Aunque Mayo ya se fué… 3/3 oportunidades 🙄😖🤗

Y así siguió rodando Mayo, y la despedida fue colosal.

Desde el día 29 y por razones laborales debí ausentarme de mi ciudad y trasladarme a otra por vía aérea, y la verdad es que me llevé entre las lecciones más importantes de mi vida, la de comprender, tolerar y amar sin importar lo que pueda pasar.

El vuelo estaba pautado para las 8:30pm y se retrasó inicialmente dos horas, es decir que la salida se anunció para las 11:00pm.  Ya en el recinto aéreo la información que se nos dijo a los pasajeros, era que llegaría pasada la 1:00am como en efecto así fue.  Seis horas de espera en un aeropuerto a medio construir y con una compañía que solo se quejaba, maldecía e importunaba, fue el inicio de una semana aleccionadora.


Abordamos el avión cuando ya iniciaba el otro día. Los pasajeros todos exhaustos incluyéndome a mí, reflejaban en sus rostros la inconformidad y malestar por tan larga espera, yo en el fondo con una esperanza de que todo iba a estar mejor.  A veces suelo ser alto ilusa! 🙈


Es curioso ver a los pasajeros abordar con equipajes “de mano” donde cabe perfectamente media vida de sus años… porque “es más cómodo y rápido para salir” y no tener que pasar por la correa, pero al momento de abordar y salir del avión preliminarmente, es una fiesta digna de ver. 

Es mas o menos así: El equipaje que cabe y el que no entra, el que disgustado exige su ventanilla, aún cuando a la 1:00 am todo está oscuro y no ves nada; las aeromozas que dan las instrucciones pero que jamás tocan un equipaje por políticas de la empresa.  En fin, la fiesta de las valijas fue algo chistoso, en medio del caos de esa madrugada 


En fin, la función de la madrugada fue interesante.


Tocó salir del avión y unos casi corrían, otros casi de quedaban a dormir en la nave. Yo? Sin poder retrasarme para nada, quien me acompañaba era de paso muy rápido, así que el agite fue una constante.


Más de uno a esa hora de la madrugada, deambulaba por el aeropuerto con la esperanza de que estuviera la persona que lo recogería a pesar de tantas horas de retraso.

Y llegamos a la correa respectiva…


Luego de algunos minutos sin que ocurriera nada, fuimos notificados del cambio de correa, así que entre murmuraciones de unos y maldiciones de otros, nos fuimos al lugar indicado para retirar las maletas. Yo? Casi en modo “zombie ” sobre todo si el que llevo al lado no le importa si mi ritmo es más lento o mis pasos son más cortos o menos fuertes, pero es parte de andar con alguien, así que ajuste mi paso…😌


Pasaron otros minutos más, hasta que al fin, apareció mi maleta.  Al menos mis pertenencias habían llegado conmigo, y eso a veces en este país es ganancia!


Al menos quien nos esperaba, estuvo ahí sin dilación. Y tomamos rumbo a la ciudad, con las animadas  profecías de quien me acompañaba de que:  “nos podían asaltar, robar o matar en la vía… ” yo, en una calma que no conocía hasta ese momento.  Creo que me ubique en el escenario de la primera oportunidad que Mayo me había dejado experimentar en sus últimos días, en el paisaje y la belleza.


Contra todo mal pronóstico o augurio, llegamos bien; en el hotel igual fueron pacientes y atentos y al fin llegábamos al lugar para descansar, y supe que realmente era el reservado para mí, cuando pude ver mi número dentro de la tablilla de la puerta.


Eran pasadas  las 2:00 am, así que cuando vi la cama que me esperaba, no pude más que agradecer y sonreír por estar ahí (pese a todo lo que ocurrido previamente).


Fue una semana intensa de reuniones de trabajo, de aprendizaje, de conocimiento; que si bien estaban relacionadas con la empresa para la cual trabajo, lo que se estaba preparando, formando y poniendo a prueba era mi carácter.

Escuchar gritos y desaciertos, posturas erradas y egos inflados no es con lo que me gusta lidiar continuamente, pero si nos rodeamos de humanos… a veces es lo más posible ocurra. Partiendo de la premisa de reconocer que muchas veces yo también traigo algunas dosis de esas cosas no tan buenas de exhibir.(yo también poseso ese  Arsenal, lo use o no), me planteé como misión descubrir los buenos entre lo malo y disponerme a dar lo mejor de mi cada día.

Había momentos que lo único que quería hacer era “desmayarme” y despertar en mi oficina local y todo normal, pero esos últimos días de Mayo, solo me decían:  -“sigue… que tú puedes, no te rindas, haz el bien”.

Claro! Dentro de todos los acontecimientos, tuve un momento mágico, por el cual estaré agradecida de Mayo eternamente… por haberme prestado sus horas para acercarme a Cielo. A veces la emoción deja a uno sin los reflejos necesarios para tomar una fotografía… reconozco que eso me pasó. Pero ya escribí algo para hacerle honor precisamente a mi ventana al Cielo de estos días.

Los días transcurrieron llenos presentaciones, reuniones, talleres y entre tantas cosas,  me animaba leer este mensaje cada vez que bajaba o subía al salón de reuniones, y me decía: -un paso a la vez.


Menos mal, que el momento mágico me sirvió para irme a volar a el, cuando la cosa se ponía estresante.  Mi teléfono, éste por el que escribo esto precisamente ahora, casi se ahoga en un líquido que le dejaron caer y eso solo fue la cadena de eventos que uno tras otro pusieron a prueba mi capacidad para estar en calma y tolerar.


La noche del jueves y la madrugada del viernes pude entender y gracias a ti por recordármelo, que a pesar de cualquier cosa desagradable que nos pueda ocurrir, de eso también vamos a salir, sobre todo si sabemos fluir. 😊

Así que me propuse volver al principio que utilice desde el inicio de la aventura de esa última semana, el cual era: -¡Vamos a pasarla bien! (a pesar de cualquier cosa).  Con eso en mente, dejamos el hotel y nos dirigimos al aeropuerto.  Esta vez todo fue a tiempo. Contemplé el cambio de colores del amanecer desde abajo, hasta lograr ver el espectáculo real arriba.


Justamente esa vista de la inmensidad y estar entre los brazos del Cielo, me hicieron agradecer cada instante, incluso los que no entendí.


Aunque la ventana del avión estaba bastante rayada, no dejé que eso me impidiera disfrutar del espectáculo que tenía al frente… y entonces lo logré, disfrute de cada segundo de contemplar la inmensidad desde arriba, hasta que luego y una vez llegada a mi lugar de origen, pide contemplar nuevamente desde abajo.


Esta tercera oportunidad que tuve en el final de Mayo e inicio de Junio, que de paso llego con la sonrisa puesta, me regala la lección final de estas tres que me regaló el final del mes pasado:

  • 😊😖La actitud es como un vehículo que puede manejarse en medio de los obstáculos y lograr culminar el camino sin tropezar con ninguno, o simplemente puedes decidir llevarte a todos por delante, lastimarte y lastimar a otros y al fin llegar sin saber a dónde.  Todo es cuestión de elección .

No puedo decir que no me haya dado ganas de llévarme los obstáculos por el medio, pero el ejercitar la tolerancia, recordar que yo también tengo muchos defectos, además de estar convencida que no hay nada mejor que  disponerme a comprender y entender, me sirvieron para llegar al final del camino aún con el mismo vehículo, el de la mejor actitud por un camino lleno de baches, pero en el que ellos no fueron motivo suficiente para no alcanzar lo deseado.

Como le agradezco a estos días de Mayo, que me hayan dado el privilegio de verte… y como te agradezco a tí el haber sido un rico granizado de durazno en medio del calor del camino.


Y así una vez más, llegue a mi orilla, a la mía y desde aquí te pienso.

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