Febrero… que te vas, y una lección tempranera ðŸ˜³ðŸŽ¨

Cuando todo lo vemos del mismo color…

Viendo este amanecer no puedo irme en “blanco”… el día hoy muy temprano habla, y me hace reflexionar un poco.

Hay situaciones en nuestra vida que son como esta hora del día… en la que “todo lo vemos de un mismo color”.  Ya sea porque estamos súper emocionados por algo, puede ser una buena noticia, un nuevo trabajo, terminar de escribir un libro, la respuesta afirmativa de ese alguien que nunca se enteró que tú estabas ahí  hasta ahora… en fin, todo lo bueno que se nos pueda ocurrir para que se dispare el *color luz* en nuestros ojos. Sí,  en nuestros ojos, porque es ahí donde aparece este color y quizás no en todo lo que vemos.

Por otro lado también existe otro color; el *color oscuridad* ese con el que vemos cuando una puerta se nos cerró (o nos la cerraron) en la cara, alguien se fue, la llamada que nunca llegó, un té quiero que jamás salió de unos labios (o peor un té quiero que te diste cuenta, era fingido), una mano que no se extendió.  Es entonces cuando la penumbra y la sombra nos acompaña y desde esa perspectiva lo vemos todo.  

La lámpara de nuestra visión del mundo, simplemente se apaga o se enciende.  Pero más que eso, este amanecer me ha susurrado algo al corazón, y es que:

Un solo color existe pero no persiste por siempre.


Podemos pasar de un solo color a muchos…

Luego, por una causa u otra, nos damos cuenta que el panorama puede tener otros matices, inigualables y a veces hasta incalculables.  Quizás alguien nos tropieza mientras vamos caminando en nuestra “nube” o en nuestro “túnel” y nos regala un poco de equilibrio necesario para no pasar el día como fuera de lugar…  tal vez una llamada repica cuando estamos a punto de llorar y sumergirnos en el llanto más amargo por aquello que no pasó. O simplemente la chica de la recepción del médico a donde vamos, dice nuestro nombre y tenemos que “bajarle dos” a esa sonrisa que alguien nos dejó hace más de una hora y que por más que han pasado los minutos, solo de pensarlo, volvemos a sonreir.

En fin… este inicio de día me recuerda  una vez más, que hay varias formas de ver las cosas… perspectiva la han denominado.  No hay in color que se quede sin cambiar en el escenario fascinante de la vida.  No hay una emoción estática, es emoción justamente por eso.  No hay in sentimiento sin salto ni variedad, porque trae intensidad consigo. Existen los bemoles en toda composición musical, existen otros tonos que a lo largo del camino se pueden encontrar.  Existen seres que te llevan a lo más sublime y a la zozobra desesperante… esos son los que no podemos olvidar.

Dentro de las cosas más terribles que considero me puedan pasar, está la que me ocurre cuando “ya todo me da igual” es un estado emocional, menta y sentimental, que no se lo dese a nadie… es como cuando uno dice:  

-Si estás bien… y si no, igual. 

Cuando nada ocurre, cuando el sobresalto te abandonó y ya no hay algo que encienda tu atención… cuando todo es tan igual que puedo predecir el segundo que viene y el que se acaba de suicidar.  Cuando una relación está en ese punto, solo hay que colocar la lápida… porque la tumba está llena y hace rato el sentimiento se murió.  Eso es por donde lo pueda ver… ¡terrible! Es simplemente como ir arrastrando un cadaver que te pesa, sin encontrar al fin un lugar donde dejarlo descansar en paz, y sobre todo un lugar donde sea uno mismo quien pueda desacansar (sin ese peso).


Y cuando ya entendemos que no todo es de un mismo color, que los matices inundan nuestra vida, que hay suficientes como  para vestir cada día…  entonces nos sacudimos de lo que ha pasado, sea bueno o malo y volvemos con ganas de recomenzar.

La historia de nuestra vida, la escribimos con un lápiz que tiene infinitos colores… tan infinitos como nuestros pensamientos y su magnitud tan extensa como la de un sentimiento.


Te encuentro en esos colores, los que son de fijación, los  de un momento y los que varían en la medida que avanza nuestro propio cuento…. esos que se tenjen en el alma, en el pensamiento y hasta en la piel.

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12 comentarios en “Febrero… que te vas, y una lección tempranera ðŸ˜³ðŸŽ¨

      1. Gracias por pensar así de mi, también soy un poco como tú al observar las cosas de la naturaleza que nos rodean, porque sin palabras nos hablan de la presencia de un creador.
        Tú puedes muy bien relacionar esas cosas que nos rodean para aplicar la enseñanza que quieres dejarnos.
        Eso también se llama sensibilidad. Y tú lo eres.
        Me agrada mucho poder estar aquí leyendote.

        Un abrazo grande mi niña.
        Saludos con especial cariño.
        Besitos

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  1. Que sabias palabras de verdad, tus escritos transmiten mucho, y las fotos están muy lindas. Pienso que a veces uno siente que nunca amanece, que siempre va a ser de noche, situaciones que te hacen sentir así, que las cosas no van a cambiar; hay personas que llegan a tu vida y te muestran sus propios amaneceres, te hacen abrir los ojos… Hasta que tú ves los tuyos por tu cuenta… Un abrazo.

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