Flor, la belleza que se ve… 🌷

Bella e incomprensible, con sentimientos dispersos y alma libre

Jugando a ser dueña de tu propio espacio, superando los obstáculos que vienen.

Estrella de mil puntas, encendidas, mirando al horizonte que te espera

Regalas del traje de tu esencia, pura, arrogante y a la vez serena.

Colores vivos que se marchitan, en un abrir y cerrar de ojos se va tu vida,

Como todo lo que es bello y nos atrapa, cuya duración es corta y pasajera.

A menudo te presentas ante los ojos, y nadie puede dejar de mirarte,

Como un atardecer de esos que alumbran como el agua con el reflejo del sol de la tarde.

Fugaz y bella, vanidad efímera, como la doncella que no envejece

Utopías de un mundo que olvidó lo que vale, que la apariencia se ve, pero no es lo que eres.

🌷

➰➰Hay belleza que salta a nuestros ojos y nos endulza el momento y nos sentimos tristes cuando se acaba eso que no dura. Hay belleza escondida en el corazón y e alma que es una delicia descubrirla aún sin tenerla muy cerca.➰➰

#LoQuwMeDiceUnaFoto

Enero en rejas… no se ve igual 👀🔱

Enero…

Mirar a través de rejas, no es mirar.

Somos humanos e intentamos protegernos. Las rejas “sirven” para cuidar propiedades y también para levantar advertencias contra quien decida acercarse.

Y terminamos siendo más presos los que estamos en el interior de las rejas, que los merodeadores de afuera.

Son necesarias, pero más allá de las rejas físicas, existe otro tipo de rejas, las emocionales. Esas que nos esclavizan ante un pensamiento que no nos suelta, muy posible lleno de culpa e insatisfacción.

Colocamos rejas, cuando no nos atrevemos a estrenarnos en algo nuevo, porque es más fácil hacer siempre lo mismo, aunque ya se vuelva monótono y hasta sin sentido.

Existen rejas en nuestra mente, cuando no somos capaces de aceptar que alguien disienta sobre los que pensamos o decimos y entonces producto de nuestro propio encierro, nos molestamos.

Las rejas entorpecen de algún modo la vista libre de todo un panorama. Habría que preguntarse entonces, cuánto de eso hay cada vez que abordamos una situación y sólo nuestra percepción importa. Quizás tengamos un tipo de sesgo, producto de algún barrote que nos impida ver bien y aún así, persistimos.

Del mismo modo las rejas están sobre nosotros, cuando solo callamos para complacer a los demás y “llevar la fiesta en paz”, porque simplemente nuestro enfoque no vale o no se considera de aporte en cuanto a una situación. Estar preso en el silencio obligado, nos puede hacer mucho daño al punto de crear resentimiento. Disfrutar de la libertad del silencio como una mejor opción escogida por nosotros, es una bendición.

A veces las rejas ya no existen, pero pasamos tanto tiempo viendo a través de ellas, que nuestra mente que se quedó con el mensaje de nuestro nervio óptico, solo deja que los imposibles y negativos ocupen toda la forma de expresarnos.

Pero

De nada vale darnos cuentas de que existen rejas, sino hacemos algo al respecto.

Los barrotes pueden existir, pero también nuestros ojos pueden aprender una nueva forma de mirar en libertad, por mucha oposición que exista a través de “protectores” más o menos gruesos.

Tenemos la opción de cambiarnos de lugar, de afinar nuestra mirada desde el ángulo libre o de decidir internamente que ciertas cosas que bloquean el camino de forma momentánea, no van a impedir que lo transitemos.

Enero… las rejas existen y negarlas sería como engañarme y decir que no las he visto y sufrido, sin embargo es tan bueno poder superarlas que vale la pena darnos cuenta de que estamos presos en algún área de la vida, para luego también experimentar la maravillosa sensación que da, el liberarnos de eso que nos subyugaba y hacia esclavos.

Quiero caminar contigo, sin sentir que llevo peso en mis pies que no me deje seguir y barreras ante los ojos que me impidan ver por donde voy.

Quiero contemplar las rejas desde afuera, y poder estirar mi mano para que quien esté adentro, preso… también logre por su propia elección, salir.

Vamos Enero… sigamos en estos días que se apresuran a tu despedida. Eres libre para irte y volver, y eso es lo mejor que puede pasarte.

Enero 22; 8:00 am

De las cosas cotidianas 41… sin conexión, sin wifi!📤📥💌

WiFi… el mas solicitado!!!

Cuando estaba en mi país, lo más común o cotidiano era quedarnos sin conexión a internet, es decir sin wifi.

Había que hacer malabares, pescar la señal, descargar en cámara lenta y agradecer cada vez que podía hacer una video llamada por el WhatsApp’s sin que terminara en un “conectando ” que nunca se concretaba.

Allá era normal… tercer mundo, en manos de la revolución absurda de Maduro, donde no había inversión privada y todo eso que ya sabemos, y el que no lo sabe aunque sea por la noticias ha escuchado algo.

El caso es que ya no estoy allá, al menos por el momento y desde que llegué a este otro país tricolor, la conexión en el lugar donde estoy había estado bien.

Pero un día… como producto del más terroríficamente cuento de horror, la conexión se cayó.

—¡Oh no! Era como para no dejar de revivir la zozobra que ya conocía, en cuanto a tecnología móvil se refería.

A las 48 hrs del funesto suceso nos enteramos que no había ningún desperfecto, al menos no en la tecnología o en los aparatosos que portan la señal. No, el desperfecto al parecer no era en ningún equipo, sino más bien en el funcionamiento o percepciones de una persona. ¡Plop!

En este mundo global, donde todo casi toda la gente se conecta vía WhatsApp’s o cualquier red social, donde las video llamadas unen a las familias dispersas por todo el globo azul y donde entrar en una zona wifi es algo que todo el mundo ubica mientras está en calle; no suele ser normal que alguien que tiene contratado el servicio por años, lo desinstale así, de la noche a la mañana.

Y aunque ilógico o absurdo parezca, así fue. El lugar donde estaba se quedó sin wifi, los planes de la telefonía móvil que había contratado no estaban muy claros y aunque no consumí casi nada de lo que ofrecían, de un día para otro también quede sin forma de comunicarme.

Simplemente se perdió la conexión.

Y más allá de lo que el encendido de estos bombillitos puede traer a nuestras vidas, comprendí que hay quien elige estar simplemente “desconectadoy ahí, no hay wifi que valga.

Cuando las personas no se quieren poner en contacto contigo, ni que le cantes canciones.

Y es en esos momentos cuando realmente sabes quien está y quien no.

La facilidad que da la tecnología se agradece, y certifico que sí… ¡como se agradece! porque permite estar al tanto de cómo va la vida de quienes amamos, como los hijos, por ejemplo; esos que por decisiones tomadas por ellos mismos o por situaciones extremas, se encuentran fuera de nuestro alcance físico.

Sin embargo existe otro fenómeno que no puedo obviar, y eso lo he aprendido desde hace unos meses. Hay quien elige desconectarse de uno. El wifi mental de esa persona, ya no quiere conectar con la mente de uno. No aparece, no hay señal. No existe un plan alterno para comunicarse, porque simplemente eso no es prioritario.

Veo el parpadeo de estas luces azulitas y solo puedo pensar que mientras es fácil, cualquiera se comunica; pero cuando el asunto es más complicado ¿quien realmente está interesado en lo que nos pasa?

La conexión no depende de un todo de estar cerca o lejos, depende más del interés de alguien por uno. Y es ahí cuando la realidad realmente golpea en nuestra cara.

Hay personas que tenemos muy cerca, puede que hasta en la almohada de al lado, con quien estás todo el día,y realmente no estás conectado y pueden haber otros que a penas si físicamente se pueden ver y saben como están sus vidas realmente. Conexión.

Por eso no se trata de excusas de porque te llamo o no te llamo, de cuantos mensaje recibimos en las redes sociales; se trata al fin y al cabo, del amor que existe entre las personas, porque ese es el principal wifi que puede mantenernos conectados.

Lecciones tecnológicas de conexión aplicada a la vida y al sentimiento. 📶➿📲/♥️

Vivir y estar… aunque las nubes sean grises 💭🌫🌪❄️⛈

Este nuevo año que ha consumido ya gran parte de su primer mes, ha abundado en nubes grises.

Y no solo me refiero a las que dibujan en el cielo presagio de lluvia, porque en el lugar donde me toca estar en ese tiempo, esas nubes son normales. No, me refiero además a las nubes grises, que corresponden a circunstancias adversas, de esas de las cuales y por más que queramos, nos podemos escapar.

Corre el segundo mes, desde que salí de Venezuela, la mía, la del Sur… y aunque no me había atrevido a escribir sobre esto hasta ahora; hoy puedo ver un poco más de frente estás nubes grises que a veces lo ocupan todo.

No voy a hacer “El diario de un inmigrante” en esta entrada, porque no es la idea; este espacio corresponde a Enero, ese en el que mis letras estuvieron algo represadas de exposición por una simple falta de conexión a internet y otras dificultades, que no viene al caso mencionar.

Ver amanecer a Enero, recurrentemente vestido de gris, no ha sido agradable de un todo, hasta comprender que también es un color que conforma la totalidad de los paisajes que vemos. Y también tiene su belleza. No todo lo que no brilla hay que asociarlo tristeza y nostalgia.

Lo que sí sé, que de color que es te la visa en un momento; todo puede cambiar.

Si en Enero del año anterior, viendo por mi ventana (la de siempre), alguien me hubiera dicho que ya no estaría más allá, sino en cualquier otro lugar desconocido para mi; mi respuesta inmediata habría sido:

—Eso es imposible y sobre todo, no está en mis planes.

No estar preparados para los cambios o pretender controlarlo todo trae consecuencia no agradables.

Es entonces cuando el verdadero gris aparece.

Es esa lucha constante que tenemos los humanos, por pretender que todo sea a nuestra medida y tiempo, hasta que entendemos que en realidad las cosas no son así.

No lo controlamos todo y mucho menos todo, depende de nosotros.

➰El gris lo portamos nosotros mismos cuando no aceptamos que puede llover, aún sin tener la precaución de traer un paraguas.

➰El gris somos nosotros mismos, cuando tenemos que opinar de todo y en todo; y por supuesto habrán opiniones contrarias, lo que detona nuestra propia ira contenida o disimulada en la mayoría de los casos.

➰El gris está en nuestra mente, cuando no somos capaces de hacer el esfuerzo por el sueño o meta que tengamos, sino que los relegamos “en función de bienestar de otros“, pero al final del día nos descubrimos inconformes y hasta amargados.

➰El gris lo pinta quien en definitiva tiene miedo ante el azul de la expansión, porque siente pánico a no tenerlo bajo control o a descubrirse débil ante la belleza en otros y no en sí mismo.

Total es que haciendo un recuento de estos días grises, me encuentro con una belleza real en sus matices y unos ajustes propios que hay que hacer dentro, en el propio ser del humano.

Entonces recordaremos que si existen cielos de azules intensos, y que todo es pasajero.

Ninguna nube gris por muy inmensa que sea, puede durar todo el tiempo; igualmente sucede con los días azules o soleados, sobre todo en lugares como este donde estoy, donde tampoco se suceden las estaciones.

Enero es el inicio del año… empeñarse en encasillarlo en tonos oscuros o lúgubres, sería como estar escribiendo la historia de lo que ya pensamos que va a ser el resto de año.

Entonces sólo bastaría voltear a nuestro alrededor y preguntarse ¿cómo va la vida? o ¿qué tanto le impacta el gris?

A lo que la respuesta evidente es:

Aunque todo este nublado, el sol sigue saliendo, aún cuando nuestros ojos estén en negación de verlo.

Solo disponiéndonos a caminar por la senda de la luz, nuestros pasos se iluminarán, a pesar de la oscuridad que haya a nuestro alrededor.

Enero, a pesar de estos días difíciles, ha sido grato aprender en silencio en tus días, y ver cómo el camino se va encendiendo cuál pista de aterrizaje en un vuelo de emergencia.

Amo aquello que no se rinde, por muy en contra que todo parezca. El amor es eso, no rendirse. Entonces comenzamos a darnos cuenta de que no todo está perdido.

Las nubes grises arriba, tienen su tiempo; pero eso no tiene porque llenar de oscuridad lo que ocurre aquí abajo.

Sigo contigo, aunque muros grises estorban la visión; entonces me deleito y agradezco por lo que encuentro en cada paso. Ya no más angustia por la nubes grises. Vivo y estoy, eso es lo importante.

Enero 21; 12:15 pm

2020… haciendo malabares para escribirte 🏃🏽‍♀️🙃 Deseos

2020…

Número par , redondo, de los que se dicen fácil y me gustando. Por dos sería 4040 y por dos más sería 8080.

Muchos inconvenientes para aterrizar en esta mi ventana, pero no me he ido. Quien si se ha ido es el wifi que me mantiene conectada y que en estos momentos es más que intermitente, ausente.

Muchos cambios, muchas pruebas, pero el amor es el de siempre. Las letras juegan a quedarse quietas, mientras mi mente se llena de ellas, sin que puedan aterrizar digitalmente en ninguna plataforma.

Pero ya llegará todo, como aquello que ocurre por nuestro bien y nadie lo puede evitar.

2020…♥️

➰Veinte bendiciones dobles para cada uno en lo que emprenda.🤗

➰Veinte besos dobles para aquellos que se han empeñado en tenerlos guardados esperando el momento que no propician 🙄.

➰Veinte escritos dobles en páginas que no acaben, siempre que la imaginación nos lleve más allá del alcance de lo posible.

➰Veinte rosas dobles, aunque la tristeza nos visite para darnos algo de equilibrio; pero que esa alegría de “ser” no falte.

➰Veinte amigos por partida doble, quizás representados en uno o dos que valen por mil, y que cada veinte minutos, horas o días están al pendiente de que existimos.

➰Veinte puntos que se repitan cada vez que presentes alguna prueba cuya calificación máxima sea esa. Aprobado principalmente por la propia aceptación tuya.

➰Veinte errores dobles, que te permitirás cometer con el objeto de aprender, pero también para reconocer que no has dejado de ser humano, falible, ingenuo y único, con borrones en el cuaderno y textos mágicos por vivir.

➰Veinte saludos dobles a ti y a ti también, que te asomas por aquí y sabes que un abrazote va en cada letra que te envío.

➰Veinte, totalmente dobles que sean los años en los que nos podamos ver por esta o cualquier ventana que nos permita expresarnos. Quizás la vida hasta llegue a faltarnos, pero si dejamos registro, las letras nuestras seguirán con quienes las quieran.

➰Veinte mil gracias a los que están en este 2020. Que nos sacuda, que nos junte, que no permita que olvidemos que estamos vivos. ♥️

PD: estar sin wifi es algo común que me sucedía en Venezuela, pero ahora fuera de sus fronteras lo padezco por otras causas.