Este atardecer de hoy… Junio 😳

¿Quién diría?

Que luego del “tormentaso” de ayer y la persistencia se us secuelas de hoy en la mañana… la tarde pintaría así.

Clara…


Diáfana 


Wow, wow!

Realmente limpia esta tarde… un atardecer como una pizarra que ha sido borrada, luego de haber sido manchada con lápices oscuros. 

Eso me deja pensando que:

Hay personas que son igual que este ambiente de tormenta.  Pasan, y a su paso lo destrozan todo y luego se aparecen “como si nada”, aunque el inventario de destruction a su alrededor es evidente. 🙄

 Aunque  es mejor disfrutar la claridad de este atardecer y agradecer que la tormenta paso; sin embargo , no pueden evadirse las consecuencias naturales para quien,  como una tormenta siembra devastación a su paso… quien tendrá que prepararse para el desierto que le espera en el resto de sus días…

Cielo, gracias por dejarte ver… y oír. Este atardecer de hoy, me lo has dado de regalo, Junio.

Sonreír en la tormenta…

El atardecer de ayer, a pesar de estar comprendido en lo que denominaron   un día en tormenta, hizo como otros días de este Junio… ¡simplemente me sorprendió! y además permitió que sonriera entre un Wow! Al observarle.

A veces miro al cielo y uakquier película de ciencia ficción, palidece ante lo que se encuentra allá arriba.

Se puede encontrar hermosura, aún en medio del caos. Y no porque yo lo diga, sino que simplemente basta ver este cielo.  Ni el cuadro del pintor surrealista más osado y experto lo pudiera igualar.

Lo que me recuerda que:

 A pesar de cualquier tristeza, una sonrisa puede visitarnos cuando menos lo esperamos.

Junio… una lección intensa de atardecer ❤️

A veces, el atardecer pareciera esperar los últimos segundos para hacer gala de  toda su intensidad…


Como quien guarda lo mejor para el final,  demuestra su intensidad cuando casi se va!


A veces, nosotros los humanos, jugamos también a eso… a demostrar lo que sentimos m, cuando sentimos que nos vamos, o lo peor, cuando sentimos que perdimos al destinatario de ese sentimiento, porque simplemente ya de ha ido.

Y entonces nos decimos, ahí… en que silencio  del lamento: 

– Si tan solo tuviera un minuto más, para decirle; si tan solo estuviera aquí, le amaría…


La vida, generosa, hoy te da la oportunidad de que lo hagas, de que te expreses, de que lo demuestres, como un regalo que quizás ni tú mereces, pero que igual lo tienes.

Es el momento de expresar amor, es el momento.

No esperes a que  sol te haga morir de sed, para anhelar una gota de lluvia sobre tu boca…

Esta lección de este mágico Junio, solo me repite que: -Demuestra vamos,  demuestra lo que sientes!

Mayo, una tarde, muchas lecciones…

La tarde de ayer, fue algo accidentada; así como han sido las últimas semanas en mi Municipio (como parte de una Venezuela en llamas).

Las calles sin acceso, son el común denominador de cada día, ahora. Si salimos de nuestros hogares, es probable que no podamos volver, al menos no andando en carro.

Ayer estuve inviertiendo mi tiempo en alguien que me importa, alguien que dentro de apenas unos días, dejará las paredes de nuestro país, para irse a un nuevo territorio, lejano, pero en el que podrá desarrollar una vida mejor para su familia.  Pensando en aprovechar el tiempo que me queda, para demostrar mi amor (porque se eso se trata amar… de expresar) salí de mi zona, a riesgo de tener inconvenientes para regresar, como así fue.

Las vías de acceso estaban cerradas…


Cualquier cosa que se atraviese para impedir que se pueda circular, es buena; cumple el propósito. La lucha no cesa, la protesta no termina.  Solo me quedé pensando… ¿cuál es la lección en todo esto?

Entre tantas cosas que pienso, voy quedándome con estas:

  • La distancia no se limita solo a kilómetros, sino a ausencia de sentimientos.

Y eso lo se, porque hay gente tan físicamente cerca, ante la cual, la falta de sentimiento ha abierto un abismo; y por otro lado existe un sentimiento, el cual hacer estar tan cerca que casi es inexplicable.

  • Los accesos cerrados, son como caminos que no existen, porque igual no sirven para llegar a ningún lado. 

A veces somos cerrados, cuando no dejamos que las opiniones de otros también cuenten.

  • La protesta no termina.  Querer desestimar la fuerza y braveza de un cauce de agua, no la hace menos fuerte. 

Cuando el río se desborda, solo el mismo río vuelve a su cauce en su tiempo, la represión no basta para pretender llevarlo a las paredes que lo encierran (ya sean naturales o hechas por el hombre)

Seguí en la vía, y tuve que tomar “los caminos verdes” los que usualmente no son transitados por lo alejado y el mal estado de su trayecto; sin embargo esa era la única opción válida para llegar y la tomé.

Pase más de una hora en la cola para al final avanzar lentamente por un camino de tierra, más transitable para un rústico, que por las cuatro ruedas donde yo iba… le pedí perdón a mi carrito y seguí.


El sol era agobiante…


Y la temperatura era realmente consumidora…


Pero a pesar de ello, no lamente el haber invertido el tiempo que pase siendo presente en la vida de alguien.

Mientras estaba ahí, en medi del calor, la observación de conductores que se negaban a entender que debía estar tranquilos en la cola, en lugar de hacer tres canales, donde solo cabía uno… mirando el sol hermoso, a pesar de que sentía que me derretía y contemplando además el Cielo, que se desplegaba limpiamente dejándolo brillar, fui entendiendo además algunas otras lecciones:

  • No siempre podemos andar por donde estamos acostumbrados.

Muchas veces nuestras rutinas y comodidad serán sacudidas, y de nosotros depende asumir el desafío de una nueva ruta o quedarnos detenidos en un extremo del camino.

  • Por pretender que se puede algo, no necesariamente sucede.  

Si la lógica y seguridad dicen que solo hay espacio para un solo carro en la vía… es uno solo el que debe pasar; a menos que te quieras accidentar y empeores así la situación.

  • Olvidamos pronto lo aprendido y por eso la adversidad regresa, vez tras vez. 

Cuando volvemos al camino normal y cómodo, somos tendentes a no querer recordar que pasamos dificultades y que si no queremos que sea así, debemos tener cuidado de no repetir la historia.


Logré salir a las calle del centro de mi ciudad y al hacerlo y ver que estaba tan cerca de la playa, decidí regalarme unos minutos de su belleza y tranquilidad.  Desde hace muchos días, más de los que quisiera, no había podido acercarme, tuve que resignarme a  solo ver desde mi ventana…


Y el estar allí, me dejo además dos lecciones adicionales en que pensar:

  • Todo depende desde que perspectiva veamos las cosas. 

Ese mismo sol que casi me hace desmayar, también me dejo pasmada al ver la belleza de su reflejo en el agua.

  • Aprovechar lo que nos parece ordinario es usar inteligentemente nuestro ahora. 

 A veces creemos que lo que tenemos a mano o cerca, siempre va a estar allí o dicho de otro modo, pensamos que siempre podemos ir, y la verdad es que no.  A pesar de mi cercanía a la playa, por muchos largos días no había podido acercarme como quería, por razones externas y personales… así que no hay tiempo para desperdiciar en no hacer, lo que si queremos con todo nuestro ser. Aplica a los que sentimos… muchísimo!

Y luego la tarde se despidió entre colores hermosos, que me hicieron sentir que el día definitivamente era un regalo.

  • La belleza no se acaba, porque no la veamos, simplemente nos las perdemos cuando no la disfrutamos.


Por eso aprovecho cada oportunidad que tengo para disfrutar de la belleza alrededor, y sobre todo la que se esconde de la simple vista. Por eso tampoco desperdicio la oportunidad que se presente para decirte lo que siento, y tú lo sabes.


Mientras, agradezco Cielo, estas lecciones de Mayo, el mismo que entre tantos acontecimientos, me ha dejado pensando…

Mayo… entre un amanecer y un atardecer

Pensando en medio de este Mayo que avanza, increíble cómo corre!

Hoy amaneció bonito! (hoy amanecí pensándote, la que ya no es ninguna novedad)


Y es que amanecer es sinónimo de esperanza, de alumbramiento, de vida que se mueve.


Y llega la tarde, la hora de marchar; y se despide del mismo modo… con belleza rebosando por todos lados.


Signos de lluvia por un lado, pero atardecer en esplendor por otro…


Con los inconvenientes normales, con la escurridiza felicidad espacapándose entre los dedos del alma,  este atardecer grita que: 

 Si se puede comenzar en bonito y terminar igual, a pesar de lo que pueda ocurrir entre uno y otro paréntesis del día.  

A pesar de quien llega con su nube gris a donde quiera que se mueve, podemos mantenernos pensando que la belleza con la que iniciamos y se quedó en nuestro ser, nos acompañe hasta el final de las horas que nos toquen.


Ser testigo de la bienvenida y la despedida, me hace sentir parte de la esencia de la vida.  Cielo, en ambos escenarios, te veo.

Mayo, tus días de esplendor son dignos de agradecer. Sigo contigo, bailando con el tiempo, haciéndome un pentagrama con las manillas de reloj y dibujando amor entre las fechas de su almanaque. Te llamo por tu nombre, y es grato saberme en ti. Una lección más de atardecer, en este Mayo.

Mayo llegó… bienvenido!

Mayo llego taciturno, entre nubes. Su apariencia me dice, que traerá novedades… como todo lo que comienza con calma extrema y luego la agitación de una emoción lo trastoca.


Igual me recuerda que a pesar de ser muy chica la ventana por la que vemos algunas veces, es muy grande el paisaje que se abre en nuestra mente, esa, donde él tamaño de la ventana lo decidimos nosotros.

Y se despide en su primer día… Mayo, el de la cortina de los colores diciendo: Acostúmbrate a ser sorprendido diariamente, porque el sentimiento ha tocado a tu puerta; por tanto jamás serás la misma persona. Tú… si, tú.

Entre tus tonos me dejo llevar, Mayo.  Bienvenido.

Abríl que se despide… lección de cierre ⛈

Abríl… llegó tu último día…(por este 2017)

Un mes que se define como el inicio de la belleza en muchas partes del mundo, donde la primavera hace su entrada de gala.  En este lado del globo azul, podemos estar de primavera constante, adornándonos con un sol que no sabe de esconderse y mucho menos de largas ausencias.

Abríl con tus treinta días cumplidos, hoy anuncias tu partida. En tus horas he vivido sensaciones y emociones muy intensas.  Se abrieron caminos que luego se desdibujaron, pero que no por eso dejaron de traer a mi corazón esperanza.

En este mes recordé una vez más, que el amor, el de verdad nunca se cansa y no abandona.  Y tú sabes conmigo, que es así.

Hoy la despedida del mes es en gris, con contrastes espectaculares… y como todo lo increíble, ilógico. Luego de una tarde que disimulaba de algún modo sus emociones de tristeza (como hacemos nosotros cuando el mundo nos restringe a veces el derecho de estar triste y de dejar que una lagrima corra cuando es preciso)


El sol escondía tras de sí, la carga emocional que llevaba el día, aún en su despedida.


Hasta que no pudo esconderse más, y lo que había ahí, aquello que apretaba la emoción de las nubes, rasgó el velo y dejó que el viento las llevara de un lado a otro, hasta cubrir con su pesar todo allá arriba. Simplemente la emoción se manifestó.


Ya no había razón para dudar… era el momento de aceptar que algo pasaba, y que era necesario drenarlo de algún modo.

Hoy Abril me enseñó que…

¡Está permitido llorar!

Si las nubes se hacen grises
Si la tristeza ha llegado
Si quedan las cicatrices
Que algún dolor ha dejado.

Démonos licencia para llorar
De que sirve ocultarlo 
Cuando sufres por amar
Es bueno aunque sea drenarlo.

Como un Cielo muy cargado
De nubes que se revientan
Es un corazón callado
Por el amor que en el sienta
.

Si se sufre, pues se llora
No tiene que darnos pena 
Luego ya vendrán las horas
De olvidar y estar serena.

El dolor como la lluvia
Temprano o tarde pasará 
La herida aunque sea tuya
A pesar de todo, sanará.

Hoy qe te veo llorar, Abríl en tu despedida, ahora se que hay alguien más, a quien le duele la vida.  No censurable, no condenable, solo vida, emociones, pensamientos, sentimientos que se dan.

Licencia para llorar en algún momento, tiene aquel que realmente siente…

Abríl, te despido, estoy contigo… se como es  eso de llorar.

Tú, tienes idea de cuánto siento… de mis tormentas y lluvias, así como de mi luz brillante que quema… ❤️