La belleza de estos días…

Hacieneo una justa reseña de estos últimos días, puedo decir que Diciembre ha guardado lo mejor para lo ultimo…así como hacemos algunos de nosotros cuando comenos los alimentos en el almuerzo o cena, pero pensando en el postre.

El sábado 24, el cielo estaba increíble. Luego de pasar nublado casi todo el día, se abrió una ventana de luz especial al final del horizonte.

  

Eso me dijo que:

La esperanza siempre está, aún en medio de la dificultad.

Quizás con el ajetreo de la noche buena y todos los arreglos que trajo,muchos  no estuvieron pendiente del espectáculo de arriba, sin embargo yo lo disfruté.

El domingo, amaneció tarde para muchos, me imagino luego de una resaca o quizás amaneció muy temprano para otros, con la emoción infantil por destapar los paquetes que anhelaban que estuvieran en alguna parte especial de sus casas.


Las nubes se sentían redondas y cerquita, tanto como invitando a echar una rica siesta sobre ellas, fuera del bullicio de las fiestas que empezaban a languidecer, para luego retomar fuerza en una semana exactamente.


La tarde del domingo fue un verdadero regalo… aunque yo estaba envuelta en pensamientos que me tuvieron casi todo el día anclada en ellos… era demasiado bello para perdérmelo.


El sol empezó su lenta despedida, dándose el tiempo necesario de teñirlo todo con su estela. No había prisa, parecía decir que  nadie estaba añorando la llegada de la noche, así que podía hacerlo con todo su postín, lo de la despedida…


Y mientras más decía adiós, más dejaba el cielo ese su recuerdo, hasta convertirse en una ruta mágica que incitaba a ser andada.


Cerró con la majestausidad de sus colores y allí se empezaron a tejer sueños en mis pensamientos, los cuales próximamente iré dejando ver.  De la maravilla que estuve tentada a dejar de ver, me quedó otra lección:

Nada es tan importante cono para dejar de cerrar los ojos ante la belleza.

Ayer, del mismo modo que el domingo el día amaneció genial.  El cielo estaba espectacular y el azul definitivamente invitaba a volar por sus riberas.


Fue de esos días, simplemente azules, de esos que me recuerdan cuanto me gusta el cielo, y porque precisamente te llamo así, sobre todo cuando ni siquiera a ti te lo digo…

Viendo esta inmensidad solo podía pensar:

Ante un cielo tan azul, ¿quien no se atreve a volar? Y no es que el cielo no sea azul, es que a veces no lo vemos.

El día avanzó y aún en medio de las ocupaciones que trajo, había pensamientos que no dejaban de fluir, cosas por decir, sentimiento por expresar.  Hubo un tiempo en que era especialista en callar lo que sentía, hoy creo que perdí esas facultades y por eso a la altura de la mitad del día, y viendo desde una ventana que no era la mía, dejé correr mis pensamientos y sentimientos a través de mi voz en un audio con destinarlo no imaginario…


Quizás las rejas traducen la realidad de mis pensamientos, cuando por todo lo que rodea mi entorno, a veces vacilo en expresarlos.  De estos barrotes me quedo con lo siguiente:

Las peores prisiones de las que podemos ser objeto, son las que nacen del temor por el juicio de quien te aprueba o no.

Quizás algo de nostalgia, pero aprendiendo una vez más a a hablar no desde el dolor, aún pisando esa estación, seguí andando con un día que de iba mostrando arriba, que se pondría cada vez mejor.


El mar desde un ángulo mostraba su belleza. El día recordaba que el azul imperaba, aún en víspera de la caída del sol.

Y luego los tonos del adiós, los cuales nunca pasan desapercibidos a mis ojos, a los sentidos, a lo que siento. Es el color de quien se va, pero regresa…


Era una danza de luz y tonos oscuros que me detuve un rato a contemplar.


Muchos espectadores… no sé si sentían lo mismo que yo, pero sé que mi corazón latía con fuerza pensando que contemplabas el mismo sol que yo.  De este atardecer me quede con las siguientes palabras:

No importa la distancia si el amor nos cubre.


Los tonos como las emociones a veces son indescriptibles… simplemente hay que disfrutarlos.


La noche abriéndose paso me recordaba que:

 Lo que viene… simplemente vendrá, por mucho que parezca que podemos detenerlo o escondernos, vendrá.

Y hoy, ha sido el hoy nuestro, nuestro ahora, el que no queremos dejar pasar.  El hoy de la confianza, de la compañía, de la presencia que se teje con hilos de distancia y deja ver un bonito tapiz al final del día.


La tarde trajo consigo muchos elementos, los cuales se esparcían en el cielo como diciendo:

Aún hay muchos pasos que dar, un sinfín de sentimientos por sentir, no te rindas.

Y así llegue a la despedida de otro sol, de otro día, con el mismo sentimiento que me estremece cada día, unos más que otros.  A veces juego a que ya todo ha pasado y como el sol, me encuentro con que está ahí, que no se va y por el contrario cada vez mejora de manera más intensa, como uno de estos atardeceres de Diciembre.


Diciembre que ha dejado su despliegue de emoción para el final… enti nos perfectamente cómo es eso.  Por eso espero…

12 comentarios en “La belleza de estos días…

    1. Ciertamente es un diálogo sordo que surge de la emoción de mi alma entre lo que siento y se mueve dentro de mi y lo que logró descubrir hasta dónde mis ojos lo permiten. Espero que lo hayas disfrutado despacio, como la intensidad de lo que en mi hay, cuando escribo.
      Un gran abrazo Mar y mil gracias por saberte allí.

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