Belleza… que bueno verte! 😍🌺

Belleza… de la que abunda y aunque estemos ciegos para no admirarla, existe. Como si el mundo estuviera en calma, y las malas noticias no fueran el grito fuerte de este tiempo.

Belleza ingenua, sin malicia y dobles intenciones; capaz de seducir, pero no de manipular. Disponibilidad para ser vista, sin aspaviento y poses de reina desubicada. En la simpleza de saber quien se es.

Belleza, a pesar de saber que es efímera, que las horas están contadas (como las de todos) y eso no es motivo de lamentos o de dramas innecesarios. Con pocos pétalos, pero en ellos concentrados la hermosura de saberse roja. Un universo que se mueve sin tener que correr.

Belleza, que te miro y un suspiro se queda a mitad de camino; mientras sueño que veas lo que yo también veo. Y los colores tienen sentido, y las pequeñas cosas del camino, vuelven a hacer que nos encontremos.

Belleza, es saberte ahí, asomado a mi vida, recorriendo la maravilla que no observamos por creer que tenemos cosas más importantes que buscar y en qué invertir nuestros propios pensamientos. Y eso es parte de nuestros errores humanos.

De lo que me permitió ver, el levantamiento de la cuarentena estricta.

Alarmas… suenan 😳 🚨

Un día nuevo comienza, la luz se levanta aunque la oscuridad insistiera mucho en quedarse. Está bonito.

Se oyen sirenas desde muy temprano, alguien está en angustia y el grito acelerado de una ambulancia rompe con el silencio y la quietud de la madrugada. Algo pasa.

Motivos distintos, sonidos muy parecidos, resultados lamentables. Si es un herido pudo ser un choque, un robo, un accidente de alguna manera. Si es un enfermo, ir al hospital en este momento es más riesgos que estar fuera. La corona del virus, sigue dando miedo.

Se oyen las sirenas al norte y silencio un poco el ruido de afuera, concentrándome en lo que ocurre aquí adentro, en mi, y te encuentro. Seguimos siendo humanos que no pueden dejar las emociones de un tiro, aunque pretendamos controlarlas, donarlas o apaciguarlas. Fracaso seguro.

Y me nuevo al sur, donde el trabajo espera y no hay descanso, y también se oyen sirenas, la emergencia está a la orden del día. Son los bomberos, su camión rojo, y su alarma insistente me dicen que algo está en llamas, que se quema. Incendio en la ciudad fría.

Hay otra sirena, una alarma que también se niega a dejar de llamar la atención… el ritmo del corazón acelerado que no se cansa de bombear recuerdos, de apretar el alma y de no soltar el amor que hace tiempo ya me abraza. Grillos del alma.

Y el tiempo avanza, el reloj marca con suavidad y persistencia a la vez, colocando a cada uno donde va; al cumplimiento de las labores, al recordatorio de que todo tiene fecha de caducidad, incluyéndome. Vuelvo a lo que me toca.

Diciembre 22;2020 7:06 am

Colores… de verdad? 🤭✔️🌥

Hoy el día escogió ir de colores… como si no le importaran las malas noticias y el incremento de las muertes por el virus, no le hiciera mella.

Diciembre, el mes raro esta vez, tiene su bufanda tricolor y se tapa de algún modo el luto que el año ha traído durante los últimos nueves meses. No se siente cómodo, pero da su mejor cara a fin de que entre tradición y evasión, muchos la pasen mejor.

Y esconde bien el frío que le hela a él mismo la entrañas … 8 grados o mejor 6 es su lectura acostumbrada de esto días, donde “hay sol”. Para los que están acostumbrados al frío, este es un tiempo de alguna “calentita” claridad, para los que estamos acostumbrados a los 36 grados o más, es un frío interminable con un sol engañoso.

Pero Diciembre se sobrepone, levanta el mentón y escoge pasear por las calles de la ciudad con sus colores. Erguido, como quien no tiene ningún achaque por los años, con las manos abiertas para dar, como si la escasez no hubiera también tocado el corazón de su hogar y sonriente, como si el dolor igual que a muchos no le carcomiera.

Y yo aquí, le miro… en silencio, desde lejos, como muchas veces te miré a ti; y encuentro que tiene algún parecido, que siempre vas de colores aunque tu alma esté desteñida, que sonríes aún sin ganas y levantas el telón de tu obra que más nadie ve; y que juegas a caminar como si los años jamás pasaran aunque luego te tumbas sin querer levantarte.

Los colores de hoy son espectaculares, como esos destellos de luz que se abren paso después de la noche y hacen que la olvidemos… al menos por unas horas.

Diciembre te ves bien… y tú también; aunque ¿quién sabe cómo realmente están (tú y él?

Tristeza… quien escapa de ella? 🤍💭😔

Cuando estamos tristes la realidad se vuelve más lenta, los pasos tienen algo más de peso y la sonrisa parece una mueca indescriptible.

Las palabras pueden doler, sobre todo aquellas que ni se dicen, los agravios se sobre dimensionan, y el ser sobrio, no es la opción que se toma más frecuentemente.

El camino tiende a volverse menos llamativo, y el polvo puede empezar a caer sobre el alma, corriendo el peligro de quedarnos inmóviles como estatuas de sal, sin esperanza.

La tristeza duele, pero es parte de la vida. Termina dándole más sabor a los momentos felices, aunque efímeros y nos recuerda el verdadero valor a la alegría… esa que viene de adentro y no es determinada por nadie.

Hay quien se avergüenza de ella, de la tristeza; como si asumirla te quitara méritos o ser vulnerable fuera el pecado imperdonable. Pero, quién se empeña en obviarla, terminará siendo un payaso de sus propias mentiras, con fachada de aserrín que se desmorona fácil.

Yo estoy triste… porque soy humana. Porque extraño a los que amo y en este momento, aún con toda la tecnología existente, no puedo tenerles cerca y cuidar de ellos. Porque sentada en el piso frío de mi situación, veo qué hay manos que aún sin querer pasan y empujan a ver si podemos descender a la roca madre. Estoy triste y quizás es bueno para mi orgullo porque pese a que no se rinde, sufre golpes mortales y eso da pie a una humildad teórica, que ahora se desarrolla.

Y cuando tocaba seguir viendo hacia el piso y secar una lágrima tonta que sale sin aviso… levanto la mirada arriba y me doy cuenta de una verdad maravillosa: “Es posible volar al lado de la luna, aunque seamos pequeños; solo basta estar dispuestos a extender las alas”

Entonces, la tristeza no se va de un todo… pero la esperanza estira sus brazos y me abraza; sigo mirando al cielo. Tú sabes, que te veo.

Se extraña… te extraño 💭✖️

Extraña el corazón que siente, ese que fue embargado por una pasión, por una emoción, por un sentimiento.

Extraña aquel que ha recorrido un camino y lo ha disfrutado, pero que sabe, que jamás volverá a pisarlo.

Se extrañan esas páginas leídas que nos dieron aliento y otras que hasta incomodaron, cuando se hace presente su espacio vacío en nuestra biblioteca.

Extraña la mano que acaricia, que sostiene, que levanta; cuando no existe más el ser que de ella necesitaba… se ha ido.

Extraña quien viendo salir el sol, contempla también la belleza de la vida y ahora está en una tumba de concreto, con techo de nubes siempre grises.

Se extraña la voz, esa que despertaba con una palabra de presencia, con tonos a veces disonantes, pero que portaban el sonido de los días, y ahora hay silencio aterrador que mata.

Extraña quien llegó a la cúspide y admiró la belleza desde la cima, el aire cálido y el brillo de los rayos de sol, cuando el resto de la vida toca estar al ras del suelo, al pie de la montaña, sin volver a encontrar el camino por el que se asciende.

En fin, se extraña a quién es parte de nuestra vida, a lo que hicimos con agrado, eso que logramos como “lo último”, el ver lo que ya no vemos, los amigos que hemos olvidado y nos olvidan, las rosas que ya marchitas no florecen; los relatos que escribimos y que no han vuelto a aparecer en nuestros cuadernos, la poesía que se quedó colgada junto al sentimiento, la rabia que ya no aviva ante lo injusto.

Se extraña ser… y eso es lo terrible.

Mirada desde adentro… versos 😔💓

Que el mundo estalla en desmanes
Mientras yo veo por la ventana,
Aquello que no ocurre
O ni siquiera existe
Y una ambulancia se oye.

La lluvia como modo de vida,
todo empapado y frío,
Y el asunto de estar,
se trata más de dónde
Un grito diciendo: “¡mamá!”


La chicharra que sueña,
esa tal que no existe, que aletea
Jugando a que no vuela y que
una vida sale a través de ella
Preguntas en silencio, gritan

Quien se atreve a cortar
el Amor, y contarlo luego
como algo que expiró en sus manos
Que ya nunca regresa
No queda a quien decirle nada



Mirada desde adentro, mientras afuera el mundo sigue apurado y ni me mira.