De paseo por la vida…descubriendo 👀❣️

😮Las imágenes de Esta entrada han sido eliminadas y miradas a Instagram, ya que no me queda espacio en el blog y debo liberar. Para ver las fotos puedes ir a @escriboloquesientoypienso🙄

Hay momentos en la vida en que no queremos andar más. El camino se vuelve una repetición de sucesos que nos cansan, de paisaje que ya conocemos y no queremos más… y de pronto alguien nos invita a otra parte del camino.

En principio rechazamos la invitación, porque en el fondo nos sentimos cómodos con nuestras propias miserias, tanto como para no atrevernos a soltarlas. Hasta que por una razón que a veces no comprendemos, decidimos asumir la nueva aventura y empezamos a abrir los sentidos otra vez.. el camino no espera.

Cuando pensábamos que no habría un nuevo lugar por donde pasar, el paisaje simplemente cambia y se abre a nuestro paso.

Una voz en nuestro interior nos susurra bajito, para que los otros no oigan: —¿Cómo es que me he empeñado en sepultarme en una sola parte del camino, habiendo tanto por conquistar y ver?

Claro eso nos lo decimos y luego nos hacemos los locos, tentados a seguir acariciando el dolor que ya el camino anteriormente nos había proporcionado; y como nos sabemos la ruta es fácil deslizarnos hasta sus rincones tenebrosos nuevamente. Hasta que…

Empezamos a ver nuestra soledad como la de un árbol solo a la orilla del camino que está en riesgo de morir. Y determinamos que no queremos que esos nos ocurra.

Podemos ser refugio para otros. Lugar donde el nido de las ilusiones aparezcan, entonces pierde todo sentido lo que nos habíamos empeñado en conservar del camino anterior, el que no nos conducía a ningún lado. Nos animamos al pensar que otras vidas vengan, un alguien que realmente si quiera estar, como esos árboles que luego de algún tiempo echan raíces y se fortalecen.

Entonces entendemos, que la vida como un camino, es mucho más de lo que simplemente hasta ahora, habíamos andado.

Que hay cosas interesantes que podemos descubrir y gente realmente valiosa en la cual podamos estar interesados. No todo se acabó en los pasos que dimos. Estamos vivos.

Los colores van apareciendo si nos atrevemos a abrir los ojos. De empeñarnos en solo tenerlos cerrados, conseguiremos avanzar a tientas quizás, pero de seguro caeremos y nos golpearemos más, y lo peor nos perderemos de admirar y sobre todo de disfrutar lo que se nos presenta y está ahí para nosotros. Parece ilógico que lo obviemos, pero eso hacemos.

Aceptar que la aventura nos espera en el camino, es regalarnos un sinfín de sensaciones…

Regalos que no esperábamos…

Lugares de descanso, donde podremos pensar, desahogarnos y hasta tomar desiciones.

Es así como podemos asumir que podemos cruzar cualquier orilla y acercarnos, que las distancias se acortan si queremos y que no siempre el agua divide territorios, sino que algunas veces solo es una prueba para animar a alguien a luchar por lo que quiere. Nos embarcamos.

Y la vida se hace cercana. El camino empieza a pintarse de colores distintos.

Perdemos el miedo que da atravesar el puente, aunque el viento puede sacudirlo, recordamos que es lo que tenemos para hacer posible nuestra llegada al otro lado. Si mantenemos la mirada en ello, aunque nos asustamos, terminamos cruzándolo.

Y ante nuestros ojos la fiesta de lo que sentimos, comienza.

Descubrimos que la risa no nos ha sido negada, sino que éramos nosotros quienes nos empeñábamos en taparla con tristes recuerdos.

Y la vida se presente de pronto con el mejor de sus trajes puestos, invitándonos a sentir, a visitar nuevamente el salón de la Alegría, donde no tenemos que pagar nada, y como único requisito para estar ahí, se requiere de las ganas.

Cada flor comienza a tener sentido nuevamente, cada hoja que se mueve nos sonríe. Y no que antes no lo hicieran, sino que no lo veíamos. Estábamos demasiados ensimismados en nuestros propios dolores.

Y comprendemos que vale la pena emprender otro camino, aceptar la invitación a la aventura, sacudirnos ese polvo de la desilusión que se había pegado a nuestras alas y nos impedía volar…

Entonces terminamos convencidos de que la vida es una ruta por la cual podemos salir a pasear. ¿Porque empeñarnos en negarnos a eso? Por la tonta manía de creer que tenemos un después.

Continuo el camino, ahora mismo, no me niego a lo que pase. Cruzo el puente, recorro la distancia, disfruto las flores, agradezco cada instante que esté para ser vivido, sabiendo que es un regalo. De paseo… voy contigo.

3 comentarios en “De paseo por la vida…descubriendo 👀❣️

  1. Tus reflexiones son cada vez más interesantes y profundas, amiga Awilda ¿Estás bien?
    Me quedo con esta frase: ¿Cómo es que me he empeñado en sepultarme en una sola parte del camino, habiendo tanto por conquistar y ver?
    Feliz jueves

    Le gusta a 1 persona

    1. Hay Enrique, gracias por aparecer!!!
      Mis reflexiones van sobrando cada vez más a lo que llevo dentro, perdiendo el miedo a lo que otros puedan decir…
      Estoy bien? A veces no tanto, pero voy descubriendo que hay tanto por conquistar y con quien hacerlo, que no tiene sentido estar en una sola parte del camino.
      Realmente la vida es corta, y se va. Entonces porque desperdiciarla ?
      Vamos a pasear!
      Abrazote

      Me gusta

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