La poesía del alma… la que se Escribe

La poesía es una expresión extrema de lo que sentimos, son pétalos de una flor que ha sido deshojada o el esplendor de una que está siendo regada.

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No hay poesía de esa del alma, de la cierta, sin que una emoción abrasadora nos carcoma por dentro, sin que un desgarre en el corazón y hasta en el sexo nos deje huellas; no existen versos, de verdad, de esos que son reales, sin sentimiento.

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Hay diferentes formatos de la poesía, hay métricas de tantos verso, con tantas sílabas, que se refieren a una cosa y a otra, que riman, que no riman, pero ninguna es poesía sin que la llama del amor la encienda, así no se encuentre explícitamente comentada en la línea.

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La poesía es sol y oscuridad, extrema risa y profundo llanto, corazón herido a muerto, resurrección en proceso. Manos que se juntan, cuerpos que se tocan, amores que se distancian, despedidas…

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La poesía es una ventana que se llena de color, y un día que muere en luz, mientras el amor nos lleva a pensar en unas manos que nos recorren o en un adiós plasmado en letras muertas.

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La poesía son pensamientos que letra a letra van saliendo de nuestra alma, de nuestro ser, de lo intenso de nuestro sentimiento… que corre sigilosa sobre el papel o teclado, sin poder evitarlo; no se rinde, ni abandona, hasta que al fin la expresamos.

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Poesía es pensar en ti y sonreír, extrañarte y sentir que el alma llora y solo las letras vienen a consolarme.

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Poesía es abrazarte con las nubes y llamo nubes a mis piernas, y que en el centro de ellas, llueva, te lo cuente y tú me entiendas.

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La poesía no se vence, puede escribírtela hoy y cuando la hagas tuya mañana o en muchos años, sentirás el temblor de mi voz, la dulzura en mis labios, o el dolor profundo que el adiós y la indiferencia en mi dejaron.

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Los versos no saben de tiempo, como yo; la poesía será un presente continuo de te quiero, cuando la leas y a mi me encuentres, cuando las aspires y yo entre dentro, cuando la toques y ella te haga suyo, conmigo.

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La poesía son ojos que encuentran maravillas en las letras, tesoros escondidos en las pausas que hacemos, cuando la expresión sube de tono, y se hace cada vez más intensa…

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No hay poesía sin temblor, sin ansias desesperadas, sin reposo luego del climax, sin llama que enciende y apaga; poesía sin intensidad sin el alma cortada en pedazos, es cómo te quiero sin detalles, sin besos ni abrazos. No hay poesía sin sentir,eso sería un simple maltrató al papel o teclado.

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La poesía me lleva a ti, me encuentras ahí nos encontramos, nos ha hecho rimar en versos de distintas sílabas; nos ha hecho soñar con imposibles que se tocan, nos permite recurrir a ella para que yo pueda decirte tantas cosas.

Ella, la poesía… la del alma está conmigo y contigo, cada vez que tú me tocas.

No hay momento mas perfecto,

que ese, el de la poesía

Es cómo el color del día,

Cuando ya está amaneciendo.

Con las palabras de ella

Te describo, te contemplo

En sus versos aún desiertos

Se pueden ver las estrellas

Su expresión me hace decirte

Todo lo que hoy sintiendo

Risa, llanto o desconcierto

A color y en tonos grises.

Yo me visto con su acento

Me desnudo entre tus manos

Y te siento tan cercano

Y el Amor lo hacemos lento.

La voz de la poesía

En el corazón que ama,

Se oye, resuena y llama

Y hace que tiemble la vida.

Te siento en cada palabra

En cada verso que invento

De pensarte en este tiempo

Hace que mi corazón se abra.

Por esta loca poesía

Mi vida cobra alegría…

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Cómo nos vamos..? 👋

En este tiempo de mi vida, es muy fácil escuchar y ser testigo de mucha gente que se va… la situación país justifica el éxodo que está sucediendo ahora en mi tierra.

Sin embargo, y mas allá de eso, vienen a mi mente preguntas sobre ¿porqué realmente nos vamos? No solo del país, sino también de muchos otros escenarios.

Hablamos siempre de que la vida es un cambio y todo lo que se implica… lo que también lleva quizás, la acción de “irse”.

Nos vamos de un país cuando pensamos que las oportunidades se han suicidado por la ventana, al no tener una puerta abierta que de la bienvenida a nuevas inversiones, a alternativas educativas de calidad, a una vida con atención médica y alimentaria promedio. Eso es válido, entonces como los capitales, nos volvemos “golondrinas” en búsqueda de un mejor nido donde estar.

Nos vamos de un trabajo, cuando nuestras expectativas de crecimiento se acortan, y existe un techo que jamás nos permitirá extender nuestras alas y aportar todo el potencial que tenemos, a favor de la misma organización que no se da cuenta que puede aprovecharlo. Eso también es válido, nos volvemos una ficha en un mercado competitivo, donde el mejor postor obtendrá nuestra eficiencia y entrega.

Nos vamos de una relación, cuando los intentos por reconstruirla, animarla o simplemente comenzarla (porque hay muchas que ni siquiera han comenzado aún con años de matrimonio) fallan, y nosotros con ellos. Hay dolor y sufrimiento ante ellos, pero en ocasiones es lo más necesario a nivel emocional. Y experimentamos nuevamente el sabor a “libertad”, con una esperanza (lo asumamos o no) de encontrar a alguien que si esté en sintonía con lo que sentimos y pensamos. Volvemos a incursionar en el mercado del sentimiento, con un letrero que dice “disponible “.

Nos vamos, siempre nos vamos. Pero ¿qué es lo que realmente nos hace ir a otro sendero?

  • Una situación que se tornó difícil a nivel económico y social, pero que era además una oportunidad para saber que tan preparados estamos para asumir verdaderos retos y que tanto podemos servir o ayudar aún en la adversidad.
  • Una expectativa salarial no cumplida, para satisfacer necesidades pero sobre todo caprichos, donde no alcanzamos a cultivar la virtud de la paciencia hasta el punto de mostrar con el ejemplo que lo que proponíamos podía ser viable.
  • Una frustración por querer cambiar a alguien que alguna vez nos atrajo, y en medio del deslumbramiento o la conveniencia no quisimos verla en todas sus proporciones, sino en solo lo que nos gustaba y seguimos adelante cuando sabíamos desde el inicio que eso no iba para ninguna parte.

Los cambios por supuesto que nos llevan a “irnos”, sin embargo soy de las que piensa que lo primero que debemos “salir” es de eso que muchas veces tenemos pegado en nuestro interior y que nos hace daño, más que lo de afuera. De no abandonarlo, aún decidiendo irnos a cualquier otro lado, persona o trabajo, lo llevaremos con nosotros.🙄

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ebemos irnos y abandonar por completo, las ganas de estar quejándonos sin tregua en medio de un mal sistema, en el cual no hemos aportado todo lo que podríamos, y aún en lo pequeño, en la parte que nos toca, a veces hemos preferido flojear y no hacer nada. Deslastremémonos del mal de la queja que no nos deja avanzar como individuo, como nación, como sociedad.

⭐️Debemos irnos de la idea de hacer una actividad laboral sólo y estrictamente porque nos paguen, dejando de lado el disfrute de poder compartir los conocimientos y ponerlos al servicio de otros. Hay que sacudirnos de las ganas de sufrir simplemente porque otro gane más, luchemos por ser mejores en lo que hacemos.

⭐️Debemos irnos de malas elecciones en cuanto a compañeros de camino. Entregar un sentimiento a quien te maltrata y no te valora desde el principio, es una pérdida de tiempo, de ese mismo que se va y no regresa. Salgamos de la lista de los que sólo archivan malas relaciones, que desgastan, consumen y dejan un mal sabor a vacío, pero no olvidemos que nosotros hemos formado el 50% de ellas. Entonces, librémonos de una vez por todas de ser dominantes, acusadores, controladores y demos amor sin medida.

Siendo libres de nuestros propios monstruos… yéndonos de ellos, podemos estar aquí o irnos al fin del mundo, cambiar de trabajo y darle boleto sin retorno a nuestra pareja y todo estará bien, porque ya nosotros nos hemos ido… de ese lugar donde no nos convenía estar, del lugar donde solo éramos la versión más triste de nosotros mismos.

La admiración, se escribe con “a”… 💓🎖

Cuando contemplamos algo como esto… lo menos que podemos hacer, es admirarlo y sin más exclamar ¡wow! Ya eso lo hemos conversado en otras entradas. El punto que me hace pensar en esta emisión, es el siguiente: no existe la admiración “fabricada “ o y de ser así, no dura.

Los atardeceres de estos días de Octubre (y los amaneceres también) me han ido sacando wow de esos profundos… los he “wowmeado” con todo gusto. Eso no se impone, no se prefabrica, eso es espontáneo.

La admiración funciona de la misma manera en todos los aspectos.

Somos como un atardecer o un amanecer, un escenario a la vista de quien nos quieran detallar, observar y en algunos casos admirar. Para otros pasamos simplemente desapercibidos y también es válido.

Hay paisajes que no pueden ser ignorados por nuestra vista… hay cualidades, detalles y “algo especial “ en esa persona a quien admiramos, que simplemente es y no podemos dejar de apreciarlo.

Nadie puede imponerle a otro: “admírame, porque tengo esta o cual cualidad”, eso no surte ningún efecto en nosotros (ni corazón, ni mente, ni alma, trabajan bajo imposición) y puede que no sea fácil de asimilar para algunos, pero es así.

Una vez alguien me dijo: “ya te darás cuenta que soy alguien muy, muy noble” y en ese momento pensé, mas no lo dije: –La

Nobleza no es algo que se ofrece como un producto a ser vendido o una publicidad propia. La nobleza o las cualidades en nosotros, serán expuestas por quienes nos rodean y conocen como somos.

Por supuesto la persona que se autoproclamada “noble” resultó un fraude. Esa no inspiró ni medio ¡wow! Al menos no de los magníficos.

Cuando algo o alguien tienen nuestra admiración, captan nuestra atención sin ningún esfuerzo; no tienen que hacer nada extra fuera de “ser lo que son” su presencia natural consigue que nuestros sentidos se afinen les alcancen, detallen y se queden a vivir allí. Son personas de verdad, no de ilusión.

Por supuesto hay gente de cualidades extremas como deportistas, artistas y otros que solo vemos por la tele, que de alguna manera se ganan nuestra admiración, siendo eso algo más circunstancial. Aquí hoy hablamos, de la admiración que saca ¡wow’s! 😊

No existe Amor sin admiración, sin un wow! que se deje escapar cuando vemos a quien amamos, ¡quien nos gusta!, el wow queramos o no, se sale o al menos lo pensamos (con pensamiento en voz alta dentro de nuestra cabeza). Si no lo hacemos de labios, aún así el corazón se acelera, cuando la admiración llega. Está comprobado que en las relaciones que están rotas (aún con personas que permanecen juntas) hay ausencia de admiración.

La admiración es cómo un hilo que nos mantiene atentos, sonrientes y complacidos ante quien en su forma natural, hace un despliegue de cosas que resultan valiosas para nosotros, no siendo así a veces, para otras personas.

La admiración nos permite observar todo el panorama y enfocarnos en lo extraordinario que tenemos por delante, sabiendo que no podemos tratarlo como algo simple, como uno más del montón, como algo cualquiera. Lo que admiramos tiene especial valor para quien ejerce el privilegio de tener a quien demostrarla con toda emoción.

Si la admiración está presente, aún cuando día tras día pareciera que todo es solo parte de la rutina, conseguimos matices especiales en cada edición en la que podemos participar. Nada opaca la admiración cuando es real, no comprada, no fabricada por conveniencia, ni mucho menos impuesta.

Cuando algo o alguien nos despierta admiración, seremos capaces de apreciarlo en los tiempo de luminosidad y de vientos a favor, así como en los que se opaca un tanto el panorama, porque sabemos que hasta en esos momentos hay real belleza más allá de la apariencia.

Recogemos con nuestra mirada lo que llama nuestra atención, abrimos el corazón y dejamos que entre a el, aquello por lo que sentimos admiración.

Tú atraes a mis pupilas y no puedo dejar de mirarte (Cielo), y al contemplarte y descubrir tus maravillas, sólo puedo admirarte.

Admiración se escribe con la “a” del Amor que valora.

Puntos ciegos…Amor 👀🙈

A veces, aunque podamos ver… no vemos; y aunque llegamos a mirar, no alcanzamos a verlo todo. Las dimensiones verdaderas puede que estén fuera del alcance de nuestros ojos.

Como el día que se esconde en la niebla de la mañana, son a veces esas cosas que no alcanzamos a explicarnos, por tanto aunque las tengamos al frente, no las vemos por completo.

En otras oportunidades ocurre que perdemos el instrumento que nos permite visualizar la realidad con claridad…y literalmente quedamos ciegos.

Cuando eso ocurre y las lentes de nuestro entendimiento se extravían, pasamos tiempo envueltos en confusión… será por eso que el dicho reza. “el que no sabe es como el que no ve

En todos los aspectos de la vida, tenemos “puntos ciegos” que no alcanzamos a dilucidar hasta que alguien más nos lo dice o hace ver (bueno, cuando eso ocurre).

Hay situaciones que son nocivas para nuestra vida, palabras que no dejan nada a nuestra alma, sentimientos que no son correspondidos y por tanto son estériles, metas que solo inflarían nuestro bolsillo haciendo empequeñecer nuestro ser… y aún así, simplemente 👀no lo vemos 👀

Nadie escapa de estos puntos ciegos en alguna estación de su camino… y son esos mismos los que una vez superados, nos llevan a preguntamos:

—¿pero como fue que yo puede hacer esto, querer a este o meterme en aquello?

¿Lo bueno? Que todo amanecer, tiene visita del sol (al menos en esta parte del mundo) y que tarde o temprano encontraremos las gafas para ver con claridad.

El Amor tiene la virtud

De alumbrarnos con su luz

No se trata de continuamente sufrir

O de cargar con una pesada cruz

El Amor es luz que rompe

Con la gran oscuridad

Que te retiene atrapado

Y no te deja escapar

Amar tiene que ver

Con el hecho de entregar

Lo que pensamos y somos

Sin tenerlo que adornar,

Y aún nuestros puntos ciegos

Se harían iluminar,

Por aquello que aún lejos

Con luz nos haría brillar.

No se es ciego por amor,

quien te ama no deja que caigas en el hueco sin decirlo;

te da la posibilidad de escoger caer o no y te rescata de vuelta,

pero es espejo en los puntos ciegos,

luz en el túnel, tirón que te hace volver, nunca dedo acusador que jamás de dejara ver,

porque al señalarte cubre el espacio de tu ojo y ciego te ha de volver.

Octubre Florezco contigo, con lo que veo…🌸👀

Estos días de Octubre la belleza no se ha escondido, simplemente sale al paso y me encuentro con ella, tú me acompañas Cielo, eres parte de la más exquisita, de la que más me me llena.

Como un árbol que despliega su belleza, volando con alas que se insertan en la tarde; son los sueños de quienes como yo no se limitan cuando te miran. Floreces en mis pestañas.

Como espacio que estuvo calcinado en un momento, y la vida le sacude en sus entrañas, llenando con su movimiento todo, nuevamente; es el dolor que alguna vez nos acaba, entonces, lo que sentimos nos rescata y devuelve a la vida. Floreces en mi corazón.

Como un color vivo que resalta, aún en el paisaje más plano o llano y se viste de luz con la visita; así también, nuestra vida aún en sus tiempos de feliz equilibrio y tranquilidad absoluta, cuando es sacudida por el color del amor, resurge. Floreces en mis ganas.

Como ola que se rinde ante la orilla yéndose mil veces, y un millón de veces más regresando, es el amor que pretendemos negar, pero que hace rato tocó a la puerta (entró y se quedó a vivir allí). Floreces en la punta de mis dedos.

Como penumbra que llega con halo de intimidad, conquistando espacios que de mantenían inmunes; es la presencia cercana de quien está aunque no le veamos, y a quien vemos aún con los ojos cerrados. Floreces en mis pensamientos.

Así pasa la vida…

Puentes… sobre los cuáles andamos, mientras que el agua corre sin que se le detenga,

Sin que nadie reconduzca su cauce de manera forzada.

Por eso me gustan los puentes, por que unen tu orilla con la mía,

Sin que sea necesario que desaparezca, lo que nos separa.

Agua… que en cualquiera de sus versiones nos transmite vida.

Que en su movimiento nos recuerda que nada se queda para siempre.

Que la vemos tranquila unas veces y otra se rebela, y hasta nos asusta.

Esa que corre por debajo de ti y de mi, que también nos moja como una fuente.

Soledad… que acompaña en medio de un todo,

Donde cansados nos detenemos a pensar a dónde vamos.

El sol arriba, el puente abajo, y luego el agua, nosotros viendo por encima.

Silencio solo, alas muy quietas, tiempo de considerar lo que hay en nuestras manos.

Cuevas… donde escondernos del mismo temor que sentimos.

No salimos o exponemos, el dolor no lo queremos en la realidad de nuestros días.

Ilusa seguridad del resguardo; sabemos que en algún momento nos harán daño.

Tiempo en espera, espacio pequeño que tarde o temprano propiciará la salida.

Ventanas… que sirven para asomar el alma, hacia futuros al alcance, desconocidos

Atisbar sin desesperarnos, nuestras manos aunque no llegan, tocan.

Lo que nuestros pasos no hacen cerca, nuestras ganas lo hacen nuestro.

Esperanza de llegar aunque sea luego, sueños que se realizan aún estando dormidos.

Así pasa la vida, mi entras te pienso. Quizás yo con ella también acabe…