Días de la vida… los extremos (😳)

La resignación es algo que puede decirse fácil, pero no es algo intrínsecamente ligado a la vida.

Cuando decimos que respirar nos basta, arrastramos los pies, nos conformamos, bajamos la mirada y simplemente nos dejamos llevar. Nos confundimos entre el montón. Seguimos la corriente, nos dejamos llevar. ¿Qué ocurre dentro de nosotros? ¿A quien podría importar, si pareciera que ni a nosotros nos importa?

Cuando nos hacemos conscientes de que vivir es más que solo respirar, el aire a veces se vuelve hasta insuficiente. Nada nos basta. Somos rebeldes con o sin causa, hacemos una pataleta con la vida y peleamos por más. Y ese más puede que no lo alcancemos.

Nos volvemos intrépidos, luchadores, la esperanza es algo primordial y nos creemos capaces de conquistar lo imposible, porque en nosotros algo arde.

🎈 Entre ambos extremos nos transcurre la vida 🎈

La vida es un poco de esto y aquello, el equilibrio imperfecto entre la no resignación y la no rebelión a ultranza. Es un descanso obligado cuando solo tienes fuerza para un solo respiro, pero también es fuerza inexplicable que te lleve a atreverte, a ir por más, cuando el corazón lo reclama.

Los extremos son los límites, lo que hay entre ellos, la mejor forma de pasarla mientras existe aire por conquistar.

Camino… destino…?

Sin que quieras ir,

Sin que exista el deseo de conquistar,

Si nada quieres descubrir,

Si cómodo tú estás.

No hay a donde ir,

No existe el lugar,

Por muy bello que sea

Donde vayas a pisar.

Si no quieres estar allá

Si no quieres estar con él,

Si no hay sentimiento real

Si no hay deseo de ser…

El camino no aparece

Aunque la senda se vea

Aunque tú tengas los pies

Y corras por donde sea.

De no tener un destino

A donde quieras llegar

Darás pasos, habrá cansancio

Y nada ocurrirá.

No sirve de nada acercarme

Si no estoy seguro de lo que quiero tocar.

De nada sirven las manos cuando no hay que agarrar,

Si no voy a ningún lado, no hay ruta para tomar.

Hablar de camino, sin que exista un destino es dar vueltas sin parar, perdernos y no encontrar, cansarnos y no llegar.

No es que lo que importe sea el destino, es que sin él en mente, ¿como disfrutaremos el trayecto, si éste ni siquiera existirá?

Llegar no es el fin último, pero la cúspide de una montaña es sólo un peligro sin sentido, si nos has pensado alguna vez conquistar esas alturas.

El destino puede que no esté hecho de un todo, pero debes querer que exista la manera de lograr lo que en tu corazón se agita.

Hay cosas que comienzan como terminan… 🌅 🌅

Que este día amaneció como terminó…. me he quedado pensando cuando ya la luz se ha marchado.

Que fue profético el amanecer, que anunciaba cómo iba a ser todo.

Este día amaneció en medio de nubes grises amenazando desde la madrugada, mientras que el sol rompía de alguna manera ese esquema y lograba imponerse de algún modo.

Y pregunté varias veces en el día:

—¿Será que llueve?

Y nubes grises revoleteando en medio de un sol que no cedió, simplemente me decían mientras daba rienda suelta a mi manía de mirar, de contemplarte, Cielo.

—Tal como comenzó va a terminar. Tranquila.

A veces todo se vuelve como un continuo punto suspensivo, como lluvia que amenazante no termina de caer, como amor que visita, se manifiesta y no concreta. Así empieza en puntos suspensivos y se termina en esos tres puntos que a veces también, matan.

Y el atardecer confirmó lo que me dijeron las nubes todo el día:

—Como comenzó va a terminar.

Un sol que hasta el final luchó por resplandecer en medio de nubes grises que lo rodeaban. Y ahí estaba yo, mirándole.

Dicen por ahí, que lo que comienza mal (o bien) termina mal (o bien), y aunque no siempre es así, lo certifico; también confirmo que lo hablado por las nubes, fue cierto.

Y es que ¿cómo esperar cielo despejado si desde que amaneció hay nubes grises corriendo por todos lados?

De la misma manera ¿cómo pretender colocar puntos seguidos o finales, a lo que desde su inicio se ha fraguado entre puntos suspensivos?

¿Lo que no tiene consistencia al principio se desarrollará y fortalecerá? ¡Puede que si! Pero más como una excepción que como la regla normal.

Y al borde de un mar del que no dejo de recibir lecciones, y en medio de una conversación de esas que nos hacen sentir vivos, me pregunté:

—¿Cuáles son mis puntos suspensivos? Porque si así comenzó, así tiene mucha probabilidad de terminar.

Con el color de la tarde, mezclado ente la amenaza de una lluvia que por ahora no cayó y un sol que luego de dar todo de sí, se marchó; tomo el texto de mi vida, para escribir párrafos nuevos, en los cuales los puntos suspensivos serán para encerrar entre paréntesis lo que ya sé y por el tamaño de lo intenso no da chance de escribirlo (pero lo tengo en certezas).

Y determino, que realmente no quiero de esos puntos suspensivos que no nos llevan a nada… de esos en los que no sabes que quieren decir cuando es lo único que te entregan.

Puntos que sugieren pensamientos, pero que quizás también apatías, dejarlo para adivinanzas, desencuentros disimulados, vacíos.

Simplemente quiero que comience y termine con lo que soy (…) yo la de la intensidad encapsulada en las letras que las circunstancias me permiten.

Así empiezo y termino, tú sabiendo lo que siento, sin dejar que la especulación ignorante, quiera ponerle su etiqueta a esto.

De las cosas cotidianas 11… que te inundas, que te pasa!!!

Algunas vez te has levantado y al colocar el pie en el piso… ¡descubres que está mojado!

En estos días, me amaneció así, entre aguas…🙄 llegue a la estación más fija de cada día, la cocina, y entre el apuro que trae el hacer todo para estar a tiempo, mis pies se encontraron navegando…

El piso se convirtió de manera mágica en el espejo del techo… ¡claro, el agua lo acercaba!

Una gota, una sola gota de esa constantes, de las que piensas que algún día se cansa de “gotear” pero que así no sucede, bueno de esas.

No se atendió a tiempo, no se cerró la llave de paso que debía, no se hizo esto, no se hizo aquello y en fin… abundan las excusas cuando los momentos malos llegan.

—¿Porque ocurren estas cosas? Me preguntaba yo en mi mente, mientras lidiaba con el disgusto propio de una situación cómo está.

Entonces, inevitablemente vinieron las lecciones.

Más allá del agua, del charco formado, de mojarme los pies y que todo se atrasara, de escuchar el sermón de la mañana buscando culpables, cuando lo que sucede es que quien debe hacerlo, no lo hizo… me llegó la reflexión para mi. Y es que:

💭Debemos tener sentido de la oportunidad. Ser asertivos.💭

Cuando la gota comienza a caer, nos da la oportunidad de buscar una solución sin que ocurran males mayores, pero si lo dejamos así, esperando de de forma mágica que el asunto se solucione, simplemente estamos abonando la tierra para que algo que no nos guste, florezca.

Era más sencillo arreglar una gota, que cambiar luego hasta un gabinete que se dañe por el agua o tener que con vergüenza aceptar los reclamos de un vecino que diga: —”tu gota” me abrió un hueco en mi techo.

En fin, el efecto cascada por no actuar cuando podemos hacerlo, no en emergencia, no porque no quede otra opción, es incalculable. Lo que me lleva a reflexionar es que vale más estar atentos a lo que ocurre en nosotros; para así evitarnos males y dolores mayores.

Me quede pensando en mi… y cual es esa gota que continuamente cae, perforándome el ser y abriéndome una grieta… y me pregunté (y aprovecho y te pregunto):

—¿Esperar a que se desborde es mejor que actuar ahora? Por su puesto mi respuesta ha sido que ¡No! (¿Como ha sido la tuya? No se)

Entonces nada, me voy acercando en este andar entre mis laberintos internos, a donde está la gota, y por lo pronto cierro la llave, para evitar ser más receptor de una “inocente” y pequeña gota, que si la dejo así, puede perforarme el alma. Debo decidir, cambiar la llave, quizás de lavaplatos y quién sabe de pronto hasta de casa…

Lo cierto es, que no sirve solo accionar por reacción. El mayor valor de una acción, es llevarla a cabo en el momento justo.

En eso andamos… escuchando el ruido que hace la gota al caer, proponiéndome hacer lo necesario para que no me inunde y no terminar con el ser, como un piso mojado destilando gotas amargas por cualquier lado. No, definitivamente, me niego a eso.

Mayo… tocándote, a manos

Hoy amaneció con manos…

Alguien dejó las huellas de sus manos allá arriba,

Para que las viera. Eras tú… ya lo sé, como al descuido

Como no queriendo; con el disimulo del que ama y no quiere ser descubierto,

Pero eras tú, estabas Cielo, y acompañándote en blanco las nubes sueltas.

Amaneció a manos, pintadas por un lado, y huellas que seguían si me atrevía a voltear

Con la rapidez de un rayo mis pupilas lo vieron,

Por el tiempo que duró,

Por casi nada,

Pero ahi estabas, dejándome ver

Que en las líneas de ellas, de tus manos también estoy dibujada.

Y luego…

Sin más pretexto, se disipó.

Como si no hubiera pasado nada, como si no eras tú el de las manos

Como si no te sintiera y entonces pase por tu lado, por tu perfil de WhatsApp

Fingiéndome ausente, indiferente, recatada.

☁️🌻☁️🌻☁️🌻☁️🌻

Como un día de Mayo son esos amores que se ciernen sobre la superficie de un imposible, de pronto se pintan posibilidades en nubes que en tan solo segundo son arrasadas por el paso normal del día. Y el amor no se rinde… y el imposible tampoco. Uno pinta a manos, el otro borra la obra de arte.

Cuando se caen las flores… 🌸😢😊

¡El camino nos gusta con flores, vamos que desvivimos por ellas!

Se nos hace bonito encontrarlas al paso, bailando entre el viento mientras se agitan las ramas, sentir como se mueven para que las veamos y se abren sin recato para ser acariciadas.

Que nos gustan las flores, porque todo lo adornan, bellas, coloridas, perfectas en lo de ellas; que huelen, que se muestran que crecen, que enseñan.

Pero…

Cuando las flores se caen…

¡Nos da tristeza!

Y las flores se caen, es su naturaleza.

Los pétalos son belleza concentrada y delicada, color en extinción en poco tiempo.

Pretender que no pasa es exigir a la belleza, la externa, la de afuera, que sea eterna.

No es posible, las flores se marchitan y se caen… esa es la muestra, de que una vez tuvieron esplendor, que fueron el centro de atracción, qué hay nueva belleza por crecer.

Ir por el camino y no encontrarlas puestas en las ramas, sino con pétalos dispersos y ya caídos, nos conmueve al pensar que todo es efímero.

Vamos a transitar la vía de la flores, a reír por verlas, a disfrutarlas. Pero al mirar a nuestros pies y encontrarlas, sepamos que en esos pétalos podremos también seguir sus rastros, amarlas.

La tristeza es una rosa marchita, que olvidó por completo que pudo florecer… el camino no tiene porque dejar de serlo, si entera o de a pedazos lo debas recorrer.

Lamentarse no hace que la flor se vuelva a la rama, sentir sus pétalos en las huellas de la vida, servirá para tener con su fragancia la existencia.

Entonces superamos, entonces nos acaricia la satisfacción de florecer, no solo por los pétalos, sino por lo que somos, eso que quizás pocos perciben y hasta ven.

Tú mano entre mis flores…

🌸🌼🌷🌻💐🌺🥀

Mayo, el de las cosas grandes que prevalecen…💓☀️ 🌊

A veces nos ahogamos en un vaso de agua, literalmente si. Y el extremo es, que hasta con una sola gota que se vaya por el lugar equivocado, podemos pasarla muy mal.

Hoy amaneció con espectáculo aleccionador. Por un lado, parecía que algo se quemaba…

Había una estela de humo sobre el mar, que cualquiera diría que había un incendio o que algo traspasaba terriblemente el agua. A simple vista algo andaba mal.

Me quede pensando un poco…

—Nada emerge del agua echando humo, así por así. Por lo que, me quede un poco más y descubrí un pequeño barquito pasando entre los edificios impidiéndome ver, que era el origen de una estela de humo llamativa.

Ese diminuto artefacto en medio de la inmensidad del mar , creo una distorsión de lo que ocurría.

Al poco tiempo se disipó el humo.

Así ocurre en nuestras vidas también. A veces una circunstancia de dimensiones normales, la creemos superior cuando atravesamos por ella. Es humo ya sale por todos lados y no nos deja ver con claridad.

Mayo me invitó a ir del otro lado, y por supuesto que fui, quería verte Cielo… y recibir la confirmación de esta misma lección.

El día, un espectáculo y una enseñanza guardada para mi.

La inmensidad del sol era “tapada” de alguna manera por una nube que intrépida, había decidido interponerse en su camino. Quizás quería contarle algo, tal vez quería seducirlo. Ella haciendo malabares allí, evitando que se le viera imponente, él queriendo brillar como todos los días, pensando en Luna, su amor que no se ve…

Aunque ella estaba por ahí… realmente invisible, pero presente para él.

Solo había que detenerse y observar. Amor del que no se ve, pero se siente.

En fin, la nube estuvo ahí, tratando de entretener o distraer al sol, quitando su resplandor por un momento…

Creyendo ilusamente que podría mantenerse así, por mucho tiempo. Algo pequeño, queriendo tapar a algo inmenso. Eso no es posible o al menos no sustentable en el tiempo.

A los pocos minutos, tal y como el humo se disipó sobre el mar, la luz brillante del sol de Mayo, irradió sobre el bello cielo, haciendo que desapareciera… que se esfumara lo que pretendía cubrirlo tan tontamente.

Y simplemente brilló.

Cuando el refrán dice que: “no se puede tapar el sol con un dedo” es cierto. Quizás nos empeñemos y tapemos nuestro ojo por algún periodo, pero ni eso alcanzaría para que no viéramos el reflejo de su luz por algún lado.

Así ocurre con el Amor, lo inmenso. Quizás pasen cosas, lleguen pequeños olvidos, no hayan las palabras exactas y justas en el momento que las deseemos, pero cuando el amor se desnuda y se nos muestra tal cual es, todo lo demás palidece.

Lo pequeño de ayer,
se vuelve nada ante
la grandeza de hoy.

Cielo,
iluminas como el sol.
El amor como lo inmenso,
prevalece
💞

Las letras, las que se atreven… y tú? 📝💞

¿Alguna vez has escrito algo a alguien que resume lo que sientes, pero no se lo dices?

Cierras los ojos, mandas el sobre; le das “send” al mensaje, dejas la nota pegada en la nevera; escribes un mural frente a su casa… y pare de contar donde más se pudiera escribir.

—¡Bienvenido al mundo de los que sienten! Sé como es.

Nada mejor para el que escribe que decirlo de esta forma; las ideas se ordenan, las pasiones estremecen y a veces hacen fluir cosas en el papel o en cualquiera de nuestras pantallas a través de teclados (como ahora mismo) que quizás no imaginábamos ser capaces de expresar.

Si, las letras son nuestras mejores aliadas a la hora de transmitir lo que sentimos (al menos en mi caso) de ahí el nombre de este mi sitio. Sin embargo también he llegado a pensar que las letras, para que sean ciertas y tengan el valor que queremos darle, deben ser una confirmación de nosotros mismos.

—¿Podemos expresar amor a través de lo escrito? ¡Si… y vaya que sí! Pero lo mejor sería que eso fuera producto de lo que ya somos capaces de expresar con acciones, con palabras, con miradas, con llamadas… con tacto, con presencia.

No dejemos sobre las letras, una responsabilidad que es nuestra. Aprendiendo esto, de un tiempo para acá, he escrito y dicho, y ahora regularmente escribo y grabo en audio eso, lo que digo sentir. En primer lugar, para escucharme yo misma y hacerme consciente de que lo que he escrito es cierto, es verdadero, no un cuento que me inventé mientras tomaba el té con las musas.

He llegado a impactarme de las cosas que he escrito cuando las oigo, me han sacudido, porque al final he comprendido que ¡me he atrevido!, y de eso simplemente se trata la vida.

Podré irme a la tumba quizás sin hacer realidad todo lo que siento, pero por quien lo siento no tendrá jamás la excusa de decir: —Nunca lo supe, no lo entendí bien… no imaginaba.

Yo he hecho mi parte, escribo lo que siento y pienso; y lo compruebo cada día… es lo que siento. Cuando me oigo decirlo con mi propia voz me digo: —Esa soy yo… y no hay mejor forma de comprobar que estoy viva que está.

Que te lo he dicho
Y lo sabes,
Que va escrito
Y a gritos,
Que lo silencios
También traen
Mucha verdad
De lo que digo.

Que no me escuchas,
Quizás
Es entendible
No hay rollo,
Que no expreso
Jamás dirás,
Bastaría con ver
Lo que he escrito.

Ya no temo,
No tanto,
No como antes,
Ahora tengo alas
Para expresarme
Sin que nadie
Me las de,
Yo las tomo
Son mías,
Nadie tiene que
Aprobarme.

Decirte “Te Quiero”
Por un millón ochenta
Y ocho mil veces…
No es repetir,
Es ser consecuente
Con lo que ya
Te he escrito.

Por eso esta hora,
La mejor,
La de la urgencia,
La de la espera,
Estás aquí,
Conmigo.

Me permito decirlo
Por los medios
Que puedo,
Lo que siento,
Yo lo digo,
Y te lo escribo.

Belleza en una mañana de Mayo… ☀️☁️💛

Hoy amaneció con ganas de… belleza!

Las nubes salieron hoy a jugar desde temprano, haciendo rastros como motas en un cielo bello, apasionado.

Si, las ganas del día fueron de belleza… de mostrar que aún en la peor circunstancia podemos ser capaces de percibir lo bello, de experimentarlo y porque no, de ser parte de ello.

El sol amaneció con su esplendor habitual, pero no dudó en jugar con las nubes, así que con ellas a su alrededor hoy posó con atención.

Entonces una vez más entendí que para que algo funcione, se vea bien y sea realmente bello, debe existir cohesión entre las partes que lo conforman.

De nada sirve ser lo máximo, solo; ¿para qué tener toda la belleza si no alegra la vida de nadie?

💭Pasarla bien está permitido, aunque a veces eso implique bajarse de los tacones y soltarse la corbata.💭

Una mañana de Mayo que invita a dejarse acariciar por la belleza del día.