En pedazos… ahora entiendo

La vida a veces se nos presenta por retazos, y para cada una de esas partes puede volverse difícil de mantener el hilo que las ponga en sintonía. Como un film de terror o de amor (o quizás un mix de ambos) solo alcanzamos en el momento a ver una escena a la vez, sin poder imaginarnos, lo que pasará en la siguiente toma y mucho menos cómo será el final.

Hay cosas que no entendemos.

Hay sentimientos que hasta nos sorprenden.

Hay quien desaparece sin que en el momento eso tenga sentido.

Hay quien se cruza con nosotros y es un para siempre disfrazado de ausencia.

Hasta que como un puzzle propiedad exclusiva, de quien cultiva la paciencia, comienza a mostrarse y podemos observar cómo queda la reunión de todas ellas, y entonces llegamos a decir: “ahora entiendo”

Hay quien nos recuerda la alegría, aunque la vida agonice… “ahora entiendo” 😳♥️

Preguntándole a las hojas.. 🍁 🌳

Cuando las hojas caen… ¿el árbol queda desnudo?

O simplemente deja irse lo que no necesitaba, para dar paso a la vida que sigue moviéndose entre sus ramas?

¿Porqué hay quienes deciden no estar en nuestra vida? ¿Por que simplemente no nos quieren?

O porque tal vez sea necesario, para que podamos recibir a alguien más?

Ningún espacio lleno, puede ser ocupado por nadie más.

(Mi hora de las preguntas)

Prepárate, disfrútalo …☔️

Hay circunstancia que es probable que vendrán, y aunque no las podemos evitar, prepararnos en nuestro interior para que no nos derriben, será una excelente elección.

Si la culpa sirviera de algo, bastaría con “sentirlo” y todo sería resuelto. Sabemos que no es así.

Si sabes que va a llover, tú decides: o sales con ropa ligera dispuesto a mojarte o te cubres y vas con atuendo apropiado para que no te ahogues en ella.

Una de las mejores formas de encarar una situación delicada es no “dramatizarla” sino más bien, entender que tendrá una salida práctica. La encontraremos más fácil si las niebla del drama es disipada.

Si la lluvia va a caer, lamentarnos no la evitará, sin embargo nos mojaríamos menos, si nos preparamos. Todo depende de cómo decidimos ir a ella.

La idea es disfrutar cada cosa, lo mejor y más posible.

Y tú, cómo vas?

Despidiendo un atardecer… Noviembre 🍂🌅

Entre los matices de un atardecer de Noviembre, te pienso…

A veces solo soy gaviota al viento que se deja llevar, sin resistencia. Eres mi brisa.

Otras soy un faro fuerte al que azotan las altas mareas, casi le ahogan, permanece. Eres mi ola.

Algunas soy nube silenciosa que se mueve, y me quedo viendo el resto del paisaje. Eres el camino.

Mar que refleja la luz que de arriba emana, espejo simple de la belleza. Eres la expansión, el firmamento.

Y en todos mis matices, tú, Cielo, el marco favorito de los días…

Y llamo días, a cada una de las sonrisas que pintas entre mis nubes.

A cada rayo de luz con que tu voz penetra mi interior.

A la brisa que me toca sin dejar nada fuera, mientras en ti vuelo.

A cada una de las veces en que estás en mi, como fiel visitante de mi sentimiento.

Esos son mis días…

Y en medio del atardecer que se ha ido… mis pensamientos contigo, en este “ahora” eterno que tenemos, que no se termina ante que nosotros mismos.

Gaviota, faro, nube, mar… sólo soy un ser que recrea los instantes que tenemos con los colores que hemos construido en nuestra propia alma, allí donde te pinto en cada despedida.

Tú, el Cielo, mi marco perfecto.

Satisfecho… 💫👍🏽

Muchas veces nos ahogamos en la oscuridad… que está un click de disiparse, con sólo encender la luz.

Humanos… especialistas en “emproblemarnos”, difíciles de “desenrrollarnos”, adictos a solo culparnos…

Cuando lo que debemos hacer es soltarnos, deslastrarnos, de nuestra propia ceguera, que nos impide mirar, lo que está allá afuera.

Extiende la mano, enciende la luz y verás lo que te estás perdiendo, por tan solo lamentarte.

Aprende a estar satisfecho aún en la incomodidad…

Que muchas veces no es tanta como te empeñas en pensar y eso te esclaviza, sin permitirte avanzar.

Está satisfecho contigo mismo y todo lo demás fluirá… enciende tu luz y a ti mismo primero habrá de alumbrar.

Vamos, no esperes, no te dejes… comienza desde hoy a mirar y encontrarás tanto por lo cuál agradecer y dejarás de sentirte mal. 😊

Noviembre, estrenando vestidos diarios

Cada día es un estreno… y solo basta ver sus colores para comprobarlo. La paleta es única cada vez, aunque el escenario sea el mismo, la toma no se repite. Del mismo modo ocurre muchas veces con lo que sentimos, que nos permite reinventarnos vez tras vez.

Desde tenues colores que se pueden encender en los minutos que recorre a toda prisa el señor “Tiempo”. A veces se comienza muy sutil, y se termina con intensidad.

Llegando a pensar que así se quedará…

Pero la sorpresa no dilata en llegar. Noviembre ha sido un despliegue de colores, una de las mejores expresiones de quien está detrás de tanta hermosa inmensidad. Como lo que recibimos de la mano de alguien que nos fascina, cada muestra nos conduce más a seguirle en el camino. Por eso voy tras tuyo…

Unas veces con la nitidez que ciega y nos hace parpadear, como si cada pestañeo acariciara la increíble belleza de la luz que hace entrada triunfal cada día. Hay quien se acerca y todo lo ilumina, dejándonos algo mudos ante lo que nos despierta.

Otras con la majestad de quien sobresale ante cualquier obstáculo que le quiera ocultar.

Irrepetible cada matiz… cada expresión. Y pensar que eso que vemos y nos deja absortos de admirarle, es reflejo de lo que nosotros mismos también somos. Irrepetibles.

De belleza incalculable cuando somos naturales, tal como el color de una tarde, sin que sea necesario que alguien le añada más, porque sus colores lo ocupan todo. De la misma manera nuestras expresiones, no delimitadas por lo que el mundo llama “belleza” sino por la pureza de quien transmite quien es; simplemente una paleta única de colores exquisitos que se combinan.

Diferentes tamaños, diferentes tonos… que se hacen densos y se disipan de pronto. Como nosotros, unos de aquí, otros de mas allá, tan diferentes y a la vez tan iguales en el “todo” que nos contiene y como ellas, las de arriba… disipables Cuando menos lo esperamos.

Tonos que parecen repetirse y cuando realmente te asomas, descubres la magia de una belleza que se renueva día con día. Acaso alguna vez te han confundido con alguien, o te han dicho: “Eres igualito a..” pero al acercarse realmente a quien eres, ven que la etiqueta de tu alma dice <pieza única>.

De incandescentes reflejos y compañía inesperada. Así son estos días de Noviembre. Que tapizan el arriba con especiales detalles. Alguna vez andando por ahí, tu “destello” ha hecho que alguien te siga y simplemente revolotee en torno a ti?

Formas que invitan a la fiesta que sucede de forma llamativa y publica, para quien decide abrir los ojos, captando más allá de lo que a simple vista ve el que pasa y no vive. ¿Has paseado tu mirada sobre alguien descubriendo cosas fascinantes? Se como es…

Pinceladas que no cesan, diferentes en su belleza. La mirada no se cansa de admirarle, descubriendo cosas nuevas en cada emisión. Cada color es un mensaje diferente, cada matiz otra experiencia. Cada situación que nos toca vivir es nueva, y de no ser exactamente así, como la asumamos puede hacerla a estrenar. Cada movimiento que das lo disfruto como nuevo.

Y la intensidad llega sin necesitar invitación y las pupilas se excitan ante tanta maravilla. Cuando te acercas con todo los colores que generas a mis ojos, mi corazón se acelera.

Todo se envuelve en la magia de una nueva emisión…

No sirve de nada resistirse, simplemente sería perderse los motivos de la vida… y entonces de que serviría sólo respirarla?

Los colores van y vienen, vistiendo de nuevo ropaje cada oportunidad que llamamos día…

Y cada brillo de luz, es el envoltorio mágico que puede traducirnos de algún modo la maravilla que nos espera, si no atrevemos a mirar con ojos nuevos los colores de este día. Así, también ocurre cuando llega una luz con alguien y es solo la historia anunciada de lo que podríamos vivir con ella. Lo inesperado, la sorpresa, lo que podría dejarnos sin aliento.

Y la incertidumbre también inunda el Cielo, hay colores queriendo tapar otros, sin ganar en su cometido. Todos se muestran, y aún en degradé la belleza abunda. Los que se acercan y quieren taparnos, anularnos y hasta desplazarnos, pierden su esfuerzo, porque nadie cubre lo que somos, sino nosotros mismos por empeñarnos en estar bien con otros.

Y otro día que estrena sus colores, vuelve a decirnos, que no importa dónde estemos , si no más bien “como estemos”. Si las maravillas a estrenar del día nuevo no pueden ser apreciadas por tu corazón, cuidado… puede que el esté muerto, y a donde vayas no será mejor.

Noviembre y sus colores, y la nueva oportunidad de estreno, solo me llevan a pensar en agradecer por lo que tengo, aunque a otros no les pueda gustar.

Sus vestidos diarios, los de este mes… son una gala preciosa muy digna de admirar, de disfrutar de atesorar sus colores, y con ellos dibujar el resto de las situaciones, que se pueden presentar.

Noviembre, sigo en tu estreno, mirándote Cielo.

Noviembre que amanece en gris… 😊🌫

Amanecer en gris… también es “Amanecer”

La vida con sus diferentes matices no deja de ser “Vida” porque tengamos malos momentos, expectativas no cumplidas o desaciertos.

Mas bien la vida se trata de apreciar los grises y lo colorido; asistir a la fiesta y al luto de uno y otro con la ma misma capacidad de recibir una lección y hacer nuestro mejor aporte.

Cielo, me gustas en cualquiera de tus días… cuando el gris te embarga y estás melancólico y cuando los colores en ti brillan y estás eufórico.

Noviembre, en tus colores continuo el camino.

No seas obvio…🙄🙈

La cultura de lo rápido, nos ahoga en la obviedad. Damos todo por sentado, porque a veces queremos manejar todo como si fuera un algoritmo matemático o una fórmula científica, en la que si tienes “esto” + más “esto” tendrás “aquello” y es obvio que siempre será así.

Con los seres humanos y sobre todo con sus sentimientos, no necesariamente las cosas ocurre igual.

Decir palabras como “te quiero”alguna vez no significa que tendrás esas mismas dos palabras de vuelta y sobre todo que si llegan sean ciertas, ya que podrían ser producto de un respuesta presionada por una pregunta que no admite demoras.

La obviedad nos ha hecho perder a veces, las mejores partes del sentimiento, esas en las que se confirma, se repregunta, se palpa, se toca, se expresa todas las veces que sea necesario, y sobre todo se reinventan las formas de hacer y mantenerse presente.

Entonces vienen a nuestra mente palabras como: No es necesario que le diga nada, porque ya el (ella) sabe, no hago esto porque se sobreentiende que así…. y de esa manera se nos llena el inventario del sentimiento, de obviedades que no suman nada.

No creas además que obviando lo que sientes, conseguirás que simplemente eso ya no se manifieste. Obviar lo que se siente, es apostar a que en nosotros se queden colgadas las expresiones que harían visible lo que está dentro. Irremediablemente, nos secaríamos nosotros mismos junto con ello.

Si alguien te interesa realmente, no creas que es obvio que esa persona lo sepa. Manifiéstate, exprésate, no relegues lo que sientes al plano de lo que no tienen importancia. Quizás lo hiciste alguna vez y diste por cierto que el resultado vendría. Lo más obvio, a veces, es lo que menos alcanzamos a percibir, justamente porque ya no existe quien quiera destacarlo.

No dejes que la vida adquiera un manto de obviedad, dejando tras el velo lo que sientes. No te resignes a dejarlo morir. No seas obvio… ❤️🍁

Espinas y juegos…💥

Simple,

Porque sea juego, no quiere decir, que no duela.

Quien a lo largo del camino sólo juega con lo que es importante, quizás fracturando la fragilidad de alguien más, de seguro dejará heridas que pudieran ser hasta insalvables.

A veces las espinas son disfrazadas por quien las porta (o por quien las recibe también) por suaves pétalos… pretendiendo que por no asumir que hincan y también hieren, eso no ocurrirá.

Puede además que soportes por un tiempo el dolor, pero llegara el momento que las punzadas perennes harán que corras o al menos eches esas espinas lejos de tú existencia.

Las espinas, además de causar dolor, desinflan cualquier globo de Alegría que se haya echado a volar. Quedan bien sólo en el tallo de las rosas, no en la vida de las personas.

Hay portadores de espinas que se acercan al sentimiento de otro, como quien trae una bomba o una mina de esas explosivas y la deja en el pecho de ese mismo alguien, sentándose a ver cómo estalla … 💥 olvidando que ante una explosión de esa magnitud (de los sentimientos), no sólo puede padecer quien la recibe, sino quien se encuentre cerca.

¿Qué quieres? ❓😳

Querer es algo que comienza en nuestra mente…. y nos lleva a hacer, irremediablemente.

Querer es un verbo que se conjuga en actividad, no en la pasividad del desgano.

Quien no hace nada, nada quiere.

En una jaula, las alas son un “accesorio”innecesario; en una vida con falta de ganas, las oportunidades son solo el desperdicio de quien las posee y no las aprovecha.

Lo que quieras, o a quien quieras…. estará determinado por lo que estes dispuesto a hacer.

Como siempre digo…

“¿Qué quieres?” 💭❓