Noviembre amanece… sorpresa?

Hay días en los que quisiéramos que la vida nos sorprendiera… y encontrar en el buzón del amanecer un “Hola” inesperado, pero no sucede.

Y el tiempo da ciertos estirones lentos, y se toca con la punta de los dedos, los tobillos; hace su recorrido tic tac… mientras escucho el susurro repetido de una onomatopeya que no cesa.

Hay días en los que quisiéramos sorprender nosotros a la vida, y encontrarnos listos para decir: “si o no” porque así lo queramos. Pero no sucede, son muchos años de letargo y estamos acostumbrados.

Y en nosotros algo se debate por dentro, creemos que tenemos fuerza por un rato, el reto se hace a nuestra altura… y luego… decidimos otra vez quedarnos donde estamos. Y el tic tac del reloj, que no perdona, sigue pasando.

Hay días en los que quisiéramos que solo el momento se detuviera, y esa sería la mayor de las sorpresas de nuestra existencia. Pero por supuesto, no sucede; cada instante es una gota que se evapora en un día acalorado.

Y pretendemos decir que si, que podemos retener el momento, para luego comprobar al minuto siguiente que es imposible. Aunque tomes fotografías de ese ahora, ni la risa, ni los mismos colores volverán a repetirse de la misma manera.

Hay días en los que simplemente amanece y esa es la sorpresa, no haber pasado del lado de los muertos aunque así en la noche pareciera.

Y nos vemos reflejados en el día, en lo pasajero que resultan sus horas y nos decimos: “ahora si aprovecharé cada segundo”, para luego sumergirnos una vez en tareas vacías y sentir que volveremos a morir cuando llegue la noche.

Nosotros somos la sorpresa y no nos damos cuenta hasta que nos miramos con ojos humildes realmente. Nos pasamos la vida esperando que alguien más nos regale motivos, que anhelamos tanto abrir su paquete como si fuera la única sorpresa que de verdad importara.

Dejamos en las circunstancias o en alguien más la maravilla de ser sorprendidos y de experimentar a través de ellos la maravilla que puede presentarnos el estar vivos, cuando esa es una responsabilidad mayormente nuestra.

Nosotros somos la sorpresa, porque estamos llamados a vivir sin ‘pesos muertos’ y eso implica decir “Hola” sin esperar respuesta alguna. Nuestra también es la responsabilidad de decir “no” a lo que simplemente no queremos y dar la bienvenida a lo que anhelamos. En nosotros esta la sorpresa de embellecer cada instante y por eso dejaremos que pase sin pena y estaremos en el próximo momento también dando de nosotros. Que amanece, y somos nosotros la sorpresa, porque de lo contrario no habría quien le observase.

Hoy, me quedo en la sorpresa…y te pienso.

Ya te vas Noviembre, falta muy poco.

Noviembre 27, 6:30 am

Un comentario en “Noviembre amanece… sorpresa?

  1. Un día que amanece y ofrece un montón de posibilidades de encontrar la felicidad. Un besazo.
    Hay quién sale de casa en busca de lo malo y al final encuentra lo peor, mejor salir a por lo mejor, para hallar lo bueno.

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