La gratitud ante lo posible… un atardecer de Agosto 

Al ver este atardecer
y contemplarlo sin más,
solo puedo agradecer
el tener esta oportunidad.

Sólo cuando lo “normal” se hace imposible
y se escapa de las manos,
nos hacemos conscientes
de cuánto es que lo anhelamos.

Hoy estoy agradecida
de poderlo contemplar,
de venir hasta esta orilla,
de mirar el ancho mar,
de sentir que sus cosquillas,
a mi me hacen llorar.


Y tú, Cielo tan callado,
testigo lejano y cercano,
de lo que puede pasar,
cuando en este atardecer,
vengo sola a contemplar,
la belleza de lo inmenso,
la profundidad sin par,
olas que quitan mi aliento,
sueños que puedes mojar…


Simplemente digo gracias,
¿que más podría expresar?
me faltarían palabras
que pudieran completar,
la emoción que estoy sintiendo,
al poder llegar acá;
luego que por mucho tiempo
solo podía suspirar,
por verlo allá.. a lo lejos,
y no poderle tocar.

De lo que vemos como imposible y tan lejano, están llenas las conquistas para quien realmente tiene amor, de ese que sube cimas, salta obstáculos y libera cadenas y no sabe de distancias; del amor que tiene sabor a la gloria de la libertad, esa que no se encadena por preceptos impuestos sino por los dictados por ese que no solo bombea sangre, sino también es el recipiente más precioso de los sentimientos, el corazón.

Julio y sus 48 finales… hrs 🕰👋

Y Julio hoy ya, se ha ido…

Sin embargo no puedo dejarlo pasar sin contar lo que hizo en mi, en sus últimas 48 horas.

Este mes de sol intenso y lluvias inesperadas, fue el marco perfecto para que ocurrieran días de mucho agite y de una excesiva tensa calma.

La situación política, social o “país” como le decimos aquí… vale ya para contar? Creo no mucho, ya que desde afuera el panorama  es hasta más amplio, que lo observado desde este mismo lugar. Inexplicable la alegría de unos, la tristeza de otros… todos en in mismo lugar…

😊⚡️😞❗️🙄⁉️

Así que yo me voy a los días, esos en los que aún sus horas me pudieron expresar, parte de lo que desde mi rincón pequeño y hasta lejano, viendo hacia arriba y a los lados, he podido observar.

A veces nos sentimos desauciados de la emoción, o dudamos que simplemente el cariño traspase las barreras.  Y un detalle nos recuerda que no es así, que sigamos manteniendo un espacio para la sorpresa.

El amor siempre sorprende…


La esencia del amor mismo, tiene esa capacidad de asombrarnos, porque por mucho que imaginemos lo que puede venir con él, nos quedamos cortos cuando realmente aparece.

Cuando preparamos algo para enviar a quien amamos, ningún arreglo es suficiente, nuestras emociones abundan y el dibujo de nuestro amor, en lo que enviamos simplemente aparece.  (Tú lo sabes, y yo justamente ahora estoy en ese proceso de envío)


Una tarde de domingo que parecía un cuadro tranquilo de un pintor en reposo… se volvió un espectacular despliegue de moviento hasta en sus colores.


Algo pasó en mi ventana, que me hizo correr a su encuentro…

Las nubes me conquistaron! Wow!

Me hicieron sentir, que podía corretear entre sus suaves superficies…


Su movimiento era algo increíble… fue como si a su paso , cada una decía:

—Voy rapido, pero no puedo irme sin mostrarte esto.

Y en tan solo pocos minutos el cielo se movió mejor que cualquier toma en una película de esas, donde vemos que todo gira al rededor del protagonista cuando está  pasando algo realmente cumbre.

De estar en aparente calma, pasó  a un agite que además de verse podía transmitir sonidos…  no de cómo explicarlo con palabras, pero así fue. Al menos para mí.

Para luego volver a acoplarse a la velocidad de una noche que ya tocaba la puerta.


Así tal cual, los acontecimientos del día. Agitación por un rato, momentos en que uno creo (ingenuamente o no) que algo va a pasar y luego la ausencia de hechos nos deja un tanto desconcertados.

Pero es que así ocurre con todo… quizás un movimiento de  nubes tan fuerte , nos señala lógicamente que la lluvia se está formando en algún lado y que le veremos, pero nada de eso ocurre, al meno no, cuando lo esperamos.  Y eso nos desconcierta.

Del mismo modo ocurre a veces hasta con los sentimientos… nos agitan, nos llevan al limite y de algún modo esperamos que pase algo; pero esto simplemente no sucede. Y aprendemos a vivir también con eso. Aunque no creo que la resignación sea una forma digna de encarar los sentimientos… salvo mi voto con respecto a eso; resignarse, jamás!

Hasta que… otro día despierta (el último, como todos los días)


Y en su apariencia descubrimos que lo que pensábamos que podía ocurrir y no lo hizo en su momentos, se estaba gestando, aunque no lo veíamos.

  • Tanta nube junta… lluvia que viene.
  • Tanto amor acumulado… justo para quien lo quiere.

Y  el día de ayer fu simplemente gris…


Rompió a llover toda la tarde… 

Lo retenido, se desbordó. Aquello que estaba presumiéndose y que ya habíamos dado por perdido, resulta que apareció.

Y me preguntaba entonces viendo esa lluvia…

—¿Y a nosotros, quién nos hace llover?

–¿Por quién nuestra lluvia se derrama?

–¿Qué hace correr las nubes de nuestro pensamiento de un lado a otro, hasta que en su choque, llueve?

—¿Llovemos solo desde arriba?


La lluvia lo abarcó todo, lo mojó todo, lo inundó todo (incluyéndome). Así también ocurre cuando nuestros sentimientos se desbordan.

Una tarde en la que el clima cambió. Un ambiente con una sensación de letargo o un silencio en el alma casi inexplicable, casi imperceptible. Una imagen de esas que dicen “por fuera no ocurre nada, por dentro ocurre de todo“.

¿Alguna vez te has sentido así, como la tarde de ayer? ¿Así como que estás bien aparentemente, pero por dentro algo te quema? ¿Nadie se da cuenta, pero tú sí sabes que algo pasa, que mucho sientes?

Bueno si es así, bienvenido al tren! 🤚🏼yo también estoy allí. Este tren a veces corre muy rápido que crees… vas a morir!


La lluvia cesó…


La tarde murió 


Julio de fue…

Cada cierre del día, nos recuerda que vamos consumiendo el tiempo o la oportunidad que tenemos sobre esta tierra.


Y me pregunto ahora (y siempre) ¿porque si sabemos de lo efímero de la existencia, la tratamos como algo que podemos postergar?

Y los dias se nos llenan de los siguientes argumentos “falsos”:

  • Termino el libro después… cuando tenga el tiempo de sentarme y nadie más moleste (eso puede que no ocurra nunca!)
  • Me conformaré con estar haciendo esto, total lo que Quiero es casi una utopía (y no estoy dispuesto a pagar el precio de arriesgarme, no todavía )
  • Le besaré cuando le tenga al frente, algún día… apostando a que la distancia se haga cada vez más cierta, y los lamentos sean el futuro asegurado.
  • Me guardaré esta sonrisa para cuando no estorbe a quien tengo al lado, totalel pobre  solo sabe de exigencias y no quiero contradecirlo; olvidando que cuando quiera sonreír puede que se me haya olvidado cómo se hace.
  • Esta relación tóxica no me lleva  a ninguna parte, pero puedo aguantar un poco más mientras intento que el mundo comprenda; y eso es solo un suicidio emocional que te entregará muerto a lo que aspires vivir después que lo bacteria del malestar del alma  te haya acabado.

En fin, hablamos de un presente y tratamos a la vida con el desprecia de la postdata, del “después de”.

Hoy, hago promesa firme de no dejar pasar más la vida, sin vivirla… porque nadie me la devolverá si no me atrevo a mirarla de frente, con el corazón y aprovecharla. 

 Voy con lo que siento… lo demás es solo eso, lo demás del cuento.


Julio, en tí otro día que se va, un día menos para disfrutar, que me recuerda que no te quiero dejar pasar… por eso estoy aquí, a la orilla de mis letras remando hacia ti.

Dos paréntesis de luz… Julio (🌞)

Comienza el día, 

abre el paréntesis…

 llega la luz 


Horas de pensamientos, unos más rápidos, otros más lentos.

Sentimientos que se revuelven, situaciones que no se creen, acontecimientos.

Las horas pasan, 

el día cierra, 

se va la luz, 

cierra el paréntesis.

🌞

Es un día de Julio, 

días de esos en que te siento, 

días de esos en que te busco, 

días de esos  en que te encuentro…?

(Desde mi lluvia hasta tu luz, desde mi desierto hasta  tu verde pradera, desde mi lagrima hasta tu risa, va lo que siento y pienso… de todo eso y más en estos paréntesis encierro).

Junio que se viste de atardecer, con los colores del amanecer

¿Quién dice que este atardecer no fue tan alucinante como el amanecer..? se han prestado los colores!!!!


Mientras el sol ardía allá arriba, por aquí abajo ardían las balas en los cañones de algunos, que continúan en pie de lucha en una realidad que no alcanzamos a entender de un todo en esta, mi Venezuela, la de Sur.

Me preguntaba hoy, y también a ti te pregunté, por los motivos que tenemos para celebrar.  ¿Qué celebrar en un contexto de caos y adversidad, de hambre y desasosiego..?

¡Pues, celebrar la vida!  🎉

  • Que aún podemos contar lo que ocurre a nuestro paso.  
  • Que aún podemos sentir con todo, sea correspondido el amor o no. 
  • Que el aire nos roza y los sentimos, podemos experimentar caricias.  
  • Que tenemos trabajos o actividades que hacer, y eso nos conecta con el sentido de utilidad necesario para dejar huella donde estamos, ya sea de la manera tradicional o no.  
  • Aún, y en medio del caos, celebramos el que se tengan ideales por los cuales luchar; sean de uno o de otros, porque sin ideales, la vida es simplemente vana.

Y el cielo no se hizo esperar, y nuevamente ardió en la despedida del día…


Y en medio del estrés que me causaron los disparos, como portadora de la esperanza y haciéndome la invitación formal a celebrar, Luna también apareció.


Y una vez más comprendí, que: 

Ante la peor situación, el peor de los dolores, el más grande desamor que nos pueda herir…  hay esperanza de que si puede cambiarse, revertirse o hasta estrenarse una nueva situación, una mejor sensación, un inigualable amor.

Ahora, las sirenas suenan, no sé si de ambulancias o patrullas, por lo que sea, celebro en esta hora el poder estar aquí, escribiendo esto, que en algún momento leerás… y volverás a saber (una vez más), lo que siento en este ahora, y por ti.

Está soy yo y lo que me embarga… en este atardecer que ya acaba, vestido casi con los colores de la mañana.

Este atardecer de hoy… Junio 😳

¿Quién diría?

Que luego del “tormentaso” de ayer y la persistencia se us secuelas de hoy en la mañana… la tarde pintaría así.

Clara…


Diáfana 


Wow, wow!

Realmente limpia esta tarde… un atardecer como una pizarra que ha sido borrada, luego de haber sido manchada con lápices oscuros. 

Eso me deja pensando que:

Hay personas que son igual que este ambiente de tormenta.  Pasan, y a su paso lo destrozan todo y luego se aparecen “como si nada”, aunque el inventario de destruction a su alrededor es evidente. 🙄

 Aunque  es mejor disfrutar la claridad de este atardecer y agradecer que la tormenta paso; sin embargo , no pueden evadirse las consecuencias naturales para quien,  como una tormenta siembra devastación a su paso… quien tendrá que prepararse para el desierto que le espera en el resto de sus días…

Cielo, gracias por dejarte ver… y oír. Este atardecer de hoy, me lo has dado de regalo, Junio.

Sonreír en la tormenta…

El atardecer de ayer, a pesar de estar comprendido en lo que denominaron   un día en tormenta, hizo como otros días de este Junio… ¡simplemente me sorprendió! y además permitió que sonriera entre un Wow! Al observarle.

A veces miro al cielo y uakquier película de ciencia ficción, palidece ante lo que se encuentra allá arriba.

Se puede encontrar hermosura, aún en medio del caos. Y no porque yo lo diga, sino que simplemente basta ver este cielo.  Ni el cuadro del pintor surrealista más osado y experto lo pudiera igualar.

Lo que me recuerda que:

 A pesar de cualquier tristeza, una sonrisa puede visitarnos cuando menos lo esperamos.