Del color de los atardeceres… yo 💭

Somos el color de un atardecer…

Todos hemos sido marcados de alguna manera, por las vivencias tenidas, los amores que nos han desbordado, los olvidos que nos han agredido.

Y nuestro reflejo en el espejo es variopinto… como atardecer de un día soleado en el que sucedieron tantas cosas bajo el cielo, llenando de colores intensos lo inmenso, y de trazos más dramáticos algunos otros espacios.

No tenemos un solo matiz, no todo ha sido blanco o negro; nuestras líneas de expresión, los colores de nuestras miradas, y hasta el brillo de cuando nos cerramos a la vida, habla a gritos aún en el silencio de lo que nos ha construido hasta decir, “esto somos”.

Nadie sale intacto de la vida, ni conserva su piel sin cicatrices. El firmamento no se mantiene solo azul, por todo el rato que dura el día.

Cada uno de esos matices hacen que valgan la pena los muchos colores, las alegrías, pero también los días duros, las tristezas, los que también se llenan de manchones grises.

Entre estos colores que del atardecer me consigo, descubro tu pincel sobre mi vida, llenándola de tonos que me elevan y también de matices que me derriban . Soy como uno de estos atardeceres, con sus tonos varios que se difuminan, y es de ensueño mirarme y encontrarte, cuando con tu sonrisa me das la bienvenida.

Colores que ya cambian y está entrando la noche… oscura, grande y también con estrellas, pudiera yo estar triste y sentirme olvidada, pero se que después de esto oscuro, viene un día nuevo, con su madrugada.

Volverá mi vida a tener apariencia de otro atardecer de esos bellos; diferentes serán sus matices y acumularé un día más de los colores cuando consigo palparte… o también de franjas oscuras que me deja tu ausencia.

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El grito del atardecer… Febrero 💭

Los colores de este atardecer de Febrero, ahora cuando el reloj de este lado del mundo marca las 6:26 pm, me invitan a caminar una vez más hacia adentro y recordar, que aunque todo se complique aquí abajo, podemos ver hacia arriba y respirar.

Febrero en este atardecer grita, palabras de ánimo, brisa de dulzura y contrate de sombras para resguardarnos.

Encontrar y hacer eco de esto en nuestro propio interior, hará que podamos disfrutar realmente de cada uno de los matices que vemos y que también seamos capaces de producir.

Y con el sol que se ha ido, mientras escribo… Febrero me grita con sus colores la esperanza de que todo pasa. Y que además vendrá pronto el amanecer con la alegría de quién va a descubrir un nuevo día.

Gracias, por venir a compartir esto conmigo.

Febrero, atardeciendo bello… nos invita 👀

Un atardecer de esos de Febrero…

Que me hace pensar en la maravilla que es poder compartirlo, en gozar de sus colores y envolvernos en ellos.

El cielo en su azul de despedida, nos habla de que no teme irse, volver al amanecer y cubrirnos como solo él sabe hacerlo.

El sol en su estela dorada, fundida de manera magistral con la inmensidad que le acompaña, ilumina aun en ausencia, yéndose a descansar satisfecho de la misión cumplida el día de hoy.

Las sombras, que no lo son, se convierten en el marco Perfecto para que el espectáculo de arriba, resalte.

De este lado, yo. De aquel lado, tú. El atardecer invitándonos a estar juntos.

Yo, por supuesto que acepto la convocatoria y acudo.

Lo que se cree… permanece 📙🖤

Lo que expresamos

Permanece

En el corazón

De quien lo cree.

Lo que nosotros expresamos, las maneras en las que podemos… unos quizás con más libertad que otros; algunos de manera hasta desbocada; tendrá alguna validez y eso llevará a su permanencia, si quien lo recibe, lo cree.

Expresarnos no amerita un millón de palabras, tonos altos o bajos, expresarnos va del corazón al corazón. Si eso es creíble, a pesar de cualquier circunstancia, no será fácil de borrarse.

Yo me expreso… ¿tú lo crees?

Tarde de lluvia… día de sol ☀️ 🌧 quien se va?

El día de ayer se despidió llorando. Toda la tarde entre lluvia, relámpagos y truenos continuó diciendo que algún dolor había allá arriba.

Pero al final luego del ruido y del llanto, comprendí una vez más que siempre hay una ventana de luz, por donde escapa la oscuridad.

Aún recibiendo la noche, la luz, no se rendía.

Y esas ganas de brillar son como esos amores que no se paran, a pesar de los obstáculos con que se puedan encontrar.

Y el día ser marcho en paz.

Pero hoy…

Hoy que se viste de azul en su apariencia, que los pájaros cantan alegrándole…

Hoy se deja colar un fondo gris que le ensombrece, a pesar de tanto azul circundando.

Y al contrario del atardecer de ayer, esto me dice que a pesar de que todo pueda estar como queremos, que el Amor nos extienda su mano más generosa… encontramos la manera de amargarnos, llegando a pensar en otra cosa.

Ese pasado, ese ayer, que aún traemos a cuestas, que pesa y que no soltamos.

El sol o la lluvia se irán cuando estemos dispuestos a sacudirnos las gotas y también a dejar descansar el brillo. Ambos son necesarios y llegan, aferrarse sólo a uno u otro es el problema. Debemos soltar.

Tarde de Septiembre… sol y nube

Septiembre que comenzando muestra tardes apacibles, en las que una ingenua nube gris pretende visitar al sol, para persuadirlo de que no esté siempre tan ocupado, al marcharse con tanto alarde.

Le invita a un tiempo a solas, y el acepta.

Él se deja envolver en ella, olvidándose un poco de su “papel”. El querer brillar por todos lados, deja por un momento de ser el sentido de su vida.

Descubre que envuelto en ella, los matices que dan juntos son extraordinarios.

Ya no necesita tanto la atención de todos aquellos que hablan de su esplendor. Ha descubierto que es agradable estar ahí, envuelto por quien de cerca, realmente le presta atención. Así que solo se deja llevar…

De esta manera, esta tarde de Septiembre se dibujó, en los tonos del placer que la nube le dio al sol, sin más compromiso, que el de ser cada uno quién era. Sin necesidad de exigencias. Solo fueron el y ella, en el cielo. Y la tarde se pintó bonita a su manera.