Agosto, sigue regalando atardeceres hermosos… Y lecciones sinfín 

Desde el sábado he ido observando los atardeceres como en cámara lenta…

Uno tras otro va mostrando un rostro distinto cada vez, aún cuando el escenario sea el mismo.  Así también nosotros, aun cuando conservemos la misma apariencia por fuera (con muchos año o sin ellos) lo que ocurre en nuestro interior va cambiando y eso se refleja en lo que pensamos, hacemos y sentimos.

El sábado pasado era increíble de ver, aún en el mismo sitio, dos panoramas tan diferentes y un cielo en el que cabe tanto uno como otro…

Nubes espectaculares luego de una lluvia que no ha soltado el mes…


Y belleza sin igual tan solo al voltear la mirada….


Eso me hizo pensar en las tan marcadas diferencias que a veces podemos tener con alguien aún muy cercano.

Y pensé como lección:

La vida es un amplio cielo donde hay diferentes tipos de nubes y los colores varían, pero todas son parte de él, útiles e importantes.

El domingo fue simplemente gris. Luego de una semana de agite, deberes y todo lo que a veces trae la cotidianidad (y lo no tan cotidiano)… El atardecer dijo:

 -Pues, me canse!


La lluvia no se presentó, pero las nubes avisaban que algo se estaba tramando al respecto, por allá arriba.

Y también pensé entonces:

No te engañes, el cansancio siempre sale. Por mucho que intentes a veces no asumir que estas harta… Si realmente es así, eso va a salir en cualquier momento.

Llegó el Lunes y quise “destapar” el regalo de la semana. Me emocionan los lunes… Y ya sabes por qué.  Unos cuantos pensamientos por desempacar, unas cuantas emociones a estrenar y… Puff! Pasó algo inesperado.  Fue como uno de esos jarabes que tomamos sin saber para qué sirven y te descomponen el cuerpo..? Bueno, justo así . Un trago amargo, que dejó al descubierto algo de mí que no está siempre así.


El atardecer languideció conmigo.

Me fui a dormir esa noche, sabiendo que somos totalmente falibles y nada mejor ocurre cuando “metemos la pata” que reconocer, pedir perdón y seguir.

Y como lección:

No permitas que nadie decida sobre tu dolor.

La semana continuó avanzando, y rectificar da nuevo oxígeno a las ganas.

Había decidido la noche del domingo algo, que al someterlo a real revisión, me di cuenta que eso me hacía más bien que mal, así que me di el permiso de continuar el camino, dejando el fatalismo fuera o al menos para otra escena, de un actor que por supuesto no soy yo (yo soy de historias y escenas cursis hasta la médula).

Así que decidí volver al punto donde comienzan mis emociones. Al de mis sentimientos… A ti


Las nubes de tempestad volvieron a aparecer (nunca faltan!) ya para el miércoles, pero que va… Yo ya me había “curado” de esos sustos. Nadie va a sacarme de la maravilla de esto que voy pensando y sintiendo, y no por un simple egoísmo mío, sino porque es la mejor versión que hasta ahora tengo de mí misma. Así que vamos, sigo viéndote Cielo.

Entonces como lección me guarde en el corazón:

Lo que te  hace sentir, es lo que te hace vivir… ¡Entonces, pues solo vive! (Sino para qué respiras?)

Y el atardecer de ayer jueves, ni hablar… Tan renovado como yo.

De colores intensos, como mis sentimientos y de  un cielo inmenso como mis pensamientos. 


Y ayer, la sonrisa se me colaba entre lo que pensaba, al saber que con cada color, tú también vibrabas.

No hay mejor color para el cielo, que el color del amor que nos pinta por dentro.

Y hoy, ahora, en este atardecer temprano de las 4:40 pm en que escribo esto… Este es el atardecer que se queda conmigo y que me dice:

Sigue amando, porque simplemente esa eres tú.


Y yo me declaro tal cual lo dice el atardecer de hoy… Con amor para ti.

Aunque las nubes sean grises, la belleza sigue ahí.

La cámara lenta de mis ojos, recoge el sinfín de colores y el espectáculo de cada una de estas tardes. El ritmo acelerado de mi corazón, recorre a mucha velocidad el camino de lo que pienso hasta lo que siento por ti.

12 comentarios en “Agosto, sigue regalando atardeceres hermosos… Y lecciones sinfín 

  1. Los atardeceres son tan preciosos, y cada día tenemos uno nuevo, y yo siempre los paso por alto, como muchas cosas buenas de mi vida, que me vendrían bien recordar cuando la ansiedad me rodea.
    La próxima vez que me sienta mal veré un atardecer y me recordara que si tengo cosas por la que seguir.

    Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s