De las cosas cotidianas…17 ver la vida por un “tubo” 🔭🙄

¿Alguna vez has visto el panorama, a través de un “tubo”?

¿Cierto que todo se vuelve concreto y estrecho?

¡Lo que está fuera… simplemente sobra!

A veces nos empeñamos en ver la vida de ese modo… “entubados” sin chance a más nada.

Y decimos: —¡Yo lo veo así, y es así porque si! 🙈

Y entonces… ¿quien puede sacarnos de ese razonamiento?

Como ya saben he estado “pariendo” como decimos en Venezuela, la mía, la del Sur; con este tema de la falta de espacio en el blog.

Que si “quita esta, pon aquello”, he visto los mil videos de YouTube y sus recomendaciones científicas – tecnológicas que a veces ni entiendo.. jajajaja

En total, sigo sin mucho espacio, pero comienzo a ver el asunto “fuera del tubo”.

Ciertamente es aquí donde yo quiero escribir, esta es mi ventana favorita de todas las redes. Me siento cómoda, la interacción ha sido genuina y natural. En este lado de nuestro mundo, nadie viene con poses, ni a dar recetas, sino que las letras corren a su antojo, mientras unos van delante y otros quizás vamos detrás. Y eso es lo que nos mantiene aquí.

Sin embargo, y en la apertura del ojo, fuera del tubo, se me ocurrió una idea que no me la había dado ninguno, ni aún el experto que dicho sea de paso.. ¡que bien me ha atendido!

Quiero irme por lo sencillo, porque si vemos la vida a través de un tubo, terminaremos apretados. Y eso, simplemente no me gusta.

Así que pensé: —Si Instagram es más foto que escritura y WordPress tiende a ser más escritura que fotos ¿porque no hacer un mix con ambos y así ayudarme en éste escollo?

Dentro de mi impericia, determine enviar las imágenes allá, a Instagram, donde se supone que no me van a decir que el espacio se me agotó… jajajajaj.

Asi que comencé pasearme por algunas de mis entradas y mientras las leía y disfrutaba como si las hubiera escrito alguien más y me quedaba en las imágenes como si no hubiera sido yo quien las hizo o tomó las fotos en la mayoría de los casos; y empecé entonces a andar un puente para migrar las imágenes que tengo muy pesadas acá y dejarlas en Instagram con el texto si lo permite y si no, con algún extracto del mismo.

De esta manera ganó espacio aquí y sigo escribiendo.

Por tanto si estás en mi blog con el tubo, buscando siempre mis múltiples fotos con los textos y no lo encuentras todo… ¡No pasa nada! Puedes darte una pasada por allá (@escriboloquesientoypienso) y lo más probable es que consigas la imagen que falte por estos lados, y además consigas algunas cosas que tampoco puedo hacer por aquí, como dejar videos.

Además el IGTV que tiene esa red resulta ser lo mejor a la hora de videos porque no tiene la restricción del minuto de Instagram normal, ni los tres que te da WhatsApp a regañadientes.

Quizás no es la mejor solución para el caso, pero prefiero soltar las amarras y dejar de mirar la vida a través de un tubo, pudiéndola apreciar mejor con la libertad de ambos ojos (además del corazón).

El que sepa cómo colocar el plugging que permite ver el icono de Instagram aquí… que por favor me lo explique (y que se prepare para tener mucha paciencia jajajaja)

🔍Que descubrir más de un modo de transmitir lo que somos,
No es pecado, no es tan malo…
Es soltar muy pronto el tubo
Y buscar un acomodo.🔎

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El destino y el camino… los eternos compañeros

Porque nadie que realmente quiere llegar a eso que llama su destino,

Se queda inmóvil esperando que otro por él, lo recorra…

Todo eso que queremos y a quien queremos,
Lleva implícito un camino por recorrer,
Unos pasos que hay que dar
Las ganas que hay que tener.

Toca andar, si es que queremos llegar
A ese destino que hemos escogido como nuestro.

Temblores y desazones… la vida 😖〽️❌o

Venezuela la mía… la del Sur, como ya todos saben (a veces más que los que aún quedamos aquí) está pasando por momentos muy difíciles. El estrés está a la orden del día y ayer al finalizar la tarde, un evento nos sacudió aún más.

¡La tierra tembló!😳

El edificio donde vivo se movía como alguien a quien le han sacado a bailar y ha aceptado con todo gusto.

Fueron unos pocos y ETERNOS minutos los que duró ese fuerte movimiento. Cosas pesadas siendo movidas como gelatina, es algo que supera cualquier valentía que podamos tener.

En ese momento la brevedad de la vida, una vez más me fue recordada. Decimos recurrentemente que “debemos vivir este día como el último” pero la mayoría de las veces lo dejamos pasar sin más.

Luego del agite de la noche y los servicios públicos que colapsan (con con o sin temblor), me fui a ver el día…

Imponente y bello. Con sus tonos recurrentes, pero nuevos… haciéndome sentir que todo pasa y los frágiles, somos nosotros.

Es difícil asociar con una ventana en los cielos, la zozobra de la tarde y noche anterior… pero es es el mismo lugar y el mismo riesgo.

Esto me lleva a pensar en lo de siempre… en eso de que “lo que ocurre que podemos ver, lo tangible, es una reflejo puro de aquello que se mueve internamente, intangible para muchos”.

La tierra tembló y me da la impresión de que simplemente refleja nuestros propios temblores, nuestros miedos gigantes, nuestras historias inconclusas, nuestros conflictos no resueltos. Eso que nos llevan a que colapse nuestro corazón o cualquier órgano que necesita que estemos bien, para mostrar sanidad.

Acumulamos o posdatamos y ambas cosas nos hacen daño.

De la misma manera le ocurrirá a la tierra y la acumulación de gases o cualquier otra cosa en sus capas tectónicas. Eso lo sabrá explicar un experto en la materia.

Me llevo de esto, una vez más, que el después no existe.

🔻Si tienes algo para decir a quien amas, hazlo ya.

🔻Si te quieres quitar de encima algún peso, no es para después, es ahora.

🔻Si hay que hacer una llamada y el medio no te lo permite, ¡sal de ese medio y hazla!

🔻Si has dicho que no perderás la oportunidad de dar un beso cuando le veas, que no se te olvide…

La vida no es un cúmulo de fechas archivadas para celebrar luego; la vida es de atreverse en este momento a celebrarla.

Voy celebrando contigo Cielo, agradezco que estés. Y sobre todo agradezco este ahora que tengo, para poder expresarlo.

Tiemblo junto con la tierra… y no lo dejo pasar.

De las cosas cotidianas 16… cuando el asunto se acaba! 😳

Se que quisiéramos que las cosas agradables y dulces sean las que llenen nuestra cotidianidad… pero siendo realistas, no es así.

Alguna vez te han dicho: —¡Se acabó! Hasta aquí llegamos o no hay espacio en mi vida para ti.

Cierto que son palabras “punzo penetrantes” y que además nos pueden hacer sentir que morimos, tan solo al escucharlas.

Pues, en este mundo de los blogs, también podemos encontrarnos con un “corte” de ese tipo. Si no te ha pasado, ten cuenta lo que te digo : —En algún momento pueden decirte “No hay más espacio para ti”

Entonces llega la zozobra… te preguntas: —Y ahora ¿qué hago? ¿Para donde me voy, si me gusta y se estar es aquí? ¿Qué hago con mis escritos? Y un sinfín de preguntas más, taladran nuestra cabeza, así como cuando te preguntas en el caso de otras rupturas:

—¿Pero que fue lo que hice mal? ¿Porque si puede ser con otra persona y no conmigo?

La respuesta es simple… nada está mal contigo, ni conmigo. Solo que, todo tiene un tiempo y fecha de vencimiento.

Pero también…

Todo trago amargo, tiene una lección positiva que se puede aprender.

A raíz de que recibí mi notificación de “no te queda más espacio” en este mismo blog que aún escribo; también han surgido cosas muy agradables.

(Hago un paréntesis para hacer la salvedad que estos anuncios de despedidas los recibimos los que solo tenemos planes gratuitos, por tanto limitados).

Con todo este asunto de “espacio consumido” he tenido la oportunidad de conocer a quien puede ayudarme a resolver, a enterarme de cómo podemos maximizar del espacio que disponemos y liberarlo de algún modo. Además de esto, se han vuelto validas otras opciones que hasta ahora yo no consideraba

😳 (en este momento mientras escribo esto, esta temblando así que debemos evacuar el lugar)😳

… dos horas después aún asustados, todos hemos vuelto a casa. Esto si no es nada cotidiano. Los temblores asustan y nos crean mucha conmoción.😖

Para continuar con la idea de esta entrada, de la insuficiencia de espacio,o de cualquier limitación o ruptura que nos pueda pasar, solo saco una lección que nos puede ayudar. Todo nos sirve para aprender y sobre todo para considerar otras oportunidades.

Si no es en el espacio acostumbrado, podemos descubrir que escribiremos en alguna otra plataforma o medio; si no es con quien queremos estar, vendrá alguien que si esté dispuesto o sirva para que se dé cuenta que nos puede perder. Los cambios a veces traen sus traumas, pero al final podemos superarlos.

Sigo aquí, aprovechando este espacio que he logrado liberar… y la oportunidad de seguir en la vida de quien quiere.

Agosto y sus lecciones…

Este ha sido un mes en el que amanezco despierta y sus noches me han envuelto tarde…

Muchas emociones juntas. Ha sido un mes en el que se ha puesto a prueba mi resistencia o capacidad para seguir, aún sin fuerzas.

Y porque estoy escribiendo esto, en este momento puede decirse que logre pasar la prueba de algún modo.

La alegría se vino a vivir aquí, en mi… a pesar de toda la tristeza que puede embargarme por una y otra cosa. Ilógicamente, como todo lo bueno.

Agosto de movimiento, de carreteras, de cambio de colores, como los atardeceres que se escurren tarde a tarde por mi ventana.

Eso simplemente me dice que por correr y correr, no siempre se llega a alguna parte.

Agosto que me ha permitido ver en ocasiones seguidas, que cuando las cosas no se hacen a tiempo, eso puede traer una acumulación de insatisfacciones.

Como un cerro “fabricado” por un componente químico de la refinería que está en El Paso de mi viaje, que se ha ido acumulando por la desidia normal de estos días.

Nada mejor que ser asertivo, en el tiempo indicado, cuando se es útil… lo demás es un desgaste e intentos fallidos.

Agosto de entender que todo túnel tiene su salida. Por muy largo, por muy oscuro, por muy desesperanzador que parezca; todo tiene una salida (así sea por la misma parte por donde se entró).

La pregunta que me hacía mientras salía de uno de ellos en estos días, era:

—¿Luego de estar tanto tiempo en un túnel, estaremos preparados para la luz que nos espera fuera?

Cuando algo se queda por mucho tiempo en nuestra vida, solemos “acostumbrarnos” así eso no sea para nuestro total provecho (las ironías humanas). Y llega entonces una resignación que simplemente mata.

Agosto el de momentos de esos que sólo te permiten un suspiro, al contemplar la vida, y descubrirte ahí, Cielo.

Que basta sólo con que estemos realmente despiertos ante lo que nos rodea para sentir que somos una parte bien articulada de todo esto. Aunque a veces el descubrimiento más grande y duro , es que somos los que generalmente atentamos contra eso que nos rodea y nos embellece la vida. Y a veces solo lo justificamos con la excusa del simple instinto de supervivencia, siendo la realidad que en la mayoría de los casos, solo destruimos por el simple placer de hacer daño (lo inhumano de los humanos).

Agosto que ha dibujado un espectáculo tras otro…

Como la muestra de un gran pintor que se deleita en su obra y que muestra su gran versatilidad en cada trazo.

De colores que se mueven, cual muñeca inquieta de quien toma un pincel emocionado.

Matizando cada escena con impecable gusto, hasta lograr que en un mismo lienzo se den sombras luces y colores distintos a la vez.

El cielo y lo que nos rodea, siendo el escenario físico de aquello que se mueve dentro de nosotros que es el escenario interno de nuestras emociones. También bañado de los más espectaculares e indescriptibles matices.

Teniendo instantes de la más clara y tangible felicidad. Una diáfana sonrisa, un corazón rebosante de alegría y a la vez un sentimiento de absurdo, de plegaria no contestada, de heridas que escuecen sin esperanza se que sanen totalmente alguna vez.

Agosto que en su abanico de presentaciones no ha dejado de invitarme a que no cese en mi travesía de la vida, esa en la que sentir ha abierto para mi, un mundo que hasta hace algunos años, estaba sellado con cadenas de hierro.

El descubrimiento ha sido, que con lo que ha empezado a ocurrirme dentro; su sutil explosión ha ido tirando uno a uno los eslabones de esas mismas cadenas que me ataban. Hoy entiendo que uno no puede privarse de lo que siente, porque eso nos convierte en mentirosos sociales, a conveniencia de los que tiene el poder de decidir nuestras sonrisas, o al menos eso piensan.

Agosto un buen recordatorio de la vida, esa que está dispuesta a que la vivamos con todo. Sin sacar tanta cuenta, sin esperar más de lo que estemos dispuesto a entregar, sin hacer tanta bulla, pero si el sonido necesario para ser escuchado por quien queremos.

Con la simplicidad del que respira y la profundidad de quién está dispuesto a vivir… eso es este Agosto para mi…

Sin aprender a manejar aún las despedidas, esas que hacen un hueco en el alma, esas también que me hacen que no te vea (con los ojos abiertos) pero empezando a percibirlas como el preámbulo para un nuevo encuentro. Que mientras siga la vida, tenemos chance, si es que así lo queremos.

Háblame… por favor, háblame

Háblame,

De días incandescentes, donde la luz entra haciendo caso omiso a la penumbra. Diciéndole con autoridad que se aparte, con voz que ella no puede obviar. Se desvanece.

Háblame,

De colores que aparecen y dan la impresión de pintarlo todo, pero que su permanencia es tan efímera como la mano que quiere tocar y ni siquiera roza. Se retrae.

Háblame,

De días azules, en los que la espera parece más corta y correr tras el cielo no es una utopía, porque el se acerca y nos penetra; entonces nos sentimos allá arriba. Se conquista.

Háblame,

De explosiones que no vemos, pero que suceden, de eso que está oculto y solo alcanzamos a ver un ápice. De la fiesta que ocurre en las nubes, como cuando tú visitas zonas prohibidas y nadie sabe. Se oculta.

Háblame,

De una soledad en compañía, tal como una nube en plena lluvia, que no quiere derramarse, por sentirse fuera de convocatoria, o porque simplemente no es su momento, así todo a su alrededor diga lo contrario. De subleva.

Háblame,

De mirar más allá de la penumbra, del descubrir el mundo gigante que se hace pequeño en nuestro pecho. De reconocernos en el reflejo de eso que dibujan los sueños. Se imagina.

Háblame,

De creernos el centro, sobre lo que el resto gira; sin atrevernos a aceptar que somos nosotros los que corremos. Se envanece.

Háblame,

De alumbrar, de encontrarme contigo, de dejarnos beber por el tiempo y que no exista; de creernos invencibles como resplandor que no cesa y que ya nadie detiene. Somos.

De las cosas cotidianas 15… la presión 😖❌

¿Alguna vez has puesto al fuego una de esas ollas que han denominado “de presión ” ?

¿De esas mismas que sirven para ablandar hasta el hueso más duro?

Justamente en estos días, en medio de la filosofía de vida que se genera entre los fogones (jajajaja), me di cuenta de algo.

Y es que vivimos en un medio que es como una olla de este tipo. 😖

Si buscas trabajo, lo primero que te exigen es que sepas trabajar “bajo presión” por tanto te puedes imaginar que vas a tener un jefe injusto, trabajarás más horas que las acordadas, y que estarás listo para enfrentar un trabajo para el cual nadie te ha dado una inducción correcta.

Somos llamados a ser los “super héroes de la presión “

Pero al igual que la presión y el calor hacen que todo lo que metemos en esa olla se “ablande” igual ocurre con nosotros y las presiones que decidimos echarnos encima.

Tarde o temprano, en pocos o muchos años, dependiendo que tanto aguante emocional tengamos, nuestro ser sufrirá una fractura, lo que puede reflejarse en enfermedades físicas y emocionales.

Algunos trabajos etiquetan con la palabra “presión” actividades tóxicas que no nos llevan a ningún crecimiento profesional; porque nadie puede crecer en medio del hostigamiento y el temor a perder lo que no sirve ni siquiera para un básico sustento.

Del mismo modo, una relación de esas “roba energía y acaba alegría” disfraza su toxicidad con la etiqueta de la presión porque “son nuestras personalidades y hay que aguantarlo, sin los deberes y no puedes sacarte de ellos”. 🙄

La olla tan pronto empieza a dar señales de que ha cumplido su función, la bajamos del fuego y esperamos a que repose para poder abrirla y que no nos explote.

😳Pero… a veces no tenemos la misma consideración con las personas.

En el caso de nosotros los humanos, vemos las señales y las ignoramos, continuamos metiendo mas peso a nuestro golpeado equipaje emocional, y para completar alguien con “buenas intenciones” se acerca solo para destapar todos nuestros defectos en medio de una crisis, y terminamos explotándole en la cara sin aparente justificación. Entonces todo tiende a volverse peor…

Viendo todo esto, compruebo una vez más, que no estamos diseñados para vivir siendo objeto de la presión de los demás. Así que cuando nuestros pensamientos empiecen a estar tan caliente por algo o alguien, es hora de replantearse realmente que es lo que queremos en la vida.

Ojo, hay ocasiones en que la presión se puede manifestar con mucha temperatura (muchas actividades) o también puede venir por una gran congelación (nada que hacer) en ambos casos hay presión, que no debemos aguantar.

No somos de acero inoxidable, no estamos a prueba de balas; sentimos y padecemos y tenemos todo el derecho a decir: —No quiero ¡Ya basta!

No permitas que nadie suba la temperatura a tu ser con la intención de hacerlo explotar, no le des ese poder a ninguno de los que quieren constantemente encender la hornilla.

Simplemente abre tu tapa y oxigénate y dile adiós a lo que te presiona negativamente.

💭Nadie siembra una flor a gusto, mientras una pistola le apunte…💭

¡Somos humanos!