Anclados en el corazón…

Los sentimientos, los profundos, los de verdad penetran hasta lo más íntimo de nuestro ser y se atan a nuestro corazón con nudos que no se pueden deshacer, a menos, claro está que el sentimiento se extinga o que el amor muera; o dicho de una mejor manera… que el amor sea dejado sin vida, porque el amor no muere, al amor lo matan.

El corazón es el lugar que funciona como un gran  ancla, tan fuerte, que puede contener todos esos sentimientos, mientras el barco de nuestras emociones se mece al compás de las olas de nuestra vida y las fuertes tempestades que se desencadenan cuando navegamos mar adentro.

Olas  que traeran extrema emoción con la llegada de alguien  o su salida también. Sensaciones que no faltaran y las cuales  pueden llegar a ser tan intensas que nos superen,  al pensar en nuestros más profundos anhelos con respecto a alguien. Alguna veces sentiremos que nos queremos soltar y simplemente correr, porque el sentimiento al ser como es,  muy intenso, sentimos que nos puede ahogar, pero ahi es cuando el corazon nos retiene y hace que descansemos a pesar de que las tomentas emocionales no cesen de agitarnos la barca.

Esos nudos se mantienen mientras nuestro corazón esté sumergido bajo el agua de esos sentimientos y el suelo donde el ancla reposa con toda su fuerza, lo conforma un pensamiento enfocado en ese, quien es el depositario o receptor de todo lo que sentimos. 

A mayor profundidad que el ancla este, mayor sera la estabilidad para nuestros sentimientos. En el suelo de la confianza el ancla se sostiene por completo y el sentimiento fluye sin ningún impedimento, a pesar de lo que pueda suceder.

 En el gran mar de mi vida emocional, continuamente las olas se agitan y a veces tengo la sensación que casi perezco o que me hundo, y lo que siento, lo que esta “anclado” en mi ccorazón me recuerda que debo continuar, que la travesia no termina ahí, que es posible que se nivele de algun modo (o no) y que el ancla en algun momento se recogerá y no sólo para liberarme porque lo que siento se queda, sino para avanzar a lugares más profundos y que quizás jamas hayamos visitado. Esas aguas nos esperan, y allí la fuerza de ellos,atados al corazón en nudos que no se rompen, volverán a hacer lo suyo… y el corazón (el nuestro, tuyo y mío) reposará asido a un suelo que me mantendrá allí al filo del más increible sentimiento.

Los que estan atados en el,
Permanecen, no se van
En el corazon hay miel
Que al probarse…
No se puede olvidar.♥


Lecciones de los últimos días de Agosto entre el espectáculo de sus atardeceres…

Agosto en sus últimos días de este año 2016, sigue dándome mucho para pensar.

El atardecer de ayer fue uno de esos espectáculos impredecibles, que en lo posible trato por todos los medió de dejar registro de ello.

Temprano en la tarde había nubes de las que me gustan, redondas y suaves (jajaja como si las pudiera tocar)


Me encanta verlas e ir detallando sus formas y a la vez ir construyendo las historias que con frecuencia se me ocurren, esas que a veces público y otras que simplemente me callo por no invitarlos a mi desvarío.

Eran una de esas nubes en las que uno siente que puede ir saltando sobre ellas, cantando una canción también de las que nos hacen sonreír o simplemente nos invitan a hundirnos en ellas hasta experimentar  su total y confortable abrazo; experiencia que podemos imaginarla solos o en la mejor de las compañías (allá arriba todo es permitido).

En el transcurso de la tarde estaba concentrada en algo que ocupa uno de mis principales lugares en cuanto a fascinación diaria y es  el dejar que los pies de mi alma penetren la tierra de una siembra que me apasiona y ver cómo sus brotes inundan mi existencia día a día.

En eso estaba cuando la tarde fue cayendo y un velo oscuro fue apareciendo. No era la simple bienvenida de la noche, era otra cosa. Sorprendida fui a mi posición de espectador y protagonista a la vez, delincomparable  milagro de poder contemplar  la belleza de un atardecer en movimiento.  En tan solo veinte minutos, el cielo cambió…

 

El sol que hasta ese momento inundaba con su fulgor el paisaje, fue cediendo ante unas nubes grises gigantes que empezaron a reclamar “su espacio” y sin más,  fueron adueñándose de mi vista.


Rápidamente todo se volvió oscuro, aunque  donde el sol guardaba su lugar, se conservaba una ventana de luz.


Empezaron a notarse de pronto los relámpagos como flashes de cámaras potentes que querían  registrar un evento único en el cielo.  Y yo ahí… tan pequeña ante un “todo” tan grande, pero sintiéndome  afortunada  de detenerme a ser testigo fiel de esta maravilla.

Cualquiera que hubiera visto este cielo, podía decir que iba a llover, o como decimos por aquí: – ¡Va a caer el gran palo de agua! Pero para mis sorpresa, el aguacero no cayó, al menos no aquí; lo que me sugiere que el movimiento siguió más allá de lo que yo simplemente pude ver.

Así que de ese atardecer, el de ayer rescato las siguientes lecciones:

📌No necesitamos como el caso de las nubes, tocarlas para imaginar su suavidad.  Lo que imaginamos, a veces es más fuerte que cualquier “realidad” de las que abundan por ahí.

📌En cualquier momento, como el paisaje del cielo, nuestros pensamientos pueden llenarse de sombras y oscuridad que nos llevan por el dolor en cuestión de segundos, PERO hay siempre una posibilidad de que exista una ventana de luz que prevalezca y a la cual nos podemos aferrar.

📌Una vez más me ratificó el atardecer que no todo es como parece y aún cuando las nubes negras estén sobre nosotros en este momento, no implica que la lluvia no pueda caer en otro lado.  Nada es tan seguro, que no pueda ser cambiado.

📌Siempre hay movimiento en todo, podamos verlo o no. Y hay cosas o situaciones que tienen una “onda expansiva” mucho más allá de lo que nosotros alcanzamos a percibir.

Este es uno de mis regalos diarios, que disfruto lentamente mientras frente a mí va dando a conocer (unas veces lenta y otras rápidas) de lo que tiene para entregarme y por eso se queda en mis pensamientos.


Todo cabe en el paisaje…

Inspiración a Crecer…


Cómo parte de la creación, de este gran 🌎todo🌎 somos seres que necesitamos “crecer” y se que unos en cuanto a estatura, tamaño o dimensiones lo harán más que otros… Sin embargo me refiero más a ese crecer, que nos permite explorar y desarrollar lo que somos y podemos llegar a ser y dar.

Es maravilloso encontrarnos con alguien y poder compartir este trayecto (unas veces agitado) que llamamos vida, a través de lo que somos y lo que la otra persona es.  Es tan rico poder dar de lo que se tiene, pero es igualmente delicioso recibir a alguien que simplemente se muestra como es.  Eso hace que el “crecer” se vuelva un canal de dos vías, donde los sueños del otro importan, la posibilidad de que se pueda caer está contemplada, pero sobre todo lo que se mantiene constante es que sabe que cuenta con nosotros sin condiciones y es lo más importante.

Nadie que no se permita “ser lo que es” puede crecer.🌱

Pretender ser como otros, o simplemente para su complacencia sería como ponernos tacones emocionales, para llegar a una altura que jamás alcanzaremos a tener.  Y al final cuando bajemos de los “zancos” solo quedará  la desaprobación de los que nos presionaron a ser de una u otra forma y la frustración nuestra por no lograrlo.

Por eso repito, nada más rico y placentero que poder “crecer” junto a alguien que ama nuestro “ser“.

✨Hay personas que no sólo nos sacan suspiros, sino que también nos inspiran.  En ese tipo de persona,  vale la pena detenerse y compartir la maravilla crecer.✨

A lo largo del camino
Nos podenos encontrar
Quien nos quiera como somos
O quien nos quiera cambiar.

Cuando podemos dar
Lo que hay en nuestro ser
Sin que puedan censurar
Lo que hay para ofrecer.

Se da la oportunidad
De que podamos crecer
De que se pueda entregar
Sin temor a perecer.

Estar en su compañia
Te hará cada vez mejor
Y creceras en tu vida
Con la magia del amor.

Dónde estás… Luna? 🌙

Fui a buscar a Luna
Y se había ido,
Quizás a otro cielo
A hacer su recorrido.

No sabia si llamarla
O esperarla,
Sólo  sé que fue mía
Y que no estaba.

Me quedé pensativo,
Meditando
Si fue algo que hice,
Qué calle o
Deje a un lado.

Lo cierto es que esta noche
No la veo,
No la siento ahí,
Al alcance de mi mano.

Y me duele,
Mucho y muy profundo
Ella quizas no lo sabe,
Porque mientras a mi lado
Siempre estuvo,
Pude haberla olvidado,
Por cobarde.

Luna,
En dónde estás,
¿Dónde  te has ido?
No te ocultes de mi,
Tú no me olvides.

Que si eso pasara
Se caería mi cielo,
Y ya no habría razón
Para que hacia arriba,
Yo mire.

No me trates así,
Con cruel indiferencia
Perdona mis olvidos
Mis desplantes
Te necesito aquí
En esta noche,
Como en otras o
En todas,
Las que hemos sido amantes.

No te vayas de mí,
Yo te lo pido,
No te lo dije nunca
Pero lo hago ahora,
No te vayas de mí,
Sino habrá penumbra
Y ya nunca tendrán
Felicidad mis horas.

Salí a buscarte Luna,
Y aún no te consigo
Dime tú la verdad…
Es que de mi
Te has ido?

🌙La vida también se trata de apreciar lo que damos por seguro y no esperar que nuestro ser empiece a buscar lo que ya no va a encontrar.

👀Abrir los ojos es bueno,

 ❤️abrir el corazón es mejor; 

con los primeros nos damos cuenta de lo que nos rodea, con el segundo nos damos cuenta de quien realmente está en nuestra vida.

Desierto y espinas…


¿Cierto que a veces estamos más propensos al dolor que otras?

Cuando atravesamos situaciones difíciles y nuestro desierto se vuelve asfixiante e interminable, la más mínima brisa o el más pequeño rayo de sol, puede acabarnos la risa de cualquier manera.  En esos tiempos quisiéramos ir con un letrero colgando del pecho que diga “Frágil- NO TOCAR” pero que va, no resulta y paradójicamente, es cuando más “toques” recibimos.

Pullarse con las espinas en el mejor de los casos, duele, pero cuando estamos mal es como si pisáranos sobre el dolor estando descalzos y todo el suelo del desierto nos resulta caliente y llenos de objetos cortantes que nos lastiman. 

En el transitar por ese espacio, alguien aparece y nos ayuda a ver la salida en algún momento y si no lo consigue, al menos hace más llevadera la sequedad del desierto, haciendo las veces de gotas de agua que mojan nuestro corazón en medio de la ventisca seca y áspera que pueda imperar.

Si existe alguien que está contigo en medio de esa difícil situación o de esa gran confusión, procura no perderlo cuando hayas logrado salir, porque en algún momento se puede volver a presentar un desierto por atravesar.  Sobre todo, y venga el desierto o no,  procura no olvidar a quien realmente está contigo, indistintamente de como sea el camino. 

 Además es bueno tener cuenta, que aún cuando las espinas te lastimen en el desierto, debes estar agradecido por lo que puedes aprender  en cada una de sus pruebas y más que todo agradece, por quien te puede sostener.

En el desierto las espinas duelen más 


Y el amor es más intenso

❤️

En el desierto hay dolor
Camino seco y espinas
Y así tu te desanimas
Pensando que no hay amor

Hasta que así, de la nada
Sin pensarlo tan siquiera
Como en cuento de hadas
Se vuelve real, no quimera.


Quien de la mano te lleve
Y te sostenga el camino,
Caminando como puede
Hasta encontrar tu destino.


No permitas que se vaya
No lo pierdas de tu vista
Hazlo primero en tu lista
Sin importarte más nada,
Porque quien está alli
Contigo en pleno desierto
Sabe de tus sentimientos
Y lo que puedes sentir
Y a su lado es más bonito
Eso que llaman vivir…




El desierto duele, el amor es cura.❤️

El cielo es nuestro suelo …

​Simple!
Lo que sentimos puede llevarnos al mismísimo cielo
O hacernos caer al más oscuro infierno.

Lo que siento me eleva!

Gracias a esto que siento, respiro
Y aunque no estés a mi lado, te miro.
Esto que inunda mi vida, florece
Y dentro de mi ser semillas, crecen.
Como un jardín de gala, en primavera
Como ciego que ve, por vez primera
Has sido en mi vida, la sorpresa
Labios que con dulzura mi alma besa.