El amor, decisión…🌷

Las elecciones… a veces las anhelamos y la mayoría de los casos, sentimos temor ante ellas.

Decidir cuál camino tomar, ante una bifurcación es saber que vamos a estar presentes en un camino y ausentes de otro, que corremos el riesgo además de quizás ya nunca poder volver. Sin embargo, esa es la grandeza de elegir; el saber que fue nuestra voluntad,por tanto será nuestra responsabilidad (sin daños a terceros).

El Amor como un gran árbol con ramas que se abren ante nuestra vida, nos lleva a tomar decisiones, a elegir, a decir si o no. Eso no está exento de que duela, pero al final siempre iremos donde el corazón nos lleve.

Lo que si no podemos, o más bien no nos conviene hacer es, estar dando pasos por las ramas del árbol, teniendo nuestra mirada y mente en una rama diferente. Pero somos humanos y también nos ocurre de eso.

Decisiones, las más anheladas y también las más temidas. Ironía humana.

El amor, crecimiento, gratitud 🌴

Lo que somos y en consecuencia lo que sentimos, es lo que nos eleva (o en caso contrario nos derriba).

El Amor, como un gran árbol crece y crece y muchas veces nos permite rozar el cielo.

Estemos agradecidos por lo que sentimos, a pesar de las críticas que podamos recibir. Es nuestra vida, es nuestro amor; las opiniones pueden encontrar oídos en nosotros, pero aún así, debemos tener gratitud por lo que somos capaces de experimentar a nivel de sentimiento. Puede que para otros sea algo trivial y sin importancia, más no así para quien lo siente

El árbol alto que ha crecido, seguirá siendo árbol a pesar de quien lo aprecie o no, de la misma manera nuestro sentimiento, tan alto como el mejor amor; nos elevará sin duda.

No se es alto por cuanto mides, sino por cuanto eres capaz de alcanzar.

El amor, la pausa, el sosiego…🍁

A veces volvemos a la vida un agite continuo… El AMOR, como un gran árbol en el camino, también nos invitar a descansar, a estar tranquilos, a tomar una pausa, a buscar un respiro.

No se trata de una pausa sin sentido, sino una pausa con propósito, y el primero y más importante es estar a salvo entre tanto salto y tanto brinco.

El amor sabe de sobresaltos y arrebatos, pero igualmente sabe de pausas y armonía, por eso quiero que me pienses a la vera del camino, sabiendo que espero aquí, por ti, a la sombra de este árbol donde podemos sentarnos y hasta hablarnos en silencio.

El amor además de emoción, también produce sosiego.

No es más fuerte el que nunca para, es más sabio quién sabe parar a tiempo.

Septiembre, de cuando las nubes, vienen a jugar… ☁️⛈🌥

Para nadie es un secreto que estoy fascinada contigo, Cielo… y cuando tus nubes se asoman a verme por ahí, o a dejarse ver por mi, comienza un hermoso juego.

Juego a que no existe nada arriba, que no pueda ser disfrutado aún desde aquí abajo, y la nube se me acerca.

Juego a que los matices son variados, y solo yo tengo el pincel que hacen que cambien los tonos.

Juego a que la luz me atraviese y deje al descubierto aquello, que ni yo misma quiero aceptar que está ahí. Se me ven “las costuras” y el amor que siento.

Juego a que cuando las nubes se despejan, también me dejan verte a ti, con más claridad, y eso es sublime. Te disfruto.

Juego a entender, qué hay muchas formas de hacer las cosas, que cada quien tiene sus maneras; que la vida está llena de capas y nosotros estamos en ellas, pero que nada logra tapar lo que brilla ahí dentro.

Juego a lo diminuto y a lo inmenso, al comparar lo de allá arriba con el tamaño de esto, esto que puedo tomar como registro del cielo. Y aún así es una maravilla desde mi pequeñez ser testigo de este juego.

Juego, a no mirar la vida siempre del mismo lado, a voltear, a revisar y a comprobar que de algo me estaba perdiendo, pero al girar me encuentro con algo espectacular, no es que estaba escondido, aunque para mis ojos es nuevo.

Juego a subir hasta allá, al “más arriba ” y cuando me dejó caer o deslizar, las huellas de las uñas de mis pensamientos, quedan pintadas como arañazos a la vida.

Juego a guardar silencio, mientras apareces y yo espero, un silencio bullicioso, que te deci aunque me calle, aunque no me veas hablar; que te quiero.

Juego al escondite, pero ellas me encuentran, y detrás de ellas tú, como abriendo mis puertas, ventanas y todo, evitando que me pierda.

Juego, a que puedo flotar y ser libre… a dejarme llevar sin restricciones, a que ya no hay dedo que señale, ni argumentó que juzgue, juego a ser verdad a mi medida.

Juego a que se vuelvan tormentas, lo que en un momento era poesía, que se rasgue la ventana del firmamento y con lluvia exprese toda la melancolía, que en algún momento aprieta el cielo, lo presiona o lo derriba.

Cuando las nubes se acercan juego, a pintar cuadros, a dejarlos en blanco y negro…

A echarle colores, a quedarme admirando cómo va cambiando el Cielo.

Esa es la mejor parte del juego; entender que así como lo veo, también puede cambiar en quizás solo un momento.

Cielo, me tienes atrapada entre tus sueños…

El Amor…🌳

A veces manejamos la vida, como la escena de un crimen por resolver, todo lo queremos comprobar…

He llegado a pensar que en cuanto a ti, no hay mejor evidencia de lo que sientes que eso que expresas aún sin decirlo, cuando un recuerdo mío se cuela en tu memoria y no puedes evitar sonreír porque me pienses.

Hay evidencias que no son físicas, sino que más bien ocurren dentro, cuando nuestro pulso se agita y el alma tiene cosquillas, sin que haya un control o un dominio absoluto de lo expuesto.

Hemos de dejar crecer el árbol, sin tanto temor por no saber hasta dónde llegue, y añadiremos a sus ramas, hojas, que hablarán de lo que sientes. Hojas que serán verdes en sus ramas, hojas que serán blancas o del color que prefieras ante tus dedos para llenarlas de ti y lo que eres. Hojas que iremos pasando en el transcurrir de los días, mientras tú y yo, en ellos nos pensamos.

En cuanto a mi, soy un árbol que disfruta el otoño, y que aún en él, siente como reverdece alguna primavera, árbol que sabe del frío del invierno, y del avasallante fuego del verano que también quema.

A pesar de estar desnuda, como árbol en este tiempo, tengo hojas… producto de cada detalle de lo que siento, y sobre las ramas de mi piel se van añadiendo poco a poco .

La evidencia del que siente, está en lo que hay en su mente.

Buenos días… Septiembre que sueña

Cuando el día amanece… estiremos nuestros sueños para que podamos tocar la satisfacción de hacerlos realidad.

Los sueños no nos han sido dados para que durmamos por ellos, sino para que vivamos en ellos. Con las ganas y el propósito de lograrlos para nuestra satisfacción y el bienestar de alguien más.

El que no se atreve a reconocer su sueño y se anima a despertar para comprobar cuál es su tamaño, su sabor, su olor, la maravillosa experiencia de convertirlo en realidad (o al menos dar lo mejor de sí para conseguirlo) simplemente se queda preso entre sabanas de utopías mudas, que le sumarán a su existencia un gran archivo de inciertos…

Los que tienen sueños (los que de verdad lo tienen) están llamados a despertar, para hacerlos realidad e inundar su alrededor con ellos. Los que no, bueno simplemente están el inicio de un bostezo y les resulta cómodo el mantenerse allí (ojo, eso también está permitido).

Buenos días!

Eres poesía…

Eres la rima de mis versos, el sentido profundo de mi prosa, la sílaba tónica de las palabras importantes, esas que hablan de lo que teje el alma cuando se queda a solas.

En ti, abren las flores como buscando la vida que se esconde entre las nubes, murmulla el río mientras baja en su torrente, saben a miel tus labios y a amapola.

Subes a mi alma, me conoces, sabes de mis locos desvaríos; andas por mis camino, clavas tu estaca y en ellas traes mil palabras contigo; de esas que tú me dices y de las que te digo.

Después de ti, más nada… se abren las puertas del infinito; allí donde no atraca la nave del olvido, donde lo llenas todo, de tu pasión, sentimiento y ya no estás perdido.

Cuando estás en la cima, y tus manos me tocan, me elevas tan alto más allá de las nubes, caminas tu mi suelo, dejas en mi tu huella, subes, me recorres, soy tuya, me consumes.

Eres tú, poesía, con palabras hermosas y sinceras, con historias que ocurren y que se sueñan, tu nombre está en mi, y lo pronuncio, sintiéndote a mi lado, sin que yo sea tu dueña.

Sabes quién eres tú, poesía que no acaba.