Silencios… shhh 🤫

Silencios

Los que ocupan al alma, cuando decidimos sentir, sin decir nada.

Los que vienen sin agenda y se escapan unos corriendo de las sabanas, otros entre almohadas mojadas.

Silencios

Que se hacen eternos si esperamos, tan siquiera una palabra; y esta solo se pierde y no llega jamás a ser escuchada.

De esos silencios que avanzan tristes y dejan lágrimas deslizándose sin motivos aparentes. Esperanza desahuciada.

Silencios

A esos que les tememos cuando hemos hecho algo que lastima, y nos encontramos con que el otro, no responde nada.

Esa misma ausencia de palabras, que hace un ruido ensordecedor en el corazón de quien ama.

Silencios

Alguna vez un privilegio, tranquilidad, tiempo para dejarse recorrer el alma.

Otras desasosiego, espera incierta, desangre total de las ganas.

Silencios

Que se abren y nos tragan.

Que los ofrecemos en castigo a otros.

Silencios

Para dejar al amor pasear, sin que lo interfiera el ruido.

Para pensarte sin interrupciones, sin recatos, sin inventos colectivos.

De las cosas cotidianas 9… con las manos “en la masa” 😳

—¿Receta de cocina..?

—¡No que va! No soy tan buena como para eso jajajaja.

En esta zona tricolor de América del Sur, comemos tradicionalmente arepas, por tanto es común en nuestras casas, a cualquier hora o en cualquier comida, que ellas estén presentes. Por tanto, tenemos continuamente las manos metidas en la masa.

Haciendo lo propio hace unos días, en el que se ha convertido últimamente en mi laboratorio de pensamientos favoritos (la cocina) se me vino a la mente lo que significa que en nuestro argot popular que te encuentren “con las manos en la masa” es decir <<in fraganti>>.

Y si, se tiene por in fragante, a aquel que es encontrado cometiendo el delito o en pleno acto censurable…💭

Entonces me pregunté a mi misma si alguna vez fui hallada, con las manos en la masa. 🙈

Alguna vez siendo niño te comiste algo que te dijeron que ¡no! ¿Y luego te pillaron con el gusto todavía en tu boca? 😋

Un examen en el que raspaste y no lo querías enseñar, que cayó de tu carpeta imprudentemente. 🙄

Más actual… alguna vez te han capturado escribiendo un WhatsApp que decides borrarlo para no enviarlo , y la persona te pregunta en ese momento ¿que pasó, porque no me enviaste lo que escribías? 📲

Momentos incómodos… con las “manos en la masa” son esos en los que pensamos: —Me descubrieron.

¿Qué hacer entonces?

El que tiene algo que se está comiendo, en vano es que lo niegue.

Un examen no dejará de ser cero, porque se esconda.

Lo que pensabas cuando escribías el mensaje, no se irá de tu mente porque solo lo reprimas y no lo envíes.

¿Yo? Creo que sentir es en lo que más me pueden encontrar “in fraganti” quizás censurable, tal vez no adecuada; sin embargo negarlo sería como especializarme en una mentira y eso empeoraría el asunto.

Prefiero que la vida me sorprenda sintiendo.

Pequeños detalles, grandeza en la vida👀❤️

La vida…

Llena de forma milagrosa

Por las pequeñas cosas,

Aquellas que a veces ni siquiera

Vemos,

Otras que nos empeñamos,

En perdernos el regalo

De percibirlas con el

Corazón .

🍃La pequeña hoja de un árbol, una entre mil, pero igual importante acabada en todos sus detalles, exquisita.

🌞Un solo rayo de sol que queda luego de un día luminoso, o el único que se deja ver entre horas oscuras. Casi imperceptible ante nuestros ojos, y aún así, muestra extraordinaria de luz.

💧Una pequeña lágrima resbalando por el rostro de quien tiene el sentimiento más grande produciéndola. Intensidad concentrada en el brillo del ojo que la derrama.

🆓Una sola palabra quizás de apenas cuatro letras, que trae consigo la sonrisa, el consuelo, el encuentro. Un hola a veces puede salvar una vida.

🐦El sonido sutil de alas que se agitan, en un cuerpo diminuto que se atreve a alzar vuelo y a hacer que el cielo le pertenezca. Ese sonido sabe a libertad.

💓El latir del corazón, imperceptible, casi anónimo, teniendo la certeza en sí mismo que bombea vida en cada movimiento.

💭Un pensamiento, por muy fugaz que quiera que sea (que no es), que me recuerda lo que siento.

Esas pequeñas cosas, llenan de extraordinaria grandeza la vida, si no insistimos en no percibirlas.

El camino… con o sin huellas 🌅

En la vida algunas veces (para los más privilegiados) ocurren momentos de muchas”fiestas”. Hay invitaciones por doquier, muchos se desviven por estar en ella; gozar del ambiente de la música, del servicio que se sirve en lo que se comparte con exquisitos sabores, de las personas nuevas que vienen sonriendo, de toda la diversión que significa estar en “modo fiesta”.

Es entonces cuando se pueden ver un sinfín de huellas llenando el camino. Se consiguen muchos likes, todo el mundo quiere estar donde la abundancia es exhibida, donde los problemas no existen y hay colores brillantes que lo adornan todo.

Hay cola para ser parte de ese tipo de camino. Nadie pregunta si te sientes solo, porque entre risa y risa, simplemente se asume que se está bien. No hay razón aparente para pensar lo contrario. Se anda el camino, la mayoría (por no decir todos) quieren estar ahí con nosotros.

Pero hay otro tipo de momentos, esos en los que el camino se vuelve menos brillante, más difícil y hasta incómodo. Uno que otro intenso dolor se cuela por las rendijas del alma y el ruido de alguna manera cesa. No existe música, a menos que se silbe y quizás no haya mucha fuerza para hacerlo. Sientes la puerta de la salida soñar vez tras vez.

Las huellas ya no abundan, quizás alguna casi por error, se mantenga. Las voces dulces faltan, la mano que saludaba o estaba ahí de algún modo, prefirió para tomar su maleta e irse.

Es fácil recibir la invitación a la fiesta y a las luces, eso es para todos . No tanto resulta para quien más bien es un llamado a acercarse al momento difícil, ese en que el todo está más cerca de la preocupación o de la crisis.

Ser de los que solo disfruta la fiesta, y esa es la razón para marcar las huellas, conducirá inevitablemente a solo brincar de fiesta en fiesta, y se estará propenso a vivir una embriaguez permanente, sin conocer realmente a nadie, sin profundizar su alma, sin llegar a querer realmente.

Ser de los que está dispuesto a andar el camino con o sin música para bailar, abundancia para compartir y sonrisas a la orden del día, puede que lleve también a llorar, pero al final permitirá crear lazos reales que superen todas las estaciones del camino.

Como todo en la vida, en el camino… decidimos que hacer y con quien, y sobre todo donde se dejan las huellas.