De las cosas cotidianas 23… la heridas, duelen! 😓🤕

Hace poco menos de un mes… ¡me corté!

No era el cuchillo de siempre, no había probado su hoja bien… y encima me distraje pensando más allá de lo que la posibilidad me permitía. Pero ese ya es otro tema.

Lo cierto es que aún cuando la herida fue pequeña, me dolía un mundo.

Y entonces tuve que hacer lo posible para parar la sangre, apretándome lo he ya me dolía con el ánimo de esperar que el cuerpo reaccionara y cesara el estallido que decía: —¡Me lastimaste!

Alguna vez alguien a tu lado se ha cortado o se ha caído e inmediatamente le dices:

—¡Cálmate, no llores… vamos! El asunto es que con decir eso, la herida no se quita y el golpe de la caída no desaparece, pero nosotros expertos en dar ordenes, simplemente lo seguimos diciendo.

Esta cortada dentro de lo cotidiano, me hizo pensar en varias cosas:

Primero: lo que corta, corta. Así que a prestar atención. Es decir en lo que pretendamos meternos, no basta solo con estar, hay que además estar atentos, sino queremos salir lastimados o hasta lastimar a alguien más. Esto aplica para cualquier área.

Segundo: las heridas duelen, y eso no se quita sólo con palabras. Si el propio cuerpo echa sangre y está dando su alarma, qué pretendemos hacer al querer silenciarlo, haciéndonos los locos como si nada paso. Mejor, estamos conscientes y tomamos cartas en el asunto. De la misma manera ocurre con nuestra heridas emocionales, a veces queremos hacernos los fuertes, los que estamos por encima de eso, cuando en realidad estamos rotos por dentro. Entonces ¿qué es lo mejor? Pues, reconocer lo que nos pasa, darnos el permiso de sentir el dolor sin que sea el fin del mundo y buscarle la mejor salida a lo que nos hace que estemos tan mal.

Tercero: y quizás lo más importante… la heridas aunque escuecen por un tiempo, también se curan. Hoy 23 días después de mi cortada, aún siento sensible donde estuvo la herida, pero va pasando, eso va sanando. Igualmente sucede con lo,que nos agobia, nos duele y a veces hasta nos deja tirados en el piso de nuestras emociones. En algún momentos también seremos suficientemente objetivos para soltar e ir sanando a nuestro ritmo (nadie puede pretender que sanes a un paso que no sea el tuyo, porque solo tú sabes cuánto te duele).

No neguemos el dolor de la herida, y no neguemos aún más la capacidad que tenemos para sanarnos.

3 comentarios en “De las cosas cotidianas 23… la heridas, duelen! 😓🤕

  1. Por supuesto que sí. Cuando nos cortamos parece que nos mutilan, pero tenemos la grandiosidad de saber que somos capaces de recuperarnos y salir. Si es algo pequeño sanará antes y si no lo es está la capacidad de que se regenere lo más posible y que salgamos igualmente. Buen viernes.

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