Luz que molesta… la que parpadea /convicciones 😳

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La luz es necesaria para nuestra vida. Una casa sin luz, es una simple cueva donde nos tropezaríamos a cada rato. Nos encanta saber por dónde vamos y qué hay más allá, y para eso es preciso que exista la luz alumbrándolo todo.

❓❓Pero… ¿cuándo es molesta la luz?

❗️Cuando no es constante… cuando parpadea. Nadie puede escribir o leer bien bajo un bombillo que continuamente insista en apagarse y prender.  Solo en las discotecas hay luces que hacen eso continuamente, pero claro, nadie va a esos lugares a leer, escribir, ni mucho menos a conversar viendo los ojos de la persona a quien se quiere transmitir algo.

En estos días me tocó estar bajo una luz de este tipo, de esas que parpadean y no se podía apagar🙄 y fue realmente molesto para mí. Las pupilas de manera instintiva (por decirlo de alguna manera) se contraen y dilantan ante la presencia o ausencia de la luz, y si este estímulo va y viene constantemente me imagino que terminamos irritando algo en algún lado. Quizás no sea el término apropiado, sin embargo sé que algo no anda bien con mis ojos cuando esto sucede.

En la vida que nos toca, podemos correr el riesgo de ser como luces parpadeantes, ya que unas veces decimos una cosa y luego otra totalmente contraria. 🙄Eso puede ser totalmente desagradable.

 Y es que si lo pensamos en frío, ¿acaso nos gusta alguien que nos dice que si… y en el camino luego nos dice que no y así va cambiando cuadra a cuadra sin llegar a nada? Por supuesto, y aceptando nuestro grado de “humanidad” tendremos oportunidades en las cuales no podremos mantener los “si” o los “no” sin embargo, no solo se trata de palabras, sino de convicciones.

Una vida sin convicciones es una vida que simplemente parpadea, y que en algún momento cualquier viento ligero puede apagar sin ningún esfuerzo.

Soy generalmente de las que deciden mantener la luz de forma constante (con mis bemoles por supuesto), aunque eso a veces trae sus consecuencias, que no son tan fáciles de afrontar. Pero en definitiva, sin convicción no quiero nada.

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La luz y los colores…Tú 💥🎨

La vida es un prisma gigante, nuestras heridas, tropiezos y hasta vacilaciones son diminutas grietas… la luz cuando llega, penetra a través de ellas y en nosotros se producen diferentes matices.

Esa es la ventaja de tener “grietas” que somos destinatarios de rayos de luz que terminan por transformarnos desde adentro hacia afuera.

No hay motivos para temer, dejemos que de nosotros salgan los diferentes colores, acompañados de la suficiente claridad para ser observados, primero por nosotros, y luego por alguien más que  no nos deje en el cajón de aquellos que están condenados a no poder ser transformados por nada.

Tus ojos traen la  luz
Me miras y se ilumina
Cada rincón de mi vida
Y entonces ya no hay más cruz.

Julio que avanza a su final… obviedades 💭😍

Esta semana terminó  con muchas lecciones  dando vuelta en mi cabeza…

Damos por obvio que siempre amanecerá, y sobre todo y la mayor obviedad, es que creemos que siempre podremos verlo (al día).


Es un hermoso regalo poder contemplar cada día, sin embargo la posibilidad de que alguna vez no lo podamos hacer, es cierta.  Puede que nuestras fuerzas nos fallen, o que alguien más de forma conciliatoria o no tanto, nos lo imoodan. 

¿Y entonces? ¿Nuestro día sería un desastre? 

A la primera de cambios, podríamos decir que: —Sí, sería fatal, no nos gustaría…  pero también podría ser bueno de alguna manera. Quizás necesitamos ver algo más, que hasta ahora no lo habíamos visto y por eso alguna vez, falte lo acostumbrado, para llevarnos a ampliar nuestra mirada, nuestra perspectiva.

**Mirar hacia arriba sigue siendo una delicia… mirar hacia nosotros mismos, todo un descubrimiento**


Eso de mirar hacia adentro es tan importante, como ampliar la mirada, así existan barrotes…


Y entonces me pregunto: ¿Acaso es más libre el que anda por dónde quiere, o aquel que a pesar de no hacerlo, tiene una mente que ha conquistado cualquier territorio?💭


Por supuesto, hay mucho agrado en poder decidir a dónde vamos y cuándo, pero el que tiene su mente donde quiere, ese ha traspasado los obstáculos que cualquiera limitente quiera poner. 

Por eso es disfrutable igual, días en gris o días en mucha luz. Por qué ambos panoramas son percibidos por la misma mente que tenemos. Lo que hagamos con uno y otro, será el punto y aparte en el texto.


También he ido observando como el “todo” se mueve… hay ciertas épocas en que no logró ver el sol en el atardecer desde aquí, porque un edifico lo cubre, pero ya a empezado a desplazarse más a mi izquierda, asomándose y dejándose ver hasta por mi limitada visión.

Eso igualmente me hace caer en cuenta… que “todo” se mueve; aunque yo me quede quieta, aunque yo no me de cuenta … este “todo” que a mi misma me contiene, siemplemente se mueve y lo hace como quiere. Y no pretendo abordar las grandezas y maravillas del movimiento de traslación o rotación del planeta y de la órbita en el universo en que estamos … solo de pensarlo el cerebro puede hacerme puff 💭, no, es solo no dejar pasar desapercibido la vida de la vida, que se mueve palpablemente ante nuestros ojos. 


Y entonces…¿porque en ocasiones insistimos y nos angustiamos porque algo deba estar quieto e inamovible para siempre? La casa, las cosas materiales y hasta las relaciones personales, a veces pretendemos que se mantengan igual, a nuestro gusto o bajo nuestro dominio, y resulta que simplemente no es así… no lo es!  Y podemos empeñarnos en decir que sí, para que luego los hechos nos comprueben de que no sucede como queremos.

En mi camino en una de estas mañanas, vi una flor… de esas que me sacan Wow’s, sin esperar mucho.  A pesar del tema de la inseguridad y todo ese blah, blah, blah que vivimos por aquí; saque mi teléfono y tomé la foto…


Simplemente  regresé tres pasos y me dije: —Se ve muy bien, pero quizás para cuando vuelva a pasar la hayan cortado. Así que con ese pensamiento en mi cabeza tome la foto y seguí, pero en el fondo no me lo creía de un todo.  La “obviedad” una vez más subía a mi cabeza, asegurándome que todo estaría ahí para más tarde.  Vale decir que la foto la tomé a las 8:00 am.

Al regreso pasadas las 12:40 pm del mismo día, esto fue lo que encontré.  La flor ciertamente seguía estando…


Pero esto era lo que había. Y cualquiera puedas darme una explicación sobre la luz y el cerrar y el abrir de las flores en las plantas, cosa que es válida; sin embargo puedo decir algo con propiedad… y es que: —ya no estuvo más, simplemente se fue. Al final del día, no quedo nada (porque volví a completar mi lección después de las 5:00 pm).

Otro día subió al ruedo.


Las labores fueron interrumpidas en esta semana, en forma parcial o total de acuerdo a la óptica  de quién la diga… y eso también me recordó, que alguna vez quizás pronto o tarde (quien sabe)  nuestra vida va a “parar” y entonces no habrá nada que dejar para “después”


El color intenso de un momento, es digno de ser admirado, saboreado y compartido con quien quiere recibirlo de verdad. Los dias de Julio siguen pasando, acercándose a su final, y a pesar de eso lo que no podemos dejar pasar es lo que en cada una de sus horas podremos extraer y disfrutar.


A pesar de que aveces no tenemos las cosas claras y que el dolor no se va… tenemos todavía azul por conquistar allá arriba, y amor para entregar por aquí abajo. No lo dejemos pasar.


**Cualquier vista será hermosa, para el que quiere admirar**.

No existen  excusas suficientes para darnos “de baja” de lo bello. ¿Podemos hacerlo? Sí, dejando a un lado la certeza de que aún hay cosas por descubrir y momentos especiales por vivir. No se llega al fin, hasta que se llega… no antes.



Las mezclan también existen, y son buenas.
Nada tiene porque quedarse siempre de un mismo color, de un mismo sabor. Podemos tener matices en nuestro cuadro de vida, sin que eso nos lleve a rasgarnos las vestiduras o hacer un drama existencial por ello. Dos colores pueden ir juntos, y eso enriquece la pintura que los porta.

De la misma manera suele ocurrir con nuestras formas de pensar y concebir el mundo. Ideas estáticas, radicales y que no permiten admisión de nadie que no sea nuestra copia fotostática en la forma de percibirlo… de esas posiciones abundan. ¿Cuál es el resultado de todo esto? Frustración y soledad. Nadie tiene porque aplaudir todo lo que pensamos y mucho menos estar de acuerdo. La diferencia en puntos de vista, debe más bien enriquecer una vida y otra. Esa es la magia de pintar un cuadro a varios colores.


Hay momentos espectaculares, esos en los que realmente podemos decir que

— ¡Estamos vivos!  Y esos momentos, son los que nosotros mismos decidimos que así sean. No tiene que ver con lo de afuera, aunque lo parezca; no tiene que ver con que me quieras, aunque quisiera…

Los momentos más geniales de nuestra vida suceden, cuando nos damos el permiso de descubrir el color en lo que vemos, el sabor en cada beso, el amor de nuestro mundo interno, de lo que somos, de a quien amamos, de lo que estamos dispuestos a entregar.


De esta manera, Julio ha ido avanzando hacia la recta final de sus días, por este tiempo que hemos denominado año 2017. Pareciera ser el mismo y aún así, cada día trae un matiz diferente.  Cada oportunidad se viste de estreno, cada sensación está para ser desempacada… y al final cuando creemos ya haberlo visto todo, un nuevo color se nos cuela en la reina y nos sonríe.


Y un wow, es imposible de no dejarse escuchar…


Si algún día no te viera,
porque de mi te alejaras,
si la distancia te atrapa
y mas nunca te soltara…

Cerraría yo mis ojos
y allí mismo te encontrara,
navegando en mis sentidos,
sin que de mi te marcharas.

Porque a donde tú estés,
contigo estará mi alma;
pegada a tu respiro,
amándote aunque callada.

Y tú me presentiras
en la llegada del alba,
en el roce de unas manos,
al final de tu mirada.

Ya no podría pasar
que de mi tú te ausentaras,
porque en el fondo de tu alma,
llevas la mía grabada…

Julio, tus días que se van y yo aquí sigo en silencio, observando en la ventana.

Cuando nos interrumpen el instante… Julio aquí estamos tu yo 

Inicio la reseña de este día, con esta foto tomada en este instante… (y vino la primera interrupción)


Un cielo que se despliega, simplemente para mí placer. Quizás suene egoísta esta expresión, pero no puedo decirlo de otra forma… el está posando para mí y yo simplemente me lo disfruto.

Esta tarde (la de ayer) llovió muchísimo, y cada vez que eso ocurre, yo volteó hacia arriba y pregunto:

—¿Cuál es el dolor que te aqueja, Cielo?

Y aunque no consigo respuestas audibles (claro, a veces hay truenos que responden) a mi mente vienen muchas cosas.

—¿Por qué llueve? -me pregunto- cómo queriendo ser partícipe de los secretos de allá arriba.

Lo asocio con las lágrimas que uno también derrama, esas que muchas veces nos liberan de un peso y nos permiten seguir viviendo luego.

Creo que este atardecer fue así…


Después del desahogo de la lluvia, la convulsión de los truenos y el susto que a veces me provocan los relámpagos, el escenario se desplegó de forma magistral, para pintar con los más bellos colores la apariencia del firmamento.



Así puede ocurrirnos a nosotros mismos.  A veces hay quien nos hostiga u oprime tanto que nos vamos cargando como las nubes, nuestra apariencia se vuelve gris y sombría… hasta que un día, sin querer (o queriendo) simplemente, estallamos en llanto.

Alguna vez alguien te ha preguntado ¿porque lloras? Porque aparentemente no hay razón para hacerlo.. yo se como es, he estado allí. Y llegó otra interrupción que no permitió subir esta entrada en tiempo real …🙄 unas veces le gano a quien acaba con la inspiración, otras simplemente soy vencida (creo que eso acumula en mi, muchas veces el llanto)

Quizás entonces ocurre en mi lo mismo que  en el cielo cuando ameniza lluvia y solo vemos que  oscuro y cambian los colores, pero no cae; al menos no cuando o donde pensamos.  Se quedó entonces, el post sin poder ser enviado ayer. Hay interrupciones… de interrupciones. 😖


🌞☁️🌞☁️🌞☁️🌞☁️

Y amaneció….

Podría solo desechar lo de ayer, y enfocarme en este amanecer que acaba de ocurrir ahora, de este lado de la vida nuevamente… pero creo que es digno de venir incluido aquí, lo que me dejó también el atardecer de ayer, ya que él no fue responsable de la interrupción.  Sus colores, su  luz, su lección merecen mi reconocimiento, tanto como lo que trae   esta mañana donde la  claridad entró desde muy temprano.


Hoy me ocurre  algo curioso… porque palabras escuchadas hace tan solo unos minutos, me hacen reflexionar acerca de que tanto permiso nos damos para realmente vivir.

Si alguien te dice: —Hoy puedes hacer lo que más te guste (tácitamente porque yo te lo permito) ¿Cuál es el mensaje? Que efectivamente nuestra vida está atada de cadenas que otro mueve y aprieta a su antojo. Esto suena bien como privilegio, pero detrás de ello, puede haber una realidad triste que te subyugue.

Agradezco este día, por permitirme ver que nunca es tarde para despertar.  

Que a pesar de que el tiempo ha pasado (y bastante en el caso mío) no tengo porque esperar a que otro “me conceda” el favor de dejarme ser quien soy. 

Definitivamente el ser humano es especialmente seducido por el poder… poder para controlar a otro, someter a otro, dominar a otro.  Y lo peor o quizás lo mejor, es que hay quien lo asume como parte de su vida común, el ser posesiones de otro. Ufff cuanta arrogancia.

Y luego criticamos los sistemas de gobierno…🙄 pero es que las ganas de dominar y creernos dueño de la vida de alguien más las tráenos solapadas en nuestras relaciones más básicas, a veces disfrazadas de deberes y hasta con etiquetas de amor que no se pegan.

Confieso que eso no era lo que pensaba cuando este día amaneció, antes de escuchar lo que escuché, y a pesar de que el canto de los pájaros es un sonido mucho más placentero a mis oídos (y aún los escucho en este preciso instante) no podía hacerme la desentendida ante esa lección que acaba de aprender mi alma.


Agradecida por mi lección tempranera me presento ante este día, el cual no puedo fotografiar como quisiera, porque la presencia de cuerpos de seguridad por allá abajo, no me dejan desplegar mi cámara de forma acostumbrada. Para evitar que crean que les estoy haciendo selfies a ellos y no contemplando lo que realmente merece admiración, va esta toma desde aquí.

Hay situaciones que pueden sesgar nuestras libertades y eso es aceptable, materialmente hablando… lo que no podemos permitir ninguno de los que nos dispongamos a disfrutar de esto que llamamos vida, es que haya quien te secuestre las ganas de hacer cada día lo que realmente quieres. 

El permiso para VIVIR tenemos que dárnoslos nosotros mismos, no esperar que el otro nos lo conceda.   Los que realmente están en nuestra vida por amor, disfrutan de eso, los demás… pues solo deberían ser eso, lo que está demás.

Cielo, yo te disfruto y eso nadie me lo pueden confiscar. Es la libertad que me da lo que siento, lo entienda el mundo o quizás también no.😊

Julio, superamos las interrupciones y seguimos. Va la foto de este instante… que no me dejo ya arrebatar; voy aprendiendo!

Las horas más recientes de un Julio sin igual…ayer y hoy, solo ahora.

Las horas de ayer terminaron en lluvia que vino, se fue y volvió.


Nada se quedó estático por mucho rato. De pronto había luz y luego oscuridad y así continuo el juego toda la tarde…


Hasta que la noche hizo su entrada finalmente.

Lo que naturalmente me hizo pensar que, así justamente son las cosas de la vida. Pasan de una forma a otra, algunas veces tan rapido que hasta podemos marearnos.

Entre los wow! De esa tarde de ayer me fue quedando algún desconcierto. Las cosas estos días están totalmente fuera del alcance de nuestros deseos y agendas. 

No se puede programar nada, no sabemos si podemos hacer las actividades normales, porque estamos sin accesos de alguna manera. La situación del municipio donde vivo es bien particular; aquí las protestan significan quedarnos atrapados sin poder llegar muchas veces a nuestras casas al salir del trabajo, o nos imposibilita llegar al trabajo si estamos en nuestras casas.

De la misma manera los que nos protegen, más bien nos dan miedo.   Tal como las nubes que anuncian tempestad y está llega y se va, así nuestros esquemas normales han sido sacudidos.

Las emociones tampoco son fáciles de manejar en un ambiente inestable y a veces hasta hostil.  

Todo el mundo tiene algo que decir” pero las piezas del ajedrez continúan sin moverse en oro de una salida. Y nos queda el consuelo de irnos a dormir, cerrar nuestros ojos y soñar con la realidad que queremos y con quien queremos además.  Pero a veces también en las noches sin más nos despertamos, o más bien nos desvelamos y recordamos que todo en nuestro entorno continúa igual, y quien duerme a nuestro lado, también…

Hasta que un nuevo amanever como el de hoy, nos saca del ensimismamiento de las interrogantes que a veces nos absorben por completo en cualquiera madrugada.


Hoy simplemente amaneció con ganas y sus colores me hacían tener la mirada totalmente arriba, obviando por un momento lo que ocurría por aquí abajo.


Realmente el corazón me latió con fuerza al disfrutar este amanecer, sus colores eran más geniales de lo que cualquier pincel podría replicar…


Me era imposible, no tener mis ojos puestos en la maravilla de la luz, abriéndose paso para dejar lo oscuro para después.


Me resulta increíble que todo está girando en esos momentos en los cuales me detengo a observar y yo puedo hacerlo quieta y serenamente, sin que mi cuerpo se voltee más que lo necesario para que el lente de la cámara recoja de algún modo lo que invade mis pupilas.  

Todo gira en el universo, y yo de pie ante el firmamento…

Eso también me hace pensar que igual en la vida de uno, a veces todo está revuelto o patas arriba, quizás en el más profundo colapso, y aún así estamos de pie, con la cara al sol y el corazón latiendo con ganas de seguir.

Los cambios en poquísimos minutos se volvieron a hacer sentir. La penumbra inundó por algún momento


Haciéndose necesario que apareciese el arco iris a mediar entre una y otra (luz y oscuridad, sol y lluvia)


Así el día despegó, entre los agites propios de un sábado que no tenía pinta de día cualquiera… teníamos visitas que yo no había detallado todavía.


Esto ocurría abajo, mientras yo disfrutaba de la majestad de arriba..😳

De todas maneras, hay cosas que hay que hacer y mientras no haya fuerza mayor que las detenga… se hacen sin más!  De esas tengo bastante, en mi vida cotidiana.  Pero aproveche esta aventura de hoy para detallar algunas cosas a mi paso.

  • La belleza no se anula, a pesar de los conflictos del ser humano.
  • Ella más bien se realza como un estandarte de esperanza, para el que se atreve a mirarla.


Y entonces me surgió una pregunta retórica para mí misma: 

-¿Qué es lo que ves cuándo tú me encuentras a tu paso? Parte de la misma realidad violenta o algo de belleza que apacigua el alma…

También me encontré con la sabiduría de la calle…


Lo que me dice definitivamente, que cuando estamos molestos,  es muy difícil tener palabras que inviten a la unidad de criterios o a algo parecido a la reconciliación.  Y me pregunto también ¿Quién, hasta en lo personal tiene una buena o agradable respuesta, cuando las palabras que recibimos son ásperas?

Todos tenemos derecho a disentir y a expresarnos, sin embargo el  pensar en el otro a veces se nos vuelve parte de una misión imposible, y agredimos sin pensar más allá de nuestra emoción de destruirlontodo en un momento de rabia.

Mi caminata de hoy, me hizo derramar unas que otra  lágrima por ahí, al observar que nosotros mismos como humanos, a veces no estamos dispuestos a humanizar nuestro trato unos con otros y eso nos dificulta hasta la más básica convivencia.

Y volví a mirar hacia arriba…


Ciertamente hoy el espectáculo ha sido de un continuo wow! Las nubes pasearon sobre el cielo, literalmente “como les dio la gana” y tuve mis preguntas sobre la “felicidad” mientras les veía.  

-¿Acaso alguno puede ser realmente feliz, con otro sufriendo a su lado?

-¿Las nubes son felices porque puede ir de un lado a otro sin que nadie les detenga y  si quieren bajar, simplemente llueven y ya?

Si yo fuera nube, llegara hasta ti y te envolviera para llevarte a volar conmigo… pero soy terrestre y solo tengo allá arriba, mi corazón, que ya bien lo conoces y al que puedes venir cada vez que quieras.

Y comenzó el espectáculo del atardecer de hoy…


Su belleza no dejaba de llamar mi atención. Me recordó a esa persona en quien uno no quiere pensar tan de continuo, pero que va, nuestra atención se va, sin más, hacia ella.


Yo no me hago de rogar y lo disfruto.. y te disfruto…


¿Para que luchar contra lo que es natural..? ¿Tendría algún sentido?  Y el sol salió a llenarlo todo para despedirse como el sabe, a lo grande, dejando un gran rastro.


Como todo lo que importa en nuestra vida, eso que construye nuestras improntas, nuestra estructura y construye nuestras huellas.


Tampoco el cambio se detuvo aquí está vez..


Nada lo hace.  Y estoy segura, que ahora, siendo aún de noche, estando todo oscuro, allá arriba sigue moviéndose la vida… simplemente mi mirada limitada no lo alcanza a percibir.

Me maravillo de estar en esta parte del camino y poder ser así, testigo, de lo que puede cambiar.  Y dentro de ello algo que se queda… la inmensidad, así como el sentimiento este que también está.

Sigo mirando hacia arriba, y allí como siempre te encuentro… ayer y hoy… nuestro ahora.

Una vez más, Julio amanece 🌞

La vida sigue con o sin nosotros.

Un nuevo día abre sus puertas en este Julio que ha enviado sus mensajes, directo a mi corazón.

A veces nos quedamos suspendidos en un ahora que no acaba, nos detenemos… paramos. Y eso está bien, porque tarde o temprano necesitamos parar, tanto así, que alguna vez nos tocará parar definitivamente; como un reloj que ya acabo su recorrido y cuyas manillas se desgastaron y cansaron.

Pero igual, la vida sigue, no se detiene, es lo que es. Este día de Julio, radiante, bello, imponente me lo confirma.


Solo abre sus ojos ante mi y me dice, sin gritar, sino más bien de forma dulce y apacible: —Yo continuo, no me detengo, vente conmigo.

Yo tan pequeña ante la inmensidad que a veces me abruma, sonrío mudamente y dejo que la brisa que refresca este día, lo haga también con mis pensamientos… encendidos desde mucho antes de que el día empezará a moverse de algún modo.


—Aceptó la invitación -le digo- y de todas maneras mi corazón estaba ahí, como detenido. ¿Pretendo engañar al día?

Una vez más el con su luz insiste en recordarme lo esencial.

 Y me dice: —Pequeña, deja fluir lo que sientes, tráelo contigo, porque de no ser así, solo vendría tu ropaje, pero estaría vacío, tu ser no vendría conmigo.

Así que, desperté realmente… el día lo consiguió. Cerré mis ojos, unos segundos eternos y ahí estaba lo que siento, sentado en el rincón que le esconde día a día.  Estiré mi mano, le levante y juntos (lo que siento y yo) nos dispusimos a venir al día.


Julio tu la maravilla, que se abre ante mis pupilas. Cielo que estás en mi,  aún sin verte. Sentimiento que soy yo, sin el cual no puedo  ir a ningún lado.

Este día me recuerda que empeñarnos en separar lo que somos de lo que sentimos, es una batalla perdida, un tiempo malgastado, una historia sin sentido.

Una vez más, Julio amanece. Voy al día, con lo que siento… vamos!