Versos de un aterrizaje… pensándote 💭

Andar entre las nubes, tocar el cielo

Sentir que su distancia ya es pequeña

Es como esos amores que descubren

Que quien quiere, tarde o temprano, llega.

Y aunque sea inmensa la distancia

Y tengamos los pasos tan pequeños

No pierde el olor de su fragancia

La flor que transmite sus ensueños.

Tan pequeño desde arriba se ve todo

Como algo simulado, que no es vivo

Así también se siente de algún modo

Quien ama y su amor, no es correspondido.

Entonces comienza el descenso

Decides acercarte, ya no temes

En lo que sientes hay un valor extremo

Que no consigues detenerlo, aunque queme.

Otra extremo va ahí acercándose

Llegas a otra orilla, la conquistas

Lo que está lejos llega a asomarse

Y no existen más, las historias distintas.

Aterrizas así, tocas el suelo

Llega tu amor hasta el cuerpo mío,

Te acercas y con eso, yo toco el cielo

Me llenas, me abrazas y se me acaba el frío.

De paseo por la vida… Agosto que ya camina

Algunas veces la vida, nos sorprende . Paso a creer que más bien es una continua sorpresa aunque nos empeñemos en decirnos, que ya nos sabemos el camino o que tenemos todo bajo control…

Nos saca a andar por el amanecer, y nos viste con ropa de regalo, por si alguien nos descubre, nos acepte como eso… un gran tesoro destinado para el (o ella) en el camino.

Hay quien nos recibirá con agrado y felicidad, y seremos para el, alguien importante con quien compartirá la vida sin resquemores.

Para otros seremos simples rayos de luz, en un día que ya está claro, rodeado de sol por todos lados. Para ese, seremos simplemente un “después”, una alternativa entre muchas, una llamada posdatada, una cita no cumplida, un sin importancia más.

Y por todos esos caminos entre el corazón de las personas que nos toquen, andaremos. Pasear por la vida, encontrarme contigo, es como ver un inquietante paisaje a través del vidrio de un vehículo en movimiento… por más que quiera tomar la mejor fotografía, saldrá movida. Y es que mi corazón se agita al verte y quizás por eso mi mano tiembla al escribirlo.

Y el horizonte se abre ante nosotros… queramos o no, esta ahí

Presentando sus colores, haciéndonos sentir que de solo estirar la mano, podremos tocar las nubes que vienen a jugar con el pico de los cerros. Haciéndome creer que el imposible no tiene cabida.

Entonces la vida avanza, hasta hacernos contemplar más de cerca su maravilla. Y en eso te encuentro a ti también, vestido de nube, esa misma que me regala el cielo, como para que sienta que si estás, que no eres utopía.

Se convierte en realidad tangible, lo que miramos de lejos, aquello que pinta la imaginación y no apostamos a que suceda. Entonces la vida, nos da una mano y lo enseña de cerca, corrige nuestros retorcidos temores y los vuelve tan pequeños que caben en un puño.

Y hasta lo que es visible en la noche, también se desviste en el día y se muestra. Luna viene a acompañar como para hacer más placentero el camino, como para hacer sentir también, que lo que rogamos no es estéril.

Y aparecen nuevos caminos… esos que nunca vimos; entonces descubrimos que siempre hay algo más. Que ese pensamiento que nunca tuvimos llega y que al final no somos de nadie,que los pasos son nuestros y el camino, mientras lo andemos, también.

La vida se vuelve nueva, cada vez que nos atrevemos a estrenarla. Y eso solo lo hacemos, cuando nos damos el permiso de abrir no solo los ojos para descubrirla, sino el corazón para realmente sentirla.

Hay tanto por descubrir, por saborear, por sentir… que dejar nuestra existencia en la gaveta de lo incierto, de no atreverse, del “estar bien hasta aquí” es un suicidio lento que termina matándonos rápidamente, porque las ilusiones se apagan y los porqué se borran de nuestras inquietudes.

Solo basta mirar a nuestro alrededor para comprobar la versatilidad de lo que existe, tamaños distintos, colores que suben o bajan en intensidad… y a veces solo nos empeñamos en repetirnos. Por eso de una forma u otra podemos llegar a sentir que la vida nos deja atrás, nos olvida o simplemente no obvia, pero en el fondo no es así; solo que nos invita a compartir de todo el esplendor de sus matices y nosotros no aceptamos.

El paseo por la vida en este Agosto que apenas comienza, solo me deja una sensación de urgencia… esa misma que me dice que el tiempo va pasando, que no lo desperdicie. Que la vida está ahí, que es tiempo de ir a por ella…

Que no basta contemplar la vida desde la ventana, porque el vidrio muchas veces distorsiona. Que me atreva, que te atrevas, a saltar a ella y si hay que romper el vidrio… bueno, es nuestra vida, la única que tenemos para usar, vivir y disfrutarla (lo que incluye errores y desaciertos).

El paseo no termina, ese apenas empieza, para que el que está dispuesto a la aventura.