Cuál es el color de la sonrisa? 

Pensando y sientiendo… me hago preguntas…💭❤️

Sonreír tiene el color del sol, cuando amanece cada día, con ganas de conquistar las horas que comienzan. Tiene color a nuevo, a regalo sin abrir.

          
Sonreír tiene el color del Mar y el cielo, que sugieren infinito cuando se se hacen uno en el horizonte. Tiene el color de la libertad, de extender las alas y volar.

         

Sonreír tiene el color de un encuentro, de esos que ocurren cuando estamos desesperados por ver a alguien, y al fin eso ocurre. Tiene el color de un corazón agitado, saltando de emoción, que brinca.

           
Sonreír tiene el color de las flores, cuando llega Mayo y ya se es, primavera. Tiene el color de la belleza, esa que destila por cada rama que regala su belleza.


Sonreír tiene el color de la lluvia, que llega y lo empapa todo, permitiendo la vida. Tiene el color de quien camina despreocupado sin temor a mojarse.

              
Sonreír tiene el color de la certeza, esa que se cuela por el corazón, cuando podemos creer en el sentimiento de alguien. Tiene el color del amor, el que es más de lo que imaginamos, el mismo que no termina.

               
Sonreír tiene el color de la bienvenida, de un abrazo, de un : -Hola, te esperaba! Tiene el color de la compañía grata de quien late con nosotros.

       
Sonreír tiene el color brisa, que levanta falsas y alborota cabellos, cuando vamos a donde queremos. Tiene el color de las huellas que se dejan en el camino que al sentimiento conducen.


La sonrisa tiene el color del encanto , de la satisfacción, del buen recuerdo, del “no de que” que crea música en nuestro interior, de los sueños que no se exponen al filtro de lo tangible. Sonreír tiene el color exacto que puedo ver, cuando cierro mis ojos, pienso en ti, y te veo.

           

El inicio de otro día… la grandeza de un amanecer! 

Hay días que simplemente comienzan… aún estando oscuro.


Y van mostrando su esplendor en la medida que los elsefundos avanzan.  Como un precioso regalo, que al ir destapando, nos maravillamos.


Nos sorprende que aún siendo un ciclo cotidiano, siempre tenga algo nuevo y espectacular para mostrarnos.


No hay sensación de “lo mismo”, de lo repetido cuando se está frente de un amanecer.  Es como de esos sentimientos nuevos que llegan al corazón y cada vez que vemos a quien los detona, simplemente se estrenan las sensaciones ante el estremecimiento que nos da… bueno, algo así.


Cualquiera lo mira de lejos o no, y quizás le resulte más ordinario que otra cosa, pero ¡no!  Este mágico despertar, merece un tiempo detenido en nuestro agitado reloj, ese que se empeña en marcarnos el paso para que corramos igual que él (en este momento como en otros, simplemente me declaro en rebelión, me detengo) y nuevamente le observo.  Como también pasa con ese amor que nos quita el aliento y a veces no nos atrevemos a admitir.


Despierta el día, con lo que es, con lo que trae; sin más preámbulo que el de las ganas de vivir.  Lo demás se quedo atrás, hoy está aquí para ser sentido en todas las esferas de nuestro ser.


Y lo mejor es que no se irá, hasta cumplir todo lo que trae implícito en sus horas.


Hoy, este día de Mayo se estrena, y mientras lo desempaco, miro al cielo y te encuentro, solo espero que me sientas, como cada rayo de sol que en este momento se atreve a tocar el día.

Mientras, yo aquí, y el reloj empujándome para que quite mi mirada de la grandeza de este nuevo amanecer.

Cuando somos escuchados…👂🏽💓

Aquel que escucha, es el que logró el privilegio de saber que es lo que ocurre en el alma del otro…

Constantemente oímos muchos ruidos, compartimos con quizás muchas personas; palabras van, palabras vienen. Pero… quien realmente nos escucha?

            
Por supuesto, al salir de compras o la realización de alguna vuelta de esas normales que tenemos que hacer, somos “escuchados” por quien nos atiende para prestarnos un servicio o para vendernos algo; sin embargo podemos comprobar con tristeza que lamentablemente ni en esas ocasiones somos realmente escuchados, ni aún con un interés comercial de por medio.

Por eso  hablo de algo más en eso de “escuchar”, y me voy al escuchar nuestras palabras, nuestros silencios y hasta nuestros suspiros y pausas entre una expresión y otra.  Cuando eso ocurre, un milagro sucede y las puertas de nuestra mente, simplemente se abren.

💓Cuando somos escuchados, podemos sentir que a alguien  importamos , que ese alguien está ahí, que simplemente no se ha ido.
💓Cuando tú me escuchas, el cielo se sienta a mi lado y su inmensidad me acompaña, somos uno.
💓Cuando tú me escuchas… así calmado, sin la prisa del desinterés, siento mis manos en las tuyas, tu abrazo en mis hombros, tu ser en el mío.
💓Cuando tú me escuchas, la puerta de mi mente se abre, y tú penetras, sin hacer ningún esfuerzo y te quedas adentro.
💓Cuando tú me escuchas, aún mi silencio te habla, te dice  lo que siento por ti, de mis mayores riesgos, de mis locuras tantas.
💓Cuando tú me escuchas, la risa y el llanto tienen sentido, porque conforman un mensaje, mi expresión no es en vano, no se pierde.
💓Cuando tú me escuchas, los latidos de mi corazón se aceleran y puedes contarlos, porque ellos al igual que mi respiro, te llegan.
💓Cuando tú me escuchas, te pertenezco, toda, sin excusas, sin máscaras; camino desnuda sobre ti, y tú me percibes desde tu alma…

Pero,


❤️Cuando me dejas escucharte…❤️ toco el cielo, lo hago mío, acaricio tus pensamientos, me detengo en ellos, pinto con colores tu rastro, te sigo en silencio. Mi corazón se contenta, nuestra conexión crece, los muros de tu seguridad se desvanecen, trepó por ellos, llego hasta ti… te tengo.


💕Cuando nos escuchamos… 💕nuestro silencio es cómplice, nuestras palabras roces que sentimos en la piel que nos cubre el corazón. Nos sentimos “nosotros” tenemos un lenguaje, nuestras miradas giran en la misma dirección…  cuando realmente nos escuchamos, el milagro sucede, ese milagro que conocemos con el nombre de Amor.

Gracias por escucharme; es de los mejores regalos, el que yo pueda hacerlo contigo.❤️

Caminando por “la acera del frente”… contigo

Tenemos un camino por el cual nos gusta andar, o simplemente es el que estamos acostumbrado a tomar.  Todo ahí parece ir bien (o no) y nos hacemos a la idea, de que es lo que nos toca y simplemente nos quedamos ahí, dando pasos en él, día tras día, al menos eso creemos.

Hace un par de días, decidí explorar otro camino, el camino “de la acera del frente” …por supuesto que fui encontrando nuevas cosas a mi paso.

Un regalo se abre ante nuestros ojos, si nos atrevemos a en encontrarlo y tomarlo. Quizás resulte “raro” al principio, pero nadie puede decir que no sea rico descubrir las sorpresas que nos depara.


Es emocionante, cuando los pasos que damos por un sendero diferente, pueden agitarnos el corazón de manera increíble.  Con toda seguridad somos de lo que hemos dicho  miles de veces: – Soy de los que está cómodo andando por aquí, sin salirme de los linderos de lo conocido… estoy bien así (lo que no es condenable)

Y aunque a veces estemos no del todo conforme o satisfechos, es nuestro camino, es lo acostumbrado y eso a la altura de etapa de la vida en que tenemos esos pensamientos, es simplemente suficiente.  Pero sabes qué?  He descubierto últimamente que mis pies no están pegados a la acera de siempre, que puedo cruzar la calle y mirar  desde el otro lado, observar de cerca, disfrutar sus colores, y sobre todo, sentirme libre de escoger donde piso.  Esa es una sensación que no puede ser pagada con nada.
Descubrí que hay lugares que invitan a la parada de un descanso, que la vegetación llega a ser como una acolchada alfombra por la que se puede pisar y sentir suavidad bajo nuestros pies. Eso me recuerda que no estamos atados a andar siempre sobre algo duro, solo porque eso sea a lo que estamos acostumbrados, o,lo,que no,levante incomodidad en el otro.


La acera del frente, quizás es menos transitada, o. As complicada… porque tal vez el sol pega más de frente por ahí, pero también es posible que en ella se encintaren   detalles extraordinarios por descubrir. 

Cuando voy por donde estoy acostumbrada, lo hago casi en “piloto automático” y si… es cierto que eso me permite ir más rápido, pero también voy   sin  detallar o disfrutar mucho de lo que me rodea.   Y así mismo, ocurre con la vida, nuestro trayecto se convierte en el de siempre sin muchos detalles o maravillas, porque simplemente no es necesario, es el camino de lo adecuado, lo “en su sitio “, lo que no puede ser alterado.

 Pero, cuando tomo un nuevo trayecto, voy más atenta, descubriendo que me gusta más de lo que veo, los detalles excitantes de cada paso; y es probable que me vuelva más atrevida, al punto de tomar una foto como esta, aún cuando la seguridad con que no cuento,muchas veces lo limita.  Es ilógico, sin acierto, innecesario? Si! Sin embargo he decidido no dejar que la vida pase sin detallarla, sin disfrutarla, sin anidarla.

En algún momento hay que regresar al camino acostumbrado, porque también es parte del todo de nuestra vida, solo que es diferente recorrerlo cuando ya hemos expandido nuestros pasos hasta otros lugares.  Es entonces cuando  comenzamos a evaluar realmente cuál es nuestra razón en todo ello.


Descubrir que hay algo más allá de lo que siempre vemos, es un privilegio que nadie nos debería quitar (aunque se empeñen mucho en intentarlo). Debemos ser dueños de la longitud del camino que escojamos andar. Cuando sentimos que una cuerda nos detiene para poder explorar la acera del frente, es tiempo de evaluar con claridad, quien o que está sosteniendo esa cuerda… y sobre todo porqué.

Por mi parte, me encanta encontrarte en mi camino acostumbrado y en la libertad de poder cruzar hasta dónde mis pasos, grandes o pequeños me lleven. La cuerda tira de mi incesantemente, pero,también he encontrado la forma de zafarme de ella, porque hay una acera, un camino, un destino, donde nadie puede intervenir, sino nosotros.  La maravilla de lo que está en nuestros pensamientos, o mejor dicho en quien pensamos, es que no importa en que lado del camino estemos, eso nos acompaña y para mí,  es suficiente para sentirme contenta, estando en este lado de la acera, o en la del frente (tú vas conmigo).

La lluvia de Mayo… la que cae y no 

Hay momentos en que creemos que ya va a llover…


Este Mayo ha sido así, como eso que se presiente y se da por hecho, y resulta que no ocurre. Los dos últimos días desde el amanecer, el anuncio era de lluvia. Pero en el día, esa amenaza de disipaba.


Los colores han salido una y otra vez  a jugar un rato y en lo particular, yo esperaba ver a Luna, esa redonda y llena para que me contara de sus últimas aventuras con su amor Sol, pero me quedé esperándola… llego a creer que se fueron de escapada por ahí.  La noche del jueves sin previo aviso, luego de un atardecer de colores… simplemente la lluvia si cayó 


Las fuertes gotas hicieron que un techo fuera el mejor regalo para esa hora… mientras el agua subía sin que se pudiera hacer nada.


Podría pensar que luego de semejante aguacero, todo iba a estar frío… pero en cuestión de 30 o 40 minutos toda el agua fue absorbida por un ambiente que estaba repleto de la alta temperatura todo el día.

Del mismo modo, ocurre con nosotros y lo obvio que resultan algunas situaciones, a nuestros ojos y los de los demás.  Creemos a veces que algo es tan cierto que ocurra, que no nos quedamos a ver que esto realmente sea así, y lo damos por sentado, con la sorpresa para después, cuando comprobamos que nada de lo que pensábamos ocurrió.

Las amenazas que creemos más constantes y ciertas en nuestro camino, mayormente están siendo producidas por nosotros mismos, en nuestra mente, diseñadas por nuestras inseguridades y desesperanzas.

Damos por sentado que Luna va a aparecer y que la vamos a ver cómo algo normal, siendo un milagro; y damos por sentado que la lluvia va a caer por los arreboles del cielo y sus colores, olvidando que en nuestro globo azul ya las condiciones normales nos se dan con tanta “normalidad”.

Llegó otro día, y casi estuve tentada a volver a lo obvio, a lo que parecía que iba a ser… pero recordé la noche anterior y solo me mantuve expectante del día.  Disfrutando lo que a simple vista indicaba que podría llover, y el sol más hermoso que se pudiera observar


Seguí entendiendo que no había nada tan definitivo,  que no se pudiera cambiar. Si realmente queremos, haremos lo posible para que sea lo que queremos.


Y Mayo me regalo los diferentes matices que sus horas podían tener.

Yo, agradecida del Cielo, una vez más lo admiré… lo vi como quien siente su inmensidad en el corazón, como quien está volando entre su azul, como quien hace rato solo despego su alma del suelo…


Y fue hermoso recibir la lección de estos días, esa que dice que:

  • La lluvia puede caer o puede cesar, y el corazón agradecido podrá disfrutar del cielo con agrado.
  • Nunca pensemos que algo es cierto, porque simplemente presumamos que es así. La certezas están construidas de acciones que se comprueban.  Un sentimiento se confirma de hechos que así lo expresan.


Mayo, agradezco tu llanto de estos días, me recuerdas que no lloro sola.

Pero igual también agradezco el sol y los colores, porque dan matices a los días, tú, Cielo me acompañas también en la sonrisa.


Esa lluvia que cae y que no, son esos pensamientos que están y que alguna vez se expresan y otras se quedan en el silencio de nuestra mente, pero que más temprano que tarde salen, a través de palabras que se dicen como gotas, de tormentas en formas letras emocionadas porque se escriben o tal como un arco iris producto del sentimiento que logra expresarse por todos los medios posibles (y los imposibles también).

Mayo, gracias por seguir andando. Cielo,tú  ahí, conmigo.

Fuerza en el camino… aún colgando!

Qué da fuerza a nuestros pasos? ❓

El saber que hay alguien ahí... con nosotros y sobretodo  “para nosotros“. Y es que no es igual estar al lado de alguien, que “para ese alguien.  

Cuando realmente estamos, la distancia no es el verdugo que lo gobierna todo, pero cuando no es así🙄, aún estando cerca o presentes en físico solamente, el abismo puede abrirse y comerse nuestra alma.

El que está ahí... Ese que está dispuesto quizás a colgar con nuestras locuras y algunas veces hasta sufrir los raspones de nuestras caídas, es también quien celebras nuestras sonrisas, porque la mayoría de las veces, simplemente las protagoniza.

¡Claro! a veces hay que tener espíritu suicida para ser capaz estar al lado de alguien que cuelga o que simplemente cae… y es que es un gran RIESGO querer estar y más aún, amar a un… 🙈a un Humano.

Pero a pesar de ello, nada, pero nada como saberte ahí.

Tú, eres ingrediente importante en mi fuerza 😉, sin ti el camino jamás sería el mismo, porque quizás no sería camino; y yo, voy andando, puedo ir colgando en tus locuras y tomando tu mano en las caídas, porque sé que también estarás para las mías.  Tú, tan cerca, a la sola distancia de estas letras.

Las promesas de este día de Mayo… ⛅️⛈💥

Desde temprano, el día promete…

Promete que no se va a quedar quieto, y nos invita a eso también.

Donde hace unas horas hubo Luna redonda y luminosa, para luego transformarse en un ojo de fuego rojo, semejante a su amor, el sol, ahora en su lugar hay un cielo donde juguetean las nubes a ver quién va más de prisa.


El dinamismo de la vida se refleja en este cielo.  Y soy de las queda piensa que:

 Lo que ocurre y podemos ver, eso que llamamos visible, tangible , palpable… es solo una representación de aquello que no podemos ver, de lo intangible, de lo invisible, pero que aún así podemos palparlo con los dedos de nuestro ser.

El día promete, que los cambios seguirán.  Que nada es estático, y que aún el amor puede mejorar cada vez más.


Y no solo lo dijo el día, al emitir su promesa, sino que simplemente, lo demostró.

Hubo un cambio en este lado del escenario de la vida… pero también del otro lado se manifestó una novedad.  Simplemente  lo que era luz, lo que se presentía como el esplendor del día, cambió a otro color y hasta otra forma.


Son las mismas nubes, pero dependiendo de lo que vengan cargadas, producirán resultados distintos.  Misma hora, mismo lugar, solo basta voltear la mirada y ver que todo puede cambiar.

De la misma manera ocurre con nosotros; a veces vivimos una misma situación, pero dependiendo de la carga emocional o existencial que cada uno tenga obtendrá un resultado diferente al final de su cuento.

Lo que se daba por hecho, ya no se puede dar más… así era hace una hora, y simplemente ahora no está. 

Por eso la obviedad a veces nos mata, al dar por sentado algo que puede cambiar en tan solo un pestañear.  Y aún así nos vivimos atascados en la mentira del querer controlarlo todo y lo peor, de creer que lo logramos…


Como la vida, que también es visitada por la falta de existencia, o como el dolor, que también es sorprendido por una repentina alegría; así somos nosotros.

Somos capaces de sentirnos miserables aún teniendo todos los motivos habidos y por haber, para sentirnos agradecidos y dichosos; y también somos capaces de reírnos aún en medio del dolor más trágico (aunque sea por un segundo que dure el recuerdo de alguien). Esta la grandeza paradójica del ser humano.

Lo que ocurre a nuestro alrededor, eso que llamamos “natural” es un reflejo de lo que ocurre en nuestro interior y que a veces solo nos encargamos de ocultar.

Y como este día y todas sus novedades, recibimos la promesa de que nada se quedara quieto, que todo seguirá su rumbo, que solo basta dejarnos llevar, para el cielo tocar.


Me quedan los recuerdos (y registros) de este día, que desde sus inicios anuncia promesas de esperanza, de esa que dice que: 

los cambios no caducan, mientras haya corazón que por ellos quiera luchar.


Eres parte de los cambios, de la sorpresa, de la maravilla… eres eso y más.

Mayo… entre un amanecer y un atardecer

Pensando en medio de este Mayo que avanza, increíble cómo corre!

Hoy amaneció bonito! (hoy amanecí pensándote, la que ya no es ninguna novedad)


Y es que amanecer es sinónimo de esperanza, de alumbramiento, de vida que se mueve.


Y llega la tarde, la hora de marchar; y se despide del mismo modo… con belleza rebosando por todos lados.


Signos de lluvia por un lado, pero atardecer en esplendor por otro…


Con los inconvenientes normales, con la escurridiza felicidad espacapándose entre los dedos del alma,  este atardecer grita que: 

 Si se puede comenzar en bonito y terminar igual, a pesar de lo que pueda ocurrir entre uno y otro paréntesis del día.  

A pesar de quien llega con su nube gris a donde quiera que se mueve, podemos mantenernos pensando que la belleza con la que iniciamos y se quedó en nuestro ser, nos acompañe hasta el final de las horas que nos toquen.


Ser testigo de la bienvenida y la despedida, me hace sentir parte de la esencia de la vida.  Cielo, en ambos escenarios, te veo.

Mayo, tus días de esplendor son dignos de agradecer. Sigo contigo, bailando con el tiempo, haciéndome un pentagrama con las manillas de reloj y dibujando amor entre las fechas de su almanaque. Te llamo por tu nombre, y es grato saberme en ti. Una lección más de atardecer, en este Mayo.