Septiembre y sus atardeceres… ¿Ignorarlos?No, que va!

De estos atardeceres de Septiembre, no puedo quedarme sin destacar tanto el del sábado como el de ayer.

Había querido hacerme la indiferente, con los atardeceres (por el tema de evitar sentir tanto, tantas veces) como nos ocurre con esas cosas y personas que en ocasiones no quisiéramos que nos gustaran tanto y simplemente decimos: 

-Sino te veo tanto, quizás dejes de gustarme tanto, bueno así.

Por momentos lo hice y casi que me creí (por el rato que duró), que podía verlo sin sentirlo (al atardecer, por supuesto… Lo de él, ya es otra cosa o quizás igual jajaja).  Reconozco que aún no tengo la capacidad  de serle indiferente, y sigo hablando del atardecer…

Lo vi, así como quien solo pasa una revista y de repente (como siempre) me capturó… Mi atención fue hacia él…(el atardecer)


El cielo dibujaba formas especiales para mí, era como una sonrisa que me atraía sin parar, y ya no me quise resistir.  Simplemente me detuve una vez más a disfrutarlo… Y aún de lejos a tocarlo… 


Sublime ante mis ojos… Era una muestra perfecta de este gran todo.  ¿Impasible? Ante él.. ¿Yo? ¡Que va! ¡No puedo! Continúa gustándome y despertando mis sentidos, casi que sin que haya forma que lo pueda detener.

Y así, sintiendo que se iba… Mi alma se iba con él 


Ayer, fue similar.  Esta vez no me empeñé en resistencias inútiles, no delante de él. Sus colores presentó y me hizo correr a verle, sus sombras y sus matices me llamaban sin dejarme tiempo para las dudas.  La prisa del que tan solo por un instante llega para marcharse, me hizo pensar en no dejarlo pasar… Empezó así 


Y ante mis ojos como diciendo:

 -Recuerda por qué te gusto… 

Fue volviéndose cambiando para mí.  Pinceladas de colores por todos lados, parecía un lienzo de varios pintores a la vez. Uno que pensaba en carreras y mezclas y otros en tranquilidad y quietud.

Rayos de luz que no se podían esconder. Reflejo de quién era y quién es, aunque en poco tiempo no se le pueda ya ver, hasta que el determine volver a aparecer.

Y en quietud fue bajando, el atardecer se fue marchando y yo ahí sin más que hacer, que asumir, que lo sigo observando.


Y su  estela fue dejando, mientras yo parada le veía, sonriendo, pensando en que me es imposible, no verlo, no sentirle, no amarlo… (Al atardecer?)

Como lección rescato de estos atardeceres de Septiembre (quien al parecer quiere dejar a un lado la timidez inicial y pretende mostrarse con vehemencia en su final) que:

Lo que nos inspira y nos atrapa, eso que a nuestra alma agita y al corazón arrebata…

De eso, no es que no lo podemos dejar, es que simplemente de eso (o ese) no queremos escapar… Y allí, en él, nos queremos quedar.

Y contra eso ¿quién puede luchar?

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12 comentarios en “Septiembre y sus atardeceres… ¿Ignorarlos?No, que va!

  1. Ciertamente esos cielos a veces revueltos pero siempre bellos, son un reclamo para el ejercicio de los sentidos … y de la capacidad de sentir. Dices bien, cuesta aplicarse siempre … pero aún así no se olvida.
    Feliz noche

    Le gusta a 1 persona

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