En honor a Quién…

Hay momentos de nuestra vida, realmente difíciles. De esos que parecen o se vuelven una estructura más que una “coyuntura“Quizás son en esos momentos cuando nuestras fallas, debilidades, pecados y áreas oscuras quedan más al descubierto, porque simple y precisamente producto de ellas mismas, nos toca vivir esos aciagos momentos.

¿Te ha ocurrido? ¿Alguna vez las has regado tanto y tan feo que haz tenido que esconderte en el dolor de tus faltas? No muevas la cabeza tan rápido… La negación no te hará libre de la culpa persecutoria de la conciencia, ni la aceptación tampoco te quitará de un tirón el peso de los golpes que haz perpetrado desde la más oscuras de tus facetas.

Todos en algún momento, hemos tocado ese límite, tú quizás menos segundos que yo (eso me lo indica tu media sonrisa irónica de quien dice: -“Esta quien se cree que es para hurgar en mis miserias“), pero el enfoque no es para pullar y escarbar en la herida (las que ambos podemos tener), ni exponer tus perversiones (y las mías) de eso ya tenemos suficiente cuando el cuerpo al final del día reposa y cansado se desploma en  la almohada, tocando  el nido de los pensamientos que se han quedado desnudos después de un horas de disfraz o de verano (según se tu caso o el mío).

El punto en esto es… En medio de la vorágine… ¿Quién?


¿Quién te soporta cuando ni tú mismo lo haces?

¿Quién te da ayuda aún cuando ni tú las has pedido?

¿Quién sale al bosque oscuro de tus males a buscarte, cuando en ellos a propósito te has perdido?

¿Quien sostiene tu mano, a pesar de sentir que la tuya se retuerce por soltarte?


¿Quién va tras tus pasos, a pesar de que te empeñas en echar tierra sobre tus huellas del camino para no ser encontrado?

¿Quién extiende sus oídos y alma para escuchar lo podrido que te has vuelto y sin embargo no te devuelve el mismo vómito?

¿Quién te observa en la montaña rusa de tus percepciones y te espera aunque grites que no quieres bajarte y tu mirada lo único que dice es que quieres que se vaya?

¿Quién te dice lo que no quieres escuchar pero que te hace falta, porque de no hacerlo sería un simple cómplice en tu total caída?

¿Quién siembra flores aunque las pises y no te importe regarlas, si viven o mueren?

¿Quién se asoma a tu ventana día tras día, para saber de ti y a pesar de que tú la tienes cerrada?

¿Quién hace descansar tus pies cuando le has golpeado a todo con fuerza a lo largo del camino?

¿Quién cierra los oídos a tus palabras frías y en lugar de ellos te devuelve palabras sabias que te indican que te aman?

¿Quién acaricia tus manos, aún cuando tus puños están cerrados por la rabia que en algún momento tu ser ha tocado?

¿Quién resiste tu crueldad, esa que te hace jugar con lo que pueda sentir, mientras tú no sientes nada?


¿Quién entiende tu apariencia real, la de tus vicios, tus gustos no tan acomodados, tus costumbres inusuales, tus pensamientos más condenados?

¿Quién te acepta despeinado y algo arrugado, igual que cuando llevas el mejor traje que jamás hayas usado?

¿Quién te da de su presencia, aún cuando tú no la haz buscado?

¿Quién sonríe al verte, solo por el hecho de quién eres, sin pensar en lo que traes o lo que pueda obtenerse de ti, pues tú no te haz entregado?

¿Quién pone al descubierto tu egoísmo con su entrega y de todas maneras no pasa nada?

¿Quién te espera desde su alma, cuando de venir tú ya más nunca has dicho nada?

¿Quién, quién, quien…?

De los momentos que componen la duración de nuestro tiempo, los errores, los agravios, los dolores y el daño que hagamos a alguien más y que a veces recibamos, servirán para enseñarnos hasta donde somos capaces de llegar… Pero sobre todo, nos sirve para cuándo  estemos allí saber… ¿Quién estará a nuestro lado, con quién de verdad contamos?

Cuando lucimos como “buenos ” y hacemos lo esperado, cuando nos apegamos al manual y a nadie contrastamos, cuando solo damos palabras blandas y acariciamos… Es fácil para cualquiera estar a nuestro lado. Cuando no es esa nuestra realidad ¿quién nos quiere demasiado?

Hoy elevó un brindis en honor a esos “Quién” incondicionales, incomprensibles, amables y amantes que están ahí para el momento en que caes… (Y caigo)

Quizás no existan ya, “quien” ame de ese modo; sin embargo si lo encuentras, no lo pierdas, no seas ….

¿Quien? En tu honor.

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8 comentarios en “En honor a Quién…

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