Par de horas… un atardecer épico

La tarde de ayer entre nubes y azules, disimulaba la lección que el caos, quería dejarme en este Mayo que ya palidece.

Las nubes empezaron a correr de un lado a otro, como si sobre ellas se cerniera la más terrible amenaza. Así que, un poco antes de las cinco, los sucesos fueron adquiriendo nuevo matices.

El gris comenzó a dominar el espectro, en medio de un viento que soplaba “brisa de lluvia” donde tocara, pero era como ver una peli en cámara lenta.

El banco de nubes no se hizo de rogar, así que fue asumiendo el lugar que el cielo expectante le dejaba; la luz del fondo hacía que cuando los tonos oscuros se impusieran, reflejos de esplendor se dejaran también percibir de algún modo.

La lluvia que ya caía en algún lado, aligeraba un poco el peso de las muchas “esponjosas” que cubrían lo de arriba. El escenario iba cambiando ante mis ojos, a modo de una escenografía dinámica de un drama en proceso. Me dije entonces: “al ritmo de esto, en un lapso de una hora o un poco más, seguro que esto cambia” y así fue.

Las nubes estaban dispuestas a dejarse caer, sin con eso podían desprenderse por completo de todo ese llanto triste que entre los jirones grises de luto, traían.

Y de pronto, los colores se fueron. Como si usaran una apps de esas que filtran y separan colores, el cielo se quedó a blanco y negro. Solo,una rendija de luz, en la pequeña ventana que el día dejó para oxigenarse entre tanta pena.

Y como si viniera otra escena para ser rodada, en tan solo media hora más, el cielo decidió cambiar su atuendo y despedir el día con las lágrimas ya enjugadas.

Los colores salieron a pasear nuevamente, aún con los segundos de luz que quedaban antes de la que noche hiciera todo suyo.

Fue un atardecer épico.

En tan solo un par de horas, el caos visitó el cielo al punto de parecer que todo se rompería y que todos esos pedazos nos caería encima. Hubo gritos y zarpazos allá arriba, tanto, que el ruido llegaba a escucharse aquí abajo. Hubo también lágrimas, quizás portazos en cualquiera de las compuertas de la lluvia y hasta luto por alguna ruptura o despedida. Decir qué pasó a ciencia cierta… sería especular; lo que si se, es que cumplió un ciclo. El caos hizo lo suyo, puso todo,de revés, la crisis apareció hasta hacerse visible, se sufrió, se padeció, se cerró y ya pasó.

Y eso tan solo en un par de horas. Suficiente para empezar una historia de esas, que nos roban el aliento o para cerrar otras, que nos ausentan las sonrisas.

Mayo, te luciste una vez más. Cielo… wow! Te miro (si, a ti, te miro)

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