Septiembre, un día que ya se fue

Hoy es uno de esos días, que aunque faltan poco más de hora y media para expirar, vale la pena que algo de su tiempo quede registrado.

Un día que venció la timidez o el temor.

Un día para recordar.

El sol hacia su anuncio, pero como que no se atrevía del todo, hasta que por fin brillo. Al verlo supe, que valió la pena, la espera.

Por su parte el atardecer pinto colores nuevos. Colores que aunque suenan conocidos, dibujan de forma diferente un día que me recordó lo importante de estar conectado a lo que uno quiere, porque eso permite entonces, desconectarse de lo que hace daño. Fácil, tenemos un solo ser; por tanto si estamos conectados a lo que nos fascina, lo demás no existe, y si existe no afecta.

El atardecer fue bello.

Contemplarlo de cerca, era cómo sentirse parte del milagro, de ese que nos recuerda que la vida va andando, aún cuando nosotros rezagados nos quedamos.

El cielo me invitó una danza, yo simplemente acepté…

Por eso, lo comparto.

2 comentarios en “Septiembre, un día que ya se fue

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