Con la música a otro lado…

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Muchas veces en el camino… tocamos la melodía equivocada, o al menos así es para algunos.

Hay momentos en la vida en que tenemos capítulos que hay que terminar, últimas paradas a las que hay que llegar y puertas que definitivamente, debemos cerrar. Y aunque suene paradójico, eso no significa obligatoriamente que eso sea el “final” de nuestro camino, sino por el contrario a veces es el comienzo  de uno nuevo y hasta mejor.

No nos vamos a engañar, los “cierres” casi nunca son placenteros, al menos no desde el principio; y es que, nadie llega al final del libro, sin leer las páginas previas, ni se llega a entender el final de una relación sin pasar por la actos previos, en su mayoría dolorosos.  Al fin y al cabo, el único “cierre” que puede ser agradable a mi manera de ver es el “del contrato o venta esperada” o en última instancia el “cierre” de aquella boca que siempre ha articulado palabras que nos hacen sentir mal. El cierre sugiere acciones que hicimos o recibimos, en las que producimos dolor o más bien nos lo infligieron a nosotros.

Sin embargo, si toca… ¡pues toca!  Cuando nuestra melodía se hace desagradable al oído o la vida de otra persona, quizás el momento de irse “con la música a otra partees inminente. De lo contrario haríamos la vida desagradable a quien no quiere escucharla (y se la imponemos) o nos convertimos en simples seres tristes al privarnos de ella.
Si toca recoger el instrumento, y llevarnos las notas a otros caminos, lo más importante es que la melodía, esa … la nuestra, no se extinga, no se apague.

Es sorprendente descubrir en el camino, que la melodía que a uno puede parecerle detestable, otro quizás consiga apreciar la magia que contiene, al simplemente tener la capacidad de entrar  en la misma sintonía de nuestra mente musical (emocional). Es increíble comprobar, como quizás a nuestro paso las flores renacen y las luces del corazón se encienden al probar otro sendero; sobre todo se vuelve asombroso, después de haber creído quizás por mucho tiempo que nuestra tierra estaba tan seca que  allí nada florecería y que el corazón estaría sin remedio, en tinieblas  😦

No hay aventura mejor que la de exponerse a dar nuevos pasos y contemplar maravillados, como nacen los caminos, donde quizás no se veía más que imposibilidad de ello.

Si ha llegado la hora de irnos a otro lugar
Si la música se calla y es prohibido cantar,
Si el corazón está preso y no puede ni aun soñar,
Si han silenciado la nota que nos hacía vibrar…

Es tiempo de recoger ese mágico instrumento,
Es tiempo de rescatar lo bello de un pensamiento
Es tiempo de echar a volar, en pro de ese sentimiento
Es tiempo de no dejar que se apague nuestro centro.

Aunque otro sendero tomemos, también sigue nuestra vida
Aunque se acabe una opción, también habrá otra salida
Aunque se cierre una puerta, otra quizás sea abierta
Aunque quede alguna herida, alguien le dará cubierta.

Los ciclos terminan,
Las puertas se cierran,
Los acuerdos culminan,
Los beneficios cesan.

Pero,

Otro ciclo comenzará,
Otra  puerta de abrirá,
Otro acuerdo llegará, y
Otro amor nos llenará.

Lo importante es que a pesar de que la música no sea bien recibida en algún momento, por alguna persona, la  melodía interna, la del corazón, la “nuestra”,  no se apague, porque esa es la que permitirá que podamos continuar.

En algún lugar,
En un momento mágico,
En un corazón especial…
Existe alguien para quien tú melodía, encenderá la música de su vida…. así que…  ¡Sigue!

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3 comentarios en “Con la música a otro lado…

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