Ayer y hoy, hacen del ahora espectáculo continuo…

Hoy amaneció espectáculo, con testigos diminutos de ojos que no alcanzaban a recorrer su imponente belleza. Cielo, tú el fondo perfecto para mis mejores escenas.

Surcos que se elevan, dejando rastro de un pensamiento que sube y viceversa. Cielo, me invitas a recorrerte.

El ahora de una mañana que brilla ante las horas que dormir, ya no quieren. Cielo, te vistes del color de la belleza.

El recuerdo del ayer en despedida es joya inmensa en el cofre inmenso, que se va, que se desliza impertérrito sin dolores que acompañen. Cielo, tú eres de las joyas más preciosas de lo eterno.

Jugar entre sus manos que giran hacia la diestra, dando vuelta hasta completar el círculo, hacen del instante una belleza. Cielo, ese tic tac no te afecta.

Agua que toca la orilla, sublime caricia que se desborda, a veces unas más que otras, y el horizonte con su ojo infinito abarcando aún lo lejos. Cielo, ser sublime te hacen sin fin.

Reflejo largo, imponente. Nada pasa sin evidencia, aún en lo que se seca. Los límites se ven y también el pasar de ellos. Cielo, nadie te detiene.

Caminar en solitario, aprovechar el trayecto para contemplar lo inmenso y en todo eso, encajar. Cielo, eres compañía muda, que también grita.

Acercarnos a lo deseado, va mucho más allá del miedo y aunque seamos pequeños se hace suyo lo eterno. Cielo, libre eres de temores, tiemblas por las sensaciones

Sin duda la despedida, también se viste de lujo; aún en su mortaja el día no desfallece, con sus colores de crece casi cono en madrugada. Cielo, haces tuyo lo que tocas.

Gotas que mojan los pensamientos,

O que mas bien se evaporan en ellos, esos, los calientes, que no se van ni un momento, esos en los que me acerco. Cielo, me mojas.

Luego que van pasando ayer… hoy… queda ese ahora, en el que sin estar sola, el pensamiento volando, llega hasta ti y te toca. Cielo, te encuentro.

Entre ayer y hoy…

Prevalece nuestro ahora,

Ese en el que yo estoy,

Ese, en el que me tocas

Y mis sueños te trasladan

A este aquí, a esta hora,

En que lees estas letras

Son mis palabras calladas

De quien al Cielo, se asoma,

Tú, el Cielo

Me desbordas.

Cambia el color de la tristeza…

Gris de una tarde de Octubre

El preámbulo perfecto de un día triste que amanece.

La tristeza es algo que si te duermes con ella, amanecerás con sueños grises cargados en el alma, y eso pesa.

Deja que el leve color de la esperanza, rompa sobre ese cielo triste de la ausencia.

Deja que la sonrisa escondida del día, te sorprenda.

Deja que encuentre, en este día tu presencia.

Cambia los colores, aparece…

Despierta!

Cambia el color de la tristeza.

Juntos…🌳🌳

Somos como árboles, aferrados a los principios, a eso que creemos para sortear los vientos que tienen el fin de derribarnos, con el sentimiento de salvavidas, antes las tormentas que en el fondo de nuestra tierra, se sucedan.

El amor es la raíz que nutre cada parte

Es el tronco más firme que sostiene

Es la humedad perfecta de sus ramas

El color más verde que el árbol tiene.

🌳

Cuando mi semilla germinó,

Hablar de un árbol era una utopía

Me parecía el cielo, el imposible

Más presente y constante de mis días.

🌳

Crecer en soledad es permitido,

Pero hacerlo acompañado es un milagro Saber que alguien quiere que crezcamos,

Que junto a nuestro ser

Y a nuestras ramas,

Estén también las suyas

A nuestro lado.

🌳

Los vientos por supuesto soplan,

Y visitan también los tiempos de sequía, pero el sentir tu raíz, rozando la mía,

Me hace saber que superaremos el verano.

🌳

Cuando caigan las cenizas del invierno,

Aunque estemos sin hojas,

Desahuciados,

Yo sabré que te tengo y tú me tocas, Nuestras ramas de juntarán como unas manos

El frío pasará lento, muy poco a poco,

Lo helado de su esencia así se irá, Mientras que tú y yo nos calentamos.

Me quieres… y no me quieres…

Me quiere y no me quieres…

Cómo tormenta que se avisa, apresurada entre nubes y luego el tiempo cambia y las gotas no caen.

Me quieres y no me quieres…

Cómo amanecer que llega y al despuntar el alba, el sol decide quedarse a dormir un tiempo mas entre las nubes.

Me quieres y no me quieres…

Como ese beso que cae de tu boca buscando la mía, y al querer recibirlo, lo secas, lo limpias y desaparece.

Me quieres y no me quieres…

Como la poesía que dicen tus letras, contando mi nombre, para luego ser mezclado con mil motivos más que tú introduces.

Me quieres y no me quieres…

Como gota de lluvia caída al mar, para llenarlo, para saciarlo y luego se confunde con los millones de ellas, haciéndose invisible.

Me quieres y no me quieres…

Como palabras que se amontonan para decir lo que sientes como un torrente y luego sólo invade el silencio mudo del sosiego.

Me quieres y no me quieres…

Como tus dedos acariciando todas mis superficies, perdiéndose en ellas sin retorno, hasta que la cordura los retira y simplemente te olvidas del territorio.

Me quieres y no me quieres…

Y quisieras no quererme, pero me quieres, y eso es algo que sucede sin buscarlo.

Escenario y corazón… actores y sentimientos

A veces tenemos en el mismo escenario diferentes actores…

Corremos el riesgo de confundirnos o de creer que sucederá lo mismo, cuándo es igual lo que nos rodea; sin embargo el final de la historia puede ser determinado por quien lleve la actuación.

La pared que recibe los rayos (del sol o la Luna) puede ser la misma, pero lo que ocurre por que ellos estén, no.

El sol nos traerá luz, será de día, podemos ir por la calle y hacer cosas que son propias de nuestra rutina.

La Luna traerá luz, pero será de noche y aunque estaremos en posición de hacer algunas cosas, llegara la hora de dormir.

De la misma manera, el mismo corazón a veces es visitado por sentimientos que parecieran los mismos, pero de personas diferentes. Y el resultado es totalmente distinto.

💓Hay sentimientos💓 que nos harán estar “iluminados” las sonrisas nos visitará, tendremos uno de esos pensamientos “que no salen” de nuestra cabeza, además de un corazón que late cual si estuviera corriendo y ante la ausencia de quien nos reporta todo esto, sentiremos que la vida de algún modo se “desconecta”😞.

También habrán 🖤sentimientos🖤 que sabremos están ahí, pero no nos emocionan gran cosa, seremos los de un “hola “ quizás diario, pero simplemente eso, por cumplir o por cortesía. La persona de quien proviene ese sentimiento no acarrea gran cosa en nosotros. Si se ausenta, simplemente, no pasa nada, el corazón no se agita.

Por supuesto, vamos a querer estar con quien produzca lo primero en nosotros, y también querremos ser de los que iluminen y no seamos pasados desapercibidos en el corazón que recibe nuestro amor, aunque es también muy posible que nos suceda…

Del mismo modo, pueden darse percepciones distintas, aunque el escenario sea el mismo. Eso me recuerda la lección de no dar nada por sentado; sepamos que tipo de luz está sobre nuestra pared y sobretodo estemos conscientes de que sentimiento visita nuestro corazón, para no perder el tiempo ni que otro lo pierda con nosotros.

Luna y el amanecer… 🌑 🌅

Bajo los rayos de Luna,

Parada, pensando estaba

Ella con su luz brillante,

Yo pensativa y callada,

Cielo tú, oscuro todo

Casi no te detallaba…

Su luz llenando a su paso

Aunque muy disimulada

Casi llena, pero aún no

Tan cerquita y alejada,

Como amores que se van

Cuando ya, no hay más nada.

Yo la miraba y sabia

Que estaba en tu mismo cielo

Del tamaño que la vieras,

Sabrías que así te quiero,

Te busqué pero no estabas,

Y me acompañó el silencio.

Ver la Luna 🌑 tras las rejas

Es como correr con freno,

Es no extender esas alas,

Aunque te arriesgues al vuelo,

Es llamar y que no estés

Es venir, y estar primero.

Increíble como todo

Lo que ocupa el Universo

En tan solo un par de horas

Ya había cambiado de puesto,

Luna seguía su ruta,

Yo mirándola de lejos.

Así como yo te miro,

A cada instante a ti, Cielo.

La vida no se detiene y

Luna es muestra de eso,

Aunque quiere estar ahí,

Ella va en el firmamento

Dejando huellas de luz

En el camino, al viajero

Al enamorado que

No sabe decir te quiero,

A quien dibuja su encanto

Y lo plasma en un gran lienzo

También a quien va cantando

Canción de cuna en su seno

Amamantando a un bebe

Que por tiempo llevo dentro,

Todo eso ocurre y Luna

Se esconde en un pestañeo.

Las mareas y la siembras,

Los lunares y emociones,

Son motivos para decir que

Luna y sus constelaciones

Hacen subir o bajar,

El agua y sus dimensiones,

Y la tierra preparada para

Germinar porciones

De semillas que sembradas

Esperan las estaciones.

Por ella esta limpio el cielo,

Y aparecen nubarrones

En la tierra y alta mar

Ella influye en sus colores

En el loco que al llorar

Gritando está en los balcones

Al que siente que su luz

Le causa palpitaciones.

Y a esos, a los que no,

Que solo la ven brillando

Como un accesorio más

Mientras ellos, caminando

No le miran porque están

En sí mismo muy ocupados,

Esos se sorprenderán de

Lo que irá pasando,

Producto de que Luna sale

Y todo lo va alumbrando.

Yo, bajo los rayos de esa Luna

Me quede, ahí, pensando

Tú, cuál cielo de la noche

Por estrellas alumbrado,

Te quedaste así en silencio,

Mientras yo me fui callando

Y Luna que nos veía

En mi lado y en tu lado,

Nos daba las buenas noches

Y nos fuimos apagando

Como luceros que ven

El amanecer llegando.

Octubre… bienvenido! (Tus dos días)

La llegada de este nuevo mes, me da como un frío en la espalda, no porque aquí en este lado del globo azul se den estaciones, ¡no! A diferencia de otras latitudes, aquí está haciendo un sol recio y calor para regalar. Esta sensación de escalofríos es más bien pensando en que ya son 10 meses de este 2017 lleno de tantos acontecimientos, y que de alguna manera comienza a empacar maletas, amenazando con irse.

Es entonces cuando pienso…. ¿qué es todo eso del tiempo? Acaso todos los ciclos terminan con los lamentos, de lo que se hizo y no, de lo que fue y ya no es más cierto..?

Las canas y las arrugas son de la edad; más no así los sentimientos, esos no pasan, su reloj es diferente, tienen fecha de expiración controlada por otros reglamentos.

¿Cuántas personas en todos nuestros “Octubres” han estado, y sobre todo cuántas se quedaron porque realmente quisieron y no por no tener ninguna otra mejor opción?

Este mes, pinta que va alumbrarme los pensamientos con ganas, y es que desde la madrugada cuando empezó, ya Luna le daba la bienvenida con bastante de su esplendor. ¿Qué maravilla, no? Que llegues o pienses llegar a algún lado y ya exista alguien esperando por ti, y brille por que te vea… y me preguntaba en medio de esa madrugada ¿a cuántos nos pasa como este Octubre, que sale alguien a recibirlo? Bueno, de no ser así, si nadie nos espera, al menos seamos de los que salimos a recibir al que llega.

Y tal como su madrugada de bienvenida, fue la mañana…. Sol ni corto, ni perezoso también salió a saludar, con su máximo esplendor; así, ¿quién no se quiere quedar?

Octubre pasó, dejó su maleta sobre el día que se tendía su paso, y el cielo sonrió.

Su primer atardecer fue bello, y los colores quisieron jugar a disiparse… en tonos espectaculares. A pesar de ser un día de mucha luz, también las nubes vinieron a desplegar su belleza, no dejando que el espectáculo final fuese de solo brillo, sino de contrastes que marcaron la diferencia.

Y hoy, hoy a vuelto a amanecer Octubre. Ya como en casa, estiró sus brazos, se quitó la pereza y desde muy tempranito jugaba con el claroscuro del día, y consiguió que todo despertara antes de lo acostumbrado.

Sigue brillando con fuerza… como quien llegó para quedarse, como quien ignora que a solo 29 de estos mismos días, tendrá que marcharse.

Así como Octubre no está pendiente de que su tiempo es corto, sino que sale a apropiarse del día, así también podemos disfrutar nuestra vida. La fecha de caducidad está impuesta, la queramos o no, la sepamos o no. En algún momento como Octubre nos iremos, el detalle está en no dejar que el tiempo concedido sea en vano.

Bienvenido seas Octubre, Cielo y yo te recibimos.

Septiembre se despidió… no se pudo quedar

Septiembre en su despedida, me recuerda que nada se queda permanentemente, aunque nos guste o aunque no. Alivio en algunos casos, carga dura de llevar en otros. Lo que nos acompaña realmente es lo que sentimos.

Con su atardeceres últimos en tonos grises, también se encargó de recordarme que de tonos variantes está hecha la vida. El cielo sigue siendo Cielo, se pinte del color que se pinte; no depende de lo que ocurra, es lo que es y nada lo cambia.

Tan diferente a nosotros… que todo nos influye, nos afecta y muchas veces hasta nos retira del camino que pensamos seguir alguna vez.

Una tarde gris y un día encendido, fueron de las lecciones más vivas que este mes nueve me dejó, y aunque nueve para nada es mi número favorito, me disfrute todo lo que me entregó .

Me confirma una vez más, que por mucho brillo… en algún momento todo esta nublado; y por mucha catástrofe una semilla resurge en vida y la luz del cielo sigue alumbrando.

Mes en el que tendí un puente, que muchas veces se cayó, pero que hasta hoy sigo transitando, entendiendo que: veo tan lejos el punto de origen, como soy capaz de ver tan cerca el punto de llegada al otro lado.

Cuantas huellas nos hallamos consumidos, restarán las que tenemos pendientes de andar.

Este septiembre que se ha ido, también me deja la lección de saber que: se puede estar a 5 grados y a 40 en un mismo sentimiento, en corazones distintos y eso no lo invalida, solo lo lleva al nivel se la comprensión y la entrega verdadera. Incomprensible, pero sucede, y se puede.

Septiembre, tu ida me recuerda que para bien o para mal, cuando alguien decide irse nadie puede retenerlo... aunque la presencia física siga estando por ahí.

Lo que se va… se va!

Cielo, tu presente, vistiendo Septiembre en su despedida y dando la bienvenida a otro mes, que ya viene.