Comprobar… su importancia es vital 👀

A veces nos asomamos a la vida… y hay cosas que nos parecen inalcanzables.

Luego por los vaivenes normales de la misma vida, nos toca acortar esas distancias y darnos cuenta de que las cosas son diferentes.

A veces hay que estar en la falda falda del cerro o en la base de la montaña para comprobar cuánto debemos escalar para conquistar su cima.

Tal vez haya que cruzar puentes que no nos parezcan atractivos, pero que sean necesarios para ajustar la dimensión de lo que imaginábamos.

Nos puedes tocar,si queremos cambiar nuestra perspectiva; decidir dejar de enfocarnos tanto en el retrovisor y ver más lo que tenemos delante. A veces lo que se refleja al pasar, es borroso y pasamos a construirlo obstinadamente en nuestra mente de una forma errada.

Todo puede cambiar, si nos atrevemos.

En algunas ocasiones será mayor la dimensión que adquieren las cosas al ir y confirmar, acercarnos, comprobar… otras sabremos que se veían muchísimo mejor estando lejos, que cuando la tenemos al alcance de nuestras manos.

Pero, hay cosas que su perspectiva es tan fantástica desde cualquier ángulo, que las puedes disfrutar con o sin distancia.

Hay quien tiene la capacidad de atrapar nuestra mirada, nuestros sentidos y hasta nuestro corazón, mirándole a mucha distancia (y a veces hasta a ojos cerrados) y…

Decidimos que nos dejamos atraer hasta

Comprobar que la belleza no desaparece y el sentimiento no se va, al acercarnos y darnos cuenta de cómo es la realidad, al tenerla frente a frente.

Y no deja de perder su brillo, su encanto, su valor, el darnos cuenta que existen grietas que a lo lejos no podíamos divisar, pero que no hace menos deseable lo que admiramos.

Comprobar, confirmar… simplemente atrevernos a expresar, preguntar y acercarnos puede mantenernos a salvo, con sentimientos más sanos, alejándonos quizás de lo que no existen y ayudándonos tal vez a valorar lo que si.

Cae la tarde… amor 💗

Cae la tarde amor,
Vente conmigo
Vamos juntos a observar
Su arrebato,
Cae la tarde amor
Y estoy contigo
Aunque no estes en éste
U otro rato.

Cae la tarde amor,
La ven mis ojos
Y junto a los tuyos
La descubren,
Cae la tarde amor,
Y el sol a un rato,
La calienta como carbón
Sobre la lumbre.

Cae la tarde amor,
El día se va
Con él, quizás dolor y sobresalto
Cae la tarde amor,
Se marchará
Y en sus colores
Yo, te pienso tanto.

Los días de Marzo… siguen pasando

Estos últimos días de este Marzo que se aproxima a pasos agigantados hacia su mitad , he estado atenta para observar, cómo alrededor del Mar todo vuelve a la “normalidad”

Luego de tanta ola intensa, la playa fue recogiendo sus olas poco a poco, día a día, como quien comienza a lograr respirar con normalidad después del agite de una acalorada discusión.

Sin embargo, el agua desbordada en las calles más próximas al mar, dejaron un rastro imborrable, ya que el nivel del agua seguía igual que el de la propia calle, por tanto corría y llenaba los brocales de las aceras, que se mantenían silenciosas y testigos fieles de lo ocurrido en estos días. Golpes de agua de forma consecutiva.

Insisto en el significado que muchas veces tiene todo lo real, lo que comprábamos a través de los sentidos y lo que es intangible. Así como toda la revolución del agua, dejo escombros y algo de alboroto acompañado de la desolación que da el desorden a las cercanías de la playa, de esa misma manera quedan marcas cuando lo que se desatan son nuestras olas emocionales.

Días también en los que el Cielo, no se ha aguantado rompiendo a llorar cuando quiere, cuando se le ha dado la gana. Me quito el sombrero ante él, que si siente ganas, simplemente llora y de nada valen los Fulanos pronósticos.

Contrastes de claro oscuro abundando en tardes disfrazadas de nostalgia, esas que se convierten en la mejor compañía cuando quieres ir a gritar lo que sientes, a la orilla que te toca. Contrastes como los que ocurren en corazones que van con todo, a pleno sentimiento y aquellos que consiguen evadirlos de alguna manera. Contrastes.

Atardecer día tras día, coloreándose de matices que despiden el mal tiempo, dando la bienvenida nuevamente a las horas de sol y olas quietas.

Días en que ha amanecido con ganas, como al desquite de los días precedentes encapotados en la tristeza. Estos últimos días han llegado con fulgores renovados, y el sol se ha decidido a bañar el lugar antes que nubes cargadas quisieran cambiar el panorama. Pájaros han cantado con ganas estos días.

Y el color del inicio se confunde con el color del final… así a veces se confunde el Amor que inicia en un corazón y termina en el otro, cuando los dos son llenos del mismo sentimiento.

Y el día sábado, confirmando lo que ya pensaba vi como máquinas y camiones despejaban la extensión de la calle que bordea el mar ; ya que todo estaba convertido en una larga orilla, continuación de la arena que besa una y otra vez la ola cada vez que se mueve.

Eso me recuerda que lo que queremos mantener bien, necesita de nuestra intervención, sobre todo si se ha alborotado la arena de nuestra alma, por algún viento de esos que golpea.

Y la orilla volvió a ser orilla… calmada y quieta como otrora.

Simplemente recibo el mensaje una vez más, que aún el más manso desata emociones que algunas veces no se pueden contener. Esto sobre todo para los que piensan que siempre se puede estar al control.

Han vuelto los días con rayos de luz llenándolo todo. Aún con nubes, el sol siguen haciendo su manifiesto de grandeza. Y es que cuando sabemos lo que somos y que queremos, eso predomina aunque las nubes de lo incierto, quieran nublarnos el camino.

Día a día, el sol ha recuperado su lugar, o mejor dicho en este lugar hemos recuperado su visión. El. nunca ha dejado de estar, sino que a nosotros nos ha costado un poco más el poder verle.

Típico de los humanos, que hasta un dedo puede impedirnos ver algo de la magnitud del sol.

Unas veces más encendido que otras, el sol ha vestido la tarde con su color, con su apariencia, con todo lo que es. Quien no detalla la magia, puede pretender que es “normal ” que es un adorno más en el firmamento, sin contemplar con admiración su belleza.

Como esas personas que obvian a quienes recurrentemente les brindan su luz, su mejor versión y aún así se empeñan en mirar hacia a otro lado. En lugar del sol prefieren cualquier planeta que está sin vida.

Y las mañanas han recuperado igualmente su luz. Y es que siempre, amanece… aunque no sepamos apreciarlo.

Días de un Marzo, casi a la mitad que me ha dado más intensidad que los últimos años con todos sus meses completos.

Me quedo mirándole en este amanecer precisamente de hoy… ahora, tan solo un poco más antes de las 6:00 am y ahí está,

Marzo el tranquilo, el impar, el que me ha enseñado que a veces es necesario hacer un alto, hasta en el arrebato de sentir y comenzar a ponerle nombre, hasta aquello que aparentemente no lo tiene, porque así tarde o temprano por bienvenida o por despedida sabré a qué que llego o de qué salgo y a quien tengo o de quien me despido…

Agradecida Marzo, por tus días. Sigo a la expectativa.

El día está triste 😔 … el mar está molesto 😠

El día esta triste…

El mar está bravo…

Y me pregunto:

—¿El día está triste por comprobar que siempre el mar está molesto?

o

—¿El mar está molesto al contemplar al día , todo el tiempo triste?

En ninguno de los dos casos se cumple el “siempre” o “todo el tiempo” sin embargo son buenas excusas, para cada cual quedarse en el error que prefieran.

Cada quien asume una posición… salir de ella podría marcar significativamente, la diferencia.

Así son las relaciones tóxicas, esas que protagonizamos alguna vez o en las que somos espectadores, más veces se las que quisiéramos. Las mismas en las que el otro excusa su pésima actitud, con la existencia de algún estímulo en quien le acompaña en la relación; olvidando (o al menos pretendiendo eso) que en sí mismo es responsable de ella. Sin que existan más culpables.

Marzo agitado… entre olas y nubes 🌩🌊

Desde la madrugada del lunes Marzo se ha vestido de densas nubes, vientos fríos y playa revuelta.

Tanto Luna como Sol, se han quedado de alguna manera envueltos en días mojados, en los cuales se les ve solo a ratos.

Hacen su mejor intento, y aun así, los tiempos de salida y despedida se han visto trastocados en las últimas 48 horas.

Gotas de lluvia circundan a transeúntes y conductores, haciendo que de alguna manera, la ciudad colapse un poco más de lo acostumbrado.Sin embargo lo más llamativo de estos últimos días ha sido el comportamiento del mar. Sí, su actitud es lo que todos comentan. ¿Dirán que es un rebelde o atrevido?Muchas nubes corriendo de un lado a otro, han sido el marco de estos dos últimos atardeceres, pero el movimiento no ha sido solamente arriba, sino también en las aguas.La que tiene por nombre “Mansa” ha llegado a hacer gala de olas que superan el metro aún en la orilla.Pasando los límites naturales que siempre atiende y que en los últimos días a decidido saltarse.Al modo de las grandes fuentes del mundo, donde el agua danza al compás de la música y el color, las olas rompen de manera horizontal, serpenteando con espumas toda la orilla. Impresionante e intimidante la experiencia. No puede faltar en estos días un amiguito plumífero, aportando una lección de esas cosas que se consiguen, si tan solo uno observa. No se quiere mojar, pero está al borde del agua…Y este de hoy, que me dejo aún más pensando… todo a su alrededor agitado y quizás en caos, y el ahí impávido, de lo más tranquilo. Por momento parecía que el agua lo cubriría, pero eso no le hizo moverse, hasta que quiso.Las palmeras con tranquilidad, siendo mecidas por la brisa persistente, prefieren seguir erguidas mirando hacia arriba, como haciendo una oración solicitando calma para los que estamos aquí abajo.Luego de admirar todo este escenario, al sentir el mar revuelto, sus olas agitadas y crecidas, el agua llegando mucho más allá de sus límites naturales, pájaros que coquetean con el agua y otros que ignoran el miedo; mis pensamientos desempacan las siguientes lecciones:➰Aquello que podemos ver y admirar es un reflejo de lo que es intangible y no puede verse a simple vista.➰El inmenso mar, con toda su capacidad para recibir el agua de la más persistente lluvia, hay ocasiones en las que decide no aguantar más dentro de sus mismos límites. Eso que se ve, me recuerda que así ocurre en el interior y con las emociones de alguien que puede estar muy calmado regularmente, pero que en algún momento tiene un pico emocional alto y dice : —¡Ya basta!➰Si está permitido que en algún momento lo natural y visible tenga esos saltos, que algunos casos resultan devastadores; nosotros, los humanos también tenemos episodios de esos. Nuestros tsunamis emocionales, pueden llegar a ser más arrasadores.➰Hay quien solo observa y opina ante una situación de caos, sin tener nada que aportar o hacer al respecto. Como los que pasan de lejos sin ni siquiera ver el mar y opinan.➰Están los que juegan a acercarse. pero jamás aceptan mojarse las plumas, como en el caso de los pájaros o aquellas personas que quieren participar, pero sin comprometerse.➰Y en fin, también me llevo la lección de mantener la calma; unas veces aparente porque no podemos ni movernos por estar petrificadas ante algo que nos duele, o simplemente tranquilidad producida por el manejo adecuado de las situaciones (aún las difíciles).➿➿➿➿➿➿➿➿

🌊 Como el mar y sus agites,
es el interior humano…
unas veces está plano
y otras hace que hasta grites. 🌊

Cuando el amor toca… ❤️ 🚪

Un mensajero llamado AMOR, salió un día. Tenía una encomienda urgente que entregar. Su emisor le pidió encarecidamente que fuera, que lo entregara, que para su corazón era de “vida o muerte”.

El amor, como siempre, diligente tomó el encargo y salió. Para no perder de vista el norte que llevaba, memorizó la dirección:

—Calle El Jardín #8, ciudad del Corazón.

A pesar de que hubo mal tiempo, y nadie se atrevía a salir, el AMOR sí. Llevaba su meta clara, debía hacer la entrega y sobretodo quería ver, que pasaba.

La tormenta que hubo, voló los carteles de identificación de las calles, así que se hizo más difícil el llegar. Pero sabiendo que quería hacerlo, al fin lo consiguió.

Encontró la calle, y a pesar de la lluvia y el viento, aún las flores sonreían en derredor. Era un hermoso lugar, pero estaba solo. No quiso pensar en las razones, lo disculpo con el mal tiempo.

El número del lugar también había sido borrado, por los malos tiempos pasados, y quizás por la falta de cuidado y mantenimiento, así que desde el inicio de la calle y guiándose por los números que si se veían sobre las puertas, empezó a contar y llegó.

—Uno… dos… tres… aquí no se ve el número, pero sigo contando…. cinco… seis… ayyyy.! Y cayó en un gran pozo de agua. Aunque se golpeó, pudo levantar su mano lo más alto posible, para evitar que el tesoro que traía en ella para entregar, se arruinara.

— Siete… ¡esta es! No se ve el 8, pero esta es.

Con la emoción de quien trae un valioso regalo para ser entregado, subió unos pocos escalones para alcanzar a la puerta y al fin poder tocar. Sus piernas temblaban, pero su golpe sobre ella era firme. Tocó muchas veces, y pensó: —¡No hay nadie en casa! Esperaré.

Dejó transcurrir unas horas y allí estuvo, consistente, presente, no se marchó a la primera, ni dijo hasta aquí y simplemente sacudió sus pies. No, simplemente con paciencia esperó.

Se hizo de noche y la situación no cambió, pensó además: —Quizás la persona de quien es este corazón, está de fiesta y no vendrá hasta mañana, por lo cual decidió volver al día siguiente.

La lluvia del día anterior había cesado, y aunque se podían ver los estragos en las calles, en El Jardín todo parecía en orden, pero seguía sola esa calle.

Volvió a pararse frente a la puerta, insistentemente tocó y tocó, sin obtener respuesta. Dio un recorrido por la calle, en busca de alguien que pudiera informarle sobre quien habitaba en ese corazón. No encontró a nadie.

Una vez más, parado ante su puerta tocó… sintió como un ruido dentro y llegaría a asegurar que escuchó pasos que se aproximaban a la puerta, pero nada ocurrió. La puerta siguió cerrada.

Por espacio de 8 días o más el AMOR estuvo allí, tocando insistentemente, asomándose por la ventana para ver si podía divisar algo. Nunca se atrevió saltar la verja y entrar a la parte posterior, no se consideraba un invasor, sino uno que respetaba la propiedad del otro, por tanto no entró, esperó.

Cabe decir que el tiempo del AMOR, no es igual que el nuestro, para él esos días, pudieron ser semanas, meses y hasta años, manteniendo así la misma insistencia, las mismas ganas de entregar lo que traía, de no quedar mal con el emisario; y sobretodo de entender cuánto anhelaba quien le entregó la encomienda, que ella llegará a las manos del destinatario.

Un buen día, camino a la calle que hasta ahora, consideraba que era El Jardín, el AMOR se dio cuenta de algo. Quizás había estado todo este tiempo en la calle equivocada. Tal vez la lluvia de ese día también había alterado el nombre de las calles y el simplemente estaba tocando donde no correspondía.

Así que decidió pasearse por otra calle, en la cual no se divisaba con claridad el nombre, pero sí, los números de las puertas. Al andar unos pasos en esa calle, divisó un hermoso 8️⃣, reluciente que estaba grabado en aquella puerta.

Tan solo al verlo, sonrió. Fue como haber encontrado al fin, lo que había buscado por tanto tiempo. Sin más preámbulo, tocó y a los pocos segundos la luz de la entrada se encendió.

Seguidamente apareció el rostro más dulce que jamás viera. El dueño del corazón, a quien el Amor tocó a su puerta, no había perdido la esperanza de que llegara, y así ocurrió. Recibió el tesoro, y todo a su alrededor se iluminó.

El AMOR volvió ese día a casa satisfecho, porque no se rindió y aunque no le abrieron la puerta donde pensaba originalmente que era su destino, lo agradeció y comprendió que esa puerta estaba muy lejos de serlo.

(Al otro lado de la ciudad, en la calle que seguía sola, en aquella puerta que tantas veces el AMOR había tocado sin obtener respuesta, de pronto se abrió, y para su desconcierto ya nadie estaba allí. El AMOR no se acabó, solo cambió de lugar… o mejor dicho encontró su verdadero lugar).

❤️***************❤️

Si está tocando a tu puerta
No le hagas esperar,
Que solo si está abierta
Él (el AMOR) se atreverá
A pasar…

Un corazón a la orilla…

A la orilla de mar un solo corazón, Sin nada que esconder, se presentó a llorar,

Creyó que toda el agua a su al rededor, camuflarían las lágrimas que de él se derramaban.

No se oía nada más que su latir,

Al compás de las olas también desesperadas,

Como quien tiene la gran urgencia de partir,

Y de dejar por fin, la cruel encrucijada.

El sol brillaba tanto en su esplendor,

Que el corazón como una llama que se inflama,

Aunque lloraba así, por todo ese amor,

También la belleza del lugar, le cautivaba.

A esa orilla desnudo el corazón llegó,

No había ya nada que de allí le apartara,

Sobre la arena su lugar halló

Y dijo: -Aquí junto a mi pena, queda mi huella, grabada.

Viendo los pájaras volar en derredor,

Sintió las ganas de perderse con ellos,

El cielo mismo también le convocó,

Pero sabía que no llegaría a poseerlo.

Por tanto el corazón solo se quedó,

En esa orilla de mar, que le escucho llorando,

Y en su dolor sintió que así es el amor,

Un gran pájaro libre,

Que viene y va volando .

💭💭💭💭💭💭💭💭

De los pájaros aprendí hoy que: para volar, lo necesario son las alas.

A veces no solo es dar, sino saber que lo han solicitado. Dar a veces sin que lo hallan pedido, puede llegar a convertirse en algo innecesario.

Marzo que va… con belleza!

El despliegue que ha tenido en tan solo un par de días, hace que no tanga más que decirle a Marzo, que está ¡regio!

Está Luna de su madrugada, me recuerda que si hay luz, eso se va a reflejar al rededor. Aunque es satélite y gira en torno a nosotros como planeta, su luz, reflejo del sol habla de lo bien que administra lo que recibe.

Como las personas que tienen ese no se que, que ilumina y se concierten satélites nuestros, alumbrándonos cuando los creemos perdidos.

Sus dos atardeceres han sido colosales. La mezcla de los colores, ha dibujado en el cielo el más bonito de los espectáculos. Pareciera que la ciudad reposa en los ayos del sol, en despedida.

Como esas personas en las cuales podemos descansar, cuando sabemos que están presentes. Sus colores nos invaden y traen paz.

Las nubes han jugado de manera especial estos dos días de Marzo, imprimiéndole particular belleza hacia donde uno dirige la mirada.

Hay quienes son así, en el escenario que pisan, todo lo embellecen con su presencia, con su actitud, con su amor.

Y sus amaneceres como la promesa continua de que algo bueno y bello está por ocurrir. De esos que invitan a no cansarnos de esperar que esos que queremos llegue.

Tal como esa persona que siempre está ahí, para animarnos y recordarnos lo mucho que podemos y lo más importante, que va a estar ahí, para cuando así, no sea.

Belleza… este Marzo va desplegando belleza; sus rincones están llenos de mensajes que me dicen que voltee, que a pesar de los inconvenientes, no me rinda. Y eso hago, seco mis lagrimas y sigo, dejándome seducir por lo que veo, olvidando las razones de la tristeza y llenándome de motivos nuevos a cada paso.

Marzo, estoy aprendiendo a quererte… y me dejo sorprender, no pongo barreras ¿para qué?

De las cosas cotidianas… 6 cuando nos falta un tornillo 🌀

“¿Estás loco o te falta un tornillo?”

¿Alguna vez has escuchado esa expresión? Siempre asociamos que cuando falta un tornillo, algo anda mal.

Hoy, andando por ahí, paseando un poco mis pensamientos alborotados, me encontré este tornillo. Alguien lo perdió o a algo se le salió.

Y viéndole recordé la frase que cité arriba. A veces cuando nos atrevemos a sentir algo, perdemos la cordura, se nos suelta un tornillo y hacemos cosas que normalmente jamás haríamos. Para muchos estaremos locos.

Sin embargo también me da que pensar, que en algunos casos es necesario no ajustar tanto esos tornillos, porque terminan atorándose o aislándose, al punto tal que se imposibilita el poder sacarlos en un momento determinado.

Sentir no está permitido en estos días, expresarlo lleva más censura que aplauso. Vivimos los días del disimulo y de las distancias impuestas por parámetros que a veces no funcionan, pero así y todo andamos “con todos los tornillos puestos “.

Escribir de lo que se siente y piensa es un riesgo, escribirte de lo que siento y pienso es una locura… a tornillo suelto.

Si alguien camina tras de mi, se dará cuenta que en algún lado se me han soltado unos cuantos… y si ese es el precio para expresar lo que siento, en algún momento me lo cobrarán en mi propio funcionamiento, y estaré dispuesta a pagarlo.

No soy una maquina, no hay botones para apagar lo que siento, ni tornillo que lo ajuste tanto como para nunca dejarlo salir. Me declaro, simplemente humana.

Mi corazón,
una maquina con desperfecto,
Mi vida con tornillos sueltos…

(Pero siento y pienso… y sobre todo, lo expreso..)

🔩💫💓

Llega Marzo… estrenando el tiempo

Marzo llega con Luna.
Frío hasta en los lugares cálidos.

Llega y se viste de colores,
queriendo trasmitir su propia esencia;
como diciendo que aunque parezcan iguales los días,
cada uno trae su toque especial,
para quien a descubrirlo, se atreva.

El cielo viste hermosos colores,
variados en tan solo minutos.
Se notan el azul y el rosado,
serpenteando lentamente ante los ojos.

Increíble como avanza el tiempo,
como uno uno se va y otro llega.
Así es la vida, que como un árbol frondoso,
sus hojas caen y luego otras se renuevan.

Marzo ¿que traerás?
Contigo quizás despierten las flores,
se deshiele el frío para otros y
quizás, se acaben las lluvias y hasta los nubarrones.

Podríamos pensar y hasta decir,
que todos los Marzo son iguales,
quizás tengamos fechas anotadas en
nuestro calendario
para celebrar o por el contrario;
pero este Marzo es de estreno,
quitemos de él, todo lo previo.

Este como todo los meses, trae un reto implícito, emociones que vivir, errores por cometer, problemas que resolver. No sirve quedarse en Febrero, por muy pasional que sea, tampoco sirve pretender que Abril llegue más rápido, con fines de primavera. Sirve este Marzo, si no lo atamos al resto de los Marzo que ya previamente nos han tocado, si le permitimos estrenar con nosotros lo nuevo que existe a cada lado, solo cuando nos atrevemos a realmente encontrar, eso que andamos buscando.

Eres bienvenido Marzo, Cielo vístete de traje nuevo, voy contigo de la mano.