En modo cuento… historia 1 – Adi贸s

Aquella tarde quedaron, ella se arregl贸 con especial atenci贸n. Imaginaba que luego de la ausencia de esos d铆as, le mirar铆a a los ojos y le dir铆a cu谩nto le echaba de menos. Su coraz贸n lat铆a fuerte de solo pensar en verle, luego de ocho interminables d铆as en los que 茅l hab铆a estado ausente casi por completo.

La tarde estaba bonita, el caf茅 era el de de muchas veces, pero al parecer ellos no eran los mismos. Hab铆an caminado alg煤n tiempo juntos, quiz谩s m谩s del tiempo previsto para 茅l, que para ella, porque hab铆an escenarios muy distintos en sus mentes y no llegaron a aclararlos hasta ese d铆a.

Ella lleg贸 temprano, ansiosa de verle, algo m谩s arreglada que de costumbre, con un temblor inexplicable en sus manos, pero se consolaba as铆 misma diciendo que era el fr铆o, aunque todav铆a el sol alumbraba la tarde. Mil excusas pasaban por su mente, buscando la tranquilidad que no ten铆a, imaginando las cosas que le dir铆a a fin de que la ausencia de los d铆as previos no se prologara por mas tiempo.

Le miro entrar y sonri贸, al fin se juntaban nuevamente y eso le llenaba el coraz贸n, o al menos ella quer铆a pensarlo as铆, pero el vac铆o estaba ah铆, aunque pretendiera esconderlo. 脡l se aproxim贸, puso su mano en el hombro de ella y luego su dedo toc贸 parte de su mejilla; quiso que se dibujara una sonrisa en su rostro, pero no lo consigui贸, o al menos no hizo el esfuerzo para que as铆 fuera.

Los ojos de ella brillaban, los de 茅l estaban fijos en el servilletero de la mesa.

鈥擳en铆a muchas ganas de verte, dijo ella.

El sigui贸 en silencio, solo miraba al vac铆o. Era como si estuviera all铆, sin estarlo, pero ella en su mon贸logo interior no quer铆a verlo. Empez贸 a hablar de lo que hab铆a hecho esos d铆as, aunque se lo hab铆a contado por mensaje que 茅l no contest贸 en la mayor铆a de los casos; el 煤nico mensaje que recibi贸 de su parte en las 煤ltimas semanas fue el de “necesitamos conversar, es importante”.

Muchas palabras empezaron a salir de parte de ella, los minutos se hicieron largos e interminables, porque no paraba a de hablar, de expresar un sentimiento que ya parec铆a obsoleto, que no ten铆a convocatoria entre ambos. El ausente de ella, ella ausente de la realidad que ya ten铆an.

El extendi贸 su mano sobre la mesa y ella hizo lo mismo para asir la suya, ah铆 se dio cuenta que en su dedo anular hab铆a una alianza. Su dedo 铆ndice lleg贸 a tocarla y entonces sus miradas se encontraron.

鈥斅縎abes que eres mi vida, lo sabes verdad? Y a eso le siguieron palabras desencajadas, culpas y reproches que hab铆a guardado por todo el tiempo que estuvieron juntos, o al menos eso era lo que cre铆a en su mente, que estaban en una relaci贸n con un sentimiento com煤n, pero ahora una vez m谩s se hac铆a presente el error, pero a煤n as铆, no acept贸 la realidad que le golpeaba a la cara.

鈥斅o te quedes callado, dime algo! Y ya el tono iba subiendo subiendo al punto de transformarse en grito. Tienes que explicarme 驴qu茅 es esto? 驴Qu茅 significa ese anillo en tu dedo? 驴T煤 dijiste que estar铆as conmigo te acuerdas? Bueno si, rompimos hace un a帽o o m谩s, pero t煤 te quedaste conmigo, porque eres m铆o. Y a eso le siguieron contradicciones, reproches, palabras cada vez m谩s desencajadas, insultos y cosas que en su mente ella hab铆a hecho por 茅l (que no eran ciertas) y que a su juicio, le daban el pleno derecho a que no le dejara.

El quiso consolarla de alg煤n modo, pero no se atrev铆a a tocarla, sab铆a por experiencias previas como eran sus estados de 谩nimo desmedidos y extremos; conoc铆a de cerca su manipulaci贸n y ganas de controlarlo todo y le costaba entender porque ella no aceptaba que se hab铆a terminado. Eso sucedi贸 hace m谩s de dos a帽os, el fue claro en no continuar en un relaci贸n que no era tal, sino confusi贸n de parte de ella. Se lo aclar贸 m谩s de una vez y ella se neg贸 a asumirlo; con buenos modales y estim谩ndola de alg煤n modo como amiga no le retiro el trato de un todo, pero su coraz贸n estaba con alguien m谩s y hab铆a conseguido formalizar su relaci贸n y casarse.

鈥斅res un cobarde, sin mi no te ira bien y luego volver谩s como siempre a pedirme que est茅 contigo! Eran las mismas palabras agresivas que le hab铆a dicho cuando 茅l le dej贸 dejo en claro que no ten铆an nada, y que ni siquiera hab铆a lugar para una ruptura. Record贸 los meses siguientes en los que ella se ech贸 a morir literalmente, y por eso volvi贸 y se acerc贸 con el objeto de que estuviera bien, que acabara la confusi贸n y pasara la p谩gina. Pens贸 que era as铆, pero ahora comprobaba que no. Pudo volver a explicar lo que no ocurr铆a entre ellos, insistir por millon茅sima vez que ella hab铆a estado confundiendo su amistad con otra cosa, disculparse una y mil veces por causarle un dolor que solo ella se inventaba; tuvo muchas cosas para decir, 茅l escogi贸 una sola palabra… 隆adi贸s!

Se levant贸 de la mesa y escribi贸 en su camino, la palabra despedida. Ahora ten铆a su amor por quien luchar, con quien disfrutar la vida, y los reproches y la culpa de alguien que se hab铆a empe帽ado en permanecer en el error, no se lo iban a impedir. No, ahora ya no.

鉁嬸煆

#EnModoCuento

PD: Hay relaciones que se vuelven perniciosas y peligrosas a las qu茅 hay que ponerles fin, antes de que conviertan nuestra vida en el escenario de locuras desmedidas. Si el otro no quiere escuchar nuestro mensaje, es tiempo de decirlo desde la mucha distancia.

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