Septiembre 20… día gris y despejado

¿Puede ser algo nublado y claro al mismo tiempo? Quizás la respuesta inmediata a eso, es ¡no! Pero todo es posible bajo el cielo.

Septiembre 20 ha empezado así, con un cielo cerrado en un gris impenetrable. La capas de nubes solo intensifican más el color en un lado u otro. Solo gris es el tono que predomina.

Algunos truenos y rayos que me sorprenden como un flash inesperado, llenan la visión de allá arriba.

💭

Tal cual nos sucede al atravesar una tormenta o tan solo sentir que ella se aproxima. Los problemas, las incertidumbres, aquello que no podemos controlar (como casi todo, porque el control es un autoengaño) nos lleva a estar “nublados “. No entendemos nada, no queremos nada, no hacemos nada.

Entonces nos resignamos a decir:

—Esto es así y se va a quedar así, sin más remedio.

En el mismo espacio tan solo a un giro de la visión, hay otro panorama. El gris pasea por el espacio, pero no se queda a dominarlo todo.

Hay ventanas azules que se niegan a dejarse nublar por completo; y en el caso de que ocurra, solo será momentáneo.

Por pequeño que sea el espacio que se le reserve al color de la esperanza, simplemente este otro panorama lo aprovecha.

💭

Así también nos ocurre, quizás a diario, tal vez más común se lo que imaginamos; mientras nos ahogamos en nuestra propia gota de agua, volteamos y vemos cómo existe quien en un vaso de agua se mantiene a flote. No bien del todo, no sin problemas o minimizándolos de forma infantil o ilógica, pero si asumiéndolos de otra manera.

Las situaciones difíciles siempre aparecen, lo que no nos gusta está a la orden del día; recibir traiciones es parte del libreto de la vida y si nos tocan (merecidas o no) hay que aprender a mirar más allá de esa ventana.

Sólo existe la resignación para quien no está dispuesto a buscar hasta encontrar, alguna otra salida. Aún en las cosas irreversibles como la muerte, si no podemos cambiar su resultado, asumirla de otra manera puede ser la diferencia.

Y luego todo pasa. Resulta que la amenaza de lluvia se cumplió en otra parte y que donde estábamos solo se manifestaron pocas gotas

El aquí, de esta misma hora, vuelve a ser bonito y a colores, como si minutos antes no hubiera estado vestido de duelo.

💭

Así nos pasa, cuando a veces retomamos el asunto y vemos las cosas con más calma, medimos con objetividad los alcances reales y nos damos cuenta que ni siquiera algo de eso que nos atormentaba, er mínimo lo he nos rozaba. Toda la tormenta mayormente fue en nuestra cabeza.

La idea no es que andemos desprevenidos y en tiempo de lluvia no usemos paraguas, es más bien que estemos dispuestos a salir sabiendo que la lluvia también es pasajera, y no se queda; y que tal vez o a lo mejor… ni siquiera cae.

Hay nublados y claros en un mismo espacio, tenemos permiso para estar ubicados en el lado que queramos…

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