De las cosas cotidianas 33… Vemos y no vemos, sentidos lentos.

¿Alguna vez has perdido algo en tus propias narices?

Ayer mientras hacía la visita usual a la cocina, necesitaba un bol para amasar, quería hacer unas arepas y aunque había otros en la gaveta, yo quería uno específico.

Ya sea por el color, por quién me lo regaló y demás hierbas, yo quería uno… que ¡no estaba!

Abrí la gaveta y simplemente ¡no lo vi! Y entonces empezó a “trabajar ” mi cabeza en <Modo Sabotaje>. Buscaba el bol y mientras lo hacía, mi pensamiento decía: “Pero no puede ser has perdido el bol… o alguien se lo ha llevado!!” Y luego me recomponía respondiéndome: “Eso es imposible, nadie va a llevarse un bol”.

Luego de unos minutos, de sentirme perdida dentro de mi cocina, una pequeña luz de cordura se encendió dentro de mí y dijo: “abre la gaveta y esta vez mira, pero mira bien”. 🔥 👀

Y ocurrió el milagro… llegue a ver, lo que antes no veía.

Algo tan básico o cotidiano como buscar en nuestras gavetas o despensas, me hizo pensar que así lo hacemos a menudo con nuestra propia vida. Vemos y no vemos.

Hay cosas, situaciones y hasta personas a quienes “no las vemos ” y eso nos angustia, nos llena de incertidumbre, nuestra cabeza juega al “tormento” y sale ganando, volviéndonos polvo, pensando una y otra vez: “no me quiere, no soy importante en su vida, soy un desastre”, “perdí lo que tenia por descuido, tendré que gastar nuevamente en comprar lo mismo” u otra cantidad de pensamientos molestos que no nos llevan a nada.

Por eso cuando esto me ha ocurrido últimamente, le cuento tres al pensamiento (dándole el beneficio de la duda jajajaj) y luego toca pararlo y decir:

✋ “ehhhhh, ¡¡estaciónate ahí!!!, yo no se si lo que estás diciendo es cierto, por tanto no sirve de nada atormentante” ✋”o pregunto y me entero o elimino este pensamiento cada vez que llegue”

Y ahora luego de esta historia del bol… también me diré: “¡vuelve a mirar! Pero esta vez, hazlo bien.

Es mejor preguntar, dar una segunda mirada (o tercera y hasta una décima de ser necesario), escuchar bien y estar seguro… antes que andar comiéndose la cabeza y las uñas, pensando lo que no tenemos certeza de que sea cierto.

Y así, encontré mi bol, amasé las arepas y cuando veía a mi hijo comerlas pensaba… “lo que uno deja de disfrutar en la vida, por no dar una segunda mirada”

(Ver para no ver, no sirve de nada. Sentir para no sentir, simplemente es vacío, condenatorio e inútil). 😏

De las cosas cotidianas 31… basura! 😡☹️

Es increíble e inaceptable que dentro de lo normal y cotidiano que puedo tener en mi ciudad, esté la basura.

No importa cuántas veces recojan y limpien los que están destinados para ello, con regularidad hay quien boicotea esa acción, vive echando sus desperdicios en la calle a diestra y a siniestra.

😡No importa donde, pero cualquier lugar es bueno para tirar su basura..! 😡

Así piensan los que sin ningún recato, temor o simple conciencia dejan caer sin pensar cualquier tipo de papel, plástico, resto de alimentos o elemento que ellos consideren que se debe “botar”, el detalle es que para los que piensan de esa forma distorsionada todo su alrededor es un gran “vertedero” para su basura.

Comprar una botella de whiskey como la de esta caja que me encontré ayer a la orilla de la playa, equivale a unos cuantos salarios mínimos de los que puede ganarse cualquier trabajador en mi país (Venezuela), por tanto asumo que quien dejó ese “regalo” allí, tiene mucha plata, como decimos aquí.

Entonces confirmo una vez más que la riqueza del ser humano no se trata del dinero que poseas o de la capacidad para obtener cosas; sino de lo que realmente eres, de tu esencia.

El que deja basura en todos lados tendrá dinero para comprar bienes y servicios que otros anhelan o codician, pero tiene una pobreza mental y de alma, para nada envidiable.

También pensé cuando vi esta caja, en que:

😳En algún momento todo se vuelve “basura” por muy caro que lo hayas comprado, llegará el día en que ya no sirva, ya esté gastado, ya no tenga el mismo valor o ya no lo quieras.

No pude evitar también pensar en:

🗣Aquellos que van llenándolo y contaminándolo todo con su basura verbal – emocional, y quieren que se la recibamos. El que tiene el chisme como forma de vida, el que solo critica y maldice; el que todo el tiempo está en pie de guerra hablando mal y con palabras soeces, creyendo que todo el mundo quiere hacerle daño; el que solo habla de sí mismo, sus virtudes y su ego inflado … basura!😳

•En fin, la basura física fuera de lugar puede convertirse en un problema de estado.

La basura verbal – emocional que otros traen puede envenenarnos el alma, agriarnos el día y hacernos miserable la existencia.

Cada cosa a su lugar…

La basura de la calle, al cesto;.

La basura en la mente de las personas, puesta a distancia con un: “no me interesa eso que tienes para decirme, hablemos de algo que construya

No nos acostumbremos a dejarnos llenar de basura. 🧹

De las cosas cotidianas 30… quien te lleva? 🚗🛴😳

Cuando lo anormal, se vuelve normal vivimos en un mundo bizarro…

De este lado del mundo tener un vehículo es un lujo casi impagable, y mantenerlo se vuelve una acción titánica que juega a desgastarnos hasta la muerte. Los anormal, se ha vuelto normal. 😔

En esta semana que acaba de concluir, me tocó como al resto de los venezolanos comunes que aún habitamos nuestra patria, llevar mi coche al taller. Para que entiendan un poco lo que es inimaginable en otras latitudes, voy a explicar un poco lo que aquí ocurre.

Las grúas en este momento son impagables. El ciudadano común como yo, no puede. Claro, existe quien si lo hace y sale a gastar cualquier cantidad de dinero en cualquier cosa relacionada a este medio de transporte, pero esa no es la norma de estos días. Y quienes tienen el dinero, creo que no merecen ningún espacio en esta, mi ventana.

Así que, en ausencia de grúa, hubo que “remolcar” el vehículo para llevarlo al lugar donde supuestamente le atenderían y dejarían funcionando, cosa que tampoco ocurre con mucha frecuencia de este lado del mundo, pero eso es objeto de otro texto.

El caso que es como ya dije, fui “remolcada ”

En pocas palabras llevada “de la mano” por otro que tuviera más fuerza… o al menos eso pareciera.

El tema de los coches y sus reparaciones es amplio y hasta desagradable, por tanto me lo quiero saltar. En lugar de ello me voy a enfocar en rescatar lo que aprendí en esa travesía.

Mientras iba detrás, siendo la que era de alguna manera “llevada” por el vehículo que iba delante de mi, me sentía indispuesta, desvalida, estresada; todo estaba fuera de mi control. Sentía que el que iba delante lo hacía muy rápido y que olvidaba en que condiciones yo estaba; además experimenté el pánico al comprobar que no frenaba como estaba acostumbrada, al punto de acercarme demasiado al otro vehículo y hasta darle “un toque” alguna vez.😬

Luego se intercambiaron los papeles… yo iba adelante, tirando de la carga que venía detrás 🙄.

En ese lugar pude experimentar cosas muy distintas. Ahí, tenía la responsabilidad de abrir el camino para el que traía amarrado a mi fuerza. Cada vez que me tocaba avanzar luego de detenerme en un semáforo o intersección, era tirada hacia atrás por el peso del otro coche, es decir, arrancar no era fácil, o más bien normal.

Me parecía que venía en cámara lenta y el camino se hizo eterno; tener un “peso muertopara llevar a puerto seguro no es nada sencillo. Al punto que llegó el momento que tuvimos que detenernos. La soga no se rompió, pero mis ganas de seguir en cualquiera de las dos posiciones si. Reconozco mis limitaciones y eso por los momentos, superaba mi fuerza.

Esta vivencia que ahora es cotidiana, me permite sacar en limpio las siguientes lecciones.

🚘Todos necesitamos ser ayudados y también necesitamos ayudar. Eso nos vuelve humanos. Agradezco infinitamente por ese que está ahí, pendiente de ayudarme a mi.

🚘Que estemos dispuestos a ayudar a alguien o que tengamos la mejor intención, no significa que así lo perciba la otra persona.

🚘El que tiene el problema, el que vive la coyuntura o quién lo está pasando mal, aunque sea con una tontería; no quiere un mar de consejos rápidos y recetas ligeras que le hagan sentir como un tonto que se ahoga solo con una gota, ¡No! Para quien lo está pasando mal, esa es su hecatombe y quizás quién trae las soluciones, esta tan bien en su posición que va muy rápido, haciendo sentir soledad e impotencia al que pretende “remolcar” de algún modo.

Entonces, se pierde de detalles como: gestos, silencios y hasta lágrimas que indican que la persona no alcanza a ir al ritmo que el otro dice; mientras el más “fuerte” simplemente habla, habla y habla o da las soluciones que quizás el otro ni siquiera entiende. 😞

Por el otro lado el que está en el “hueco” debe estar consciente y atento a lo siguiente:

🚗El que ofrece ayuda, bien podría haber pasado de largo y dejarlo allí… sin embargo no lo hizo, por tanto agradece. No estés tan ciego en tu queja, que eso te impida valorar lo que alguien más hace a tu favor.👀

🚗Además de esto, también hay que considerar que entregar tiempo a alguien para escucharle (escuchar realmente), tomarse tan en serio lo que le ocurre como para atreverse a dar sugerencias, buscar salidas y dar ánimo es algo que solo hace el que de verdad tiene interés en el otro. No hablo del que habla solo para figurar.🙄

🚗Estar al frente de una situación, ofrecer una salida al conflicto es algo que genera mucha responsabilidad; además echarse un peso encima que no es suyo, amerita de un esfuerzo único y a veces sobre humano.

🚗La persona que aconseja o interviene no es un mago, las cosas no se solucionarán por arte de magia; que esto suceda incluye esfuerzo y participación del que solo dice “me siento mal“.

🚘En fin, los vehículos son más sencillos de remolcar y arreglar; 🚗los humanos somos muchísimos más complicados, pero como quiera que sea, es importante no olvidar que somos necesarios los unos para los otros.

El que hoy tiende la mano, mañana puede necesitar ser ayudado, por tanto debe aprovechar este hoy para demostrar real interés en la otra persona, tanto como le gustaría a él que lo hicieran llegado su momento.

El que es ayudado hoy, debe estar dispuesto a salir de allí y fortalecerse, no solo para estar bien, sino para estar listo cuando toque cambiar de posición y sea el quién ayude.

❤️Esto nos hace humanos… ❤️porque no lo somos sólo porque así nos hagamos llamar.

De las cosas cotidianas 29… ¿Porqué te escondes cangrejo? 🦀😳

Hace días caminando por la playa, me di cuenta que constantemente había un”amiguito” en la orilla, y pude alguna vez hacerme con una de sus plumas.

Vi al dueño de esta pluma caminar al borde del agua más de una vez y aceptar mi cercana compañía más de lo que comúnmente cualquier ave de playa lo soportaría.

En mi mente me decía “¡pobre, será que en estos momentos no puede volar” y así pasaron varios días sin que yo pensara otra cosa acerca de ese pájaro.

También me ha llamado la atención repetidamente, que exista esta especie de cavernas en la arena y luego he visto que son los cangrejos quienes las ocupan, dejando ver sólo sus ojitos relampagueantes cuando ellos parecen volverse del mismo color de la cueva.

Pero todo tuvo sentido cuando al fin vi esto…

El ave que caminaba de forma cotidiana por la orilla, a diferencia de otros que volaban y se zambullían en el agua tras su presa, tenía un cangrejo en el pico y no lo soltó hasta que pudo tragarlo por completo.

Esto me dice que las cuevas eran por supervivencia para los pequeños cangrejos y el ave no estaba en el suelo por estar herido, sino por encontrarse cazando.

De la misma manera ocurre de continuo por la vida.

A veces encontramos personas “cara de cangrejos” algo huraños quizás, con ceños fruncidos que la mayoría cuestiona, sin saber que en el fondo lo que tiene es miedo y se escudan en las cuevas de su apariencia, para evitar ser lastimados.

Puede que alguna se sienta en desventaja con respecto a quién puede estar por ahí, cazando con palabras suaves o dispuestos a destruir a quien no piense igual o se someta a sus dogmas.

La vida es como una orilla… muchos solo andan cazando, algunas veces para sobrevivir, otras por pura costumbre . Y ahí mismo, existen los se esconden en las grietas de sus miedos, ya sea por un corazón roto o por temor a que así sea.

Como quiera que sea, hacerse juicio a priori, está comprobado que no sirve de nada. Todo necesita un tiempo para confirmarse.

y el pájaro, se comió el cangrejo! 😳

De las cosas cotidianas… “semi” ni una cosa, ni otra 🙄💭🙈

Comprar alimentos, que el dinero alcance y que no muramos en el intento es una de las cosas más comunes de este lado del hemisferio. La crisis venezolana es más que conocida por todos, hasta por lo que ni siquiera sabían hace un tiempo que existíamos.

Pero como ya eso es sabido a nivel mundial, no quiero detenerme allí, sino más bien en algo de lo que pude darme cuenta o más bien “caer en si” de que con frecuencia nos ocurre.

Fui a hacer unas compras en ese “mercadillo” puesto a la orilla de la playa; quizás para hacerlo más apetecible, tal vez porque hay mucho espacio para aparcar ahí mismo.

El asunto es que me detuve allí, y entre niños en situación de calle y policías dando sus vueltas (ambos provocándome susto) me pesaron todo y pagué. Lo cotidiano en uno de estos sitios es que te pesan y sacan cuenta y tú ni vez, ni sabes cual es el importe de cada cosa porque no te dan facturas 🙄 (Razones por las cuales determine no volver).

Al final y justamente en la entrada había un señor vendiendo queso, y yo quería comprar un trozo del que es duro. Le pregunté “¿es queso duro?” Y el señor asintió con su cabeza en señal de afirmación. Yo me acerqué a tocar y fue entonces cuando dijo las palabras que me hicieron pensar… “es semi-duro”

Si yo no me acerco a tocar, es probable que hubiera comprado un kilo de queso que al momento de rallar se partiera todo y no me sirviera para lo que yo lo quería.

¡Duro no es igual a semi-duro, jamás!

Y me quede pensando que así hay muchas cosas en nuestra vida…”SEMI”, que no son una cosa y tampoco otra 🙄 así como el “semi-cuero” que ni es cuero, ni sintético completamente o al menos eso nos hacen creer con dicho nombre.

A medias, “medio – medio”, casi, semi… son palabras que nos las inventamos para asumir lo que sabemos de plano no nos va a satisfacer de verdad.

Es como cuando le preguntas a alguien “¿me quieres?” Y la respuesta obtenida es “más o menos” o “tú sabes que si” y cualquier expresión que no lleve al compromiso o grandeza de asumir consciente qué hay un sentimiento de amor por otra persona.

Cuando el señor del queso me dijo “es semi-duro” yo preferí no llevarlo. Fue fácil tomar esa decisión… y me quede pensando que a veces no es tan sencillo deshacerse del “semi” sino que cargamos con ese lastre a lo largo del camino de la vida.

No se cuantos “semis” tengas, lo que si se, es que nos hace bien tener claro que al aceptarlos sabes que ciertamente no podrás exigir que sea lo que está después del ese sufijo. Lo que es semiautomático, se quedará así, no pretendas que va a ser automático; lo que es semi-duro, tendrá mucha parte blanda, no esperes que sea duro. Cuando medio te aman, no esperes de quien lo hace, acciones que solo las hará por tí, quien ama de verdad.

El semi puede servir, pero siempre le va a faltar algo. 💭

De las cosas cotidianas 26… entreabierto, el mensaje distorsionado.

¿Alguna vez te ha tocado estar parado ante una puerta “entreabierta “?

¿Cierto que da algo de incertidumbre?

En estos días salí al bajante a tirar la basura, y al querer volver a entrar a mi casa, encontré que la puerta estaba entreabierta…

Me asaltaron las dudas y el tenor, y es que yo la había cerrado Justo al salir con la bolsa de basura en mano.

En ese momento pensé:—¡Creí que la cerré, pero no fue así, que descuido! Para nadie es un secreto la situación tan insegura que padecemos todos en este lado tricolor del mundo, pero bueno, ese es otro asunto.

En medio del susto y lo extraño que me resultó, al minuto siguiente supe que había pasado: uno de mis hijos, iba saliendo y olvidó su móvil, por tanto se devolvió desde la puerta, dejándola así, y luego inmediatamente salió.

El se despidió, y yo aún con la extraña sensación me quede ahí en mis pensamientos cotidianos… y es que pude entender:

“Cuanto daño nos hace, una puerta entreabierta”

Entonces empecé a revisar que a lo largo de nuestra vida y en muchas áreas de ellas, dejamos puertas entreabiertas, historias inconclusas, dudas que nos devanan los sesos, esos … “si pero no” que existen y ni nos permiten pisar en firme continuamente.

Una puerta entreabierta no te dice nada. No sabes si es para que salgas y te vayas o para que entres y te quedes.

A menudo ese tipo de cosas tiende a descalabrarme… porque a veces pienso que uno de los peores episodios que pueden ocurrirnos es no saber si pasamos o no pasamos, o mejor (o peor aún) si nos vamos…

Una puerta entreabierta es como una de esas conversaciones en las que decides valientemente llamar a alguien para decirle que le quieres (a riesgo de que el mundo podría caerse por eso) y resulta que cuando logras hablar, lo haces de todo, más no de lo que sientes. Entonces… sí, estuviste ahí, pero no terminaste de pasar, ni de salir; sigues en la misma encrucijada, en la disyuntiva existencial que te entrecorta el respiro.

Una puerta entreabierta, es una de esas historias inconclusas, que no terminas de explicarte a satisfacción ¿Porqué terminó? Lo sabes, y juegas dejar que en tu luz, siempre llegue mucha de esa oscuridad, con el anhelo absurdo de creer que puedes regresar el tiempo, llegar a ese momento y cambiarlo. Quizás sabes que aunque eso llegare a pasar, no estarías dispuesto a hacerlo, pero ahí está… la puerta que sigues dejando así, ni cerrada, ni abierta, impidiéndote que tengas algún otro tipo de mejor pensamiento.

Una puerta entreabierta es como cuando decides cambiarte de ropa ante alguien y entonces te colocas detrás de la puerta y no cierras. La persona puede sentir como te quitas la ropa y si es curioso, de seguro algo verá, pero tú no decides ni hacerlo abiertamente ante sus ojos (confianza) o cerrar la puerta completamente y salir cuando ya te hayas vuelto a vestir (seguridad). El mensaje que se da cuando eso ocurre, es bastante confuso. El que está al otro lado puede tomarlo como una invitación, y si es la pareja quien recibe esta acción, puede tomarlo como un rechazo. Muchas lecturas erradas que podrían evitarse con solo abrir o cerrar definitivamente, y no dejarlo así, sin definir.

Otra puerta entreabierta, es esa que nos mantiene pensando que podremos llegar a ser lo que fuimos, hace cinco, diez, veinte o más años. Los logros laborales, la chispa en el corazón, hasta las medidas en nuestro cuerpo que teníamos. Entonces, anclados en eso no disfrutamos nuestra realidad, y olvidamos las razones por las cuales nos fuimos de aquel trabajo, los motivos que llevaron a una separación y lo bien que resultó todo a pesar de eso, y que ahora aunque el cuerpo puede tener arrugas, canas y alguna que otra celulitis, grasa acumulada, estrías o algo más, es el cuerpo bendito que estás en el deber de cuidar y disfrutar… ya que con él, has vivido momentos memorables y puedes tener aun mejores.

En fin, una puerta entreabierta, consiste en todos esos temores, algunas veces infundados y otras no, que nos dejan parados ante el umbral de la puerta… si estamos fuera, no nos dejan entrar, si erramos dentro no nos dejan salir.

Eso no sirve para nada. La vida, es una gran sala con muchas puertas, por tanto debemos estar atentos a dejarlas abiertas para recibir aquello que realmente deseamos que suceda o simplemente cerrar luego de sacar todo el contenido que nos intoxica. No somos radicales, lo sé, somos humanos; sin embargo podemos minimizar el lapso en el que dejamos las puertas entreabiertas y nos ahogamos en una incertidumbre que no nos suma nada.

Yo, ese día como no estaba esperando a nadie más, cerré la puerta, que estuvo entreabierta y me llenó de dudas.

De las cosas cotidianas 25… las cosas cambian en solo segundos 🥚 😳

Tan cierto como que a veces empezamos a hacer huevos fritos (enteros)

Y decidimos cambiar en tan solo segundos, terminando en huevos revueltos.

Así también a veces nos ocurre en la vida. Venimos con algo en mente y creemos que eso es lo que queremos, pero al estar ya en la situación u oportunidad, resolvemos que no es exactamente lo que queríamos y decidimos transformarlo, para no decir “cambiarlo”.

El cambio puede resultar condenable por los que solamente levantan la ceja y apuntan con su dedo para “satanizar” de alguna manera, que ya no queramos más algo o hasta a alguien.

Es tan sencillo, pero no quiere decir que sea fácil de enfrentar (sobretodo con la rigidez que nosotros mismos podemos tener) que podemos cambiar de parecer y que insistir en que no es así, es obviar que nos estamos engañando.

Los cambios llegan, y a veces ocurren sin que los podamos programar con exactitud. Manejarlo con flexibilidad puede permitir reconocer realmente lo que queremos. Como en lo cotidiano, ¿porque limitarnos y quedarnos sin cambiar eso que ya no no queremos o apetece?

💭