Lo que se cree… permanece 📙🖤

Lo que expresamos

Permanece

En el corazón

De quien lo cree.

Lo que nosotros expresamos, las maneras en las que podemos… unos quizás con más libertad que otros; algunos de manera hasta desbocada; tendrá alguna validez y eso llevará a su permanencia, si quien lo recibe, lo cree.

Expresarnos no amerita un millón de palabras, tonos altos o bajos, expresarnos va del corazón al corazón. Si eso es creíble, a pesar de cualquier circunstancia, no será fácil de borrarse.

Yo me expreso… ¿tú lo crees?

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Tarde de lluvia… día de sol ☀️ 🌧 quien se va?

El día de ayer se despidió llorando. Toda la tarde entre lluvia, relámpagos y truenos continuó diciendo que algún dolor había allá arriba.

Pero al final luego del ruido y del llanto, comprendí una vez más que siempre hay una ventana de luz, por donde escapa la oscuridad.

Aún recibiendo la noche, la luz, no se rendía.

Y esas ganas de brillar son como esos amores que no se paran, a pesar de los obstáculos con que se puedan encontrar.

Y el día ser marcho en paz.

Pero hoy…

Hoy que se viste de azul en su apariencia, que los pájaros cantan alegrándole…

Hoy se deja colar un fondo gris que le ensombrece, a pesar de tanto azul circundando.

Y al contrario del atardecer de ayer, esto me dice que a pesar de que todo pueda estar como queremos, que el Amor nos extienda su mano más generosa… encontramos la manera de amargarnos, llegando a pensar en otra cosa.

Ese pasado, ese ayer, que aún traemos a cuestas, que pesa y que no soltamos.

El sol o la lluvia se irán cuando estemos dispuestos a sacudirnos las gotas y también a dejar descansar el brillo. Ambos son necesarios y llegan, aferrarse sólo a uno u otro es el problema. Debemos soltar.

Tarde de Septiembre… sol y nube

Septiembre que comenzando muestra tardes apacibles, en las que una ingenua nube gris pretende visitar al sol, para persuadirlo de que no esté siempre tan ocupado, al marcharse con tanto alarde.

Le invita a un tiempo a solas, y el acepta.

Él se deja envolver en ella, olvidándose un poco de su “papel”. El querer brillar por todos lados, deja por un momento de ser el sentido de su vida.

Descubre que envuelto en ella, los matices que dan juntos son extraordinarios.

Ya no necesita tanto la atención de todos aquellos que hablan de su esplendor. Ha descubierto que es agradable estar ahí, envuelto por quien de cerca, realmente le presta atención. Así que solo se deja llevar…

De esta manera, esta tarde de Septiembre se dibujó, en los tonos del placer que la nube le dio al sol, sin más compromiso, que el de ser cada uno quién era. Sin necesidad de exigencias. Solo fueron el y ella, en el cielo. Y la tarde se pintó bonita a su manera.

Hay cosas que comienzan como terminan… 🌅 🌅

Que este día amaneció como terminó…. me he quedado pensando cuando ya la luz se ha marchado.

Que fue profético el amanecer, que anunciaba cómo iba a ser todo.

Este día amaneció en medio de nubes grises amenazando desde la madrugada, mientras que el sol rompía de alguna manera ese esquema y lograba imponerse de algún modo.

Y pregunté varias veces en el día:

—¿Será que llueve?

Y nubes grises revoleteando en medio de un sol que no cedió, simplemente me decían mientras daba rienda suelta a mi manía de mirar, de contemplarte, Cielo.

—Tal como comenzó va a terminar. Tranquila.

A veces todo se vuelve como un continuo punto suspensivo, como lluvia que amenazante no termina de caer, como amor que visita, se manifiesta y no concreta. Así empieza en puntos suspensivos y se termina en esos tres puntos que a veces también, matan.

Y el atardecer confirmó lo que me dijeron las nubes todo el día:

—Como comenzó va a terminar.

Un sol que hasta el final luchó por resplandecer en medio de nubes grises que lo rodeaban. Y ahí estaba yo, mirándole.

Dicen por ahí, que lo que comienza mal (o bien) termina mal (o bien), y aunque no siempre es así, lo certifico; también confirmo que lo hablado por las nubes, fue cierto.

Y es que ¿cómo esperar cielo despejado si desde que amaneció hay nubes grises corriendo por todos lados?

De la misma manera ¿cómo pretender colocar puntos seguidos o finales, a lo que desde su inicio se ha fraguado entre puntos suspensivos?

¿Lo que no tiene consistencia al principio se desarrollará y fortalecerá? ¡Puede que si! Pero más como una excepción que como la regla normal.

Y al borde de un mar del que no dejo de recibir lecciones, y en medio de una conversación de esas que nos hacen sentir vivos, me pregunté:

—¿Cuáles son mis puntos suspensivos? Porque si así comenzó, así tiene mucha probabilidad de terminar.

Con el color de la tarde, mezclado ente la amenaza de una lluvia que por ahora no cayó y un sol que luego de dar todo de sí, se marchó; tomo el texto de mi vida, para escribir párrafos nuevos, en los cuales los puntos suspensivos serán para encerrar entre paréntesis lo que ya sé y por el tamaño de lo intenso no da chance de escribirlo (pero lo tengo en certezas).

Y determino, que realmente no quiero de esos puntos suspensivos que no nos llevan a nada… de esos en los que no sabes que quieren decir cuando es lo único que te entregan.

Puntos que sugieren pensamientos, pero que quizás también apatías, dejarlo para adivinanzas, desencuentros disimulados, vacíos.

Simplemente quiero que comience y termine con lo que soy (…) yo la de la intensidad encapsulada en las letras que las circunstancias me permiten.

Así empiezo y termino, tú sabiendo lo que siento, sin dejar que la especulación ignorante, quiera ponerle su etiqueta a esto.

Tarde de Mayo… de esas 🌅👀

Hoy Mayo tuvo una tarde esas…

En que la despedida del día, era una hora cumbre como para expresar algo que realmente se siente.

Soy de las que piensa, en mi eterna locura, que lo tangible, eso que alcanzamos a percibir con nuestros sentidos y que como dirían otros lo palpable, es un simple reflejo de lo que no podemos ver, ni tocar a simple vista, pero que es tan cierto como lo primero.

Lo que vemos es un simple reflejo de aquello que no podemos ver…

Allá arriba ocurría algo, yo se que si. Y es que siento que el Cielo también siente, aunque no lo diga, aunque no lo parezca… aunque siempre esté bello, azul y en calma.

Había una mezcla de plenitud y desasosiego, de calma y angustia, de un olvido que no llega y de una necesidad que reclama ser saciada.

Yo simplemente le miré y en silencio pregunté: —¿Qué pasa Cielo? Tú el calmado, el “que está a prueba de balas”, también como yo ¿te sacudes? De pronto temí que dejara salir un rayo dejando oír un estruendo y con ello el ímpetu de su fuerza, pero no, se controló.

Pero su rostro, lo que veía, me decía una vez más que también siente, y no lo puede evitar. Sonreí de pensarle igual, de que nos arrope la misma pasión.

Mayo, tus días han sido escenarios bellos para despertar a la vida, gracias por esta tarde, en la que me hice consciente de que no estoy sola en esto.

Lo que vemos es un reflejo en forma de lección diaria, de aquello que escapa a nuestra vista y no entenderíamos. Por eso lo que nos rodea habla, nos trasmite un mensaje, de alguna manera.

Historias… en los atardeceres. Marzo ☀️🚘🌊

Hay atardeceres en los que podríamos quedarnos a construir historias…

Así han sido estos dos últimos días. De esos que van deslumbrado aún en medio del tráfico.

Entonces pude reflexionar sobre que “cada quien va asumiendo un mundo” dentro de su propia vida. En cada vehículo que me circundaba, iba alguien con una historia…

Quizás uno más apurado, porque le esperaban…

Tal vez el que iba delante tocando corneta a todo el mundo, estaba más bien obstinado porque en su caso no había quien le esperara.

Otros simplemente escondían entre el tráfico sus angustias y penas

Ente música alta y baja, gritos de impaciencia en unos y sonrisas por los cuentos en sus propios vehículos… cada cual experimentaba la vida de algún modo. Y yo ahí, siendo parte del todo, observando, adivinando en cada expresión la historia detrás del antifaz.

Recordé con el silencio de los muertos, aquellos que cayeron sin vida en uno de los rincones de la calle en la llamada “Resistencia” de Venezuela.

Los días seguían su curso hacia la despedida, así que simplemente me dispuse a correr tras el sol en ellos, para verle de cerca y sentirle en mi, antes de que él bajara a descansar y que yo subiera a seguir con la vida que me toca respirar.

Fue maravilloso venir a su encuentro, allí fueron naciendo otras historias de vida en mi cabeza.

Pude seguir pequeñas pisadas de quien con la alegría del que descubre la vida, con cada concha en la arena pretendía construir el más hermoso de los collares. La candidez de los niños, que arruga el corazón con tanta espontaneidad y apertura en sus mentes. Ella manifestando todo lo que creía posible, a su lado, los pasos cansados de una abuela que ya había dejado de creer en cosas que no estuvieran al alcance de sus fuerzas.

Otras por su parte disfrutaban de la grandeza de lo inmenso al hacer sus ejercicios de yoga, enterrando sus cabezas para no ver la cantidad de basura que le rodeaba. Basura producto Del Mar de fondo de los días anteriores, pero sobre todo como consecuencia de la falta de conciencia de los que contaminan el ambiente.

Así somos a veces, nos centramos en nosotros y la realidad que sólo queremos ver, para así evitar ver las necesidades a nuestro alrededor porque esos nos haría reaccionar y tomar cartas en el asunto, ayudando.

No podía faltar en una tarde tan espectacular, alguien que protagonizara una historia de “diva”. El marco era perefecto, la pose de la chica, sugestiva (si quieren dando zoom podrán ver mejor sus atributos) y luego fotos subidas al Instagram como al descuido, viéndose perfecta, haciendo creer que es así al natural y no que las tomas fueron miles para poder llegar al resultado que le diera los tantos anhelados “likes”

El buscar aceptación, se ha vuelto la forma más esclavizante de vivir. Sutil pero arrolladora.

Otros buscaban soluciones a sus problemas, sin encontrarlos. Su circunstancia eran tan inciertas y borroso el camino a una salida viable, tanto o más como borrosa es esta imagen, la cual dejé así a fin de recordar lo difíciles que pueden volverse en algunas oportunidades las relaciones. A veces la muchas palabras no aclaran nada, si el corazón no está dispuesto.

También había historia de soledades, de esas que se traducen en muchos años vividos restringiendo el amor, por temor a parecer débil, y al final lo que queda es un olvido que golpea, por parte de aquellos a quien no se dio lo que realmente necesitaban, amor.

Ese, a quien nos acercamos y contesta de forma arisca y nos ve con ojos de desagrado, probablemente sea ese mismo que termine sentado solo, sin que nadie quiera compartir su amargura.

Y luego seguí, correteando al sol, con todas esas historias en mi cabeza…

Era un cuadro mágico, porque a donde yo me movía, el podía seguirme, y por supuesto mi atención, él la tenía.

Parecía que podía contenerlo entre mis manos, y él, humildemente se dejaba.

La orilla llena de su reflejo, adornado con las conchas que sostuvieron vida dentro del agua, hicieron de ese atardecer una historia continua al territorio donde los imposibles simplemente se mudaron al otro lado del horizonte.

Y el camino hacia el sol, parecía un puente desplegado sobre las aguas, por el cual podría pasar el que quisiera; el que tuviera suficiente magia en su corazón para caminar sobre ellas. El que no viera al amor, con miedo.

Fue un completo disfrute, el de apreciar a la luz de sus rayos espectaculares, la vida moviéndose en cada ser. Entendiendo que a pesar de estar frente a semejante creación, hay quienes viven momentos tan difíciles o tan ricos, que no se dan el chance de contemplar. Y cada situación merece respeto.

Por mi parte…

Espero que aquel que iba apurado, haya podido llegar a tiempo y aquel que no tenía quien le esperara, recordara de pronto a quien sus estaba dispuesto a hacerlo.

Espero que las canciones de unos estén en sus corazones, más allá que en lo alto de su equipo de sonido; y que las lágrimas del que llora en el tráfico sirvan para limpiar lo que la nube del dolor les impide ver.

Espero que la niña cuando crezca no olvide que estuvo convencida que todo es posible, si decide hacerlo y que los pasos cansados de la anciana tengan reposo en medio de un ambiente de amor y comprensión.

Espero que las poses de perfección buscando aceptación, se hagan pedazos, dando lugar a la esencia que realmente tiene la persona. Esa que va más allá de verse bien o sexy en una foto para las redes, pero que no refleja en verdad quién se es. Espero sobre todo, que si descubre que no le gusta lo que encuentra en su realidad, tenga la fortaleza de cambiarlo y si lo que ve es de su agrado que entienda que no necesita exhibicionismo, sino mostrarse tal cual es, sin presiones.

Espero que las peleas entre dos que decidieron estar juntos, no lastimen tanto que se haga irreconciliable el camino a la alegría. Que a veces es mejor guardar silencio un rato y no quedarse mudos para toda la vida en cuanto a sus sentimientos, así tengan una vida llena de palabras cotidianas que no dicen nada.

Espero que al verse en soledad, haga comprender a quien es confrontado por el desafecto, que pedir perdón no está demás, y que tener que echar siempre culpas a otros, puede asumirse cada parte de la vida que se construye previamente.

En fin, espero que el sol como cada día vuelva a aparecer, para ir tras él, o él tras mío; y seguir así, sin que ninguno de los dos arrastremos el problema del orgullo, ese que martiriza al pensar que se es menos porque se forra tras alguien, o se es mas porque se haga el inalcanzable para ser más deseado.

Esas son las historia de estos atardeceres de Marzo, empezando a andar ya, en sus últimos días. Cielo, tú en cada uno de mis historias, de mis días, de mi vida…