Septiembre se despidió… no se pudo quedar

Septiembre en su despedida, me recuerda que nada se queda permanentemente, aunque nos guste o aunque no. Alivio en algunos casos, carga dura de llevar en otros. Lo que nos acompaña realmente es lo que sentimos.

Con su atardeceres últimos en tonos grises, también se encargó de recordarme que de tonos variantes está hecha la vida. El cielo sigue siendo Cielo, se pinte del color que se pinte; no depende de lo que ocurra, es lo que es y nada lo cambia.

Tan diferente a nosotros… que todo nos influye, nos afecta y muchas veces hasta nos retira del camino que pensamos seguir alguna vez.

Una tarde gris y un día encendido, fueron de las lecciones más vivas que este mes nueve me dejó, y aunque nueve para nada es mi número favorito, me disfrute todo lo que me entregó .

Me confirma una vez más, que por mucho brillo… en algún momento todo esta nublado; y por mucha catástrofe una semilla resurge en vida y la luz del cielo sigue alumbrando.

Mes en el que tendí un puente, que muchas veces se cayó, pero que hasta hoy sigo transitando, entendiendo que: veo tan lejos el punto de origen, como soy capaz de ver tan cerca el punto de llegada al otro lado.

Cuantas huellas nos hallamos consumidos, restarán las que tenemos pendientes de andar.

Este septiembre que se ha ido, también me deja la lección de saber que: se puede estar a 5 grados y a 40 en un mismo sentimiento, en corazones distintos y eso no lo invalida, solo lo lleva al nivel se la comprensión y la entrega verdadera. Incomprensible, pero sucede, y se puede.

Septiembre, tu ida me recuerda que para bien o para mal, cuando alguien decide irse nadie puede retenerlo... aunque la presencia física siga estando por ahí.

Lo que se va… se va!

Cielo, tu presente, vistiendo Septiembre en su despedida y dando la bienvenida a otro mes, que ya viene.

10 comentarios en “Septiembre se despidió… no se pudo quedar

    1. Bueno Florecita, todas las etapas del tiempo hay que vivirlas sin más. Por lo menos, puedes agradecer el tener sandalias y zapatos, pero sobre todas las cosas tener unos lindos piececitos para calzarlos. Te mando calor y sol desde este lado para que los pétalos de tu flor siempre estén calentitos.
      Un abrazote

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    1. Tuve un compañero llegado de Sevilla bajo una delgada chaqueta, le pregunté: ¿Tú has visto nevar? No pero me hace mucha ilusión, contestó. ¡Te vas a hartar! A los cuatro días ya estaba solicitando el traslado. Un abrazo.

      Le gusta a 2 personas

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