De las cosas cotidianas 30… quien te lleva? 🚗🛴😳

Cuando lo anormal, se vuelve normal vivimos en un mundo bizarro…

De este lado del mundo tener un vehículo es un lujo casi impagable, y mantenerlo se vuelve una acción titánica que juega a desgastarnos hasta la muerte. Los anormal, se ha vuelto normal. 😔

En esta semana que acaba de concluir, me tocó como al resto de los venezolanos comunes que aún habitamos nuestra patria, llevar mi coche al taller. Para que entiendan un poco lo que es inimaginable en otras latitudes, voy a explicar un poco lo que aquí ocurre.

Las grúas en este momento son impagables. El ciudadano común como yo, no puede. Claro, existe quien si lo hace y sale a gastar cualquier cantidad de dinero en cualquier cosa relacionada a este medio de transporte, pero esa no es la norma de estos días. Y quienes tienen el dinero, creo que no merecen ningún espacio en esta, mi ventana.

Así que, en ausencia de grúa, hubo que “remolcar” el vehículo para llevarlo al lugar donde supuestamente le atenderían y dejarían funcionando, cosa que tampoco ocurre con mucha frecuencia de este lado del mundo, pero eso es objeto de otro texto.

El caso que es como ya dije, fui “remolcada ”

En pocas palabras llevada “de la mano” por otro que tuviera más fuerza… o al menos eso pareciera.

El tema de los coches y sus reparaciones es amplio y hasta desagradable, por tanto me lo quiero saltar. En lugar de ello me voy a enfocar en rescatar lo que aprendí en esa travesía.

Mientras iba detrás, siendo la que era de alguna manera “llevada” por el vehículo que iba delante de mi, me sentía indispuesta, desvalida, estresada; todo estaba fuera de mi control. Sentía que el que iba delante lo hacía muy rápido y que olvidaba en que condiciones yo estaba; además experimenté el pánico al comprobar que no frenaba como estaba acostumbrada, al punto de acercarme demasiado al otro vehículo y hasta darle “un toque” alguna vez.😬

Luego se intercambiaron los papeles… yo iba adelante, tirando de la carga que venía detrás 🙄.

En ese lugar pude experimentar cosas muy distintas. Ahí, tenía la responsabilidad de abrir el camino para el que traía amarrado a mi fuerza. Cada vez que me tocaba avanzar luego de detenerme en un semáforo o intersección, era tirada hacia atrás por el peso del otro coche, es decir, arrancar no era fácil, o más bien normal.

Me parecía que venía en cámara lenta y el camino se hizo eterno; tener un “peso muertopara llevar a puerto seguro no es nada sencillo. Al punto que llegó el momento que tuvimos que detenernos. La soga no se rompió, pero mis ganas de seguir en cualquiera de las dos posiciones si. Reconozco mis limitaciones y eso por los momentos, superaba mi fuerza.

Esta vivencia que ahora es cotidiana, me permite sacar en limpio las siguientes lecciones.

🚘Todos necesitamos ser ayudados y también necesitamos ayudar. Eso nos vuelve humanos. Agradezco infinitamente por ese que está ahí, pendiente de ayudarme a mi.

🚘Que estemos dispuestos a ayudar a alguien o que tengamos la mejor intención, no significa que así lo perciba la otra persona.

🚘El que tiene el problema, el que vive la coyuntura o quién lo está pasando mal, aunque sea con una tontería; no quiere un mar de consejos rápidos y recetas ligeras que le hagan sentir como un tonto que se ahoga solo con una gota, ¡No! Para quien lo está pasando mal, esa es su hecatombe y quizás quién trae las soluciones, esta tan bien en su posición que va muy rápido, haciendo sentir soledad e impotencia al que pretende “remolcar” de algún modo.

Entonces, se pierde de detalles como: gestos, silencios y hasta lágrimas que indican que la persona no alcanza a ir al ritmo que el otro dice; mientras el más “fuerte” simplemente habla, habla y habla o da las soluciones que quizás el otro ni siquiera entiende. 😞

Por el otro lado el que está en el “hueco” debe estar consciente y atento a lo siguiente:

🚗El que ofrece ayuda, bien podría haber pasado de largo y dejarlo allí… sin embargo no lo hizo, por tanto agradece. No estés tan ciego en tu queja, que eso te impida valorar lo que alguien más hace a tu favor.👀

🚗Además de esto, también hay que considerar que entregar tiempo a alguien para escucharle (escuchar realmente), tomarse tan en serio lo que le ocurre como para atreverse a dar sugerencias, buscar salidas y dar ánimo es algo que solo hace el que de verdad tiene interés en el otro. No hablo del que habla solo para figurar.🙄

🚗Estar al frente de una situación, ofrecer una salida al conflicto es algo que genera mucha responsabilidad; además echarse un peso encima que no es suyo, amerita de un esfuerzo único y a veces sobre humano.

🚗La persona que aconseja o interviene no es un mago, las cosas no se solucionarán por arte de magia; que esto suceda incluye esfuerzo y participación del que solo dice “me siento mal“.

🚘En fin, los vehículos son más sencillos de remolcar y arreglar; 🚗los humanos somos muchísimos más complicados, pero como quiera que sea, es importante no olvidar que somos necesarios los unos para los otros.

El que hoy tiende la mano, mañana puede necesitar ser ayudado, por tanto debe aprovechar este hoy para demostrar real interés en la otra persona, tanto como le gustaría a él que lo hicieran llegado su momento.

El que es ayudado hoy, debe estar dispuesto a salir de allí y fortalecerse, no solo para estar bien, sino para estar listo cuando toque cambiar de posición y sea el quién ayude.

❤️Esto nos hace humanos… ❤️porque no lo somos sólo porque así nos hagamos llamar.

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