Octubre… bienvenido! (Tus dos días)

La llegada de este nuevo mes, me da como un frío en la espalda, no porque aquí en este lado del globo azul se den estaciones, ¡no! A diferencia de otras latitudes, aquí está haciendo un sol recio y calor para regalar. Esta sensación de escalofríos es más bien pensando en que ya son 10 meses de este 2017 lleno de tantos acontecimientos, y que de alguna manera comienza a empacar maletas, amenazando con irse.

Es entonces cuando pienso…. ¿qué es todo eso del tiempo? Acaso todos los ciclos terminan con los lamentos, de lo que se hizo y no, de lo que fue y ya no es más cierto..?

Las canas y las arrugas son de la edad; más no así los sentimientos, esos no pasan, su reloj es diferente, tienen fecha de expiración controlada por otros reglamentos.

¿Cuántas personas en todos nuestros “Octubres” han estado, y sobre todo cuántas se quedaron porque realmente quisieron y no por no tener ninguna otra mejor opción?

Este mes, pinta que va alumbrarme los pensamientos con ganas, y es que desde la madrugada cuando empezó, ya Luna le daba la bienvenida con bastante de su esplendor. ¿Qué maravilla, no? Que llegues o pienses llegar a algún lado y ya exista alguien esperando por ti, y brille por que te vea… y me preguntaba en medio de esa madrugada ¿a cuántos nos pasa como este Octubre, que sale alguien a recibirlo? Bueno, de no ser así, si nadie nos espera, al menos seamos de los que salimos a recibir al que llega.

Y tal como su madrugada de bienvenida, fue la mañana…. Sol ni corto, ni perezoso también salió a saludar, con su máximo esplendor; así, ¿quién no se quiere quedar?

Octubre pasó, dejó su maleta sobre el día que se tendía su paso, y el cielo sonrió.

Su primer atardecer fue bello, y los colores quisieron jugar a disiparse… en tonos espectaculares. A pesar de ser un día de mucha luz, también las nubes vinieron a desplegar su belleza, no dejando que el espectáculo final fuese de solo brillo, sino de contrastes que marcaron la diferencia.

Y hoy, hoy a vuelto a amanecer Octubre. Ya como en casa, estiró sus brazos, se quitó la pereza y desde muy tempranito jugaba con el claroscuro del día, y consiguió que todo despertara antes de lo acostumbrado.

Sigue brillando con fuerza… como quien llegó para quedarse, como quien ignora que a solo 29 de estos mismos días, tendrá que marcharse.

Así como Octubre no está pendiente de que su tiempo es corto, sino que sale a apropiarse del día, así también podemos disfrutar nuestra vida. La fecha de caducidad está impuesta, la queramos o no, la sepamos o no. En algún momento como Octubre nos iremos, el detalle está en no dejar que el tiempo concedido sea en vano.

Bienvenido seas Octubre, Cielo y yo te recibimos.

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