Locos… los que se hacen 🌀

Simple!

Si insistes en mantenerte ausente, haciéndote “el loco”

Puedes llegar a perderte algo que te haga bien,

O a ser una víctima de la camisa de fuerza que significa

El no estar dispuesto realmente a vivir.

Lo que no te gusta no se irá por hacerte el loco

Lo que si te gusta se puede ir por hacerlo. 😳

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Echar de menos… a quien? 🤦🏽‍♀️🌪

Simple…

Somos propensos a cegar nuestra mirada (la interna, la del corazón) de todo aquello que asumimos como seguro, asumiendo que hagamos lo que hagamos estará ahí, a nuestro regreso, luego de nuestro olvido y hasta de nuestra indiferencia.

Cuidado con empeñarnos en señalarle la puerta de salida constantemente a alguien, por creernos seguros de que le tenemos en nuestras manos y no se moverá de donde está; no sea que descubra que puede cruzar el dintel de esa puerta y no querer regresar ya nunca más.

Lo que damos por sentado, es algo que tendemos a no darle el aprecio debido… pero ¡despierta! Todo se acaba naturalmente y más aún si tú insistes en ello. No esperes a echar en falta y sufrir, por aquello o aquel a quien has tenido para ti, y no le has dado importancia.

Consejo: Abre tus sentidos. Ahórrate un lamento.🌸

Cuando no pertenecemos a ningún lado… somos nosotros 🌬⛅️

Cuál esa causa que pone a vibrar tu interior?

Que hace que estés dispuesto a seguir?

Cuál es esa tierra que te inspira amor?

Donde realmente tú quieres vivir?

Si estas en un lugar por conveniencia

Si tú corazón no se siente satisfecho

Si solo lo haces como una indulgencia

Si el ir a otro lado ya no es tu derecho.

Entonces, en donde tú quieres estar?

A donde vas, va tu critica contigo

Si hay frío o calor, hay malestar

Donde se encuentran todos tus amigos?

No es que estas en el lugar equivocado

Y qué hay alguno que te haga más feliz

Es que al final no perteneces a ningún lado

Porque no has sanado aún tu cicatriz.

A donde vayas llevarás la pena

Eso que no has resuelto y que no se va

Y que puede resultar en toda una condena.

Cuando no eres ni de aquí ni de allá

Es porque tú corazón tiene cadenas

Que ni tú mismo sabes dónde están.

A cualquier sitio que vayamos, lo haremos con nosotros mismos… por eso vale más saber que no ocurre realmente, antes de querer echar sobre el lugar, la culpa de nuestro mal.

De las cosas cotidianas 23… Gloria al Bravo pueblo! 🇻🇪

Cuando la injusticia gobierna, la protesta de vuelve lo cotidiano.

Venezuela. Por años de sufrimiento más bien silencioso y resignado hemos sido testigos de cantidad ilimitada de cosas que están fuera de lugar, para cualquier ciudadano del mundo. Lo que ha quitado dignidad a nuestra vida cotidiana, ante la mirada indolente de quienes. nos gobiernan y el silencio cómplice de quienes deberían darnos seguridad.

La vida cotidiana del venezolano se convirtió en un rosario de imposibles

✖️Se nos hizo imposible la compra de alimentos. Primero por escasez y luego por falta de capacidad de pagar dichos productos.

✖️Se nos hizo imposible el suministro de medicinas hasta para la gripe más tonta o los parásitos más inofensivos.

✖️Se nos hizo imposible transitar por las calles, libres del miedo. Ya que la delincuencia desatada sin ninguna restricción y cuerpos de seguridad que dan miedo,por su practicas también delictivas , nos convirtieron en presos de la inseguridad.

✖️Se nos hizo imposible el mantenimiento de los vehículos, porque cualquier repuesto vale lo que costaba una flota de autos nuevos, años atrás. Y la alternativa del transporte público de remonta a vehículos usados para transportar animales o materiales de construcción, más no humanos.

✖️Se nos hizo imposible abrazar a quienes amamos. Y ese quizás es uno de los peores daños sufridos en todo esto. El éxodo obligado de miembros de casi todas las familias en nuestro territorio, nos enluto de una tristeza que cuesta dejarla a un lado.

Los imposibles fueron sumando cada vez, restando el carácter alegre y jovial, de los habitantes de esta tierra de gracia, que por tradición acuñó con brazos abiertos , a más de uno que llegó con la intención de hacer una vida agradable dentro de las paredes de nuestra amada Venezuela,m; y por tiempos memorables eso fue posible.

Por mucho tiempo hemos visto con real tristeza, el marchitar de la alegría típica del venezolano, quien ha sido desgastado en largas colas, en cuerpos cansados y mal alimentados y en la decepción que da cuando el amedrentamiento y la desesperanza ocupan el lugar distintivo que una vez nos denominó “Bravo Pueblo“.

Pero llegó el momento de decir ¡BASTA!

Por muy equivocada que pueda ser la decisión de un pueblo al escoger a un gobernante, eso no le ata a padecer de ese mal para siempre.

Cuando algo no nos hace bien, se vuelve tóxico; llámese relación afectiva, de trabajo o hasta con quienes detentan el gobierno. En un escenario así, nadie prospera. Ni aún esos que teniendo los bolsillos llenos de corruptelas, tienen la vida llena de dinero, pero a la vez, la más miserable de cualquier ser sobre esta tierra. Esa misma vida que es maldecida por muchos dentro de unos límites que nos contienen a todos.

En algún momento “la gota cae en la roca y le abre el hueco”.

Bajo el riesgo de lo que significa protestar en este, en el que anteriormente teníamos el derecho de hacerlo y ahora es catalogado como un “delito”; muchos dijimos: presente a la hora de expresar públicamente en primer lugar para los propios venezolanos y de complemento para el resto del mundo que nos ve, un profundo desacuerdo en la forma de hacer las cosas.

Las banderas tricolores, junto a banderas de países que nos han respaldados como hermanos, ondearon con el viento dándonos ese ambiente de libertad que tanto necesitamos.

Es a penas el comienzo y quien piense que esto es sencillo, es un iluso… pero me queda una lección contundente de todo esto

Cuando algo nos hace mal en lo personal o más aún en lo colectivo, hay que buscarle salida rápido.

Con los mecanismos que existan, con las decisiones que hayan de ser tomadas, no debemos dejar que el tiempo, nuestro activo más valioso, sea consumido haciendo malabares en ambientes, escenarios o circunstancias tan desagradables que atenten con nuestra salud física y emocional.

El bravo pueblo debe aprender (y yo como parte de este) que poner correctivos a tiempo, nos evita que luego se utilicen medidas extremas y peligrosas para acabar con los males.

Como quiere que sea, el bravo pueblo también ha demostrado que aunque se pueda tener mucha rabia, existe el suficiente sentido colectivo de conciencia , como para hacer las cosas pacíficamente.

La libertad se conquista con convicción, determinación y ganas y no desde la cómoda poltrona de la costumbre y la queja.

Expresar que lo que está mal, está mal, es un derecho que no debemos resignarnos a perder. Eso aplica para cualquier ámbito de nuestra vida.

En lo sucesivo, lo cotidiano será darle “Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó, la ley respetando la virtud y honor” y nuestra oración también cotidiana será la de decir “Abajo Cadenas!”

Que nunca nadie nos calle como nación, y en el mundo particular que representa cada persona en cualquier parte donde nos desenvolvamos, que tampoco nadie evite que expresemos lo que sentimos. Amén!

Entonces como país estaremos dando señales de esperanza y como personas estaremos confirmando que estamos vivos.

Venezuela… la del Sur, voces de hoy 🇻🇪 ♥️⭐️

Se oyen hoy cantos de sirenas, cornetas tocan anticipando la ruptura. Como mujer en emergencia para alumbrar el hijo tan esperado, se encuentran hoy, cada una de nuestras fronteras, temblando ante el anhelo de libertad que corre por las venas.

El miedo aunque está, hemos decidido abandonarlo; con su fusil apunta y yo no surte efecto, las balas aunque maten no podrán callarnos, porque cuando el amor grita es algo irreversible; y no hay algo que se parezca más al amor, que la libertad.

Las calles hoy se tiñen del tricolor Preciado. Los que dentro de sus límites aún estamos, celebramos la valentía como algo sagrado, como eso que no puede arrancarlo ni aún el más perverso tirano.

La esperanza renace aún en medio del caos, que han dejado ya años de reprensión y letargo, de sufrimiento mudo, de conformismo absurdo, siniestro y hasta vano.

Cuando algo nos mueve realmente, nos hace ir a su conquista, no nos quedamos quietos, inertes, no nos importa si con eso podamos perder la vida. Vamos por ello, sabiendo que más nadie por eso que queremos irá a darlo todo.

En eso se diferencian los que dicen que quieren y los que lo demuestran. Yo no me quedo, y tú lo sabes, yo voy… construyo el encuentro.

Luna… sentimiento (mente /corazón) 💭♥️⁉️

Luna, que en esta hora te llaman “llena” en el egoísta afán humano de querer que todo sea a su manera.

No es que tú no estés llena o plena siempre, es que simplemente nuestra visión limitada no puede verte.

Luna, que me haces pensar que así mismo somos con todo; le ponemos un nombre, decimos que ocurrirá y creemos que con eso basta.

Luna, que vivimos echando la culpa de lo que sentimos al corazón, sacando al pensamiento o la razón de todo ello. Y no es así.

Como tú, y el nombre que nos empeñamos en ponerte en cada una de tus fases, hemos decidido definir el Amor como simples saltos del corazón, el que no piensa.

Y resulta Luna, que así como somos ciegos ante ti, lo somos muchas veces ante nosotros mismos.

¿Qué ocurre cuándo amamos a alguien? ¿Cierto que le pensamos? ¡Quizás mucho o en demasía! ¿Dónde ocurre todo eso? Si Luna, en nuestra mente. En lo que también llamamos razón.

Y nos empeñamos en decir que ese loco corazón es el que siente. Así como nos empeñamos en llamarte de una forma, cuando tú eres lo que eres, siempre.

Todo ocurre en nuestra mente, lo que imaginamos o no. Al ver lo poco de ti Luna, imaginamos que eres solo ese pedazo y entonces te tratamos como si fueras incompleta.

A veces nos ocurre también, que recibimos palabras y acciones contundentes que nos hablan o expresan que no hay amor para nosotros, qué hay frialdad y hasta desprecio disfrazado por intereses puntuales muy pocos. Y en nuestra mente empezamos a justificar todo eso. Colocamos el tono dulce que no tienen las palabras y queremos entender lo que no nos han dicho.

Así te interpretamos a ti también, Luna. Decimos que menguas, que creces, que estás nueva sin atrevernos a pensar que somos nosotros y lo que pensamos los que estamos en esas fases. Pero a veces, ni terminamos de crecer, ni de menguar, ni de estar nuevos (porque los recuerdos viejos no nos dejan) y mucho menos estar plenos, como tú, cuando te llamamos “llena”.

En tu compañía de este día, Luna, me has hecho pensar en cuan engañados a veces estamos, porque es nuestra mente la que lo dirige todo. Escoge pensar en alguien que no nos quiere y luego si el corazón llora, decimos que es su culpa y que ha sido este último quien lo ha inventado todo.

Decimos que estás de eclipse, que eres de sangre, que estás azul, porque es así como lo vemos… y tú sigues estando ahí, en lo que eres.

Se que has sido paciente, que ya ignoras nuestros nombres o denominaciones para ti, que has decidido que no te afecten y simplemente brillas.

No dejas de conquistar el cielo, ni de encontrarte con el sol, ni de sumergirte en el mar, por lo que nosotros estemos empeñados en decir. Eres tú, Luna la que sabes quién eres.

El sentimiento, ese que empieza en nuestra mente, también lo sabe; sabe que es ahí donde comienza todo. Que eso que pensamos es lo que en el fondo llegamos a sentir, y lo que está allí, en nuestro pensamiento aunque lo neguemos es el mismo amor, que muchas veces escondemos.

Al sentimiento como a Luna, mis disculpas en nombre de nosotros los que nos hemos empeñado en llamarlos de algún modo, y sobre todo, de querer que sean lo que nosotros decimos.

Sean ustedes lo que son, Luna la siempre llena, la bella, la que no se inmuta porque lo queramos. El sentimiento, ese que va de nuestra mente primero y luego sentido en el corazón, también se lo que eres, eso que realmente nos mueve y no nos ahoga en un afán de frialdad y perfección.