La cultura del Photoshop… las versiones, los engaños ðŸŽ­

Vivimos en medio de lo que yo llamo la “Cultura del Photoshop”, todo se puede arreglar, mejorar, transformar, cambiar para que te vean mejor, tal como decía de sus ojos el lobo de Caperucita.

Eso nos construye internamente un doble discurso, que nos crea confusión, malestar y depresión a veces hasta sin darnos cuenta. Somos promotores de la verdad, enarbolamos la bandera de ser auténticos y de repente el demonio de las “versiones” se cuela y pasa sin que nos demos cuenta. Asumimos el querer ser otros.

Cada día salimos a la calle con maquillaje… y no me refiero a ese que ilumina el rostro con un poco de polvo, o mejor dicho quita el brillo; de ese que las pestañas parecen más alargadas o del que hace que los labios no se resequen a causa del mucho frío o del sol incesante…. no, hablo del “maquillaje del alma, de lo interno” ese que va acompañado de una máscara, que si bien no se adapta a lo que somos, se convierte en nuestra camisa de fuerza particular. Y así pretendemos andar por la vida, incómodos, pero aparentemente contentos.

Tomamos la vida como un gran escenario, y no precisamente porque tengamos ganas de presentar al mundo lo que somos, sino precisamente por lo contrario. Nos escondemos tras poses y argumentos baratos construidos por otros, para simplemente ganar su aplauso o aprobación. Y el teatro de nuestra vida termina vacío , como nuestra vida.

Tristemente nos damos cuenta que, la aprobación de esos que realmente no saben quienes somos, y que a veces resulta tan crucial para nuestra vida, dura lo mismo que la fama o el reconocimiento, es decir, nada. Pretender el aplauso de todos, los likes de millones, solo opiniones favorables (aún en nuestro círculo más íntimo) se ha convertido en la carrera principal de nuestros días. Entonces somos hijos de la cultura del Photoshop. Tapamos nuestras imperfecciones, con las mentiras que otros quieren.

Lo que inicialmente comenzó por un “retoque” a las fotos que algunos suben a las redes, terminó permeando el resto de las capas de la vida. No solo tienes que verte bien para un flash, sino ante los que te rodean. Y no es que verse bien, este mal, sino que es la obsesión actual. Y lo peor, es que al empeñarnos en eso, nos separamos cada vez más de lo que como humanos, somos.

Hemos decidido correr tras estereotipos, y eso abarca medidas, color de piel, marcas de ropas, vehículos, casas y todo lo que pueda ir “dentro de la foto” que mostramos a aquellos que queremos nos aplaudan.

Y todo eso ¿para qué? ¿Cuál es el beneficio que hemos obtenido? ¡Pues ninguno! Las estadísticas de niñas vomitando para estar en su peso ideal, sigue aumentando. La represión y el no poder contar lo que piensas u ocurre en determinado momento, por temor al “que dirán” o al “no me van a aceptar ” termina en explosiones a veces violentas que cobra vidas humanas y no alcanzamos a entender qué pasó.

En fin, esta “Cultura del Photoshop” nos ha dejado caminando solos. Cuando el telón baja (¡porque baja! No se queda para siempre arriba) en ese momento quizás no encontramos a nadie, porque los que son de verdad, los que conocen nuestros defectos y aún así, nos aman, les hemos abandonado u obviados por ir tras los que nos “aprueban” entonces quien nos abraza es la nada, y en medio de esa sensación, simplemente nos levantamos para buscar o pulir la nueva máscara que nos colocaremos, para obtener al fin “la versión ” que está vez si gustará para siempre. ¡Simplemente otra estúpida utopía!

¡Es tiempo de despertar! No somos un antifaz, no estamos en una fiesta de disfraces, no alcanzaremos plenitud queriendo vivir una vida que no es la nuestra, o al menos eso querer parecer ante los demás. ¡Tus medidas son las tuyas! ¡Tus tristezas y dolores te pertenecen! ¡Tus alegrías no tiene porque ser hipotecadas por nadie!

Está permitido decir: —Ahora no, realmente me siento mal. Luego hablamos

No somos a prueba de balas. La máscara o la actuación, no cambian la situación. Al final del día, tu vida va a seguir siendo tu vida, y es hora de que le des la forma que más te agrade, para no estar fingiendo otras 24 horas más. Tomate los días sin filtros, sin retoques y siéntete libre de sonreír ante tus errores. Lo,que piensas no tiene porque agradar a todo el mundo.

Los que se irán (y a veces serán los que comparten tu mismo techo), seguirán buscando quien les ofrezca las fotos de sus mejores mentiras, pero tú… tú, aprende a fotografiar todos tus momentos y cuando los exhibas en tu propia galería, sé feliz con tu propio espectáculo.

Renuncia de una vez a las versiones, los retoques, los engaños y se simplemente Tú.

—¿Yo? Yo también renuncio… 🙋🏽‍♀️

2 comentarios en “La cultura del Photoshop… las versiones, los engaños ðŸŽ­

  1. Es una gran propuesta Awilda, pero también hay que poner cuidado en no salir demasiado de los límites del propio cliché que nos han asignado en el circulo social. Por tanto vivimos entre dos grandes mentiras, la que construye cada cual y la impuesta por los demás. Un besazo.

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    1. Ciertamente es así, querido Carlos. La mentira nuestra, a veces supera cualquier cosa que se proponga afuera. Cuando eso ocurre somos víctima más fáciles de lo que otro quiera.
      Tenemos que aprender a gustarnos más! Jajajaja
      Abrazote

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