¿Desde dónde hablamos..? ¡Palabras! 

Nuestras palabras son el instrumento de mayor alcance que tenemos. Palabras dichas o escritas, palabras silenciadas o ausentes, son las que van llenando de historias el libro de nuestra vida.


Existe algo que he denominado “La Estación del Dolor“, y ocurrirá que a veces no podremos evitar estar en ella, eso es algo seguro en nuestro caminar. Por supuesto, habrá quien la evada, disfrace e ignore, pero al final todos vamos a estar por menor o mayor tiempo en esa estación. En otras entradas hemos conversado algo de esto, pero en esta oportunidad el turno le toca simplemente a las palabras.

      
También existe “La estación de la alegría ” y es que no puede ser de otra forma. No todo es dolor, no todo es felicidad.

                            
Indistintamente de la estación en la que estemos, vale la pena preguntarnos… ¿como son nuestras palabras? Son palabras de ánimo y esperanza o son palabras de tristeza y queja? Y al preguntarnos esto, nos hacemos conscientes de que ambos bloques construyen el camino por el cual transitamos a diario. 

El pasado Diciembre y en general todo el año 2016 que ya hace un mes se despidió, me enseñó muchas cosas, con paciencia (diría que mucha) y parte de ese aprendizaje de sus lecciones, me llevan a escribir esto… 

  “Podemos decidir desde donde hablamos”.



 Aún sentiendo dolor, del más profundo y arrasador, sin embargo  es posible decidir  desde donde nos vamos expresar. Lo más acertado sería hacerlo desde lo ya aprendido, con lo que se ha podido crecer al experimentar cada situación, y  de esa manera y a pesar del dolor, no habría que lastimar a nadie más, producto de lo  que hemos  podido sentir. Alguna vez tocará callar en medio del dolor, o buscar una vía oportuna para dejar que salga… dicho sea de paso, la escritura o cualquier otra forma de expresión del arte que tengamos es buena para eso.  Lo más importante para nosotros mismos es estar conscientes desde cuál estación decidimos expresar nuestras palabras.

La más intensa felicidad y la más aniquilante tristeza son estaciones obligatorias por donde vamos a pasar, y eso no nos hace mejores o peores. Lo que si debemos considerar es lo que producimos cuando nos quedamos en cualquiera de ellas. 

Seguro que todos hemos experimentado el lastimar al hablar con palabras crueles, simplemente porque estábamos en la estación del dolor. Y no será menos cierto que nuestro excesivo bienestar también pueda chocar a alguien de alguna manera, cuando hemos estado estacionados en la euforia.

Recordemos la risa cuando estemos en medio del llanto y eso nos hará expresarnos desde el agradecimiento del que gozó de una sonrisa.

Recordemos el llanto aun en medio de la más histérica risa, y eso nos dará el equilibrio necesario para hacernos sensibles ante quien no la pasa muy bien.

Sobre todo, y es mi punto (personalmente) quiero expresarme desde el amor, ese mismo que me hace sentir una felicidad que desconocía y una tristeza que raya en lo sublime. 

Desde el amor podré hablar de mi dolor, sin lastimarte y compartir mi risa sin que te atormente.

No tengo todas las piezas aún reunidas en este rompecabezas de mi pensamiento, pero he descubierto que hablar o expresarme escogiendo el amor, no importando la estación, me ha hecho honrar lo que siento… y desde allí quiero seguir hablando, por este medio y todos los que ya conoces.
Quizás también falle más de una vez, y mis palabras lastimen o incomoden aún sin querer hacerlo, solo me queda acudir a la paciencia que de regalo pueda recibir.  Solo pido que tengas en cuenta que muchas veces estoy sujeta a un corazón que siente y que busca  la mejor manera de expresar su emoción y lo que soy .

Por ahora, agradezco todo lo recorrido… aún el dolor, porque dar palabras desde allí, me ha permitido ver lo que ellas también pueden hacer y que tanto pueden herir, como reflejo del dolor propio… por las risas y la alegría, gracias! por hacerme descubrir el expresarme desde su euforia muchas veces, cosa que no conocía en esta extensión.

Recibe mis palabras, estas que hablan de mi amor, aún en medio de cualquier cosa que este ocurriendo en el exterior. Quiero que sean de las que te conforten y ayuden, de las que te hablen de quien soy y sobre todo de las que te lleven a entender un poco lo que pensando y sientiendo estoy.

📝✏️📖📃📝✏️📖📃

Palabras se dicen quizás al azar
Sin entender cuánto llegan a lastimar
Palabras que se quedan en nuestro interior 
Que a solas nos hablan de amor o dolor.

Pensando en palabras me tienes aquí 
Yo que tantas he escrito pensando en ti
Palabras que llevan pasión y emoción 
Y otras que se tiñen de cruel frustración.

No quiero que ellas te hieran 
Yo quiero que en ellas tu leas
Todo lo que se mueve dentro de mi
Por lo que yo siento al pensar en ti.

Palabras que salen profundas de mi alma 
Palabras que agitan en las que no hay calma
Palabras que llegan sublimes y bellas
Palabras del cielo bañadas de estrellas

Entre todas esas múltiples palabras
Escojo hablarte desde el amor grande 
Ese que me lleva a contemplar el alba
Ese que al nombrarte mi corazón abre.

¿Desde dónde nacen tus palabras..?

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4 comentarios en “¿Desde dónde hablamos..? ¡Palabras! 

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