Cuando el amor toca… ❤️ 🚪

Un mensajero llamado AMOR, salió un día. Tenía una encomienda urgente que entregar. Su emisor le pidió encarecidamente que fuera, que lo entregara, que para su corazón era de “vida o muerte”.

El amor, como siempre, diligente tomó el encargo y salió. Para no perder de vista el norte que llevaba, memorizó la dirección:

—Calle El Jardín #8, ciudad del Corazón.

A pesar de que hubo mal tiempo, y nadie se atrevía a salir, el AMOR sí. Llevaba su meta clara, debía hacer la entrega y sobretodo quería ver, que pasaba.

La tormenta que hubo, voló los carteles de identificación de las calles, así que se hizo más difícil el llegar. Pero sabiendo que quería hacerlo, al fin lo consiguió.

Encontró la calle, y a pesar de la lluvia y el viento, aún las flores sonreían en derredor. Era un hermoso lugar, pero estaba solo. No quiso pensar en las razones, lo disculpo con el mal tiempo.

El número del lugar también había sido borrado, por los malos tiempos pasados, y quizás por la falta de cuidado y mantenimiento, así que desde el inicio de la calle y guiándose por los números que si se veían sobre las puertas, empezó a contar y llegó.

—Uno… dos… tres… aquí no se ve el número, pero sigo contando…. cinco… seis… ayyyy.! Y cayó en un gran pozo de agua. Aunque se golpeó, pudo levantar su mano lo más alto posible, para evitar que el tesoro que traía en ella para entregar, se arruinara.

— Siete… ¡esta es! No se ve el 8, pero esta es.

Con la emoción de quien trae un valioso regalo para ser entregado, subió unos pocos escalones para alcanzar a la puerta y al fin poder tocar. Sus piernas temblaban, pero su golpe sobre ella era firme. Tocó muchas veces, y pensó: —¡No hay nadie en casa! Esperaré.

Dejó transcurrir unas horas y allí estuvo, consistente, presente, no se marchó a la primera, ni dijo hasta aquí y simplemente sacudió sus pies. No, simplemente con paciencia esperó.

Se hizo de noche y la situación no cambió, pensó además: —Quizás la persona de quien es este corazón, está de fiesta y no vendrá hasta mañana, por lo cual decidió volver al día siguiente.

La lluvia del día anterior había cesado, y aunque se podían ver los estragos en las calles, en El Jardín todo parecía en orden, pero seguía sola esa calle.

Volvió a pararse frente a la puerta, insistentemente tocó y tocó, sin obtener respuesta. Dio un recorrido por la calle, en busca de alguien que pudiera informarle sobre quien habitaba en ese corazón. No encontró a nadie.

Una vez más, parado ante su puerta tocó… sintió como un ruido dentro y llegaría a asegurar que escuchó pasos que se aproximaban a la puerta, pero nada ocurrió. La puerta siguió cerrada.

Por espacio de 8 días o más el AMOR estuvo allí, tocando insistentemente, asomándose por la ventana para ver si podía divisar algo. Nunca se atrevió saltar la verja y entrar a la parte posterior, no se consideraba un invasor, sino uno que respetaba la propiedad del otro, por tanto no entró, esperó.

Cabe decir que el tiempo del AMOR, no es igual que el nuestro, para él esos días, pudieron ser semanas, meses y hasta años, manteniendo así la misma insistencia, las mismas ganas de entregar lo que traía, de no quedar mal con el emisario; y sobretodo de entender cuánto anhelaba quien le entregó la encomienda, que ella llegará a las manos del destinatario.

Un buen día, camino a la calle que hasta ahora, consideraba que era El Jardín, el AMOR se dio cuenta de algo. Quizás había estado todo este tiempo en la calle equivocada. Tal vez la lluvia de ese día también había alterado el nombre de las calles y el simplemente estaba tocando donde no correspondía.

Así que decidió pasearse por otra calle, en la cual no se divisaba con claridad el nombre, pero sí, los números de las puertas. Al andar unos pasos en esa calle, divisó un hermoso 8️⃣, reluciente que estaba grabado en aquella puerta.

Tan solo al verlo, sonrió. Fue como haber encontrado al fin, lo que había buscado por tanto tiempo. Sin más preámbulo, tocó y a los pocos segundos la luz de la entrada se encendió.

Seguidamente apareció el rostro más dulce que jamás viera. El dueño del corazón, a quien el Amor tocó a su puerta, no había perdido la esperanza de que llegara, y así ocurrió. Recibió el tesoro, y todo a su alrededor se iluminó.

El AMOR volvió ese día a casa satisfecho, porque no se rindió y aunque no le abrieron la puerta donde pensaba originalmente que era su destino, lo agradeció y comprendió que esa puerta estaba muy lejos de serlo.

(Al otro lado de la ciudad, en la calle que seguía sola, en aquella puerta que tantas veces el AMOR había tocado sin obtener respuesta, de pronto se abrió, y para su desconcierto ya nadie estaba allí. El AMOR no se acabó, solo cambió de lugar… o mejor dicho encontró su verdadero lugar).

❤️***************❤️

Si está tocando a tu puerta
No le hagas esperar,
Que solo si está abierta
Él (el AMOR) se atreverá
A pasar…

10 comentarios en “Cuando el amor toca… ❤️ 🚪

  1. La razón, a veces, nubla los sentimientos y quiere tomar el timón del corazón. Por eso, por mucho que el Amor llame a su puerta, no obtendrá respuesta.
    Para las cosas terrenales la razón es nuestra mejor consejera, para los asuntos sentimentales, el corazón no precisa, más que solo un empujón.

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  2. Literalmente el amor llama a nuestra puerta y somos nosotros quiénes lo abrimos o no. En realidad no siempre es una decisión sencilla aunque tal vez debiera serlo. Dice nuestro colega JM que la razón nubla los sentimientos. De siempre me ha gustado esa frase que dice “el corazón tiene razones que la propia razón no entiende”. ¿tenemos que entenderlo todo? yo creo que no y que dejarse llevar es también necesario. Un abrazo.

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