Otro ayer de Agosto… lecciones

Agosto en sus días, no deja de mostrarme que nos “movemos”

Hasta hace apenas unos días, el atardecer se pintaba de los colores que traía el sol con su luz, pero no alcanzaba a verle por completo, dado los edificios que tapaban mi visual.

Ahora se ha corrido un poco y puedo ver su redondez…

Pareciera que es él quien deja huella al irse se un lado al otro, pero resulta que somos nosotros los que como locos “nos movemos”. Rotación, traslación y todo lo que ocurre en órbita y universo… superior a cualquier cosa que yo pueda entender o explicar; solo me indica que estamos en movimiento.

Entonces me quedo pensando, que a veces ocurre así hasta con las personas; sabemos que están ahí, pero no se dejan ver. Y lo más cumbre es que llegamos a pensar que son ellos los que han escogido la distancia y resulta que con nuestro propio movimiento, somos nosotros mismos los que evitamos verles.

La luz a su paso, puede dejar diferentes matices, no solo alumbra sino que es visible lo que a veces a simple vista, no notamos.

Cuando veía la claridad de frente, no pasaba nada, era simplemente luz que enceguecía mis ojos solo de mirarla; pero luego vi su reflejo a través de una pantalla. Increíble como el prisma aparecía. Quizás son cosas simples y obvias para muchos, pero experimentar el detalle, me despierta.

Igualmente también ocurre con la vida y las personas. A veces solo le vemos de frente, y nos quedamos con su apariencia, nos hacemos ideas fijas y les encajonamos en un concepto. Y resulta que estamos lejos, nos llegamos a ver el resto de sus matices.

Pero cuando lo hacemos, cuando nos damos la oportunidad de ampliar nuestra forma de descubrirle, los matices aparecen. Descubrimos que nos hay “defectos puros”, que existen cosas muy buenas, aún con todo aquello que nos impactaba de mala manera; o que también hay “defectazos” entre todo aquello que nos parecía emocionalmente impecable. Cuando esto ocurre, realmente <alumbramos>.

Y la oscuridad también se manifestó ayer , como para que no la olvidáramos. Luego de varios días sin fallas eléctricas, llego la noche y “se fue la luz”, literalmente, la eléctrica también.

Por más de cuatro horas estuvimos a oscuras y entonces el significado de la luz, varió. ¡Se magnifico!

Ya no era solo lo que cambiaba los colores y permitía que sus matices se hicieran visibles, ahora simplemente lo era todo.

A su ausencia, había penumbra, oscuridad y quizás hasta un golpe al tropezar (confieso que yo a veces tropiezo hasta con luz). Empezó a tener la connotación de “importante” y los beneficios para nuestro día a día, se hicieron más notables ante su ausencia.

Igualmente nos ocurre dentro de las obviedades normales de nuestros días humanos. Existe alguien que aporta luz a nuestra vida; a veces no solo porque no las alegra o hace divertida, porque nos apoya y está ahí para lo que nosotros queramos, porque esté alineado con nuestro pensamiento, sino además porque aunque puede llegar a desgradarnos en el momento, nos dice cosas que a veces no queremos escuchar, pero si necesitamos. Es parte de nuestra luz esa persona, logrando que nuestras propias reacciones varíen y podamos observarnos a nosotros mismos.

Sin embargo, como luz que siempre está, terminamos obviándole, asumiéndolo como normal y haciéndole sentir alguna vez como desagradable. No somos muy tolerantes a la luz, todo el tiempo.

Pero cuando nos damos cuenta que no está, llegan los momentos de estar a solas con nuestra propia oscuridad y ahí, diéramos lo que fuera por escuchar aquello que en su momento nos molestaba, y que en el fondo sabíamos que había amor en ese mensaje. Y anhelamos que su luz vuelva a nosotros y a veces hasta nos alumbre tanto que nos deje ciegos. Puede que la luz vuelva o que simplemente ya no más.

Despertamos cuando valoramos lo que a menudo, obviamos.

En resumen, Agosto con su ayer en días, me recuerda que:

  • Movernos implica que dejaremos nuestro lugar con sus respectivos cambios y lo que ya no vemos, puede ser producto de ello.
  • Matices distintos tenemos todos, no basta quedarnos con lo obvio, al menos si alguien nos importa.
  • Presencia, es lo que realmente se manifiesta en nuestra vida cuando alguien nos dice o enseña no solo lo que queremos oír o ver, sino además lo que necesitamos, aunque no nos guste. Eso vale.

Una vez más, gracias Agosto, por no callarte y además por dejarte ver de esta manera.

2 comentarios en “Otro ayer de Agosto… lecciones

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