De las cosas cotidianas 21… “terminator” 🐜 🦗🕷

¿Alguna vez te ha tocado el papel de “exterminador “?

Bueno, a veces cuando los bichos visitan nuestros hogares, hay que hacerlo o terminaremos siendo sus inquilinos y ellos los dueños del lugar.

Desde hace un tiempo tenia eso como tarea pendiente, porque los veía deambular por ahí sigilosamente, a escondidas, aprovechando la Oscuridad y todo eso que ellos saben, y valiéndose además de qué hay momentos en que no tengo ni tiempo, ni fuerzas para hacer tareas que ameritan esfuerzo físico (los que saben del mal de la fibro, saben de que les hablo).

Sin embargo, hay días en que uno amanece y dice: —¡Hasta aquí! Si, tal como con una relación tóxica, decidimos poner fin, por nuestro propio bienestar y a veces por nuestra propia supervivencia.

Así que inicie la “guerra de las galaxias”. Reconozco que no ha sido nada fácil, sacar todo lo qué hay en cuanta gaveta o gabinete pueda tener uno en la cocina, no resulta nada cautivador, para quien solo quiere deshacerse de los bichos, pero ni modo <tarea que se empieza, tarea que se termina>.

Literalmente comprobé, que uno puede hacer cosas, que nunca ha pensado y que aún con este tamaño que tengo, fui capaz de meterme en los gabinetes que hacen esquina para llegar al fondo y así poder limpiar y sacar a esos desagradables animalitos; pese a la incomodidad, la falta de luz, y casi que la claustrofobia que me dan los espacios reducidos. Cuando el empeño está presente, las excusas para no hacer, desaparecen.

Despejé todo, boté lo que no sirve, lo que hace mil años estaba ahí, en honor a lo que no existe. Quité el polvo y la grasa que se pegan en las cosas cuando a menudo no se usan, y determiné usar algunas que bien me harían. Otras simplemente las envié a un destino donde podrían ser aprovechadas. Y los bichos salían a hacerme frente.

Unas veces me hicieron gritar y correr, pero siempre volví, y lo hice porque quería terminar. Para mi era necesario librarme de ellos.

Entonces me di cuenta, que así como pueden ponerse nuestras cocinas y hasta nuestros hogares, pueden ponerse también nuestras vidas. Llenas de “bichos” que la intoxican y si nos descuidamos nos minaran la existencia de su porquería.

—¿Quien dijo que limpiar y lidiar con la suciedad es agradable? El que lo haya dicho, lo hará de vez en cuando jajajaja, o vivirá solo. Por eso existen en el mercado mil productos y diferentes utensilios con que hacerlo, para que la cruzada sea lo menos traumática posible.

Del mismo modo, en nuestra vida cotidiana, a veces tenemos que lidiar con “bichos y suciedad” que no son fáciles de exterminar. Algunos porque son producidos por nosotros mismos, y otros porque permitimos su funesta entrada.

Hay personas qué hay que echarles <baygon> y me permito hacer la cuña del producto, porque en definitiva es letal para los animales rastreros. Y por supuesto, no vamos a matar a nadie (por mucho que a veces te permitas soñarlo jajajajaja), pero si es requerido ponerles límites que le hagan de una forma u otra forma desaparecer, hasta que nuestra vista no pueda verles, y nuestra vida no se afecte. Gente que hace daño y nos roba energía.

Me di cuenta sirviendo de exterminador, que la tarea no es fácil; de la misma manera no es sencillo abordar una situación desagradable y estar dispuesto a quedarte hasta el final, hasta que por fin se resuelva y alguien tenga que irse. Los problemas no se solucionan solos, debemos intervenir, tanto o más de lo que intervinimos para crearlos.

A veces pretendemos ser como los que temen a las alimañas (ratones, cucarachas, entre otros) que gritan y gritan, pero están totalmente sumergidos en la incapacidad de hacer algo para eliminarlos. En alguna ocasión, se prefiere hasta hacerse el loco, creyendo que el animal se asustará y se irá; cuando lo que realmente ocurre es que va ganado más territorio, reproduciéndose a una velocidad muy rápida.

El temor en definitiva, no nos lleva a nada. Sentirlo es totalmente permitido, porque somos humanos, y el dolor puede hacernos retroceder algunas veces, sin embargo y a pesar que lo sintamos, no quiere decir que nos haga sus presas y que ya nunca podamos superarlo.

Confirmé que acabar con lo que uno *no quiere* no es tan sencillo, pero vale la pena, cuando luego ya no tienes eso produciéndote a veces hasta repulsión.

A la fecha, llevo la obra de exterminar a los bichos hasta un 80%, me falta los lugares menos apetecidos por ellos. La prueba más grande la he ido superando, el orden a vuelto a las gavetas y gabinetes; y sobre todo la limpieza y tranquilidad de saber que no andan por ahí ensuciándolo todo. No me confío, se que los que quedan, pueden en cualquier momento seguir en su intento de colonizar mi espacio, por eso ya he tomado medidas para que así no sea.

De la misma manera, mis bichos emocionales (y hasta los que respiran cerca de mi) también han llevado lo suyo; estoy alerta para que nadie me carcoma el alma, el sentimiento y mi esencia. Se que volverán o vendrán en algún momento y pretenderán decirme que no soy del tamaño del estándar, y me echarán en cara mis defectos (que pueden que sean innumerables), pero ya no me asustan, no como antes que me parecía el final de todo si su mentón arriba, no indicaba su señal de aprobación.

Los bichos … “pafuera“!!! TODOS.

(A pesar de lo desagradable que es verles ahí muertos, coloco la imagen para que no olvidemos lo terriblemente que es padecer de compañías tóxicas, sean rastreros o personas) 😞

4 comentarios en “De las cosas cotidianas 21… “terminator” 🐜 🦗🕷

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