Julio y sus 48 finales… hrs 🕰👋

Y Julio hoy ya, se ha ido…

Sin embargo no puedo dejarlo pasar sin contar lo que hizo en mi, en sus últimas 48 horas.

Este mes de sol intenso y lluvias inesperadas, fue el marco perfecto para que ocurrieran días de mucho agite y de una excesiva tensa calma.

La situación política, social o “país” como le decimos aquí… vale ya para contar? Creo no mucho, ya que desde afuera el panorama  es hasta más amplio, que lo observado desde este mismo lugar. Inexplicable la alegría de unos, la tristeza de otros… todos en in mismo lugar…

😊⚡️😞❗️🙄⁉️

Así que yo me voy a los días, esos en los que aún sus horas me pudieron expresar, parte de lo que desde mi rincón pequeño y hasta lejano, viendo hacia arriba y a los lados, he podido observar.

A veces nos sentimos desauciados de la emoción, o dudamos que simplemente el cariño traspase las barreras.  Y un detalle nos recuerda que no es así, que sigamos manteniendo un espacio para la sorpresa.

El amor siempre sorprende…


La esencia del amor mismo, tiene esa capacidad de asombrarnos, porque por mucho que imaginemos lo que puede venir con él, nos quedamos cortos cuando realmente aparece.

Cuando preparamos algo para enviar a quien amamos, ningún arreglo es suficiente, nuestras emociones abundan y el dibujo de nuestro amor, en lo que enviamos simplemente aparece.  (Tú lo sabes, y yo justamente ahora estoy en ese proceso de envío)


Una tarde de domingo que parecía un cuadro tranquilo de un pintor en reposo… se volvió un espectacular despliegue de moviento hasta en sus colores.


Algo pasó en mi ventana, que me hizo correr a su encuentro…

Las nubes me conquistaron! Wow!

Me hicieron sentir, que podía corretear entre sus suaves superficies…


Su movimiento era algo increíble… fue como si a su paso , cada una decía:

—Voy rapido, pero no puedo irme sin mostrarte esto.

Y en tan solo pocos minutos el cielo se movió mejor que cualquier toma en una película de esas, donde vemos que todo gira al rededor del protagonista cuando está  pasando algo realmente cumbre.

De estar en aparente calma, pasó  a un agite que además de verse podía transmitir sonidos…  no de cómo explicarlo con palabras, pero así fue. Al menos para mí.

Para luego volver a acoplarse a la velocidad de una noche que ya tocaba la puerta.


Así tal cual, los acontecimientos del día. Agitación por un rato, momentos en que uno creo (ingenuamente o no) que algo va a pasar y luego la ausencia de hechos nos deja un tanto desconcertados.

Pero es que así ocurre con todo… quizás un movimiento de  nubes tan fuerte , nos señala lógicamente que la lluvia se está formando en algún lado y que le veremos, pero nada de eso ocurre, al meno no, cuando lo esperamos.  Y eso nos desconcierta.

Del mismo modo ocurre a veces hasta con los sentimientos… nos agitan, nos llevan al limite y de algún modo esperamos que pase algo; pero esto simplemente no sucede. Y aprendemos a vivir también con eso. Aunque no creo que la resignación sea una forma digna de encarar los sentimientos… salvo mi voto con respecto a eso; resignarse, jamás!

Hasta que… otro día despierta (el último, como todos los días)


Y en su apariencia descubrimos que lo que pensábamos que podía ocurrir y no lo hizo en su momentos, se estaba gestando, aunque no lo veíamos.

  • Tanta nube junta… lluvia que viene.
  • Tanto amor acumulado… justo para quien lo quiere.

Y  el día de ayer fu simplemente gris…


Rompió a llover toda la tarde… 

Lo retenido, se desbordó. Aquello que estaba presumiéndose y que ya habíamos dado por perdido, resulta que apareció.

Y me preguntaba entonces viendo esa lluvia…

—¿Y a nosotros, quién nos hace llover?

–¿Por quién nuestra lluvia se derrama?

–¿Qué hace correr las nubes de nuestro pensamiento de un lado a otro, hasta que en su choque, llueve?

—¿Llovemos solo desde arriba?


La lluvia lo abarcó todo, lo mojó todo, lo inundó todo (incluyéndome). Así también ocurre cuando nuestros sentimientos se desbordan.

Una tarde en la que el clima cambió. Un ambiente con una sensación de letargo o un silencio en el alma casi inexplicable, casi imperceptible. Una imagen de esas que dicen “por fuera no ocurre nada, por dentro ocurre de todo“.

¿Alguna vez te has sentido así, como la tarde de ayer? ¿Así como que estás bien aparentemente, pero por dentro algo te quema? ¿Nadie se da cuenta, pero tú sí sabes que algo pasa, que mucho sientes?

Bueno si es así, bienvenido al tren! 🤚🏼yo también estoy allí. Este tren a veces corre muy rápido que crees… vas a morir!


La lluvia cesó…


La tarde murió 


Julio de fue…

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5 comentarios en “Julio y sus 48 finales… hrs 🕰👋

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