Mayo… y una lección de sus atardeceres. “Parecer” no es suficiente

Este mes de Mayo ha sido particular, puesto que se han esperado las lluvias con más ansias de lo acostumbrado. Pero la sequía, como el amor difícil y que se hace de rogar, ha impedido de algún modo que las tan esperadas gotas, nos terminen de empapar.  Claro está, hay zonas en las que si ha estado lloviendo, y es lo que presentido cada vez que me asomo y veo el cielo.

Mayo y sus atardeceres, de lujo, unos más que otros, pero todos de los que sacan suspiros… me ha hecho pensar o más bien recordar en unas lecciones que quizás merecen ser compartida; y es que:

No todo lo que pensamos que va a ocurrir, ¡ocurrirá!

Durante esa tarde en que el el cielo se mostraba así, pensé más de una vez:  “Va a llover” y sin embargo la tarde acabó y sólo dejó esa sugerencia en mi mente.  De gotas.. ¡nada!

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Igualmente pasó en otro día. El sol parecía que cedía su presencia y se rendía ante las nubes que lo envolvian, la lluvia parecía ser la única salida para todo este cielo… pero una vez más no fue así.  La lluvia ni apareció, quizás ingratamente se fue a mojar otro suelo o simplemente, no era el tiempo de caer aquí; aunque parecía que sí.

Parecer no es suficiente…

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Las nubes grises generalmente las hemos entendido como señal de tormenta, sin embargo a veces pueden ser señales de calma.

♦Porque siempre se haya hecho así, no implica que no pueda cambiarse.

No porque las circunstancias estén “dadas” es inminente que suceda lo que suponemos.
A veces el no querer participar de la fiesta, no implica que seamos tristes, sino que quizás sólo queramos estar a solas con lo que sentimos… en su quietud y esplendor.

♦El no hacer lo que otros hacen, no nos convierte en menos.

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Me fui hasta la orilla del mar en una de estas tardes, a ver si entendía la tristeza de allá arriba... pero todo estaba tan en calma que más bien era como un momento de reposo, de quietud, en el que el sol solamente se dio el permiso de disfrutar otra cosa, el mar le reflejaba sin quejarse, las nubes seguían arropándolo todo, pero no se requería de algo más para ser de ese un atardecer de esos de ensueño. Todo siguió seco, pero aún así, bello.

La armonía no depende de la total aprobación del que solo mira, sino del estar en paz de quien participa

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Otro de los atardeceres que Mayo me ha regalado, simplemente no quiso presumir nada. Simplemente dijo: “No hay esperanza de lluvia hoy” así que disfruta estos colores.  Y fascinada, así lo hice. Me quedé absorta en lo inmenso, queriendo correr y deslizarme a través de sus pinceladas rosadas en medio de un zul que se negaba a oscurecer.
A veces lo que no queremos escuchar o saber, es lo mejor que nos puede pasar.

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Y al atardecer siguiente, las probabilidades se hicieron presente una vez más… hasta se dejaron escuchar algunos truenos y el sol no se vio más por un rato. Pero al final, se fue abriendo pasó, y la lluvia se alejó. Volvía a parecer que llovería, pero ni aún por los truenos, sucedió.

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Volví al mar nuevamente y la sensación de tranquilidad, estuvo otra vez allí. Nada ocurre a destiempo… El cielo y la playa tienen su romance y él sabrá  cuando la toca a través de las gotas que él deje caer. Entonces ambos se fundirán en uno sólo y producto de eso volverán a subir las gotas hacia el cielo como parte de lo que ambos son.

♦Lo que ocurrirá, no será mejor porque se apure.

Cuanto sea el tiempo esperar, será bueno, si al fin ocurre lo que realmente se desea.

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Al final, en estos atardeceres de Mayo, ha llovido estos dos últimos domingos, sin previo aviso. De pronto ocurre algo en el cielo, y aunque no lo parecía, el llanto en forma de lluvia se ha dejado ver, fuerte y corto a la vez.  Y todo brilla y reverdece de pronto, el aire se limpia y la sonrisa aparece, el cielo se despeja, el camino de abre… así de pronto…

Lo inesperado puede terminar siendo lo que marca nuestra vida.

Y este atardecer, el de ayer, me dejó pensando una vez más que:

♦Nuestros ojos simplemente captan lo que está en el horizonte, pero lo que hace que las cosas sucedan es algo que se percibe más bien con lo que somos, con nuestro corazón.

No porque hayan nubes grises y tengamos paraguas, llueve.
→No porque hayan compromisos y deberes, el amor está presente.

(En ambos casos hay probabilidades de que sí y que no)

No todo lo que parece es…

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4 comentarios en “Mayo… y una lección de sus atardeceres. “Parecer” no es suficiente

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