Día que cambia… revelaciones ☁️⛅️🌤☀️

Día que cambia sus colores en tan solo minutos…

Y nos damos cuenta que lo que hace el cambio es que la luz “revele” todo lo que sin ella, no éramos capaces de ver.

Entonces una vez caigo en cuenta que todo está ahí, lo que ocurre es que no lo vemos...

La luz o lo que puede ocurrir… con ello llegan las revelaciones:

•Quien nos olvida fácilmente, es porque de forma regular ha sido así… lo que ocurre es que tapábamos esa situación con excusas que nosotros mismos nos fabricábamos para no sentirnos desechados.

•Quien por el contrario nos ama, si somos sinceros y revisamos, ha estado allí… y le hemos dejado en el último vagón de nuestra vida, obviándole, jugando a que se le pase para no sentirnos miserables al no valorar a ese que no se va, pero que nos empeñamos en descalificar para nuestra vida.

•Quien se empeña en ir en un solo sentido, una sola manera, una rígida forma de hacer las cosas, porque “siempre ha sido así o lo ha hecho así”. Sin posibilidad de que exista otra forma. Aunque todas las posibilidades están ahí, y simplemente no las ve; la ceguera de la terquedad se lo impide.

•Quien cree que es muy difícil abrir un nuevo camino, por tener pasos gastados y acostumbrados a un solo sendero; pasando por alto que los caminos existen, y solo se harán si los descubre. Pero el miedo gana.

•Quien se queda rumeando el dolor, maldiciendo en silencio cuando las situaciones difíciles llegan (porque siempre llegan) sin que pueda colocarse la máscara de risa que llevaba de continuo, porque no encuentra como ponérsela . Esclavo de la mentira, no sabiendo que hay libertad en el ser para estar alegre y triste cuando toca.

En fin, la luz nos hace ver todo aquello que en medio de la oscuridad no éramos capaces… las circunstancias (crisis, pruebas, dolores, dificultades) a veces son rayos de luz que revelan quiénes somos realmente.

A media luz, los defectos no son visibles; en bonanza todo el mundo sonríe y los amigos se quedan.

Entre sombras podemos confundir una luciérnaga con un bombillo.

Que bueno que tarde o temprano la luz irrumpe o algo sucede, y podemos ver todo como es. Con las implicaciones que eso también trae.

De las cosas cotidianas 31… basura! 😡☹️

Es increíble e inaceptable que dentro de lo normal y cotidiano que puedo tener en mi ciudad, esté la basura.

No importa cuántas veces recojan y limpien los que están destinados para ello, con regularidad hay quien boicotea esa acción, vive echando sus desperdicios en la calle a diestra y a siniestra.

😡No importa donde, pero cualquier lugar es bueno para tirar su basura..! 😡

Así piensan los que sin ningún recato, temor o simple conciencia dejan caer sin pensar cualquier tipo de papel, plástico, resto de alimentos o elemento que ellos consideren que se debe “botar”, el detalle es que para los que piensan de esa forma distorsionada todo su alrededor es un gran “vertedero” para su basura.

Comprar una botella de whiskey como la de esta caja que me encontré ayer a la orilla de la playa, equivale a unos cuantos salarios mínimos de los que puede ganarse cualquier trabajador en mi país (Venezuela), por tanto asumo que quien dejó ese “regalo” allí, tiene mucha plata, como decimos aquí.

Entonces confirmo una vez más que la riqueza del ser humano no se trata del dinero que poseas o de la capacidad para obtener cosas; sino de lo que realmente eres, de tu esencia.

El que deja basura en todos lados tendrá dinero para comprar bienes y servicios que otros anhelan o codician, pero tiene una pobreza mental y de alma, para nada envidiable.

También pensé cuando vi esta caja, en que:

😳En algún momento todo se vuelve “basura” por muy caro que lo hayas comprado, llegará el día en que ya no sirva, ya esté gastado, ya no tenga el mismo valor o ya no lo quieras.

No pude evitar también pensar en:

🗣Aquellos que van llenándolo y contaminándolo todo con su basura verbal – emocional, y quieren que se la recibamos. El que tiene el chisme como forma de vida, el que solo critica y maldice; el que todo el tiempo está en pie de guerra hablando mal y con palabras soeces, creyendo que todo el mundo quiere hacerle daño; el que solo habla de sí mismo, sus virtudes y su ego inflado … basura!😳

•En fin, la basura física fuera de lugar puede convertirse en un problema de estado.

La basura verbal – emocional que otros traen puede envenenarnos el alma, agriarnos el día y hacernos miserable la existencia.

Cada cosa a su lugar…

La basura de la calle, al cesto;.

La basura en la mente de las personas, puesta a distancia con un: “no me interesa eso que tienes para decirme, hablemos de algo que construya

No nos acostumbremos a dejarnos llenar de basura. 🧹

Conversando con él… mar 🌊 😳

La semana comenzó hoy… Día azul, en que di los pasos hasta su orilla y me acerqué.

En los últimos meses he ido a encontrarme con el mar, más de cerca; más entre el y yo, en medio de un tiempo en el que me he dedicado a contemplar, a pensar a solas, a querer entender la justa dimensión de las cosas (cosa que no he alcanzado, por supuesto).

Ha sido un tiempo extrañamente bueno, que hasta me ha dado miedo quedarme “pegada ” allí , atrapada en todo eso del apego, ya sea de personas, lugares o cualquier cosa a la que estemos inclinados en anclarnos.

Lo cierto es que entre día y día, tertulia y tertulia, he aprendido a escucharle más, para retribuir de alguna manera todo lo que él me ha oído a mí, por mucho, mucho tiempo. Si él contara las cosas que le he dicho..!

Llegar y saludar el día, al Creador, esperar que el agua me toque y también me salude, admirar el cielo en su esplendor, así como las nubes en su paseo, los pájaros en su vuelo y los peces dejándose adivinar una que otra vez por mis ojos, ha sido de las mejores experiencias que la cotidianidad de este momento me ha permitido.

Pero… de los que siempre hay ; los “pero” que inhabilitan y castran, que perturban y no aportan… de esos “pero“.

Pero o más bien a pesar de toda esta maravilla a la que mi vida de cierta forma no está acostumbrada a tener la libertad de disfrutar, me propuse hace unos días que no podía acostumbrarme al hecho de necesitar ese espacio oxigenado, para sentirme bien. Así que obvié a propósito dos días de la semana anterior, además de este finde que acaba de pasar y no volví. Hasta hoy.

El día estaba realmente bello, y me alegré de regresar y en medio de la actividad que realizo en su orilla y un poco más dentro de su agua, me atreví a dejar que conversáramos.

Cuando llegué todo estaba muy quieto, su vaivén era casi imperceptible… me fije al límite que demarcaba su rastro en la arena y desde allí saludé, como al resto de los elementos que conmigo estaban allí.

Siempre respetuosa, no invado su agua hasta que él, no contesta mi saludo, y así empecé mi recorrido que duró al menos una hora.

Lo vi agitarse y serenarse una y otra vez, hasta que terminada mi rutina de movimiento a su lado, me detuve con paciencia y le pregunté: “¿porqué tan agitado a ratos?

Con la salida más común que emite cualquiera cuando está molesto, respondió: “nada

😳

—Vaya, si que estás molesto, continúe diciendo mientras pies y manos tocaban su superficie húmeda y en movimiento.

Se hizo un silencio, las olas fueron y vinieron, pero hubo estuvo callado.

—¿Molesto por mi ausencia? Dije como buscando un contacto que no llegaba, mientras que él, a pesar de sus ganas de ignorarme iba dejándome sus bellas conchas de mar en las manos.

—No he dejado de venir porque me falten ganas, sino para no hacerme es clava de estar aquí, y ya luego no encontrarme en ninguna parte.

—Eres simplemente cobarde y cómoda. Y al decirme esto, una ola estalló en mi cara, mojándome más de lo habitual.

—Ya sabes, eso se necesitar a alguien o a algo, nos vuelve dependientes y al final no es bueno. Me justifique con ese argumento, queriendo que lo entendiera.

El siguió en su vaivén y como queriendo enseñarme algo se calmó.

—Tú sabes que voy a estar siempre aquí, ¿no? Mientras él hablaba yo solo miraba su agua.

—Si.

—Bueno, a menos que pase una de esas catástrofes que a veces ocurren, seguiré estando aquí cada vez que decidas volver. Entonces ¿a que le temes?

—A un día no poder venir y que me hagas mucha falta.

—¿Porqué temerle tanto al dolor?

—¿Porque sé como es… y no lo quiero más ?

—El dolor que da la ausencia de lo que queremos o de quienes queremos, es algo que estará siempre, no dejará de pasar porque te quieras blindar contra ello. Así no funciona…

—¿Y entonces que sugieres?

Y no respondió, por unos minutos siguió ahí, solo haciéndome sentir su presencia, acariciando mis pies.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Si claro, respondí.

—Te ha pasado por la cabeza en algún momento que yo quiero que vengas, que me gusta ver que llegas y que a pesar de mi inmensidad y lo que me rodea, que tú estés, hace que no me sienta tan solo. ¿Haz pensado eso alguna vez?

—Realmente no… ya sabes, creo que siempre la que siento soy yo, y tú estás… tan bien y completo allí, en lo tuyo, que no esperaba que dijeras o sintieras eso.

—Pues lo que te he dicho, es así. Entonces no te encierres tanto pensando en solo lo que tú sientes, ten presente que yo también, te espero.

Y entonces hicimos un acuerdo de “no ausencia ” al menos no por esa, que sólo la fábrica el miedo al dolor que ella puede traer.

Y sus regalos en la mañana, fueron más abundantes que de costumbre…

Él, mar me dio la oportunidad hoy de reflexionar acerca de aquello de lo que uno se distancia por temor a salir lastimada y con ello también desperdicia las oportunidades que la risa y la alegría pueden traer en medio de eso de lo que huimos.

La cobardía no es quien da los mejores consejos, pero a veces nuestros temores son tan grandes que la etiquetamos de lógica y razonable, terminando por dejar la vida detrás de una puerta… que pocas veces se abre.😔

Conversaciones interesantes la de hoy…

Arcoíris… tormentas ⛈ 🌈

Para que un arcoíris aparezca, la amenaza de la lluvia debe estar presente.

En cielos despejados no se miran, la luz a solas no permite que le apreciemos.

Cuando ella y su resplandor se visten de colores, es porque necesitamos ser alegrados de algún modo.

Y en la medida que la tormenta decide apaciguarse o dirigir su camino a cualquier otra parte, también los colores atenúan sus matices.

Cuando ya la crisis se equilibra, a veces las intervenciones son menos necesarias; aunque la presencia diga “puedes contar conmigo”.

El propósito de que aparezca, es cumplido. Se recogen las gotas de algún modo, el cielo va cambiando no solo de apariencia, se evitan los desastres de tormentas.

Y entonces lo que fue, es casi recuerdo, solo eso. Pero las nubes que indicaban problemas no se extinguen, sabe que en algún lugar están y si se descuida volverán a por ella.

Todo sigue su curso, la sanidad también. Cuando una herida empieza a sanar, se crea un manto endurecido que la cubre, mientras adentro todo cicatriza, aunque eso no lo veamos y sea imperceptible a nuestros ojos.

Si las tormentas pasan, es posible que los paraguas ya no sean necesarios.

Y todo llega a ser normal. Quien no estuvo en la crisis que producen los riesgos de tempestad, llegará a pensar que esta nunca existió.

Hay vidas muy “en su sitio” que son difíciles de imaginar atravesando tormentas y ser tragadas por abismos; pero gracias a ellos, hoy pueden gozar de calma.

Todo cielo con nubes blancas, ha pasado por oscuras tormentas en las cuales ha tenido la bendición de tener un arcoíris que recoja las gotas y otras ha tenido que aguantar en fortaleza que el poder de toda la crisis, se descargue.

Para los simplistas… no todo es tan así, como parece.

Sola…pensamientos de nube ☁️ 💭

Sola, como si estar con otros no importara y su compañía lastimara la mayoría de las veces.

Sola, reconociéndose pequeña ante la inmensidad de un cielo, uno que quizás no le observa y si lo hace, se lo calla.

Sola, silente, no tan Grande como otras, quizás menos efusiva o no tan elocuente, serena en apariencia; la tormenta por dentro.

Sola, dejándose llevar por el viento que sopla y no pregunta si quiere ir ahí, o al contrario; su voluntad no cuenta.

Sola, y algunas pasan a su lado con miradas burlonas y otras con la compasión de la miseria, pero ninguna se queda a ver qué ocurre.

Sola, y va adquiriendo la forma que puede, quizás sin muchos bordes que la limiten y definan, tal vez con espacios vacíos en sí misma.

Sola, como la hora luego de que el tiempo las ha contado todas, y solo queda la repetición inerte de un hoy ya repetido.

Sola, sin brazos que abracen ya sea por regalarlos o recibirlos; la soledad le toca, a veces le desgarra, las heridas escuecen sin reparo.

Sola, y las palabras sobran, el pensamiento cala frío, implacable, depresivo cual páginas inservibles de un libro destruido.

Sola, y la tormenta ahí dentro, queriendo oscurecerse a ratos y dejarse caer en la profundidad de la tristeza y que las gotas expresen lo ocurrido.

Sola, con la seguridad que es el mejor lugar, a pesar de todo, lejos de engaños pasajeros, sentimientos pintados con polvo y vacíos compartidos que no llegan a nada.

Sola, flotando, convirtiéndose en algo, rosando el cielo… sin tocarlo.

Los paréntesis del día… colores de ayer👀🌅

El día de presents ante nuestros ojos y el color que trae y con el que se va, son los paréntesis…

Ayer, comenzó claro, diáfano prometiendo que se podía ir a conquistar el mundo sin interrupción de la lluvia.

Y entonces preferimos creer que es verdad y nos lanzamos en la aventura de querer poner banderas en los territorios que aún no nos pertenecen. Claro, a veces olvidamos que el menos conquistado o el más por conquistar es el propio, el interno, el nuestro y ese, a veces es más complejo de seducir aún cuando seamos encantadores.

El día de abrió y el panorama comenzó a cambiar, porque como de costumbre digo: “nada se queda igual”

El movimiento de allá arriba me indicaba que el pintor movía su lienzo y que el caballete podía ser puesto en cualquier lugar, y con ello la inspiración podía cambiar.

En la tarde temprana, hubo intento de lluvia, gotas que se deslizaron como temerosas, pero que no se atrevieron a caer de un todo.

El presagio de una tormenta jugaba a no pasar disimulado o a dejarse ver y asustar a cualquiera.

Me puse a pensar que me gustan los colores de las tormentas, los matices sacudidos que dan las crisis, los trazos a mano temblorosa que se pueden pintar bajo una emoción intensa… y vi esto…

La tormenta que no había caído, mostraba sus fauces por encima de un sol que al final de la tarde se iba como si nada. Pero la amenaza de lluvia cambió por completo los colores que ya sol había definido.

La tormenta, la crisis, los problemas, pueden pintarnos colores en el rostro, arrugas en el alma, y sangre fluyendo hasta por partes que queremos esconder.

Aunque la explosión de la lluvia no llegó, la presencia de las nubes que la contenían pusieron en evidencia que el día no terminó sin que algo pasara…

La crisis puede convertirse en nuestro “revelador” como cielo de atardecer marcado por nubes de lluvia.

Cuando todo está bien, se fingen las sonrisas sin problema alguno, y aún no han terminado de preguntarnos cómo estamos cuando el “todo bien” fluye como manera de asegurar que nadie podrá cambiarnos ese estatus.

Pero cuando el cielo toma matices que no esperábamos, y tenemos riesgo de mojarnos con gotas que no queríamos… allí, son nuestros propios colores los que cambian.

Quizás decimos cosas que disculpamos luego con un “no sé porque dije eso” “yo no quería” “fue un momento de descontrol”, cuando en el fondo sabemos que eso que llamamos provocadores, fueron sólo elementos catalizadores de lo que teníamos dentro, y logramos exhibirlo allí, en medio de la tormenta, la crisis, el problema.

Así que agradecí mucho el paréntesis del cierre de ayer…

Con matices oscuros, pero a la vez la victoria de la Luz sobre la oscuridad: porque aunque la noche por norma de la hora ya había llegado; el resplandor de luz seguía allí, como testigo del rostro del cielo ante las tempestades.

Quizás a veces somos testigos también de lo que las tormentas revelan en otros o tal vez esos otros sean los testigos de lo que mostramos nosotros mismos cuando estamos atravesando la tempestad.

Así que, vale la pena observar los colores de ambos paréntesis y poder entender lo que podemos reflejar con cada uno de ellos.

Ayer, un buen día de Julio… de paréntesis reveladores. 👀

Huellas… qué las borrará? 👣 😳

Huellas… qué podrá borrarlas?

Cualquier cosa que hagamos sin convicción, podrá ser borrada.

El amor tiene la propiedad de marcar sus pasos con tinta indeleble.

Deja huellas de amor (por favor).🌸 AC*

(A veces no importa que tanto conocimiento tienes, ni si tú elocuencia abunda o si tus recursos son envidiables; simplemente te irás y serás recordado como alguien que sabía todo, pero era frío; hablaba mucho, aunque no decía nada o lo tenía todo, pero estaba vacío. Las huellas que no se borran, son esas que hacen decir : “me amó hasta el final, a pesar de cualquier cosa… me amó”)

Milagros de la mañana…👀💕

Atreverse a salir, a dejarse ver, aún en medio del dolor… del cuestionamiento, de expectativas que no se cumplen, de una conspiración.

Ese valor de dar la cara, aún sin saber quién estará ahí para acompañarnos, sin que halla nadie más en el camino, con tropiezos, con obstáculos, sin que quizás se extienda una mano.

Pero decidimos estar allí… por el tiempo que dure, puede que tan breve como el sol que sube en medio de nubes grises y apariencia de tormenta, rodeándolo.

Nos mostramos así, con el brillo que tengamos, sea mucho o poco, sea de poco alcance o largo: lo más probable es que a nadie encandilamos. Y aún así estamos.

Y los momentos tristes entonces abundan, no se siente alegría en cualquier lado, la penumbra lo inunda, la duda lo cubre, podemos llegar a estar desesperados.

Pero todo se mueve dentro, muy adentro, aún esa oscuridad que progresa y nos persigue, que inunda sin pedir permiso, que tal vez nos consume. Aún esa, en algún momento cederá, se cansará de acompañarnos.

Sepultados bajo lo gris o el infortunio, nuestra respiración es difícil, los sueños ya jadean, el oxígeno no llega a nuestras metas, pero igual el día de desaparecer tampoco llega, y aguantamos.

Y así, en medio de la oscuridad, de aquella ilusión que aunque no esté, de todo eso que queríamos que fuese y que no fue… algo vuelve a nacer.

Lo que una vez brilló en nosotros, dejó rastros de luz que no se borran, y así como el sol de la mañana que se oculta entre nubes que lo esconden; sus rayos aún tapados, alumbran.

El respiro vuelve aunque estemos cansados, y si el tiempo pasó volverá a nuestro encuentro; nada se queda oculto para siempre, nubes, sol, sentimientos quedan al descubierto.

Milagros de la mañana que en mi ser, contemplo.

Luz… más luz! 😳

Hay colores que iluminan… que reflejan la luz en gran manera y entonces comprendemos que todo es un espejo. Lo que está allá arriba se muestra hasta aquí abajo.

Y pensamos… ya está la luz, es suficiente.

Hasta que irrumpe un poco más, esa que alumbra; la misma que parecía suficiente distribuida en todas partes. Pero llega, se acerca y nos muestra qué hay espacios que necesitan más luz, que a pesar de no verse, siempre hay una porción que puede recibirla.

💡

Así somos nosotros, quizás como el mar en pleno día… ¡claro y azul! estamos bien,”nos vemos bien y pareciera que no necesitamos más nada; toda nuestras luces están encendidas (o al menos eso creemos).

Hasta que llega algo o alguien que nos hace ver cualquiera de nuestras oscuridades y descubrimos, que en el camino de la Luz y su velocidad… aun caminamos lentos. Entonces nos dejamos alumbrar y nuestras poses de “sobrados ” desaparecen.

Todos necesitamos luz (aunque no nos veamos oscuros). 😉