Cuando la luz aterriza… sombras 👀⚡️

Cuando la luz nos aterriza… simplemente alumbra!

¿No te ha pasado que a veces una luz sorprende a tus pupilas y hasta molesta cuando eso sucede?

Quizás es que nos acostumbramos a estar entre sombras, que coqueteamos con la oscuridad y termina gustándonos y entonces un rayo de luz puede ser algo… raro.

De la misma manera son esos tiempos de lluvia que también nos rodean, todo se vuelve oscuro y existe un tono casi amenazante allá en el cielo, que a puede llegar impedir que te muevas de donde estés, por el simple temor a mojarte.

Pero de pronto, la luz se escapa y llega, y con ella un prisma interminable de sus colores… aterrizando en el mero centro de lo imposible; de eso que nos mantenía el alma en vilo y a lo que ya de alguna manera nos habíamos acostumbrado.

¿De qué tamaño es tu sombra? ¿Que tanto te cubre la oscuridad que dejas avanzar en tu vida?

Quizás un dolor que no te atreves a soltar, por temor a que te duela más aún (contradictorio pero común).

Puede ser un trabajo que alguna vez tuviste y sigues anclado ahí, en cómo era, en lo que hacías, en lo bien que te sentías y la nube es tan grande que no te deja recordar con claridad las razones múltiples que tuviste para dejarlo.

Una relación de esas tóxicas, en las que abunda la zozobra, la indiferencia, el desacierto y todo eso se salpica de lágrimas frecuentemente, ante la ausencia de la alegría necesaria para que el Amor, sea amor.

De esas situaciones que no se resuelven, que se tapan con un olvido inexistente, de las palabras que te dijeron y abrieron un hueco interminable en tu alma…

Nuestras sombras pueden ser muy densas hasta llegar a la completa oscuridad, esa misma que nos impide llegar al otro extremo y sentirnos a salvo de nuestros propios demonios, los mismos que atormentan y no descansan.

Hasta que… un rayo de luz en variados colores, nos alcanza. Y se hace visible ante nuestros ojos, todo aquello que estuvo velado.

Descubrimos que ese dolor antiguo que arrastramos y nos empeñamos en darle vigencia ya no tiene razón de ser.

Entendemos que el trabajo que ya no tenemos es un ciclo que tuvo su espacio, pero que ya no es más.

Asumimos que los amores que no suman simplemente restan, entonces ¿porque resignarse a tener algo que no te dibuja sonrisas adentro? ¿simplemente porque una vez disguste que eso era amor (y no lo es)? Y lo dejas.

Eso que nos hace estar atascados y sin poder ver a otra parte, disfrutar otra experiencia y solo pasar la mano por la herida, esperando que aún nos duela, es una sombra oscura que la luz disipa.

Verte vestido de los colores que la luz hace posible, acaba por minimizar esos temores absurdos, y la vida una vez más es nuestra cómplice, nos abraza y decide salir a dar un paseo con nosotros.

Mientras lo hacemos, ella, la vida nos echa miradas de amor del real, y non podemos evitar que surjan estas preguntas:

—¿Cómo me quede ahí, sin ver lo demás? ¿En que estaba pensando, al dejarlo pasar? ¿Qué tonterías tan lejanas eran esas?

Y así la luz nos aterriza, somos su pista, y aunque la oscuridad esté agazapada y nos espere a la vuelta de otra esquina, sabremos verla a los ojos convencidos de que lo que la luz hizo en nosotros nos gustó tanto, que podemos pasar cualquier pasillo en sombras, sin necesidad de quedarnos atado a ello para siempre.

2 comentarios en “Cuando la luz aterriza… sombras 👀⚡️

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