Hay cosas que comienzan como terminan… 🌅 🌅

Que este día amaneció como terminó…. me he quedado pensando cuando ya la luz se ha marchado.

Que fue profético el amanecer, que anunciaba cómo iba a ser todo.

Este día amaneció en medio de nubes grises amenazando desde la madrugada, mientras que el sol rompía de alguna manera ese esquema y lograba imponerse de algún modo.

Y pregunté varias veces en el día:

—¿Será que llueve?

Y nubes grises revoleteando en medio de un sol que no cedió, simplemente me decían mientras daba rienda suelta a mi manía de mirar, de contemplarte, Cielo.

—Tal como comenzó va a terminar. Tranquila.

A veces todo se vuelve como un continuo punto suspensivo, como lluvia que amenazante no termina de caer, como amor que visita, se manifiesta y no concreta. Así empieza en puntos suspensivos y se termina en esos tres puntos que a veces también, matan.

Y el atardecer confirmó lo que me dijeron las nubes todo el día:

—Como comenzó va a terminar.

Un sol que hasta el final luchó por resplandecer en medio de nubes grises que lo rodeaban. Y ahí estaba yo, mirándole.

Dicen por ahí, que lo que comienza mal (o bien) termina mal (o bien), y aunque no siempre es así, lo certifico; también confirmo que lo hablado por las nubes, fue cierto.

Y es que ¿cómo esperar cielo despejado si desde que amaneció hay nubes grises corriendo por todos lados?

De la misma manera ¿cómo pretender colocar puntos seguidos o finales, a lo que desde su inicio se ha fraguado entre puntos suspensivos?

¿Lo que no tiene consistencia al principio se desarrollará y fortalecerá? ¡Puede que si! Pero más como una excepción que como la regla normal.

Y al borde de un mar del que no dejo de recibir lecciones, y en medio de una conversación de esas que nos hacen sentir vivos, me pregunté:

—¿Cuáles son mis puntos suspensivos? Porque si así comenzó, así tiene mucha probabilidad de terminar.

Con el color de la tarde, mezclado ente la amenaza de una lluvia que por ahora no cayó y un sol que luego de dar todo de sí, se marchó; tomo el texto de mi vida, para escribir párrafos nuevos, en los cuales los puntos suspensivos serán para encerrar entre paréntesis lo que ya sé y por el tamaño de lo intenso no da chance de escribirlo (pero lo tengo en certezas).

Y determino, que realmente no quiero de esos puntos suspensivos que no nos llevan a nada… de esos en los que no sabes que quieren decir cuando es lo único que te entregan.

Puntos que sugieren pensamientos, pero que quizás también apatías, dejarlo para adivinanzas, desencuentros disimulados, vacíos.

Simplemente quiero que comience y termine con lo que soy (…) yo la de la intensidad encapsulada en las letras que las circunstancias me permiten.

Así empiezo y termino, tú sabiendo lo que siento, sin dejar que la especulación ignorante, quiera ponerle su etiqueta a esto.

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Tarde de Mayo… de esas 🌅👀

Hoy Mayo tuvo una tarde esas…

En que la despedida del día, era una hora cumbre como para expresar algo que realmente se siente.

Soy de las que piensa, en mi eterna locura, que lo tangible, eso que alcanzamos a percibir con nuestros sentidos y que como dirían otros lo palpable, es un simple reflejo de lo que no podemos ver, ni tocar a simple vista, pero que es tan cierto como lo primero.

Lo que vemos es un simple reflejo de aquello que no podemos ver…

Allá arriba ocurría algo, yo se que si. Y es que siento que el Cielo también siente, aunque no lo diga, aunque no lo parezca… aunque siempre esté bello, azul y en calma.

Había una mezcla de plenitud y desasosiego, de calma y angustia, de un olvido que no llega y de una necesidad que reclama ser saciada.

Yo simplemente le miré y en silencio pregunté: —¿Qué pasa Cielo? Tú el calmado, el “que está a prueba de balas”, también como yo ¿te sacudes? De pronto temí que dejara salir un rayo dejando oír un estruendo y con ello el ímpetu de su fuerza, pero no, se controló.

Pero su rostro, lo que veía, me decía una vez más que también siente, y no lo puede evitar. Sonreí de pensarle igual, de que nos arrope la misma pasión.

Mayo, tus días han sido escenarios bellos para despertar a la vida, gracias por esta tarde, en la que me hice consciente de que no estoy sola en esto.

Lo que vemos es un reflejo en forma de lección diaria, de aquello que escapa a nuestra vista y no entenderíamos. Por eso lo que nos rodea habla, nos trasmite un mensaje, de alguna manera.

Historias… en los atardeceres. Marzo ☀️🚘🌊

Hay atardeceres en los que podríamos quedarnos a construir historias…

Así han sido estos dos últimos días. De esos que van deslumbrado aún en medio del tráfico.

Entonces pude reflexionar sobre que “cada quien va asumiendo un mundo” dentro de su propia vida. En cada vehículo que me circundaba, iba alguien con una historia…

Quizás uno más apurado, porque le esperaban…

Tal vez el que iba delante tocando corneta a todo el mundo, estaba más bien obstinado porque en su caso no había quien le esperara.

Otros simplemente escondían entre el tráfico sus angustias y penas

Ente música alta y baja, gritos de impaciencia en unos y sonrisas por los cuentos en sus propios vehículos… cada cual experimentaba la vida de algún modo. Y yo ahí, siendo parte del todo, observando, adivinando en cada expresión la historia detrás del antifaz.

Recordé con el silencio de los muertos, aquellos que cayeron sin vida en uno de los rincones de la calle en la llamada “Resistencia” de Venezuela.

Los días seguían su curso hacia la despedida, así que simplemente me dispuse a correr tras el sol en ellos, para verle de cerca y sentirle en mi, antes de que él bajara a descansar y que yo subiera a seguir con la vida que me toca respirar.

Fue maravilloso venir a su encuentro, allí fueron naciendo otras historias de vida en mi cabeza.

Pude seguir pequeñas pisadas de quien con la alegría del que descubre la vida, con cada concha en la arena pretendía construir el más hermoso de los collares. La candidez de los niños, que arruga el corazón con tanta espontaneidad y apertura en sus mentes. Ella manifestando todo lo que creía posible, a su lado, los pasos cansados de una abuela que ya había dejado de creer en cosas que no estuvieran al alcance de sus fuerzas.

Otras por su parte disfrutaban de la grandeza de lo inmenso al hacer sus ejercicios de yoga, enterrando sus cabezas para no ver la cantidad de basura que le rodeaba. Basura producto Del Mar de fondo de los días anteriores, pero sobre todo como consecuencia de la falta de conciencia de los que contaminan el ambiente.

Así somos a veces, nos centramos en nosotros y la realidad que sólo queremos ver, para así evitar ver las necesidades a nuestro alrededor porque esos nos haría reaccionar y tomar cartas en el asunto, ayudando.

No podía faltar en una tarde tan espectacular, alguien que protagonizara una historia de “diva”. El marco era perefecto, la pose de la chica, sugestiva (si quieren dando zoom podrán ver mejor sus atributos) y luego fotos subidas al Instagram como al descuido, viéndose perfecta, haciendo creer que es así al natural y no que las tomas fueron miles para poder llegar al resultado que le diera los tantos anhelados “likes”

El buscar aceptación, se ha vuelto la forma más esclavizante de vivir. Sutil pero arrolladora.

Otros buscaban soluciones a sus problemas, sin encontrarlos. Su circunstancia eran tan inciertas y borroso el camino a una salida viable, tanto o más como borrosa es esta imagen, la cual dejé así a fin de recordar lo difíciles que pueden volverse en algunas oportunidades las relaciones. A veces la muchas palabras no aclaran nada, si el corazón no está dispuesto.

También había historia de soledades, de esas que se traducen en muchos años vividos restringiendo el amor, por temor a parecer débil, y al final lo que queda es un olvido que golpea, por parte de aquellos a quien no se dio lo que realmente necesitaban, amor.

Ese, a quien nos acercamos y contesta de forma arisca y nos ve con ojos de desagrado, probablemente sea ese mismo que termine sentado solo, sin que nadie quiera compartir su amargura.

Y luego seguí, correteando al sol, con todas esas historias en mi cabeza…

Era un cuadro mágico, porque a donde yo me movía, el podía seguirme, y por supuesto mi atención, él la tenía.

Parecía que podía contenerlo entre mis manos, y él, humildemente se dejaba.

La orilla llena de su reflejo, adornado con las conchas que sostuvieron vida dentro del agua, hicieron de ese atardecer una historia continua al territorio donde los imposibles simplemente se mudaron al otro lado del horizonte.

Y el camino hacia el sol, parecía un puente desplegado sobre las aguas, por el cual podría pasar el que quisiera; el que tuviera suficiente magia en su corazón para caminar sobre ellas. El que no viera al amor, con miedo.

Fue un completo disfrute, el de apreciar a la luz de sus rayos espectaculares, la vida moviéndose en cada ser. Entendiendo que a pesar de estar frente a semejante creación, hay quienes viven momentos tan difíciles o tan ricos, que no se dan el chance de contemplar. Y cada situación merece respeto.

Por mi parte…

Espero que aquel que iba apurado, haya podido llegar a tiempo y aquel que no tenía quien le esperara, recordara de pronto a quien sus estaba dispuesto a hacerlo.

Espero que las canciones de unos estén en sus corazones, más allá que en lo alto de su equipo de sonido; y que las lágrimas del que llora en el tráfico sirvan para limpiar lo que la nube del dolor les impide ver.

Espero que la niña cuando crezca no olvide que estuvo convencida que todo es posible, si decide hacerlo y que los pasos cansados de la anciana tengan reposo en medio de un ambiente de amor y comprensión.

Espero que las poses de perfección buscando aceptación, se hagan pedazos, dando lugar a la esencia que realmente tiene la persona. Esa que va más allá de verse bien o sexy en una foto para las redes, pero que no refleja en verdad quién se es. Espero sobre todo, que si descubre que no le gusta lo que encuentra en su realidad, tenga la fortaleza de cambiarlo y si lo que ve es de su agrado que entienda que no necesita exhibicionismo, sino mostrarse tal cual es, sin presiones.

Espero que las peleas entre dos que decidieron estar juntos, no lastimen tanto que se haga irreconciliable el camino a la alegría. Que a veces es mejor guardar silencio un rato y no quedarse mudos para toda la vida en cuanto a sus sentimientos, así tengan una vida llena de palabras cotidianas que no dicen nada.

Espero que al verse en soledad, haga comprender a quien es confrontado por el desafecto, que pedir perdón no está demás, y que tener que echar siempre culpas a otros, puede asumirse cada parte de la vida que se construye previamente.

En fin, espero que el sol como cada día vuelva a aparecer, para ir tras él, o él tras mío; y seguir así, sin que ninguno de los dos arrastremos el problema del orgullo, ese que martiriza al pensar que se es menos porque se forra tras alguien, o se es mas porque se haga el inalcanzable para ser más deseado.

Esas son las historia de estos atardeceres de Marzo, empezando a andar ya, en sus últimos días. Cielo, tú en cada uno de mis historias, de mis días, de mi vida…

Un atardecer… la vida 🌅

El atardecer de ayer fue de esos luminosos. Pareciera que podemos asomarnos a la ventana del sol y sentarnos con el a echar un cuento.

Así son las personas que nos transmiten confianza, con las cuales podemos exponer lo que traemos dentro y sentarnos a su lado sin más que nosotros mismos.

La orilla siempre fiel, recibió cada ola y fue el espejo perfecto para que la luz resplandeciese en ella. El complemento perfecto.

De la misma manera a veces nos encontramos en el mar de la vida, con personas que parecen el complemento de nuestra ola, de nuestro vaivén, de nuestra luz. Podemos aterrizar en ellos tranquilos, con la seguridad de que no tenemos que ser los primeros o los mejores, pero que de la misma manera que si lo fuéramos, nos recibirán… brazos extendidos, corazón abierto, para que simplemente pasemos.

En el mismo escenario, solo al voltear de un sol incomparable, estaba ella… Luna, también hermosa. Como simplemente la otra cara de la moneda.

Igualmente ocurre con nosotros, los llamados “humanos”. En el mismo escenario de la vida, también tenemos dos caras. Por eso hay personas a quienes conocemos por muy dulces y otros opinan lo contrario. Somos el compendio de ambas cosas y solo con quien tenemos real confianza nos atrevemos a ir con todas. Vamos a ellos, con las ganas de estar bien y con las que a veces solo nos llevan a decir: —Estoy roto, ¡no quiero ya mas nada!

Un atardecer hermoso, que dura los minutos necesarios como para anhelar ver el próximo.

Eso simplemente es un reflejo. Nos refleja la brevedad de la vida.

Somos como un atardecer
De esos espectaculares,
Con el sol más radiante que podamos imaginar,
De esos que dejan sin aliento…

Pero que pasamos en tan solo un pestañear,
Que la vida se va,
Como el sol en la tarde,
Esperando que el recuerdo
Dejado, valga la pena.

Un naranja atardecer… 24Ene 🌅

Un perfecto manto gris
Sobre una arena mojada
Como si no hubiera nada
Más que el agua y su desliz.

El sol naranja lo baña
Llena el agua de esplendor
Tiene un mágico color
Un atardecer que encanta.

Pájaros vemos volar,
Despiden al que se va
Y no paran se cantar
Mientras a mi lado estás.

Horizonte enamorado
De los barcos y las olas
Ya no cuentas más las horas
Para quedarte a su lado
Mientras, el sol ya cansado,
Extiende su mano y baja
Al lugar donde descansa,
Del trabajo realizado.

Un atardecer de Enero
Que me llevo en la memoria,
Girando más que una noria
Mientras que en ti voy pensando
Y un beso ya va anunciando
Cercanía en nuestras bocas,

Ven, que de ganas locas
Se vistió este atardecer
En el que en ti vi crecer,
El amor entre, ola y ola.

El último atardecer del 2017… tu que te vas…💭

Es el último atardecer… 2017 se va, y mientras lo hace, en medio de la conversación que tenemos, junto a la voz temblorosa del reloj me dice:

—Quería darte más, pero…

—Calla no lo hagas, no te excuses. Me diste lo que eras y lo que yo acepté, se hizo importante en mi vida.

Guarda segundos de silencio y concluye:

—No hubo mejor forma de hacerlo, que la hecha. Es hora de marcharme y lo hago con la misión cumplida. Mientras reíste o lloraste, estuviste viva, así que es maravilloso.

—Fuiste de lujo 2017, trajiste un regalo implícito que pude desplegar y hacerlo mío. Gracias!

Y el día, que ya tiene la maleta preparada, comienza su despedida de la forma que lo hacen los grandes, con satisfacción en el corazón por lo vivido. La antesala del que viene es la belleza de una sorpresa que haremos nuestra…