenan nuestra vida de un grato sabor
Que de sólo al verlos provocan comerles.

De mi alma se desgaja este sentimiento
Eres como savia que me ha recorrido,
Corres por las ramas de mi pensamiento
Cae así a tus manos para ser sentido.

Dime a que te sabe el fruto de amor
Que desde mi alma, ya tu has recibido
Acaso te dejan un dulce sabor
Y no habrá en tu ser para mí, olvido…

Cuéntame que piensas al ver estas ramas
Si se agua tu boca, pensando en comerlo
Este sentimiento ¿te enciende las ganas?
De probar el fruto… ¿De al fin tenerlo..?

Como un gran racimo que cuelga en mi ser
Va mi amor por ti, en las grandes ramas
Espero que tú, no lo dejes caer…
Qué lo cuides hoy, y también mañana.
✳✳✳✳✳✳✳✳

El sentimiento puede llenar las manos de quien está dispuesto a recibirlo, y su alma florecerá… ♣