Noviembre…el de este ahora

Ayer el día extendió un manto rojo sobre si, para irse a dormir. Fue un día que terminó con emociones guardadas para la eternidad.

Hoy amanece con la luz que da el saberse vivo…

Quizás suena tonto asomarse de la misma manera a ver el día. Y es que creemos que siempre lo vamos a poder hacer, por eso alguna vez desestimamos los detalles del fondo.

Hasta que la vida sorprende y te habla al oído diciéndote: “mira esto y grábalo porque es posible que ya no lo veas más ” entonces lo rutinario y seguro adquiere otro nivel de importancia.

De la misma manera ocurre con las personas, esas que muchas veces obviamos: las que siempre están en nuestra vida por alguna u otra razón. Les vemos aparecer diariamente y asumimos que son parte fija del paisaje, nada importante o que despierte nuestra atención.

Son las mismas escaleras que nos llevan a mostrar el mismo horizonte. Así pensamos…

Y el cielo puede parecernos igual que siempre, sin que prestemos mucha atención o sea objeto de alguna admiración especial, porque total “es el cielo” “siempre está allí”.

La verdad es que no es así. Hay lugares donde el sol no brilla con frecuencia y existen ciudades donde a pesar que hay un cielo esplendoroso la cantidad de edificaciones atrapa la mirada, siendo reo del bullicio y el trajín del día, sin que puedas levantar los ojos suficiente como para ver el azul por algún lado.

Entonces cuando no podemos ver más eso, es que lamentamos el tiempo perdido no aprovechándolo mientras estaba a mano.

Soy de las personas que me gusta vivir con intención y no quiere decir que todas las veces lo logre, sin embargo piso las hojas del camino y muchas veces disfruto del sonido que desprenden y de alguna palabra que a ellas mismas se les escape, por sentir algún dolor cuando voy encima de ellas.

Porque de nada sirve un paisaje si no lo miro, lo respiro, lo observo mientras cambia.

Porque de nada sirven las letras que no se escriben, porque quién podría leerlas, (incluyendo a quien mismo las escribe).

Porque de nada sirve la música más bella sin oídos que la disfrute y gente que esté dispuesta a ser movida por ella.

Porque de nada sirve un amor, un sentimiento que no se exprese, es como atrofiar nuestra mejor parte y poner una lápida en nuestros corazones, pretendiendo que así estamos mejor.

Que los días son bellos, porque aunque lo parezcan, no son iguales y el hacernos conscientes de eso permite que cada vez podamos estar quietos ante ellos y admirarlos

No hay que esperar a que no se esté, para apreciar lo que teníamos. Detesto las flores en las tumbas y la ausencia de ellas mientras hubo vida que pudiera aspirar sus fragancias.

Se habla mucho del “ahora” y se sigue desperdiciando. Por eso visito este Noviembre, de esta manera una vez más, porque no se cuando se rompa la racha de registrar este tipo de pensamientos diariamente.

💭No me quedo con las ganas de mirar lo ya visto y descubrir que me sigue gustando desnudar el paisaje.

💭No me quedo con las letras que tocan a mi espalda y quieren salir, simplemente como ahora, las dejo.

💭No me quedo con el sentimiento que tengo, como de costumbre, te lo expreso, aunque quizás aprendiendo a hacerlo de forma más callada.

Noviembre, tú que te vas, como ya ves, te detallo. Puede que vengan otros con tu mismo nombre, pero nunca van a ser igual a este, el de este ahora.

Noviembre 24, 7:20 am

2 comentarios en “Noviembre…el de este ahora

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