Felicidades… suelta y recibe!

Indudablemente este año hubieron cosas que nos dolieron, malos entendidos que nos hicieron crujir las emociones en algún momento…

Pero,

También en este año pudimos sentir emociones intensas y bellas, de esas que podemos decir INOLVIDABLES.

Entonces, la invitación es a;

Dejar lo que nos dolió en este año que se va, traer los buenos recuerdos y agradecer por ellos.  El AMOR??  Ese hay que mantenerlo en su mayor expresión y no dejar que cualquier dolor, persona o situación nos lo pueda empañar.

De esa forma lo que viene será… indiscutiblemente MEJOR

Es hora de dejar atrás, lo que se queda atrás y de vivir lo que viene de la mano del sentimiento, de la mano del amor.

Feliz sea el tiempo  venga para tí
(y gracias todas… por estar en mi vida)❤

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Un atardecer de esos… de ensueño enDiciembre 

Hablar de este fin de año en el cielo, es simplemente  eso, estar… ¡En en cielo!

El día miércoles el atardecer fue majestuoso! 

Para ti, que lo disfrutas tanto como yo… voy a compartirte lo que me dejó en medio de tantos pensamientos que me ocupan estos días.

Simplemente empezó por mostrar la fuerza de su brillo.


¿Sabes que brillar, a veces encandila al que nos ve? Eso hace que en alguna oportunidad no percibamos las cosas tal como son o que igualmente no nos perciban tal como somos, porque hay mucho brillo de por medio… la luz de la emoción también puede producirnos eso.

Pero las cosas se van aclarando en la medida que avanzamos junto a alguien…


Quedan al descubierto nuestros “claros y oscuros”.  Para quien nos comprende será algo bello, para quien nos enjuicia, algo que debe “arreglarse” y hasta los colores pueden ser los inadecuados (según quien los vea).


No obstante, lo que somos realmente, va a prevalecer por encima de lo que cualquier otro quiera decir, opinar y hacernos cambiar.  

La transformación empieza a partir de lo que somos hasta lo que realmente deseamos querer llegar a ser.  

El cambio, muchas veces es solo producto de lo que simplemente otro quiere (no nosotros).  

Lo primero perdura, lo segundo puede que no.


Podemos atenuar nuestros colores (emociones) en algún momento, porque no todos los escenarios son óptimos para expresarlas… pero ellos siguen ahí, aún cuando nadie los vea.

De la misma manera, también tendremos menos intensidad en algún momento…


Y nos podemos adaptar circunstancialmente a lo que requiera el momento, pero no todos los momentos de nuestra vida, podrán ser diminuidos por la menor o mayor intensidad de los demás.


Aunque a todo atardecer le llega la noche… no por ello la belleza deja de aparecer.


🌅Un solo atardecer puede dar tantos matices, un solo sentimiento también.

🌠Imposible mirar el cielo, y no pensarte. 

🏞El día con sus colores, nos refleja,nos  expresa… entre los cambios que opera, nos recuerda.

🌅Cada atardecer un espectáculo, único y verdadero como lo que nos mueve… una invitación constante a no conformarnos.

🌄El final del día pasa, pero otro que comienza esta al filo de la cortina de la noche… el fin de algo siempre es el principio de algo más.

🎆Es difícil ver a través del brillo, aunque sea el de la luz… pero en el camino mientras baja, sabremos de donde proviene.

Diciembre que se despide en otro atardecer de ensueño… de esos que se parecen a pensar en tí.

Cruzar… es también el lenguaje de la posibilidad 


La vida tiene lados oscuros y lados brillantes.  Estar en uno y querer llegar al otro es una aventura que pocos nos atrevemos a emprender.

El temor siempre nos dice:¡Detente! Si continúas corres el riesgo de que algo te pase y puede ser irreversible.  Entonces  se puede tomar la bien ponderada decisión de quedarse dónde se está (bien por tí si los has decidido así , es tu comodidad y nadie debe porner lo que elijas  en tela de juicio), por supuesto yo no soy de las que se queda inerte y quieta, al menos no del corazón.  

Confieso que quizás alguna vez lo he intentado.  He pretendido dejarme hundir por el miedo y jugar a quedarme inmóvil, y al final la fuerza del amor rompe la coraza del miedo y hace que me mueva, que aparezca...

Donde hay un puente que cruzar, hay también un abismo profundo que desafiar.  Si nos quedamos viendo hacia abajo y muriendo de terror por lo que puede pasar, realmente no ocurrirá nada.

 Si le damos paso a la posibilidad, caminaremos aún cuando sea lentamente hacia dónde queremos llegar.  Insisto, no voy a cualquier lugar, no es cruzar por cruzar, ni saltar por solo probar.  Cruzo por encima de mis miedos, por supuesto que me atrevo a soñar, sabiendo que es posible encontrarte en algún lugar.

Nadie ha dicho que sea fácil, hablo el lenguaje de la posibilidad… empiezo a cruzar.

Dar pasos!

El lenguaje de la posibilidad… atrévete!

El lenguaje de la posibilidad lo hablan aquellos que se atreven a desafiar la dificultad, la negación implícita, las situaciones que no nos favorecen.

Ese es el lenguaje que decido usar para el resto del camino.  Ese es el lenguaje que me permite llegar hasta ti, no a “un lugar” no a lo abstracto de lo que pudiera querer (que no se que es).

La llama encendida da calor, el lenguaje de la posibilidad me dice que aún en el peor invierno, podemos encontrar los leños con que hacer fuego y la chispa que la enciende, la tenemos dentro.  El amor que nos contiene.

Te hablo desde aquí, con el lenguaje de la posibilidad, ese que he aprendido en medio de las dificultades del camino.

Atrévete!

Mucho camino… por andar

El sol, ese que vemos cada día…

¿Porqué sale? ¿Poqué vuelve?

Porque cada día descubre qué hay un camino que andar, porque no lo ha dado todo, porque aún quiere luchar.

Si el con su antigüedad, se atreve a salir al día y dibujar su alegría donde se puede encontrar… ¿porqué no ocurre lo mismo en mi inquieta humanidad? (La mía y quizás la tuya)

Nosotros solemos cansarnos con tan solo una carrera.  Decimos: -Ya me cansé y no juego más; la curva es muy peligrosa, el camino muy empinado y al final para que llego si nadie me va esperar?  Miles argumentos adornan nuestra falta de tenacidad.

Si hoy nos hemos levantado es porque aún tenemos territorio por conquistar, nuevas metas que alcanzar y sueños aún por lograr.

Esa es la invitación para este día, que aunque sea paso a paso, el camino hay que andar.  No se trata de lo rápido que al final has de llegar, se trata de lo sabroso que mientras lo has de pasar.  

Vente, juntos y paseemos… quizás a la orilla del Mar, o tal vez sobre las nubes… donde más te guste estar.  Vamos, juntos caminemos, el camino allí está!

La belleza de estos días…

Hacieneo una justa reseña de estos últimos días, puedo decir que Diciembre ha guardado lo mejor para lo ultimo…así como hacemos algunos de nosotros cuando comenos los alimentos en el almuerzo o cena, pero pensando en el postre.

El sábado 24, el cielo estaba increíble. Luego de pasar nublado casi todo el día, se abrió una ventana de luz especial al final del horizonte.

  

Eso me dijo que:

La esperanza siempre está, aún en medio de la dificultad.

Quizás con el ajetreo de la noche buena y todos los arreglos que trajo,muchos  no estuvieron pendiente del espectáculo de arriba, sin embargo yo lo disfruté.

El domingo, amaneció tarde para muchos, me imagino luego de una resaca o quizás amaneció muy temprano para otros, con la emoción infantil por destapar los paquetes que anhelaban que estuvieran en alguna parte especial de sus casas.


Las nubes se sentían redondas y cerquita, tanto como invitando a echar una rica siesta sobre ellas, fuera del bullicio de las fiestas que empezaban a languidecer, para luego retomar fuerza en una semana exactamente.


La tarde del domingo fue un verdadero regalo… aunque yo estaba envuelta en pensamientos que me tuvieron casi todo el día anclada en ellos… era demasiado bello para perdérmelo.


El sol empezó su lenta despedida, dándose el tiempo necesario de teñirlo todo con su estela. No había prisa, parecía decir que  nadie estaba añorando la llegada de la noche, así que podía hacerlo con todo su postín, lo de la despedida…


Y mientras más decía adiós, más dejaba el cielo ese su recuerdo, hasta convertirse en una ruta mágica que incitaba a ser andada.


Cerró con la majestausidad de sus colores y allí se empezaron a tejer sueños en mis pensamientos, los cuales próximamente iré dejando ver.  De la maravilla que estuve tentada a dejar de ver, me quedó otra lección:

Nada es tan importante cono para dejar de cerrar los ojos ante la belleza.

Ayer, del mismo modo que el domingo el día amaneció genial.  El cielo estaba espectacular y el azul definitivamente invitaba a volar por sus riberas.


Fue de esos días, simplemente azules, de esos que me recuerdan cuanto me gusta el cielo, y porque precisamente te llamo así, sobre todo cuando ni siquiera a ti te lo digo…

Viendo esta inmensidad solo podía pensar:

Ante un cielo tan azul, ¿quien no se atreve a volar? Y no es que el cielo no sea azul, es que a veces no lo vemos.

El día avanzó y aún en medio de las ocupaciones que trajo, había pensamientos que no dejaban de fluir, cosas por decir, sentimiento por expresar.  Hubo un tiempo en que era especialista en callar lo que sentía, hoy creo que perdí esas facultades y por eso a la altura de la mitad del día, y viendo desde una ventana que no era la mía, dejé correr mis pensamientos y sentimientos a través de mi voz en un audio con destinarlo no imaginario…


Quizás las rejas traducen la realidad de mis pensamientos, cuando por todo lo que rodea mi entorno, a veces vacilo en expresarlos.  De estos barrotes me quedo con lo siguiente:

Las peores prisiones de las que podemos ser objeto, son las que nacen del temor por el juicio de quien te aprueba o no.

Quizás algo de nostalgia, pero aprendiendo una vez más a a hablar no desde el dolor, aún pisando esa estación, seguí andando con un día que de iba mostrando arriba, que se pondría cada vez mejor.


El mar desde un ángulo mostraba su belleza. El día recordaba que el azul imperaba, aún en víspera de la caída del sol.

Y luego los tonos del adiós, los cuales nunca pasan desapercibidos a mis ojos, a los sentidos, a lo que siento. Es el color de quien se va, pero regresa…


Era una danza de luz y tonos oscuros que me detuve un rato a contemplar.


Muchos espectadores… no sé si sentían lo mismo que yo, pero sé que mi corazón latía con fuerza pensando que contemplabas el mismo sol que yo.  De este atardecer me quede con las siguientes palabras:

No importa la distancia si el amor nos cubre.


Los tonos como las emociones a veces son indescriptibles… simplemente hay que disfrutarlos.


La noche abriéndose paso me recordaba que:

 Lo que viene… simplemente vendrá, por mucho que parezca que podemos detenerlo o escondernos, vendrá.

Y hoy, ha sido el hoy nuestro, nuestro ahora, el que no queremos dejar pasar.  El hoy de la confianza, de la compañía, de la presencia que se teje con hilos de distancia y deja ver un bonito tapiz al final del día.


La tarde trajo consigo muchos elementos, los cuales se esparcían en el cielo como diciendo:

Aún hay muchos pasos que dar, un sinfín de sentimientos por sentir, no te rindas.

Y así llegue a la despedida de otro sol, de otro día, con el mismo sentimiento que me estremece cada día, unos más que otros.  A veces juego a que ya todo ha pasado y como el sol, me encuentro con que está ahí, que no se va y por el contrario cada vez mejora de manera más intensa, como uno de estos atardeceres de Diciembre.


Diciembre que ha dejado su despliegue de emoción para el final… enti nos perfectamente cómo es eso.  Por eso espero…

Hace 564… gracias a ellos, gracias a tí 😊❤

(Para los que hasta este día han decido compartir conmigo este viaje de las letras… y para tí, que en tu espera los he encontrado a ellos, este reconocimiento en forma de cuento)

…❤️💭

Te espero, y siempre te espero. 

Tú lo sabes, me has dejado en el andén cada vez que te he dicho que subamos al tren y nos volvamos locos. Eso es digno de aplaudir…
Cuando nos conocimos en aquel parque, aquella tarde lluviosa nunca imaginé que podría sentir tantas cosas  por tí. Tú silencioso (con pensamientos que hacen ruido), yo abstraída en mis problemas los que no se acaban, los que me persiguen.

 Una sonrisa tuya me rozó la mejilla al dejar caer de mi cuaderno una nota con algunos garabatos míos que decían:

 -Qué el mundo se vaya al rincón, y que ahí mismo explote!

Sonreíste al leer mi nota y no sé cómo esa sonrisa me hizo cosquillas en el alma, pero así fue. Silencioso seguiste hasta alcanzarme, porque mis pasos no eran muy rápidos entonces, como los de estos días, como los que a veces soy para alcanzarte en la distancia.

Seguí escribiendo notas, tu seguiste recogiéndolas. Tú sonrisa se acercó y me dibujo unas cuántas y por supuesto con ellas también vinieron  emociones  de la mano de la tristeza.

Me acostumbre a tí, a tus pocas palabras, a tus muchas sensaciones, las que produces en mi (no hablo de las tuyas, esas son secretas, para el universo que las contiene…) Así que no dudé en cruzar el umbral de la distancia y acercarme cada vez más a tus límites… esos que no he cruzado, al menos no con huellas físicas.

Una vez te invite al bosque, ¿te acuerdas? y allí se me enredó en el alma una poesía y pude componerla y recitarla mientras te fuiste y no volviste. No supe salir de allí, así que recurrir a la orientación de la cual carezco. Las letras me sirvieron para que el temor no me matará, y el desacierto no me contará cuentos que no eran ciertos.  Luego me senté muchas veces en el banco, ese que ya sabes uso para tejer mis historias contigo. En el banco y el columpio ahí me había sentado muchas veces, sin que alcanzara al fin a verte.


Unas de ellas escuché tus pisadas acercarse y luego también sentí tus pasos apresurados alejándote a la carrera por el temor a lo que sientes, temor que yo hace rato perdí, porque confío en que el que tú sientes te detenga por los dos, y esa es mi garantía de no abandonarme en la locura. A veces solo quiero romper el sello de la garantía y abrir el piquete.

Y así, subí y bajé por ahí, por esos lugares que conocemos, que nos hemos construido y que existen o no, según la imaginación del que los cuente o de quién los encuentre.  En cada uno te espere y te fuiste, sin certeza de aparecer.  Tranquilo, que ese no es el motivo de esta entrada… yo estoy bien, tu mejor.


Hoy sigo escribiendo notas, unas más largas que otras, unas que son de una página, otras que son más de cientos… y ¿sabes qué? Entre una espera y otra, llegue a orillas del Mar, sí de ese, el mío, el que ya sabes..porque allí mi llanto no hace tanto ruido y si las lagrimas bajan tengo la excusa de las olas, porque ahí puedo reírme a carcajadas y el viento me alborota sin tener que justificarlo… allí también fui y me quedé a esperarte.


¿Te confieso algo? El mar en el fondo me asusta, su inmensidad me intimida y a veces ruge como mis pasiones cuando te pienso. 


 A su orilla he ido haciendo una fogata, en la soledad acompañada de quien te espera, y ahora quiero darte 564 gracias, si… se que te suenan los dos últimos números de esta cifra, y por eso también van estas 564 acciones de gracias, porque en esta espera entre olas y gaviotas han llegado hasta este el lugar de mi espera, 564 almas geniales que en su camino, se han topado conmigo, yo, esperando contigo, más que por ti.


Ha sido interesante conocerles, unos muy felices otros no tanto, algunos irreverentes, Desinhibidos, unos rabiosos otros excesivamente contentos, quizás unos reales otros simplemente imaginarios. Sabes? Hay personas increíbles con personalidades dignas de escribir un libro, gente que escribe, otros que cantan, la poesía se percibe desde la más profunda relación de amor hasta el más alto y escandaloso erotismo.

Unos son pausados y me han llevado al ejercicio de la paciencia para leerles, otros me abruman con tantas emociones. Algunos toman fotos tan geniales que nos envuelven en sus lugares, otros personifican una buena amistad y he encontrado personas tan diferentes que me llaman la atención. Eso te lo agradezco a tí.  La espera como ha servido.


Así que aprovecho esta oportunidad que tengo contigo aquí, entre el susurro de estas letras para hacer un alto y reconocer mi gratitud también hacia ellos, esos 564 que hasta este momento se han detenido en esta fogata, a la orilla delMar de mis emociones, ya sea amaneciendo o anocheciendo… han venido  a compartir conmigo mientras espero.

Unos  llegan dicen algo y simplemente se van, otros llegan se sientan, preguntan y no esperan respuestas, otros simplemente están silenciosos no necesitan decir nada. Algunos han traspasado la línea de la distancia haciéndose más cercanos y ha sido toda una experiencia. Y yo sigo aquí, les miro, les observó, les escucho, les leo… mientras pienso en ti, y te espero, mi gratitud hacia ti y hacia ellos.


Tú eres mi regalo favorito, ellos el regalo que en tu espera me ha regalado la vida.

Brindo por ellos, brindó por ti.