No lo escribo… si no lo siento♥

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Escribir es algo que todos los que andamos por estos lares, hacemos.

Escribir al corazón de alguien, es algo un poco más delicado.  A veces somos ligeros para hablarle al sentimiento de una persona y entre el papel y latinta, o más bien el teclado y la pantalla, llegamos a expresar lo que sentimos (como es mi caso) o simplemente decimos o escribimos algo, que estamos lejos de sentir cómo puede llegar a ser lo común o lo normal.

Ese que recibe nuestras letras, nuestras cartas, nuestro amor confía de alguna manera en lo que expresamos… ese es parte del milagro de las letras; por eso y en honor, o más bien en favor de los que nos leen, no enviemos a esos corazones, lo que no estamos interesados en cumplir.

No dejemos el amor atrapado entre la hoja y la pantalla, seamos coherentes con lo expresado. Y esto es simplemente un monólogo interno mío, compartido por aquí. Esto no es un juicio para nadie... es un “contra el espejode mis letras.

♠Cada sentimiento expuesto, lo siento, lo sabes.
♠Cada dolor de desamor, duele, real y en serio.
♠Cada alegría de lo que se escribe y se lee, se comparte y es maravilloso.
♠Cada destinatario es el recipiente escogido de lo que hay en nuestro ser.

Que mis palabras escritas, se parezcan a mi presencia en tu vida.

Que así sea.♥

(Por eso yo escribo porque siento y pienso -tenga razón o no, lógico o sin cordura, alcanzable o imposible-)

Fuego inesperado…

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Nada más inesperado a veces,
Que el fuego del amor.

¿Acaso se puede premeditar lo que puedes llegar a sentir por alguien?

¿Acaso puedes controlar que se te haga “agua la boca” frente a algo que desees saborear?

De la manera más increíble e ilógica, a  veces se enciende un fuego. Tenemos el potencial, no lo olvides, ve con cuidado, pues te puedes encender, y todo a tu paso quemar… o más bien ¡iluminar!

Quién pasa la vida así,
Sin nunca haberse quemado
Es como aquel que comió,
Sin haberlo degustado.

Todos traemos por dentro
Un material inflamable
Que si lo acercas al fuego,
Por su puesto que eso arde.

También puede ocurrir
Qué al no quererlo sentir,
Lo apagues y dejes así
Y se llegará a extinguir.

Y junto a eso tu vida,
Pasará inadvertida,
Viendo como sopla el viento
Y apaga el sentimiento,
Hasta que te crees muerto.

Si no enciende,
No estás vivo,
Sólo respiras y andas,
Si no enciende
Ya ni escarbas
Entre tus propios sentidos.

Si estás vivo,
cuando menos te los esperas el fuego está encendido! ♥

Balde de agua fría…

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Entre sábanas revueltas una vez más amaneció. Tanteó con su mano izquierda… no había nadie. La sensación era de pérdida.  Pero, pérdida ¿de qué o mejor dicho de quien?

Recordaba que le había visto un par de veces en el comedor común de la oficina. Nunca intercambiaron palabras, ella sólo le veía. Tantos años trabajando en el mismo lugar y ningún lazo afectivo, era como un desperdicio, pero así era, el país de los muertos, el de los trabajos sin paga que alcance, el de los sueños que se rompen por una simple noche de sexo, hasta sin placer. Muchas personas unidas con un mismo fin, hacer crecer la estadísticas y posición de una organización, que cada vez les había hecho más desorganizadas sus vidas, porque al fin y al cabo ya no vivían. Diez años allí, y su corazón seguía igual, vacío.
Unas conquistas de esas aleatorias, sin premeditación y por otra parte sin sentido o futuro, le había arrinconado en el extremo de la cama vacía y el silencio ruidoso de noches interminables.
Muchos decían en medio de las pláticas del almuerzo:
-¿Hasta cuándo estás así? Los años te pasan y no esperan ¡inviértelos en el cuerpo de alguien..! para que no quede solo consumido por la edad.
Eran comentarios satíricos y burlones que lejos de hacerle sentir mejor, aumentaban su desasosiego.
Una media sonrisa se permitía dibujar, mientras por su espalda de deslizaban las palabras hirientes, yéndose a quedar en la parte baja de sus caderas, esas que efectivamente ya habían empezado a recibir los embates de los años.
En algún momento lo miró, en ese mismo comedor que a veces detestaba, por el ruido y la comida repetida que siempre servían.  A cuatro mesas de la de ella, se sentó… quizás algo solitario, como ella (pensó) o más bien abstraído del mundo, pensando en cual sería su próximo movimiento.
En la mesa de ella, entre sus compañeros habituales, dos eran mujeres y los otros dos hombres, ella era la que definitivamente rompía el esquema del “dos para dos” de ahí los ánimos que recibía. 
Como quien no tiene interés, pero si curiosidad, preguntó por él a sus amigos.
Los detalles no se hicieron esperar. Cien por ciento digital, respondieron casi al unísono. Ratón de la biblioteca de Ciencias en la Universidad, comento una de sus compañeras fijas, quien se había cruzado con él en algunas clases, cuando ambos eran muy jóvenes y algo diferente a lo de ahora.
Entre tantas palabras, ella se silenció. Le parecía no muy acertado el que sintieran que le gustaba. Podrían establecer algún tipo de presión al respecto, así que decidió dejarlo hasta ahí. No preguntó más, ni comentó más.
Pocos días pasaron y el hombre lejano de acercó, como al descuido. Una bandeja caída, un tropiezo y un: -“Disculpa” fue suficiente para que ella realmente pudiera detallar sus ojos.
Se miraba al espejo y se decía: “No te emociones que esas cosas, ya eso ha quedado en el pasado”. Sus planes sólo eran sobrevivir en este mundo en el que todos casi mataban por sobresalir. No era tan malo, a pesar de todo contaba con sus amigos, los del comedor, los de los comentarios hirientes, los seguros de todos los días. Un rictus en lugar de una sonrisa se dibujaba en su rostro cuando los pensaba.  Pero aún así, les amaba.
Cuando tenían problemas entre sí, ella mediaba. Una de ellas se practicó un aborto por temor al rechazo de su “par” y ella le aconsejó por todos los medios que no lo hiciera y cuando todo falló y salió mal, casi muere, pero ella estuvo allí para atender y consolar, con la discreción que el caso ameritaba.
Cuando uno de ellos, el más alegre y descarado.  El que nunca se enteró que iba a ser padre, flirteaba con otra casi en la cara de quien era su pareja (o al menos parte de su dos para dos) ella intervino más de una vez, no con amenazas, sino con palabras que le hicieron reflexionar y ver lo que podía perder. Con buen resultado o no, ella obraba para el bien del equipo.
Cuando el otro masculino del grupo, el divorciado y emparejado con la otra chica del cuarteto que se convertía en quinteto disonante con ella, no recogía a su hija a tiempo los días que la tenía, ella le hacía el “quite” y la buscaba para entretenerla mientras él aparecía y así llevaban todos la fiesta en paz, en pro del bienestar de la niña.
Cuando la segunda de las chicas, la emparejada con el divorciado quería irse de farra, con drogas incorporadas, más de una vez la recogió y le buscó ayuda profesional para que no quedara atrapada por sus adicciones. Le hizo pensar en algún momento que el hogar que quería formar, necesitaba de la sobriedad de ella y la atención de él, por tanto debía hacer su parte cada uno.
En fin, esa era ella y su grupo… en aquel medio ambiente hostil, de la competencia.  Eran todos quizás algo mas jóvenes que ella, pero igualmente todos muchísimo más viejos por los desaciertos y malas actitudes ejercidas y sobre todo no dispuestos a corregir. Ellos llenaban sus bocas diciendo que si “vivían”, mientras ella sólo les veía y callaba.
Que otra persona se acercara era algo no usual, pero ocurrió.  De pronto se sintió atraída aún más, por el que había visto un par de veces en aquel comedor atiborrado de comensales.
Una vez recibió una nota, otras un libro de sus preferidos, con el ánimo de préstamo, pero que al tercer dia fue dejado como parte del afecto que surgía.  Esta como si él sabía cómo la ruta para acercársele.
¿Cuántos días pasaron? ¿Ocho o diez? Quizás menos.  Lo cierto es que de un momento a otro la vida le cambió.  Era importante para alguien.  Por mucho tiempo se resistió a dejarse llevar, a bailar el compás del amor, los desencantos pasado le habían hecho ser muy precavida, pero esta vez había decidido confiar.
En ese amanecer la sensación de amor era confusa. La soledad del extremo izquierdo de su cama, se presentaba y le golpeaba.  Ella había entregado su amor, pero el simplemente no estaba, y ella no entendía para nada que pasaba.
Era día de trabajo normal, martes, así que debía apurarse. Aún sin entender bien lo ocurrido, en medio del vacío de la habitación se quedó… parada allí, frente al espejo, sintiendo que una sonrisa se había dibujado en su ser, la noche anterior cuando entró con él.  Las lágrimas se confundieron con la las gotas de la regadera.  El reloj presionó y no quedó más que disponerse a arreglarse y a salir a toda prisa.
Al mirar su bolso abierto, encontró una nota que decía. 
-“Tu efectivo no cubrió todo el costo, dile a tus amigos que paguen el resto… tu premio fue suficiente. -Ah, no estás tan mal, después de todo”.
Esas palabras fueron como un balde de agua fría que le despertaron aquel día, y como que también para el resto de la vida.
La faena diaria se desarrolló normal en la mañana. Guiños de ojos entre los cuatros del grupo se observaron. La miraban y anhelaban el encuentro en la comida.  Sonrisitas burlonas, se dejaban escuchar en medio del silencio entre los teclados.

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La fila para el comedor era larga, pero todos estaban puntuales, ella se demoró, realmente no le apetecía nada; sin embargo de la fuerza que no tenía sacó, y llegó a su lugar de todos los días, al de aquellos “amigos” desconocidos.
Todos sentados normalmente, y sonrisas con muecas inusuales en sus rostros. El silencio reinante.  Ella jugando un poco con los utensilios. El silencio ruidoso allí, hasta que una de ellas, con picardía pregunto:
-¿Y cómo ha sido tu noche? Creíamos que hoy te soltarías el pelo( como manera de decir que se saltaría las reglas y hasta no iría por la oficina).
– ¿El amor te hizo el favor, por fin? Dijo otro en carcajada.
– ¿Con ganas de repetir? Se escuchó otro comentario.
– ¡Ala pues! Que tanto silencio abruma. ¡Dí que tienes algo ahora par contar a los hijos de tus amigas! Deja el silencio.
Ella sólo pasó su mirada lentamente por cada uno de los cuatro y dijo:

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– La nota decía, que “mi efectivo, no era suficiente” así que ustedes tendrán que pagar el resto de la tarifa.
El ambiente de tornó frío. El descubierto de la trampa quedó ante todos. La vergüenza hizo que se retorcieran un poco en sus asientos. La burla, tuvo cara de muerte ahora. Pero las salidas del desparpajo, no se hicieron esperar:
– Pero bueno no es han malo, compartimos el costo de tu placer, te ayudamos. Vamos, no vengas ahora con un “corazón roto” por un tal desconocido.
– Nosotros valemos más que él.
– Ya nos conoces, no queremos que te desperdicies.
– Ya mañana te habrás olvidado de ese fulano…
Respiró profundo y levantándose volvió a decirles:
-Tienen razón, un corazón roto puede sanar, la amistad si es de verdad, vale por encima de muchas otras cosas… se quienes son, ahora lo sé, y mañana ya no querré recordarlo.
-El desengaño no es por él, sino por ustedes. Creí que yo valía algo más que una burla, que mis acciones y demostraciones de afecto para cada uno de ustedes habían tenido algún significado.  -¡Pero gracias! ese balde de agua fría recibido, ¡me ha despertado! Y ahora puedo ver, que estoy en el lugar equivocado.
Simplemente se levantó y se fue.

Tocar el Cielo…

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(Para los que desde lejos, no se atreven… nada como acercarse)

En un día como hoy descubro que:

♥A veces lo único que queremos es… tocar el cielo!♥

Sentirlo ahí, tan cerca,  pernite que nuestros mejores sueños saquen su mejores vestidos y así,  atrevidos, simplemente se echen a volar.

Extiendo mi mano y te toco…
Mis sueños van conmigo.

Nada mejor para comenzar esta nueva oportunidad que se llama, semana, que saberte alli.. al alcance de mis dedos,  al contacto de mis sueños.

Tocar el Cielo..!

Explosión de Amor… vibra!

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Cuando el amor llega hasta nuestro corazón,
Hay una gran explosión que sentimos sin cesar
De la cabeza a los pies embarga gran emoción,
Que se hace evidente y no podemos ocultar.

Se nos dibujan sonrisas aún sin premeditarlas,
El corazón de agita aún estando en calma
Su sola presencia hace que se cambien los colores
Y que en nuestro día a día podamos ya ser mejores.

Con esta gran explosión dentro de nuestro interior,
Empiezan también a verse cambios en nuestro exterior,
La música suena bien, la luz casi no se apaga,
Queremos siempre estar juntos, hoy, quizás también mañana.

Es una cosa increíble, esta ráfaga de amor
Y se vuelve así posible, lo que antes era un error.
Siente el amor este día, en tu ser, en este “ahora”
Porque es eso lo que añora, lo que hay dentro de tí.
No lo puedes describir con simples palabras dichas
Es paz, es pasión, es dicha, lo que ya sientes ahí.

Vibra con todo el amor
Que hay en tu corazón…. Explosión!

De los atardeceres de Junio, y sus lecciones…

Este mes de Junio, ha sido un mes agradable. Puede decirse que mis personas favoritas, tienen que ver con este mes…casi desde el principio hasta el fin.  Sus atardeceres han sido un espectáculo.

Hace unos días atrás hubo dos atardeceres que de sólo mirarlos me emocionaron tanto que tuve que hacer un esfuerzo para no llorar… eran realmente un ¡Wow! Lamentablemente para mí, no pude tomar ningún registro fotográfico de ellos… y de allí he descubierto que hay gente “peligrosa o nociva” la que te roba los atardeceres… por estar en el medio o por que se levante la censura al no tener que explicarles que sientes ante uno.  Bueno pero ese no es el punto ahora, aunque es como una lección, no es como para darle mucha “cámara” en esta entrada.

Lo que me ocupa gratamente en este momento, es el atardecer de ayer 17062016 y los pensamientos que me dejó….

Todo el día estuvo sin mucho color. Más bien todo estuvo como “pesado” y lo que quedaba de él, parecía no variar… al final de la tarde no pude ver el sol, los edificios laterales de mi acostumbrada vista lo impedían, y llegué a pensar… bueno, ¡una tarde gris! Reconociendo que el gris, también es un color, me creí satisfecha con eso. Quería ver lo que estaba más allá, pero no podía, así que simplemente me resigné a ver lo que estaba al frente de mí y a pensar que no podía ser de otra manera.

Lección #1 del atardecer:
“Cuando nos resignamos, las posibilidades no existen”

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Pero había algo en mi que no me dejaba tranquila, quise ignorar el cuadro y seguir así, sin mucha emoción…. total, la vida es lo que es y ¿quien puede cuestionarla?  Sin embargo el escenario no se quedó quieto…. ni mi corazón tampoco….

El sol como queriendo decir… ¡Epa, no me he ido, estoy aquí! Dejó salir algo de su fuerza, aún en la despedida.

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El cielo fue adquiriendo matices en colores sutiles muy hermosos… el gris palidecía ante la belleza que producto de el mismo y el reflejo del sol, se formaba. 

Lección #2  de este atardecer:

“De alguna manera, podremos deslastrarnos de la resignación… si simplemente, queremos”

Y fue entonces, cuando ya había dejado a mi corazón, volver a sentir, le había quitado el velo que cubría su interés, su atrevimiento… fue entonces, que pude abrir los ojos de mi ser, para ver realmente los colores de este atardecer de Junio… que un vez más me hizo cosquillas en el alma. ¡Y la maravilla apareció!

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Lección #3 de este atardecer
“No te pierdas de lo que es posible, sólo por quedarte en la estación de la resignación”. Sal, observa, encuentra lo que buscas y sobre todo, disfrútalo!

Este atardecer, me hizo simplemente pensar… (pensar en tí)

Su manecillas corren..!

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Si el tiempo corre, por su cobardía de no detenerse y ¡sentir!  Que su premura no te limiten a vivir.

Sé valiente, vive!

El estar todo el tiempo corriendo, haciendo mil cosas y creyendo que sólo así, se logra más, es un argumento persuasivo que muchos han patentado para no detenerse e ir disfrutando o evaluando su camino paso a paso.  Preferimos sumergirnos en muchas cosas para estar ocupados y ser más “productivos”muchas veces como la excusa perfecta para no darnos cuenta de la vida que llevamos, y que quizás no nos guste tanto.

El reloj corre… porque el tiempo lo “persigue” y tiene miedo de morir en sus manos.  ¿A que se debe la carrera nuestra? la de cada día, la que nos hace sentirnos mejores o bien, porque todos lo hacen. ¿Cuáles son nuestros temores? ¿De qué estamos huyendo?

El tiempo es implacable,
No conoce de recuerdos
El quiere que todo pase,
Y seguir hasta otro encuentro.

No espera por nadie,
Ni hay quien lo detenga
Su fuerza es de aire,
Su alma de piedra.

Nada lo intimida,
No hay quien lo cambie
No se angustia por la vida,
No siente miedo por nadie.

Pero el si que persigue,
A quien se hace su esclavo
Aquellos a quien le sigue
Cada segundo, hora y año.

Los hace estar atentos
Cada paso que dá
Sino se quedarán muertos
Mientras el pasa, sin más.

Por eso el amigo tiempo
Se vuelve un simple verdugo
Si piensas que fue quien tuvo
Control en tu sentimiento.

Deslástrate ya del tiempo
Vive y sueña a toda hora,
Deja que esto que yo siento
Nos inunde todos los “ahora”.

♠♠♠♠♠♠♠♠
Que el reloj corra, que sea cobarde
Que yo me quedo para entregarme
A lo que siento al amor intenso
Como este amor que llevo dentro.